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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Mensaje por Thea Grayson el Mar 05 Ago 2014, 16:14



Thea Grayson

I would think that never happened...
4 de Agosto de 2010

- ¿Se sabe ya algo de esa muestra? - Pregunté mientras que giraba sobre mi silla del despacho cuando mi compañero Alex entró en la oficina, este negó y se sentó en su mesa en frente de mi. - ¿Se sabe algo de tu padre? - Preguntó él con todas las mejores intenciones del mundo, pero tan solo consiguió que me acordara y me pusiera peor de lo que ya estaba, mi expresión se ensombreció, agaché la mirada negando, mi padre seguía igual, sumido en aquel coma sin saber si algún día volvería a abrir los ojos. - Lo siento mucho Thea - Decía él, yo asentí con los ojos hinchados, rompería a llorar en cualquier momento otra vez, como tantas veces desde que me había enterado de la noticia. - Gracias - Susurré casi sin poder hablar, sintiendo aquel nudo en la garganta y así ambos nos quedamos en silencio durante un buen rato sin saber muy bien que hacer o decir, hasta que unos pasos nos sacaron de aquel trance estúpido en el que ambos nos habíamos sumido.

Al alzar la mirada observé como entraba al lugar uno de los analistas y no pudimos evitar mi compañero y yo levantarnos rápidamente al verle.  - ¡Daniel, se sabe algo más? - El forense había estado trabajando con el último cuerpo hallado, y ahora que nos habíamos quedado en un callejón sin salida necesitábamos nuevas posibles pistas. - Si y... No - Dijo con cierta decepción, pero avanzó con un pen drive hasta mi ordenador, para conectarlo y mostrar sus pesquisas, o al menos las que tenía, mi compañero, Alex, se acercó rápidamente. - A diferencia del resto de victimas ella al parecer trató de escapar y gracias a ello he encontrado en sus ropas restos de una sustancia que tan solo se encuentra en una zona de la ciudad... - Daniel mostró un mapa de Nueva York con un gran circulo que rodeaba un área. - En ese lugar hay centenares de almacenes, matará a la otra chica antes de que podamos encontrar algo - Empezó a decir Alex. - Tenía que tenerla en esa zona, el cuerpo lo encontramos muy lejos de esa zona, el asesino trata de que no localicemos donde se esconde, de donde lleva a sus victimas - Declaré mirándoles a ambos. - Claro, pero hay demasiados almacenes, aunque... La lista se ha reducido considerablemente a diez, son los que están abandonados y son el lugar perfecto para sus juegos - Un escalofrío me recorrió la piel cuando dijo aquello, las victimas siempre se encontraban torturadas y magulladas, debiendo pasar todas por un infierno hasta su muerte.

- Esperad... Mi padre... - Empecé a decir mientras pensaba en ello, pero no dije nada más, me levanté de un salto corriendo hacia el departamento de los STARS, pude entrar gracias a que Craig estaba allí, pero se quedó mirándome sin entender que hacía, el resto me siguieron. - Las llaves... - Abrí la mesa del escritorio de mi padre y saqué las llaves de su coche. - Le encontraron a él en su coche en una calle no muy lejana de allí, no le atacó alguien cualquiera, fue el asesino, mi padre se estaba acercando demasiado a él y creo que le encontró - Expliqué mientras todos me miraban y me seguían luego a abajo, al garaje del edificio.

- Mi padre siempre se ayudaba del GPS de su coche, si llegó hasta los almacenes debe estar ahí grabado - Expliqué mientras lo abría y cogía el navegador. Se lo pasé a Daniel y él lo revisó. - ¡Llegó!, mirad, llegó a esta calle y a partir de ahí no hay nada más, ahí tiene que estar ese hijo de puta - Craig nos miró sorprendido con el rostro desencajado. - Iremos los tres juntos, voy a ir pidiendo refuerzos, vamos - Asentí y los tres nos marchamos rápidamente en el coche de él, sin saber lo que estaba pasando de verdad. Daniel nos deseó suerte y subió arriba de nuevo mientras que yo iba ciega con la idea de vengarme por lo que ese hijo de perra le había hecho a mi padre, tan sólo pensaba en vengarme, por él y por todas las muertes que había cometido ese ser despreciable.

Las luces de la gran ciudad me daban en la cara conforme Craig conducía el coche por las calles de la ciudad, no podíamos esperar más, había habido otra desaparición y ese tipo acababa con sus victimas en un plazo de 24 horas y ya habían pasado catorce, el tiempo corría en nuestra contra y debíamos hacer algo, cualquier pista por mínima que fuera debíamos seguirla.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 08 Ago 2014, 22:15



Thea Grayson

2 de Agosto de 2010

Era ese momento de tu vida en el que te daban una noticia pésima y todo cambiaba, ese preciso momento en el que al escuchar unas simples palabras sentías como si la respiración se detuviese al igual que los latidos de tu corazón, el tiempo cesaba y creías que te ibas a morir, que ahí acababa todo...

Me froté la cara con ambas manos, estaba cansada de aquello, esa montaña de informes no parecía que fuera a acabarse nunca, pero de igual forma yo debía acabar con ellos antes de mañana. Sentía que en cualquier momento se derrumbaría sobre mi misma y me ahogaría entre papeles e informes de casos ya terminados.

- Ten - Alex me asustó por un momento y di un pequeño bote sobre mi silla. Me traía un café, así que le sonreí con algo de cariño. - Gracias, eres muy amable - Ambos nos habíamos quedado hasta tarde con el papeleo de la oficina. - Nada, estoy muerto, así que decidí hacer algo de café, si quieres podemos pedir comida china, creo que nos queda para largo - Decía mi compañero mientras se sentaba en su mesa y volvía con el papeleo, le miré casi de forma suplicante. - Por favor, me muero de hambre - Hice una pequeña mueca, al menos la noche no se haría tan larga con el estómago lleno y unas buenas dosis de café, él sonrió.

- Vale, pero invito yo, a la próxima te toca a ti - Decía Alex tal vez algo más animado, yo por mi parte sonreí y asentí ante su propuesta. - ¡Trato hecho! - Exclamé con una sonrisa mientras veía como mi compañero cogía su teléfono móvil y se acercaba al tablón de anuncios, donde teníamos prácticamente todos los números de teléfono de los mejores restaurantes de comida rápida y lo de mejores era relativo, pero bueno, todo era porque muchos pasábamos demasiado tiempo por aquí y prácticamente nos alimentábamos de esa comida basura, así que se nos ocurrió poner más números, si fuera por Alex comeríamos todos los días pizza de Tony's.

Me reía mientras escuchaba también su risa y me acercaba a mi teléfono para responder una llamada de mi tío Craig. - ¡Hola tío Craig! - Saludé con todo el ánimo del mundo mientras que me acomodaba de nuevo en la silla y cogía mi bolígrafo para proseguir rellenando aquel informe cuando las palabras que más podía temer resonaron al otro lado del teléfono. «Pequeña... No te alteres, ¿vale?» Tan solo aquel tono de voz en el que dijo aquello... - ¡¿Qué?! - Exclamé de golpe al par que me ponía de pie, totalmente nerviosa. - ¿Cómo quieres que no me altere si es eso lo primero que me dices?, ¡¿qué ha pasado?! - Eso era, había pasado algo y malo. Es tu padre... Le... - ¡¡¿LE QUÉ...?!!, ¡MALDITA SEA TÍO CRAIG RESPONDE! - Alex se acercó corriendo ante mis gritos. «Le han disparado, lo llevan al Grady Memorial» .

No le di tiempo a que me dijera nada más, salí disparada chocando con Alex. - ¿Thea, qué pasa? - Preguntó alterado mientras me seguía. - Era mi tío Craig, han disparado a mi padre, lo llevan al Grady memorial - Ni siquiera era consciente de cuanto hacía. Alex me quitó las llaves del coche. - Ya conduzco yo, estás muy nerviosa - Y rápidamente ambos bajamos y nos subimos el audi negro del aparcamiento.

Era ese momento de tu vida en el que te daban una noticia pésima y todo cambiaba, ese preciso momento en el que al escuchar unas simples palabras sentías como si la respiración se detuviese al igual que los latidos de tu corazón, el tiempo cesaba y creías que te ibas a morir, que ahí acababa todo. Nueva York parecía sentirse como yo, la lluvia atormentaba la gran ciudad, mientras que las luces lo iluminaban todo aportando claridad, irónico que pese a eso yo lo viera todo tan oscuro. - Por favor... - Susurré justo cuando una ambulancia nos adelantaba a toda prisa, dirección al hospital. - ¡Alex son ellos, síguelos por favor! - Gritaba presa del pánico entre lágrimas, hecha un ovillo en el asiento del copiloto. - Por favor, que esté bien, que esté bien, que esté bien, que esté bien... Por favor... - Cualquiera sabía que no creía en nada, pero yo seguía suplicando, como si con eso los médicos me pudieran escuchar o él mismo. Cuando el audi frenó no muy lejos de la entrada de urgencias salí disparada del coche viendo como sacaban a mi padre de la camilla de la ambulancia.

- ¡PAPÁ! - Grité mientras corría bajo la lluvia en la dirección de ellos, mi tío Craig bajaba de la ambulancia con la ropa manchada de sangre, al igual que las manos, los médicos rodeaban a Richard Grayson y se lo llevaban al interior justo cuando mi tío se interponía entre ambos. - ¡Thea! - Me abrazó rodeándome con ambos brazos mientras que yo gritaba tratando de zafarme de él, llenándome de la sangre que seguramente era de mi padre. - Por favor, suéltame, tengo que estar con él, tengo que estar con él! - Gritaba mientras que él trataba de tranquilizarme. - Pequeña, shhh... Calma, calma, estará bien, cuidarán de él... - Decía justo cuando me dejaba caer entre sus brazos, llorando desconsoladamente. - Es mi padre, es mi padre... No quiero que se muera - Rompía a llorar con fuerza al caer de rodillas, como una cría, como una niña pequeña a la que le acababan de quitar lo más preciado del mundo, sin importar el agua o la sangre, mi tío se dejó caer a mi lado sujetándome aún con fuerza entre sus brazos y rompió a llorar junto a mi, como nunca, como nunca le había visto llorar, ni siquiera con la muerte de su mujer.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 29 Ago 2014, 17:24



Thea Grayson

4 - 5 de Agosto de 2010

Era ya prácticamente medianoche y el tiempo jugaba en nuestra contra, según los asesinatos anteriores el asesino no retenía demasiado tiempo a sus victimas. Jack le llamaban. Jack a secas, como Jack el destripador. No era necesario explicar por qué aquel apodo, pero era tal vez el caso más duro y macabro al que me había enfrentado en toda mi carrera, incluso tocaba lo personal, mi padre se debatía entre la vida y la muerte en el hospital por culpa de aquel psicópata. Los médicos decían que había sido todo un milagro que Richard Grayson siguiera respirando, pero que no sabían si llegaría a despertar o si dejaría de luchar en cualquier momento. El caso de Jack había pertenecido primero al equipo de los STARS, pero con lo sucedido con mi padre y la especie de baja/permiso que mi tío Craig tenía por la perdida de su mujer, fue el FBI quien se encargó del caso. Y yo quien supliqué porque me lo cedieran, cosa que no habría conseguido si Alex no fuera mi compañero para dicho caso, pues creían que aquello me tocaba demasiado, que lo era. Deseaba atrapar a aquel hijo de puta costase lo que costase, por aquellas chicas, por la última secuestrada y sobre todo por mi padre también.

Llevaba las últimas noches desde que me enteré de lo de mi padre prácticamente sin dormir, en vela pensando, analizando todo el papeleo que mi padre había conseguido sobre el caso... Y siempre sin dar con nada en claro. Pero aquella noche había sido diferente. Gracias al forense y a mi padre ahora teníamos un lugar al que ir, una pista sólida, Jack había cometido su primer fallo, tal vez sus dos primeros errores, los que les iban a condenar para siempre, porque había jurado no descansar hasta atraparlo. Así que ahora, mi compañero, Alex y mi tío Craig que estaba en la comisaría cuando dimos con aquella pista me acompañaban hacia el lugar señalado. Mi padre había ido a una calle del puerto, donde estaban los almacenes, era la última dirección marcada en su GPS y justo esa era la zona en la que había estado la última víctima. Pero el coche de mi padre lo encontraron en otra zona, así que no le habían disparado allí, Jack tuvo que llevarlo hasta allí, pensando que estaba muerto.

- Craig, ¿ha pedido refuerzos? - Alex conducía el hermoso audi negro por las carreteras de la ciudad en dirección a las afueras, a el último lugar al que mi padre llegó por su propia voluntad. Aún teníamos lagunas en aquella teoría, pero era lo único que teníamos y el tiempo estaba siendo un gran rival, aquella chica si seguía viva no lo haría por mucho más tiempo. - Si, están al caer - Mi tío observó la pantalla de su móvil, estaba en el asiento del copiloto y yo detrás, asomándome para ver a ambos y como Alex llevaba mi coche por el lugar con maestría. - Es en esta calle, hacia el final - Señalé el camino y Alex lo siguió con velocidad, no había tiempo que perder. Cuando Alex giró y detuvo el coche los tres salimos de forma rápida mientras que yo me sacaba el papel que el forense me había dado. En esa lista estaban apuntados los números de los almacenes abandonados, al revisarla me encontré con que en aquella calle tan sólo había uno, el número dieciséis. - Tiene que ser ese - Anuncié mientras que miraba como Alex sacaba del maletero un par de chalecos antibalas y nos los pasaba a mi tío y a mi. A la vez que los tres nos los colocábamos avanzábamos en la dirección de la puerta del edificio.

Al acercarnos a la puerta me fijé en que esta ni siquiera contaba con un cierre, fue Alex quien la corrió hacia un lado a la vez que mi tío Craig y yo apuntábamos con nuestra reglamentaria hacia el interior del almacén, iluminando el lugar con nuestras linternas. Aquel sitio parecía estar totalmente abandonado. - ¿Estaremos en lo correcto? - Preguntó Alex con un susurro mientras que desenfundaba su arma. - Eso veremos ahora - Contesté también en un tono bajo mientras Craig nos hacía un gesto para que entrásemos. Aún quedaba parte del material de la antigua fábrica repartido por el edificio. - Será mejor que nos separemos, quien encuentre algo que llame a los demás - Craig fue rotundo y tanto Alex como yo le dimos la razón, porque ahora lo que más nos preocupaba era el tiempo, quien iba a saber que las verdaderas intenciones de Craig eran otras...

Tanto Alex como yo estuvimos de acuerdo, así que nos separamos para poder abarcar más terreno. Conforme avanzaba por el lugar empezaba a tener mis dudas sobre si habíamos interpretado bien o no las pistas. Aquel almacén parecía totalmente vacío. Y me sentía totalmente estúpida. Avancé prácticamente a oscuras con la escasa luz que proporcionaba la linterna que llevaba conmigo. Por allí no se veía nada. Me mordí el labio frustrada para volverme y cuando estuve a punto de llamar a Alex o a mi tío Craig escuché el disparo. No me lo pensé dos veces, reglamentaria en mano salí corriendo por el almacén en la dirección de donde procedía el disparo, subí casi de dos en dos los escalones de la escalera que daban a la segunda planta y cuando entré en la habitación con el corazón prácticamente en un puño lo primero que vi fue a mi tío Craig, sujetando entre sus brazos a Alex y una chica tirada en un colchón viejo y sucio. - ¡Dios santo! - Exclamé al verles mientras miraba hacia mi alrededor sujetando la reglamentaria con fuerza entre mis manos. La habitación apenas contaba con muebles o algo más, una silla y cadenas en una esquina, a demás del colchón y la chica que yacía en él. la habíamos encontrado. - ¡Thea, ha escapado por la ventana! - Mi tío Craig parecía desesperado. Corrí hasta el lugar señalado para asomarme y ver que aquello era imposible, ni siquiera se veía nada en la calle y la altura dejaría herido a quien descendiera por ahí, pues no habían ni salientes en la pared. Y con el sonido de aquel clic me giré de golpe apuntando a mi tío con mi arma reglamentaria del FBI. Ver que él también estaba de pie y me apuntaba con su revólver provocó que quisiera echarme a llorar ahí mismo al atar cabos. Incluso le había quitado el seguro a su arma.

- ¿Por qué? - Respiré con fuerza, tratando de contenerme, sentía como todo mi cuerpo temblaba, incluso mi voz. - ¿Por qué? - Repitió mi pregunta encogiéndose de hombros. - Suelta el arma pequeña - Dijo él sin más. Yo negué, sintiendo las lágrimas en mis ojos. - ¡Tira tu arma lejos de ti! - Insistió de nuevo, esta vez apuntando con la suya en dirección de Alex, que tenía un disparo mu feo en el pecho. - ¡Vale, vale! - Sollocé mientras que hacía lo que me había pedido, echando el arma hacia mi derecha, lanzándola por el suelo hasta que chocó con la pared. - Disparaste a mi padre, a tu hermano... - Sentía un fuerte nudo en la garganta a la vez que las lágrimas resbalaban por mis mejillas, ¿de verdad estaba ocurriendo aquello? - ¡Se suponía que no, que la pista que tenía era falsa y se lo dije, le dije que no la siguiera, pero aquí llegó! - Craig comenzó a hablar enfadado, completamente fuera de si, y yo dejé de ver a mi tío en él, había desaparecido por completo. - ¡Y tú igual!, ¡¿qué os costaba quedaros quietos?! - Gritó aún más furioso y como si nada disparó a Alex en la cabeza. - ¡NO! - Esta vez la que gritó fui yo al ver como mataba a mi compañero, sin poder evitarlo corrí abalanzándome sobre él, Craig apenas pude reaccionar cuando le golpeé y su revolver cayó lejos. No, definitivamente la persona que yo creía conocer no se encontraba ahí, no quedaba nada de mi tío, ¿qué le había pasado para acabar así? Y recordé la muerte de mi tía, lo raro que le había notado estas semanas y lo distante que estaba. La pelea apenas duró un rato, ambos forcejeábamos y luchábamos arrastrándonos por el suelo para tratar de alcanzar su revolver. Los golpes dolían, si, pero no más que saber que él era Jack, un asesino un cruel, quien disparó a mi padre, a su hermano y acabó con tantas vidas de esa forma cruel. Mi tío, había perdido el juicio. Con el último golpe me dejó completamente paralizada, dolió de veras. Escupí la sangre aturdida mientras que él me empujaba lejos.

- Tengo que decir que tu padre habría estado muy orgulloso de ti Thea... - Escuchaba los pasos mientras que yo trataba de recuperarme, Craig había recogido su arma. - Lo siento pequeña, pero solo puede quedar uno - Uno, me dije mientras visualizaba mi reglamentaria en el suelo y la cogía volviéndome para apuntarle y disparar antes de que Craig apretara el gatillo de su revólver. Cuatro disparos resonaron por todo el edificio. Craig apenas me miró, el arma cayó de su mano y seguidamente su cadáver. Tomé aire de forma exagerada, allí tirada en el suelo dejando caer mi cabeza finalmente hacia atrás, rompiendo a llorar con fuerza. Había resuelto por fin uno de los casos más importantes de los últimos años en Nueva York y además había matado a mi tío Craig, aunque la persona a la que había matado apenas me recordase ya a él y pese a los golpes, era tal vez aquello lo que más me dolía, descubrir que mi tío Craig no hubiera muerto hoy, si no tiempo atrás, cuando dejó de ser quien era para pasar a ser Jack.


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Mensaje por Thea Grayson el Dom 31 Ago 2014, 20:13



Thea Grayson

7 de Agosto de 2010

El entierro de Alex había sido sin duda a una de las cosas más duras a las que me había enfrentado en toda mi vida. Ver a su madre recoger la bandera de nuestro país entre sollozos, a su mujer sentada al lado casi sin poder moverse y a su hijo pequeño sin saber muy bien lo que ocurría fue sin duda un gran golpe. Tan duro como ver a mi tío apretar el gatillo una y otra vez, daba exactamente igual, no paraba de verlo una y otra vez, cada vez que cerraba los ojos desde que ocurrió. O simplemente su rostro cuando yo le disparé. Ir sola al entierro tal vez fuera lo peor de todo, mi madre se pasaba el tiempo entero en el hospital con mi padre y cuando no yo le rogaba por que descansara, no podía traerla hasta aquí, pues se echaría a llorar y acabaría aún peor. Los médicos no sabían cuando podría despertar mi padre y sabíamos lo que pensaban con solo mirarlos. No le veían mucha esperanza, así que traerla a un entierro sería tal vez la peor cosa que podría hacer con ella.

Agaché la mirada cuando la mujer de Alex dejó caer una rosa sobre el ataúd de mi compañero y esta comenzó a llorar de forma aún más desconsolada, ver como su hijo se levantaba corriendo y la abrazaba fue tal vez más doloroso, le pedía que no llorase, que a su padre no le gustaría verla así y en vez de causar el efecto que quería causó todo el contrario.

Tenía que alejarme de ahí, no podía más con ello y decidí simplemente caminar, alejarme de allí. Mirarlos desde la lejanía tal vez. - Thea - Al girarme vi al padre de Alex, se acercaba y agarraba mi mano con fuerza. - Lo siento mucho y gracias - ¿Qué más podía decirme él?, había perdido a un hijo y para colmo mi tío fue quien lo mató, me sentía horrible, me sentía destrozada y ni siquiera sabía que decirle. Tenía un nudo en la garganta y cuando el señor Crawford me miró a los ojos tiró de mi para abrazarme, fue ahí cuando por fin rompí a llorar. Por Alex, por mi padre, por la muerte de mi tío, por saber que él era el culpable de todo, por todo. - Lo siento muchísimo señor Crawford, debí... Debí hacer algo - Decía entre lágrimas con la voz rota de dolor. Debí disparar a mi tío cuando le vi apuntar a Alex y no bajar el arma como él me pidió, no debí concederle esa oportunidad, porque cuando vi que él era Jack supe que estaba perdido, pero una parte de mi quiso confiar en él, porque no podía creerlo, simplemente no podía. - Thea, no podías, tranquila, de verdad, no te sientas culpable, Alex seguro que no te echa la culpa de ello, te tenía mucho cariño - Susurraba él una y otra vez. - Fue mi culpa, mi tío me dijo que tirase el arma y amenazó con matarle, no debí darle esa oportunidad y yo sabía que era malvado, cuando le vi lo supe, pero necesitaba confiar en él... Lo siento tanto... - Me costaba hablar, sentía aquel nudo en mi garganta cuando me aparté para mirar al padre de Alex y decirle aquello. Las lágrimas caían por mi rostro y cuando le dije que lo sentía fue peor, lloraba desconsoladamente, porque lo sentía así, era mi culpa, podía haber hecho algo y no lo hice. Confesar aquello en voz alta no supuso un gran alivio, todo lo contrario, pero tenía que decírselo, el hombre me miró fijamente, parecía que también iba a llorar y entonces negó.

- Hiciste cuanto pudiste, tú no tienes la culpa, la tuvo ese... hombre, quien apretó el gatillo, bastante hiciste Thea, eres una buena persona y trataste de que la situación no acabara así, Alex siempre lo decía y no debes sentirte mal, tienes que estar orgullosa de quien eres y de seguir viva, habrías muerto tú también y esa chica si no hubieras actuado como lo hiciste, él seguiría libre, a saber cuantas vidas más habrían caído... - Pronunciar a mi tío, mencionarlo provocó que el padre de Alex se quedase casi en blanco, destrozado, era un padre que había perdido a un hijo. Sus palabras iban más allá de consolarme por la muerte de mi compañero y las agradecí, pero la herida era aún reciente y las palabras aunque causaban efecto no terminaban de curar nada. El tiempo tal vez. Eso si, fui con aquel breve discurso, armada de valor hacia el entierro de mi tío.

No había nadie allí, tan solo el cura, el encargado y yo. Fue breve y se ahorraron las palabras bonitas o los recuerdos. Era un asesino, alguien que se llevó la vida de demasiadas personas con él y lo sabían, tan bien como yo. Pero aún así allí estaba yo, tratando de olvidar aquella parte de él, la negativa y recordar cuando él era simplemente Craig Grayson y no Jack. Tal vez esto era lo peor de todo. Recordar como jugaba conmigo de pequeña, los regalos, las risas, los paseos por el parque, las charlas sobre la división de los STARS y como llegaría a ser como él y mi padre...Porque entonces me hacía la pregunta, ¿cuándo murió Craig de verdad?, ¿cuando se marchó y llegó Jack?, necesitaba verlo así. Cuando todo acabó y se marcharon me arrodillé en el suelo, acariciando su nombre grabado en la lápida. No había nada escrito en ella, salvo su nombre y las fechas. - Lo-lo si... Lo siento - Susurré sintiendo como las manos me temblaban con fuerza. ¿Sentirlo?, si, sentía que hubiera acabado así. ¿Y por qué le pedía perdón? Una vez mi padre me dijo que cuando alguien nos hacía daño, el primer paso para superarlo era disculparse con aquella persona, hacerle saber como te había hecho sentir, dejar atrás el odio y disculparte por ello, ser sincero y así avanzarías. Yo no quería venir hoy aquí, pero finalmente lo hice. Y ahora sentía que podría avanzar.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 31 Oct 2014, 11:44



Thea Grayson

31 de Octubre de 2011

- En mi defensa añadiré que... Este era el traje de enfermera sexy, el de enfermera golfa tan solo llevaba una falda y dos cruces... - Moví mi derecha señalando mis pechos a la vez que asentía varias veces, haciendo una mueca y guiñándole un ojo a Dallas que estaba que se partía el maldito culo de la risa.

- Sigo pensando que una versión de la mujer maravilla zorrona habría quedado mucho mejor - Dallas, como si a la rubia le faltara poco para burlarse de mi continuó metiendo el dedo el llaga. - No si ese también lo hemos probado, pero al parecer no era lo bastante sugerente para Frost... - Le miré de reojo con una sonrisita pícara, o al menos fingiendo esta, mientras que me sentaba en la esquina de su mesa y cruzaba ambas piernas, poniendo cara de niña buena. La reacción del líder de esta misión me miró negando, rodó los ojos y se alejó rápidamente de Dallas y de mi que rompimos a reír como dos crías idiotas.

- A ver... Déjame que te pinte un poco más los labios de rojo pa... Putón - Dallas se volvió para buscar el pintalabios mientras que yo aún sentada en la mesa me distraía haciendo mover mis piernas de un lado a otro, balanceándolas como haría una niña. Andaba pensando un poco en mis cosas cuando entró Hal por la puerta. El tipo iba tan tranquilo hasta que su mirada se percató de mi presencia y se quedó ahí mirándome fijamente con sorpresa. Yo le devolví una mirada avergonzada por mis pintas, con los ojos abiertos de par en par. Dallas que regresaba a este mundo con el pintalabios nos miró a ambos y rompió el hielo con uno de sus típicos comentarios. - Truco o trato, ella va de enfermera sexy, yo iré de enfermera golfa, ya sabes, más chicha más chuches... - Hal la miró enarcando una ceja y negando se fue hacia el despacho de mi padre. En cuanto se giró le di un codazo a la rubia. - ¡Coño Thea! - No pude más que mirarla y si las miradas matasen Dallas ya estaría hasta enterrada. - ¡Es una misión Hal, no nos taches de zorras nada más llegar, ¿eh?! - Miré a Dallas casi suplicante porque no abriera más la boca, esa que tanto la perdía, pero no pude. Hal se giró para mirarnos de nuevo, tal vez aún más confuso por ese nuevo comentario, yo me eché a reir con Dallas porque la rubia no tenía remedio alguno. Y menos mal que él siguió su camino sin decir nada.

- Eres de lo que no hay, en serio... - La miré riendo mientras que ella me señalaba con el pintalabios. - Espero que eso sea bueno - Dallas fingió sonar amenazante, yo asentí con una sonrisa llena de cariño para ella.

~

La música comenzaba a resonar con fuerza mientras un sulfurado jefe de las camareras nos ponía en orden a todas, Dallas a mi lado al final había optado por un traje de bombera sexy. - ¿No ibas a venir de enfermera golfa? - Susurré con burla para ver como la rubia se reía y me miraba de reojo. - Nena, a estas dos no les queda bien cualquier cosa... - Sonrió continuando la broma, con ciertos aires de grandeza a la vez que fruncía ligeramente los labios, provocando que ambas nos echáramos a reír de forma disimulada. El jefe de las camareras nos miró mal y ambas tornamos nuestra expresión más seria cuando Frost nos pidió concentración a través del auricular que llevábamos. Una vez que aquel gordinflón dio las ordenes todas las camareras nos hicimos con una bandejas y nos repartimos la enorme mansión. No podía evitar mirarlas de reojo, si yo pensaba que mi traje era demasiado el de ellas ya era exagerado, entre lo sexy y lo golfo, más de lo último, iba diciendo Dallas que avanzaba delante de mi.

- Eh guapo, ¿te apago ese fuego...? - Dallas pasó al lado de dos chicos, contoneándose de forma provocativa, sujetando con una mano la bandeja de copas mientras que con la otra estiraba de uno de los tirantes de su traje. - ¿Un trago? - Me acerqué a ambos sirviéndoles una copa a cada uno. Siempre atenta con la mirada en busca de Kozlov.

- Eh... Si queréis hacer amiguitos os metéis en facebook, ahora localizar a Kozlov - La voz de Frost sonó a través del auricular que ambas llevábamos. - Yo soy más de twitter, ¿me seguís no? - Había perdido de vista a Dallas, pero aún así la escuchaba perfectamente gracias al auricular. - Oh si... Luego subes las fotos y le damos a favoritos - Hablé de forma disimulada hacia el micrófono que llevaba en el tirante de la diminuta blusa mientras que me acercaba a una pareja disfrazada de Drácula y su novia la golfa, para servirles una copa. - Madre de dios... ¿Has visto al bombero?, haríais buena pareja - Susurré mientras que pasaba al lado del tipo, le servía una copa y le echaba un buen vistazo. - Fichado y ... - Dallas pasó por mi lado a la vez que en su mano libre me mostraba una tarjetita que acompañó con una amplia sonrisa guardando el número en su sujetador.

- Me arrodillo ante usted - Susurré asintiendo a modo de cumplido. - ¿Kozlov?, no sé... Es uno de los mayores contrabandistas del momento, su fiesta estará plagada de gente de mundillo... Y ah si, sois policías, así que moved vuestros culos si no queréis ganaros una patada este mes en vez del sueldo - Frost hablaba con todo el sarcasmo del mundo. - Joder... Como le sientan a algunos el poder - Susurré viendo a Dallas a lo lejos asentir con esa sonrisa suya tan característica. La rubia señaló con la mirada la zona por donde buscaría al organizador de la fiesta, yo asentí tomando la ruta contraria. Dejé mi bandeja en una mesa y me hice con una copa para así sumarme a la multitud. La noche de Halloween había esperado pasarla sumergida bajo una gruesa manta, en el sofá de mi apartamento, viendo tal vez alguna película de Tim Burton, con las luces apagadas, simulando que no estaba en casa para las decenas de niños que se pasarían por mi puerta a pedir golosinas y caramelos. Para nada tenía pensado que acabaría paseándome por una fiesta vestida con apenas dos trozos de tela y una peluca naranja. Pero bueno, aquella, aunque no lo pareciera era una misión importante, Kozlov no solía dejarse ver en eventos públicos y mucho menos dar fiestas, pero ahí estaba el tipo celebrando por todo lo alto la noche de Halloween y allí nosotras dos para pillarlo, pues estábamos totalmente seguros de que aquella fiesta no sería más que una tapadera para alguna venta importante y aunque tuviéramos que ir vestidas con aquellas pintas lo acabaríamos pillando, si o si.

- Dallas, le tengo, sube a la planta superior, solo - Rápida me hice con una copa nueva a la vez que avanzaba en la dirección de aquel tipo, de la nada cuando llegaba al pie de la escalera apareció Dallas, a la vez, con una sincronización perfecta, ambas adelantamos al tipo. La rubia se agarró a su brazo derecho y yo al izquierdo. - Hola, ¿quiere un trago? - Dallas le ofreció su copa, mientras que hablaba en un tono muy diferente al suyo, como si fuera la típica idiota, él la cogió encantado. - Dios... ¿Has visto que bien huele? - Exclamé en el mismo tono abriendo los ojos de par en par, mientras que me acercaba más a él. - Si... ¿Qué llevas?, me pone mucho - Ambas nos pegamos a él de forma bastante provocativa, el tipo sonrió de forma amplia, como si le hubiera tocado la lotería, nosotras igual, solo que por otros motivos. La simpleza de aquel hombre, si seguíamos así no tardaría nada en estar bajo una manta en el sofá de casa comiendo palomitas y viendo la tele.

~

- ¿Habías dado por hecho que la noche acabaría así? - Dallas me pasó el bol de palomitas con su mano sana, la otra estaba ligeramente vendada por culpa del esguince que se había hecho. - No... - Fruncí los labios mientras que me encogía de hombros y me hacía con el bol. Cogí un buen puñado de palomitas y me las llevé a la boca. Aún me dolía bastante el golpetazo que tenía, me había ganado un buen cardenal en el ojo derecho, un par de cortes y arañazos en los brazos y una herida en el labio por culpa de un puñetazo que me dio el gorila de Kozlov. Dallas no se diferenciaba demasiado de mi, le pasé las palomitas y ella a mi el otro bol con las chuches. Tenía un par de arañazos y otro cardenal que asomaba en su mejilla. - ¡Oye que la manta es para las dos! - Estiré de esta para taparnos ambas mientras que la miraba de reojo, Dallas tenía la cara magullada y aún con restos del maquillaje que se había corrido por su rostro. - Tienes una pinta horrible... - Cogí un par de golosinas y me las llevé a la boca, Dallas se rió. - Pues anda que tú... Cuando te golpeó ese orangután pensé que te tendría que sacar a rastras de allí... - Ambas nos echamos a reír y de nuevo prestamos atención a la película. - ¿De verdad que van a raptar a Santa Claus... Santa Clavos? - Preguntó la rubia concentrada en la pantalla. - Tú mira la película - Respondí. - Estos críos me dan muy mal rollo, pero extrañamente me parecen adorables - Ambas sonreímos mientras seguíamos viendo la película, tras lo que seguramente fue la noche más surrealista de Halloween que habíamos llegado a celebrar nunca, eso si, al menos Kozlov la pasaría entre rejas.


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Mensaje por Thea Grayson el Lun 20 Jul 2015, 14:01

Thea Grayson


17 de febrero del año 2015.
Tenía un sueño intranquilo. Algo que me decía que algo no marchaba bien. Al abrir los ojos los primero que vi fue el techo del jeep de Hal. Traté de recostarme una vez más en el asiento trasero del vehículo y de volver a recuperar el sueño. Sabía que los chicos estaban fuera, no debía preocuparme. Aún así no era capaz de volverme a dormir.

Salí fuera para encontrarme con que Hal estaba subido en el techo de uno de los vehículos vigilando el terreno. - No puedo dormir... - Susurré un tanto frustrada. Froté ambas sienes con mis manos y luego me acerqué hasta el vehículo en cuestión, apoyándo mi cuerpo sobre la carrocería, de espaldas a Hal. En ese momento me di cuenta de Jay no estaba donde le había visto la última vez. - ¿Dónde está Guitar hero? - Giré la cabeza en la dirección de Hal. Al parecer Jay había salido a echar un vistazo y aún no había regresado. Hal solía mostrar siempre la misma expresión indiferente para todo, pero yo sabía reconocer en él cuando pensaba en una cosa u otra y ahora el rubio estaba preocupado.

- Tranquilo, se habrá entretenido con cualquier chorrada, voy a ver si lo encuentro - Hal me pidió que tuviera cuidado y asentí. Me abroché mejor la chaqueta a la vez que rebuscaba en el jeep y recogía algunas cosas para salir. Nada importante. Cargué con una mochila en la que eché una botella de agua, un par de chocolatinas, tiritas, antiséptico, gasas y un rollo de vendas por si acaso. Recogí mi cinturón con sus armas y me fui en la dirección que el rubio me había indicado.

Todos en el campamento dormían. ¿A dónde habría ido ese chalado?, ya solo nos faltaría perderlo como habíamos hecho con Kamekona. Bueno, en realidad el grandullón se había perdido él solo. De ahí que partieramos dirección Nueva York, en su búsqueda, queríamos seguir juntos. Kamekona se había convertido en uno más de nuestra pequeña familia.

Seguía un rastro que yo adjudicaba a Jay, pero del cual ahora comenzaba a dudar. Yo no era buena con aquellas cosas, podría estar seguramente hasta inventandome lo que estaba viendo. Sí, no me extrañaría que fuera todo producto de mi imaginación. Pero no, ahí había una ramita rota, como si algo la hubiera pisado, así que alguien debía haber pasado por allí no hacía mucho. O algo... Por favor, que fuera mejor alguien, que fuera Jay.

El sonido inconfundible de unas pisadas detuvo mis pasos. Giré en varias direcciones en busca de si era capaz de ver algo, pero no, entre aquella oscuridad apenas era capaz de ver un poco más allá de un par de árboles. La escena era de lo más siniestra, pues la escasa luz que se filtraba de la luna entre los árboles no creaban la mejor panorámica.

- ¿Jay? - Me decidí a preguntar, aunque sintiera un nudo en mi garganta porque comenzaba a temer que estuviera totalmente equivocada. Y mi error se lanzó literalmente a por mi. Apenas me había dado tiempo a reaccionar. El zombie salió de entre la oscuridad, mostrando unas fauces llenas de suciedad y seguramente sangre reseca. Trató de morderme, pero fui lo suficientemente rápida como para evitar aquello. Le agarré por uno de los brazos y tiré hacia un lado de su cuerpo para alejar sus dientes de mi otro brazo. Aproveché para patearlo mientras con la otra mano logragaba alcanzar uno de mis kukris. Cuando el zombie tiraba de mi yo hundía el arma en su cabeza. El zombie dejó de hacer fuerza y entonces caí hacia atrás. Me vi repentinamente tirada entre un montón de hojas secas, con la mirada fija en el cielo estrellado. Solté un suspiro y dejé la cabeza que cayera hacia atrás. ¿Dónde estaría Jay?, tal vez lo mejor ahora sería regresar al campamento por si el rubio ya había vuelto, pero entonces me hice una muy buena pregunta. ¿Por dónde quedaba el campamento? Con aquel sobresalto había perdido la dirección por la que venía yo. Genial, para mejorar la noche.


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Mensaje por Thea Grayson el Jue 22 Nov 2018, 22:02

Thea Grayson


Diez de julio del año 2015.
— Al más mínimo movimiento... no dudes en volarle las pelotas — incluso Maze se mostraba sorprendida ante mi cambio. No, no era la misma Thea Grayson que la STARS había conocido, ni siquiera era la misma de hacía un año o unos meses atrás. No desde lo de aquel supermercado y mucho menos tras lo de la presa. Yo misma me sentía otra.

El refugio que habíamos encontrado era un lugar fantástico, parecía que había sido hecho para nosotras. Maze y yo aún no eramos capaces de dar crédito de lo que teníamos. Había sido tal vez una de las mayores suertes que habíamos tenido. Aunque bueno, no es que fuera gran cosa si teníamos en cuenta a esa rata con la que habitábamos. Casi una semana encerrado y ese idiota seguía sin soltar prenda. Lo habíamos encerrado en una de las salas, y por estas razones hoy saldría sola y no acompañada de mi amiga. Debía encontrar comida, agua... y alguien debía quedarse con el charlatán.

Me hice con el viejo volvo, trataría de llegar a uno de los pueblos colindantes. El coche, o más bien la tartana daba pena y no me dio ninguna buena impresión cuando comenzó a hacer extraños ruidos nada más arrancarlo, pero igualmente seguí con él. El calor típico de estas fechas comenzaba a ser una tortura fuera del refugio, prácticamente insoportable y aunque una parte de mi deseaba encender el aire del vehículo, la otra me decía que mejor no intentarlo. Primero dudaba de que fuera a funcionar y segundo, seguro que eso solo provocaría que el coche...

- ¿Qué...? ¡No, espera, no! - Ni pude terminar de pensarlo. No había hecho nada y del capó comenzó a salir un humo negro que no daba ningún buen presentimiento. Además el volvo comenzó a disminuir la marcha con diversos golpes secos, hasta que definitivamente se detuvo en mitad de la carretera. - ¡Tienes que estar de coña! - Golpeé el volante, pero no, seguía allí parada.

No me molesté ni en revisar el motor, no entendía para nada de coches. Así que en lugar de ello me limité a recoger mis cosas en la mochila y caminar de vuelta al refugio. Era una auténtica lastima, pero estaba lejos y quedaba descartado llegar hasta el pueblo: si no tardaría más tiempo en regresar y eso solo preocuparía a Maze. No podía volver a hacer noche fuera sin avisarla.

Decidí que lo más prudente sería atravesar los campos. Las carreteras solían ser peligrosas para alguien que iba sola. Al menos tendría unas tres horas de viaje, con suerte llegaría justo antes de que anocheciera.


¿Cuánto tiempo llevaba caminando? Tal vez una hora. me detuve para descansar un poco y beber algo de agua. Entonces me fijé en algo en la lejanía, parecían varios edificios, seguramente una granja. Aceleré el paso en aquella dirección, tal vez tuviera suerte y encontrara cosas de utilidad allí.

— Espera... tienes que estar de coña — solté al estar más cerca, tuve incluso que detenerme y observar bien el lugar para asegurarme. Yo ya había estado allí antes. Hacía casi un año, con Thirteen y Guitar Hero... bueno, a él le encontramos allí y además una panda de locos casi acababa con nuestras vidas. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo, ya no sabía si quería acercarme. Si mal no recordaba apenas habíamos tenido tiempo de revisar nada, solo de salir corriendo...

Comencé a descender por la colina, pensativa, aún dudando de si entraría o no en alguno de los edificios. Toparme con alguno de los cadáveres que dejamos allí no sería una visión demasiado agradable, pero no podía pensar en eso y sí en la necesidad. Tal vez fue eso lo que me hizo girar hacia la puerta de la casa, eso sí, sujetando el revólver con fuerza entre ambas manos.


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Mensaje por Thea Grayson el Miér 15 Abr 2020, 20:57

Thea Grayson


16 de mayo del año 2014.
Solían decir que cuando estabas a punto de morir tu vida entera pasaba por delante de tus ojos. No era aquel mi caso. Lo único para lo que mi cabeza daba de si en aquel momento era para pensar en los míos. Más que nunca ahora los necesitaba. Mi familia, mis amigos... Daría cualquier cosa por volver a escuchar sus voces. A mi padre, mi madre, incluso a mi tío Craig. De esa misma forma también anhelaba el sonido de la voz de Hal, de Lena, Frost, Mara, Dallas... Sus risas, su forma de ser, incluso esa seriedad que Hal tenía, incluso esa forma de ser tan suya que a veces incluso me molestaba. Los echaba tanto de menos... Y no los volvería a ver jamás porque iba a morir. Aquel viaje, seguramente el último se me acabó haciendo realmente eterno y más con aquel dolor que era cada vez más insoportable, hasta el punto de que al final me resultaba casi imposible distinguirlo, era como si me hubiera acostumbrado a ello o simplemente estuviera demasiado aturdida como para sentir nada. Básicamente creí que había llegado el momento y que no podía más, así que cuando mis ojos se cerraron y todo se volvió oscuro sólo pensé en la luz del día, en que no volvería a ver nada más y a ellos tampoco.

- ¿Thea? - Aquella voz me llamó por mi nombre varias veces. Pero yo me sentía pesada, era incapaz de alzar la mirada en su dirección o simplemente de ver quien era. Pero su voz me resultaba familia y cálida. - Thea, pequeña, abre los ojos - De nuevo aquella voz y como si necesitara permiso fui capaz de mirar de quien se trataba. La intensa luz hizo que en un primer momento no fuera capaz de ver nada, esta me cegó, pero poco a poco fui distinguiendo el rostro de mi tío Craig, era él de verdad. - Lo siento - Me susurró con una sonrisa triste. Le miré fijamente, era él de verdad y yo sentía como mi corazón se partía en mil pedazos. - Yo... - Quise hablar, ¿pero qué decirle?, además no era capaz de pronunciar palabra alguna, al menos no de ese tema. - ¿Estoy muerta? - Pregunté al par que mi tío acariciaba mi rostro y luego me abrazaba con fuerza. - Por favor, escúchame Thea - Decía él mientras que yo asentía. - Tranquila, todo va bien, estás a salvo... - Le miré aturdida cuando su voz fue cambiando poco a poco hasta el punto de sonar femenina. - ¡Thea, lo siento, sabes que yo no era así... - Observé sus ojos, aguantaba las lágrimas a duras penas. - Pero deja de culparte, hiciste lo correcto - Iba diciendo él mientras que todo se volvía borroso. - Hey... Hola - De nuevo su voz se tornaba diferente a la vez que la luz iba desapareciendo.

- Tío Craig, espera, ¡por favor...! - Exclamé repentinamente. Pero allí no estaba mi tío Craig, si no Leah. La miré fijamente, impactada, con la respiración totalmente agitada. La joven trataba de tranquilizarme y me preguntaba si me sentía dolorida. Casi como un huracán volvieron a mi cabeza todos y cada una de las escenas pasadas del día de hoy. Jack estaba muerto, Leah, esos dos locos, la fábrica y finalmente como casi moría. Cerré los ojos con fuerza quejándome del dolor y asentí. Leah en seguida me trajo una pastilla junto a un vaso de agua. Me incorporé ligeramente y me vi obligada a quedarme en aquella camilla. Era una habitación sencilla, había una ventana al fondo sin cortinas ni nada, era de noche y el interior estaba iluminado por una vela, me obligué a erguirme. - Leah, será mejor tapar esa ventana - Susurré con cierta desesperación al par que me llevaba una mano al costado, por culpa del dolor, cerrando los ojos con fuerza una vez más. Tenía una venda limpia que envolvía mi cuerpo por la zona de la herida. Pero ahora lo que más preocupaba era aquella ventana, pues los zombies podrían ver la luz de lejos y entonces encontrarnos.

En cuanto me dio el vaso y la pastilla me la tomé sin preguntar, dando un largo trago de agua, obligándome a beber de forma más calmada. - Se verá la luz desde fuera... - Insistí aunque sintiera que las fuerzas se me iban al hablar. - ¿Edward es quien me ha curado? - Pregunté luego mientras que me llevaba una mano a la cabeza. - No recuerdo nada desde que... Desde que me dijiste que habíamos llegado y todo se desvaneció - Así era, no recordaba nada más, ni siquiera que me vendaran o cosieran la herida, nada. Miré de reojo por toda la habitación, mi camiseta estaba en una esquina y en la camilla junto a mi mano las fotografías que había llevado y la placa. Las recogí rápidamente y visualicé en ellas a todos cuanto me importaban, pero mis ojos se detuvieron en los de mi tío Craig. Suspiré, no había sido más que un sueño, todo producto de algo que aún me atormentaba, deseaba escuchar aquello y mi mente lo creó así. ¿Pensaría mi tío así?, antes de que hubiera perdido la cabeza, ¿el Craig que yo conocí de cría? Ojalá aquel sueño hubiera sido real. Observé la fotografía y cerré los ojos, al abrirlos vi a Lena, Dallas, Hal... Sonreí con tristeza. Seguía viva, ¿pero volvería a ver a aquella gente? Cuando creí que iba a morir temí que no los encontraría porque me decía que estaban vivos y yo moría, me decía que estaban vivos como me pedía que aquel sueño fuera real y entonces pensé en que mi mente trataba de ser demasiado optimista, que seguramente jamás los volvería a ver porque estarían muertos y entonces... De verdad quise morirme.manos.


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Mensaje por Thea Grayson el Miér 29 Abr 2020, 20:25

Thea Grayson


15 de mayo del año 2014.
Hice una mueca, estaba de broma, le tomaba el pelo a Jack como a él le encantaba tomármelo a mi, era algo mutuo de nuestro día a día, una forma curiosa de sobrellevar aquello como mejor podíamos. Hacía ya un par de semanas que Lion había muerto dejándonos solos, ahora todo parecía más oscuro, ¿cómo era posible que de un grupo de siete personas quedásemos ya sólo dos? En todo este tiempo habíamos ido cayendo como moscas, uno tras otro. Y ahora la pregunta era; ¿quién sería el siguiente en caer? Esperaba que ninguno de los dos.

- Si, lo raro sería que se acercara uno de esos muertos y metiera la mano en la bolsa para coger patatas también - Comentaba él bromeando mientras me pasaba ese pequeño hallazgo y yo cogía un puñado para llevármelo a la boca. - Ahí yo me preocuparía - Añadí riéndome con mi amigo mientras ambos compartíamos esa bolsa de patatas rancias. - ¿Te imaginas?, y luego iría retrocediendo sigilosamente... ¡Tuuuú no has visto nada... - Me carcajeé junto a él devolviéndole la bolsa, quien nos viera diría que estábamos totalmente borrachos, pero en verdad estábamos más nerviosos que nunca, de ahí esas bromas tan estúpidas y fáciles.

- ¿Crees que Michael Jackson se ha levantado y anda por ahí muerto?, sería muy chocante encontrarse con él... - Jack lo soltó seguramente sin pensar y se llevó un puñado de patatas a la boca masticándolas de forma bastante ruidosa. - ¡Oh venga ya! - Exclamé negando aunque me estuviera riendo. Jack dejó de andar y me miró totalmente serio. - ¡Oye! - Exclamó, parecía ofendido de verdad. - ¡Es una pregunta seria!, ¿tú crees que los muertos que están ya enterrados se hayan podido levantar y vayan por ahí como estos?, de verdad, eso si que sería chocante, a mi abuelo no le gustó nada saber que era gay, ¿y si me lo encuentro y me quiere pegar con su cinturón en el culo como cuando me daba de pequeño? - Enarcó una ceja, poniendo tal vez una expresión bastante extraña, este esta y lo que había dicho me hizo acabar mirándole totalmente serio, porque es que era como si hablara totalmente en serio, temía que pudiera molestarse incluso si le soltaba algún disparate. Jackson a veces era impredecible y ahí había una muestra de ello, cuando nos quedamos mirándonos en silencio fijamente durante un buen rato, o al menos a mi me pareció un buen rato. El caso es que de un momento a otro ambos nos echamos a reír a carcajadas puras. Hacía demasiado tiempo que no me reía así, la verdad, del grupo Jack era el que tenía mejor humor y a mi me parecía una persona maravillosa.

- Oye... ¿Eso es un pueblo o las patatas llevan mucho caducadas? - Preguntó él cuando se volvió y miró hacia el horizonte, yo le imité. - Pues si no es una contaminación colectiva... Yo diría que si - Añadí con cierta seriedad, rompiendo el momento cuando metí la mano en la bolsa de plástico que ahora sujetaba él y sacaba un puñado de patatas y me las llevaba a la boca haciendo seguramente el mismo o más ruido que él antes. - Pues vayamos a echar un vistazo, no nos queda ya prácticamente nada - Asentí, apenas contábamos con dos botellas de agua y ambos bebíamos como si fuéramos una jodida esponja.

- ¡Si, tal vez hasta podamos pasar la noche ahí! - Dije ya con algo más de humor, en respuesta Jack alzó las manos y la mirada hacia el cielo y las agitó como dando gracias. - ¡Ya se me ha olvidado lo que es dormir en una cama, incluso puede que haya alguna ducha que funcione! - Cerré los ojos apretándolos con fuerza. - Por favor que así sea - Supliqué antes de volver a abrirlos y que Jack soltara un; "Amén hermana". Así sin más seguimos aquel camino en dirección a ese pueblo, con la única esperanza de que no nos estuviéramos adentrando en la boca del lobo, pues estábamos bastante cansados y habíamos caminado durante horas, lo último que necesitábamos entonces era un enfrentamiento contra una de esas hordas infernales, menos aún con las armas que portábamos, que eran prácticamente ninguna y la cabeza de Jack, me dije con sarcasmo. Qué ya le había visto en alguna ocasión abrirse paso a base de darle algún cabezazo a un zombie, Jack podía ser bastante violento, la verdad, pero era un amor de hombre una muy buena compañía y un buen amigo, ambos nos llevábamos muy bien.

Estuvimos avanzando durante un rato más, en el que dimos buena cuenta de las últimas patatas de la bolsa, en nuestro camino salieron a encontrarse con nosotros un par de caminantes de entre los árboles, Jack se encargó del primero a base de golpes y casi sin ensuciarse las manos, le hizo caer al suelo y luego golpeó su cabeza varias veces con la suela de su bota, hasta que se escuchó un chasquido asqueroso y su pie se hundió prácticamente en su cabeza. Al segundo me lo cargué de forma bastante más limpia, le golpeé contra un árbol haciéndole caer y Jack cogió una roca del suelo que dejó cae sobre su cabeza, en verdad este fue trabajo en equipo.

El resto del camino fue bastante tranquilo, igual que lo estaban las calles del pueblo, habían un par de caminantes de los que nos ocultamos entrando en una tienda de ultramarinos, aquel debió ser el típico pueblo cercano al campo. La tienda parecía totalmente tranquila, habíamos mirado bastante bien y hora nos dedicábamos a coger cuanto podíamos llevarnos, latas de conserva prácticamente, cuando vi a la niña salir, estaba escondida bajo el hueco de una mesa, no la vimos, porque era la típica mesa de escritorio con todos sus lados cubiertos de madera, miré a Jack gritándole que se apartara, corriendo para empujarle, pero no me dio tiempo y cuando le mordió sentí que el mundo se me caía encima, este gritó estirando el brazo, la niña se quedó en frente gruñendo como si fuera un monstruo. Entonces un disparo y cayó muerta, ambos nis giramos de golpe, un tipo sujetaba una pistola. - Vaya... Tendría que haber llegado antes, ¿no? - Comentó con sorna, llevándose un cigarrillo a la boca. Estaba en la puerta de la tienda. - ¡Jack! - Me lancé a por él que se miraba el brazo ensangrentado, se iba a morir y yo sentía que me iba a morir con él, no podía irse, no podía dejarme sola, necesitaba sus bromas malas, sus risas, sus charlas... - Dios mío... - Sollocé, revisando su brazo como si no me lo pudiera creer, él alzó la mirada en mi dirección, estaba en estado de shock. - Jack... - Le miré fijamente, necesitaba que dijera algo y ambos escuchamos aquel chasquido, el del revólver, el del tambor girando preparándose para ser disparado de nuevo. Nos volvimos hacia aquel desconocido, apuntaba a Jack y no lo pensé dos veces, me lancé en su dirección para apartar la trayectoria, disparó al techo y ambos caímos fuera.

- ¡¿Pero qué haces?!, ¡no puedes hacer eso maldita sea! - Le grité furioso cuando ambos caímos sobre la tierra y yo sujetaba su mano tratando de quitarle el arma. - ¡Maldita zorra, él ya está muerto! - Gritó furioso mientras me agarraba pateandome hacia un lado, todo fue demasiado rápido a partir de ahí, consiguió zafarse de mi, darme unos buenos golpes y ponerse en pie, cuando traté de levantarme me apuntó con el arma. - Quieta perra - Siseó y rápido movió el arma apuntando a Jack que venía a ayudarme, retrocedió para evitar que ambos tratáramos de impedirlo. - Os estoy haciendo un favor, tú ya estás muerto - Decía cuando volvía a repetir la acción, sólo que mi voz lo detuvo para mirarme. - ¡No!, así no, por favor... Espera - Supliqué sintiendo las lágrimas, pero el tipo negó y cuando fue a disparar a Jack este se lanzó a por él y ambos pelearon por el arma hasta que esta se disparó sola en el forcejeo, yo abrí los ojos y los miré fijamente, el revolver cayó al suelo al par que el tipo se sujetaba mientras sangraba, Jack estaba aún más aturdido que antes. Me levanté llevándome una mano al abdomen, por culpa del dolor, Jack cogió el arma. - ¡Jack! - Fui hacia él agarrándole por el brazo sano, él miraba fijamente a aquel tipo, no estaba muerto, pero se desangraría. - Le he matado... - Susurró él conmocionado, mientras miraba al tipo que se arrastraba por el suelo, aún no estaba muerto, pero esa herida acabaría con él, era cuestión de un rato, no se podía hacer nada por él y yo no sabía que decirle. - Vamos, vendrán por el ruido - Tiró de mi, ambos cogimos nuestras cosas y salimos disparados hacia el interior de una de las casas, yo le seguía.

Se sentó en un sofá, sujetando el revólver. - Thea, vete... No verás esto - Concluyó mientras que miraba el arma, negué. - ¡Lárgate! - Gritó furioso, no quería ponerme a llorar, él parecía que en cualquier momento lo haría también, así que me acerqué y le abracé con fuerza. - Él se lo buscó... - Susurré a su oído tratando de que no se sintiera tan mal, le miré fijamente. - Te echaré mucho de menos - Las lágrimas cayeron solas finalmente, se echó a llorar como un crío y me abrazó con fuerza. - Sigue viva por favor - Suplicó, le miré asentí, entonces me marché corriendo y cuando bajaba las escaleras escuché el disparo. Me detuve apenas un segundo, negué tensando la mandíbula y salí corriendo fuera de la casa. A lo lejos la calle se llenaba de caminantes, venían atraídos por el ruido, algunos atravesaban las ventanas de las casas incluso saliendo a la calle, por todas partes venían, pero pocos, podía esquivarlos, el problema era la horda que venía al final de la calle. Eché a correr con todas mis fuerzas hasta girar la calle y parar en seco al ver una chica, estaba cerca de aquel tipo que quería haber matado a Jack, ya estaba muerto, la miré impresionada, al parecer no iba solo, me miré la ropa y manos llenas de la sangre de Jack y ese hombre, la miré a ella y al cadáver, no había que ser muy espabilado para sacar conclusiones. - ¡Por favor! - Pedí, no parecía armada, a parte de ese hacha, pero no debía fiarme, podía llevar un arma de fuego y entonces un descuido y adiós. - ¡Esto se está llenando de esas cosas! - Había que salir ya de allí, tener ahora un enfrentamiento no era lo mejor.


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Mensaje por Thea Grayson el Sáb 02 Mayo 2020, 22:19

Thea Grayson


02 de septiembre del año 2015.
Realmente no sabía qué debía hacer ahora. Bueno sí, llegar al motel, no pisaba por allí desde que lo dejamos en su día. Ni siquiera cuando tan mal había estado tras lo de aquel supermercado. La sombra de esos recuerdos me dañaba, ahora no me quedaba de otra. No podía permitirme ir a Lebanon como si nada, pues tal vez me estuvieran siguiendo. Así que haría noche en aquel motel. Lo acababa de decidir, debía asegurarme de que había dejado atrás a esos idiotas.

Recordé las palabras de Kilroy antes de irnos la última vez: «Dejaré una caja oculta en el sótano, con útiles, por si volvemos a pasar por aquí» Yo no dije nada, pero Hal le dijo que era una estupidez, Kilroy se hizo el loco y aunque en su momento pensé en que mi compañero tenía razón... ahora esperaba que Kilroy lo hubiera desobedecido. Él era cabezón a más no poder, esperaba que lo hubiera hecho. Él tenía razón, ahora necesitaba esos útiles.

- Ojalá... - susurré con cansancio, había pasado una noche de perros y el día no era mucho mejor. La gente estaba chalada, todo el mundo durante el apocalipsis lo estaba, se libraban muy pocos. Observaba con atención la carretera, recordaba bastante bien todo aquello, la ranchera naranja oxidada abandonada, la roca que había unos metros más allá, el letrero caído... no estuvimos mucho tiempo en Lamar, pero recordaba bien el lugar. Fue además una de las estancias más tranquilas, pues en el siguiente hotel las cosas se torcieron bastante.

Cuando vi el edificio del motel asomar en el horizonte agaché la mirada y seguí andando. Sentía un fuerte nudo en el estómago, una parte de mi se negaba a acercarse hasta allí. Pero entonces me fijé en algo que había en la entrada del motel. Mi expresión cambió drásticamente, una amplia sonrisa creció en mis labios.

- No puede ser - dije en un susurro. Comencé a correr, olvidándome por completo de todo, del dolor de mis piernas, del cansancio... corría con todas mis fuerzas hacia las puertas del motel, más concretamente hacia la vieja furgoneta wolsvagen roja que había justo allí aparcada. ¡Estaban allí! ¿Cómo había sido tan estúpida de no regresar a los lugares en los que habíamos estado antes?

- ¡Jay, Hal, Dallas, Thirteen...! - empecé a gritar una vez que llegué al aparcamiento delantero del motel. No había ningún coche más allí, pero eso no importaba, seguramente Jay y algunos más estaría allí esperando y los demás habían salido en busca de víveres.

Al llegar junto a la furgoneta y colocar mis manos sobre la carrocería me fijé entonces en la fina capa de polvo que la cubría, eso volvió a ponerme más seria. - ¿Dónde estáis...? - pregunté en un susurro. Sabía lo que significaba aquello, pero no quería creerlo. Miré a mi alrededor con desesperación y comencé a rodear la furgoneta, fue entonces cuando mi cuerpo se paralizó.

Había dos cuerpos, en avanzado estado de descomposición, sentados junto a la furgoneta. Los dos juntos mirando hacia el horizonte, no me hizo falta comprobar sus cosas o sus ropas para saber quienes eran. Respiré profundamente. Las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro a la vez que apartaba la mirada de ellos y rompía a llorar en un llanto agónico. Cayendo al suelo de rodillas, dejando caer las cosas a un lado. Grité, grité como nunca lo había hecho en mi vida, llena de rabia, sin importar el dolor de mi garganta, el de mis manos al hundirse en la tierra. Era de nuevo esa sensación horrible de saber que algo había acabado para siempre, que no los volvería a ver reír, sus bromas... las lágrimas brotaban de mis ojos a la vez que alzaba la mirada para ver los dos cuerpos sin vida de aquellos que habían sido mis amigos.

Miré hacia el cielo y dejé escapar todo aquello que me había estado oprimiendo en los últimos meses. Golpeé la bolsa militar lanzandola contra el coche. Sin importar si había algo en su interior que pudiera romperse.

Se habían suicidado, sin dolor alguno, ella tenía un agujero de bala en la cabeza, él lo habría hecho después colocando la pistola en su boca. La abrazaba a ella entre sus brazos y ella sujetaba su mano libre.

Los seguía observando entre lágrimas. Había llegado tarde, muy tarde... había sido una idiota por no regresar a Lamar y ahora aquello pesaría sobre mi conciencia el resto de mi vida. Me quedé allí mirándoles, llorando, durante demasiado tiempo, tal vez, torturando mi mente con aquella escena que no se borraría de mi cabeza jamás.

Respiré hondo, había llegado el momento de hacer algo. Les enterraría, se merecían muchísimo, pero al menos eso como mínimo.


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