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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Mensaje por Thea Grayson el Mar 05 Ago 2014, 16:14



Thea Grayson

I would think that never happened...
4 de Agosto de 2010

- ¿Se sabe ya algo de esa muestra? - Pregunté mientras que giraba sobre mi silla del despacho cuando mi compañero Alex entró en la oficina, este negó y se sentó en su mesa en frente de mi. - ¿Se sabe algo de tu padre? - Preguntó él con todas las mejores intenciones del mundo, pero tan solo consiguió que me acordara y me pusiera peor de lo que ya estaba, mi expresión se ensombreció, agaché la mirada negando, mi padre seguía igual, sumido en aquel coma sin saber si algún día volvería a abrir los ojos. - Lo siento mucho Thea - Decía él, yo asentí con los ojos hinchados, rompería a llorar en cualquier momento otra vez, como tantas veces desde que me había enterado de la noticia. - Gracias - Susurré casi sin poder hablar, sintiendo aquel nudo en la garganta y así ambos nos quedamos en silencio durante un buen rato sin saber muy bien que hacer o decir, hasta que unos pasos nos sacaron de aquel trance estúpido en el que ambos nos habíamos sumido.

Al alzar la mirada observé como entraba al lugar uno de los analistas y no pudimos evitar mi compañero y yo levantarnos rápidamente al verle.  - ¡Daniel, se sabe algo más? - El forense había estado trabajando con el último cuerpo hallado, y ahora que nos habíamos quedado en un callejón sin salida necesitábamos nuevas posibles pistas. - Si y... No - Dijo con cierta decepción, pero avanzó con un pen drive hasta mi ordenador, para conectarlo y mostrar sus pesquisas, o al menos las que tenía, mi compañero, Alex, se acercó rápidamente. - A diferencia del resto de victimas ella al parecer trató de escapar y gracias a ello he encontrado en sus ropas restos de una sustancia que tan solo se encuentra en una zona de la ciudad... - Daniel mostró un mapa de Nueva York con un gran circulo que rodeaba un área. - En ese lugar hay centenares de almacenes, matará a la otra chica antes de que podamos encontrar algo - Empezó a decir Alex. - Tenía que tenerla en esa zona, el cuerpo lo encontramos muy lejos de esa zona, el asesino trata de que no localicemos donde se esconde, de donde lleva a sus victimas - Declaré mirándoles a ambos. - Claro, pero hay demasiados almacenes, aunque... La lista se ha reducido considerablemente a diez, son los que están abandonados y son el lugar perfecto para sus juegos - Un escalofrío me recorrió la piel cuando dijo aquello, las victimas siempre se encontraban torturadas y magulladas, debiendo pasar todas por un infierno hasta su muerte.

- Esperad... Mi padre... - Empecé a decir mientras pensaba en ello, pero no dije nada más, me levanté de un salto corriendo hacia el departamento de los STARS, pude entrar gracias a que Craig estaba allí, pero se quedó mirándome sin entender que hacía, el resto me siguieron. - Las llaves... - Abrí la mesa del escritorio de mi padre y saqué las llaves de su coche. - Le encontraron a él en su coche en una calle no muy lejana de allí, no le atacó alguien cualquiera, fue el asesino, mi padre se estaba acercando demasiado a él y creo que le encontró - Expliqué mientras todos me miraban y me seguían luego a abajo, al garaje del edificio.

- Mi padre siempre se ayudaba del GPS de su coche, si llegó hasta los almacenes debe estar ahí grabado - Expliqué mientras lo abría y cogía el navegador. Se lo pasé a Daniel y él lo revisó. - ¡Llegó!, mirad, llegó a esta calle y a partir de ahí no hay nada más, ahí tiene que estar ese hijo de puta - Craig nos miró sorprendido con el rostro desencajado. - Iremos los tres juntos, voy a ir pidiendo refuerzos, vamos - Asentí y los tres nos marchamos rápidamente en el coche de él, sin saber lo que estaba pasando de verdad. Daniel nos deseó suerte y subió arriba de nuevo mientras que yo iba ciega con la idea de vengarme por lo que ese hijo de perra le había hecho a mi padre, tan sólo pensaba en vengarme, por él y por todas las muertes que había cometido ese ser despreciable.

Las luces de la gran ciudad me daban en la cara conforme Craig conducía el coche por las calles de la ciudad, no podíamos esperar más, había habido otra desaparición y ese tipo acababa con sus victimas en un plazo de 24 horas y ya habían pasado catorce, el tiempo corría en nuestra contra y debíamos hacer algo, cualquier pista por mínima que fuera debíamos seguirla.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 08 Ago 2014, 22:15



Thea Grayson

2 de Agosto de 2010

Era ese momento de tu vida en el que te daban una noticia pésima y todo cambiaba, ese preciso momento en el que al escuchar unas simples palabras sentías como si la respiración se detuviese al igual que los latidos de tu corazón, el tiempo cesaba y creías que te ibas a morir, que ahí acababa todo...

Me froté la cara con ambas manos, estaba cansada de aquello, esa montaña de informes no parecía que fuera a acabarse nunca, pero de igual forma yo debía acabar con ellos antes de mañana. Sentía que en cualquier momento se derrumbaría sobre mi misma y me ahogaría entre papeles e informes de casos ya terminados.

- Ten - Alex me asustó por un momento y di un pequeño bote sobre mi silla. Me traía un café, así que le sonreí con algo de cariño. - Gracias, eres muy amable - Ambos nos habíamos quedado hasta tarde con el papeleo de la oficina. - Nada, estoy muerto, así que decidí hacer algo de café, si quieres podemos pedir comida china, creo que nos queda para largo - Decía mi compañero mientras se sentaba en su mesa y volvía con el papeleo, le miré casi de forma suplicante. - Por favor, me muero de hambre - Hice una pequeña mueca, al menos la noche no se haría tan larga con el estómago lleno y unas buenas dosis de café, él sonrió.

- Vale, pero invito yo, a la próxima te toca a ti - Decía Alex tal vez algo más animado, yo por mi parte sonreí y asentí ante su propuesta. - ¡Trato hecho! - Exclamé con una sonrisa mientras veía como mi compañero cogía su teléfono móvil y se acercaba al tablón de anuncios, donde teníamos prácticamente todos los números de teléfono de los mejores restaurantes de comida rápida y lo de mejores era relativo, pero bueno, todo era porque muchos pasábamos demasiado tiempo por aquí y prácticamente nos alimentábamos de esa comida basura, así que se nos ocurrió poner más números, si fuera por Alex comeríamos todos los días pizza de Tony's.

Me reía mientras escuchaba también su risa y me acercaba a mi teléfono para responder una llamada de mi tío Craig. - ¡Hola tío Craig! - Saludé con todo el ánimo del mundo mientras que me acomodaba de nuevo en la silla y cogía mi bolígrafo para proseguir rellenando aquel informe cuando las palabras que más podía temer resonaron al otro lado del teléfono. «Pequeña... No te alteres, ¿vale?» Tan solo aquel tono de voz en el que dijo aquello... - ¡¿Qué?! - Exclamé de golpe al par que me ponía de pie, totalmente nerviosa. - ¿Cómo quieres que no me altere si es eso lo primero que me dices?, ¡¿qué ha pasado?! - Eso era, había pasado algo y malo. Es tu padre... Le... - ¡¡¿LE QUÉ...?!!, ¡MALDITA SEA TÍO CRAIG RESPONDE! - Alex se acercó corriendo ante mis gritos. «Le han disparado, lo llevan al Grady Memorial» .

No le di tiempo a que me dijera nada más, salí disparada chocando con Alex. - ¿Thea, qué pasa? - Preguntó alterado mientras me seguía. - Era mi tío Craig, han disparado a mi padre, lo llevan al Grady memorial - Ni siquiera era consciente de cuanto hacía. Alex me quitó las llaves del coche. - Ya conduzco yo, estás muy nerviosa - Y rápidamente ambos bajamos y nos subimos el audi negro del aparcamiento.

Era ese momento de tu vida en el que te daban una noticia pésima y todo cambiaba, ese preciso momento en el que al escuchar unas simples palabras sentías como si la respiración se detuviese al igual que los latidos de tu corazón, el tiempo cesaba y creías que te ibas a morir, que ahí acababa todo. Nueva York parecía sentirse como yo, la lluvia atormentaba la gran ciudad, mientras que las luces lo iluminaban todo aportando claridad, irónico que pese a eso yo lo viera todo tan oscuro. - Por favor... - Susurré justo cuando una ambulancia nos adelantaba a toda prisa, dirección al hospital. - ¡Alex son ellos, síguelos por favor! - Gritaba presa del pánico entre lágrimas, hecha un ovillo en el asiento del copiloto. - Por favor, que esté bien, que esté bien, que esté bien, que esté bien... Por favor... - Cualquiera sabía que no creía en nada, pero yo seguía suplicando, como si con eso los médicos me pudieran escuchar o él mismo. Cuando el audi frenó no muy lejos de la entrada de urgencias salí disparada del coche viendo como sacaban a mi padre de la camilla de la ambulancia.

- ¡PAPÁ! - Grité mientras corría bajo la lluvia en la dirección de ellos, mi tío Craig bajaba de la ambulancia con la ropa manchada de sangre, al igual que las manos, los médicos rodeaban a Richard Grayson y se lo llevaban al interior justo cuando mi tío se interponía entre ambos. - ¡Thea! - Me abrazó rodeándome con ambos brazos mientras que yo gritaba tratando de zafarme de él, llenándome de la sangre que seguramente era de mi padre. - Por favor, suéltame, tengo que estar con él, tengo que estar con él! - Gritaba mientras que él trataba de tranquilizarme. - Pequeña, shhh... Calma, calma, estará bien, cuidarán de él... - Decía justo cuando me dejaba caer entre sus brazos, llorando desconsoladamente. - Es mi padre, es mi padre... No quiero que se muera - Rompía a llorar con fuerza al caer de rodillas, como una cría, como una niña pequeña a la que le acababan de quitar lo más preciado del mundo, sin importar el agua o la sangre, mi tío se dejó caer a mi lado sujetándome aún con fuerza entre sus brazos y rompió a llorar junto a mi, como nunca, como nunca le había visto llorar, ni siquiera con la muerte de su mujer.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 29 Ago 2014, 17:24



Thea Grayson

4 - 5 de Agosto de 2010

Era ya prácticamente medianoche y el tiempo jugaba en nuestra contra, según los asesinatos anteriores el asesino no retenía demasiado tiempo a sus victimas. Jack le llamaban. Jack a secas, como Jack el destripador. No era necesario explicar por qué aquel apodo, pero era tal vez el caso más duro y macabro al que me había enfrentado en toda mi carrera, incluso tocaba lo personal, mi padre se debatía entre la vida y la muerte en el hospital por culpa de aquel psicópata. Los médicos decían que había sido todo un milagro que Richard Grayson siguiera respirando, pero que no sabían si llegaría a despertar o si dejaría de luchar en cualquier momento. El caso de Jack había pertenecido primero al equipo de los STARS, pero con lo sucedido con mi padre y la especie de baja/permiso que mi tío Craig tenía por la perdida de su mujer, fue el FBI quien se encargó del caso. Y yo quien supliqué porque me lo cedieran, cosa que no habría conseguido si Alex no fuera mi compañero para dicho caso, pues creían que aquello me tocaba demasiado, que lo era. Deseaba atrapar a aquel hijo de puta costase lo que costase, por aquellas chicas, por la última secuestrada y sobre todo por mi padre también.

Llevaba las últimas noches desde que me enteré de lo de mi padre prácticamente sin dormir, en vela pensando, analizando todo el papeleo que mi padre había conseguido sobre el caso... Y siempre sin dar con nada en claro. Pero aquella noche había sido diferente. Gracias al forense y a mi padre ahora teníamos un lugar al que ir, una pista sólida, Jack había cometido su primer fallo, tal vez sus dos primeros errores, los que les iban a condenar para siempre, porque había jurado no descansar hasta atraparlo. Así que ahora, mi compañero, Alex y mi tío Craig que estaba en la comisaría cuando dimos con aquella pista me acompañaban hacia el lugar señalado. Mi padre había ido a una calle del puerto, donde estaban los almacenes, era la última dirección marcada en su GPS y justo esa era la zona en la que había estado la última víctima. Pero el coche de mi padre lo encontraron en otra zona, así que no le habían disparado allí, Jack tuvo que llevarlo hasta allí, pensando que estaba muerto.

- Craig, ¿ha pedido refuerzos? - Alex conducía el hermoso audi negro por las carreteras de la ciudad en dirección a las afueras, a el último lugar al que mi padre llegó por su propia voluntad. Aún teníamos lagunas en aquella teoría, pero era lo único que teníamos y el tiempo estaba siendo un gran rival, aquella chica si seguía viva no lo haría por mucho más tiempo. - Si, están al caer - Mi tío observó la pantalla de su móvil, estaba en el asiento del copiloto y yo detrás, asomándome para ver a ambos y como Alex llevaba mi coche por el lugar con maestría. - Es en esta calle, hacia el final - Señalé el camino y Alex lo siguió con velocidad, no había tiempo que perder. Cuando Alex giró y detuvo el coche los tres salimos de forma rápida mientras que yo me sacaba el papel que el forense me había dado. En esa lista estaban apuntados los números de los almacenes abandonados, al revisarla me encontré con que en aquella calle tan sólo había uno, el número dieciséis. - Tiene que ser ese - Anuncié mientras que miraba como Alex sacaba del maletero un par de chalecos antibalas y nos los pasaba a mi tío y a mi. A la vez que los tres nos los colocábamos avanzábamos en la dirección de la puerta del edificio.

Al acercarnos a la puerta me fijé en que esta ni siquiera contaba con un cierre, fue Alex quien la corrió hacia un lado a la vez que mi tío Craig y yo apuntábamos con nuestra reglamentaria hacia el interior del almacén, iluminando el lugar con nuestras linternas. Aquel sitio parecía estar totalmente abandonado. - ¿Estaremos en lo correcto? - Preguntó Alex con un susurro mientras que desenfundaba su arma. - Eso veremos ahora - Contesté también en un tono bajo mientras Craig nos hacía un gesto para que entrásemos. Aún quedaba parte del material de la antigua fábrica repartido por el edificio. - Será mejor que nos separemos, quien encuentre algo que llame a los demás - Craig fue rotundo y tanto Alex como yo le dimos la razón, porque ahora lo que más nos preocupaba era el tiempo, quien iba a saber que las verdaderas intenciones de Craig eran otras...

Tanto Alex como yo estuvimos de acuerdo, así que nos separamos para poder abarcar más terreno. Conforme avanzaba por el lugar empezaba a tener mis dudas sobre si habíamos interpretado bien o no las pistas. Aquel almacén parecía totalmente vacío. Y me sentía totalmente estúpida. Avancé prácticamente a oscuras con la escasa luz que proporcionaba la linterna que llevaba conmigo. Por allí no se veía nada. Me mordí el labio frustrada para volverme y cuando estuve a punto de llamar a Alex o a mi tío Craig escuché el disparo. No me lo pensé dos veces, reglamentaria en mano salí corriendo por el almacén en la dirección de donde procedía el disparo, subí casi de dos en dos los escalones de la escalera que daban a la segunda planta y cuando entré en la habitación con el corazón prácticamente en un puño lo primero que vi fue a mi tío Craig, sujetando entre sus brazos a Alex y una chica tirada en un colchón viejo y sucio. - ¡Dios santo! - Exclamé al verles mientras miraba hacia mi alrededor sujetando la reglamentaria con fuerza entre mis manos. La habitación apenas contaba con muebles o algo más, una silla y cadenas en una esquina, a demás del colchón y la chica que yacía en él. la habíamos encontrado. - ¡Thea, ha escapado por la ventana! - Mi tío Craig parecía desesperado. Corrí hasta el lugar señalado para asomarme y ver que aquello era imposible, ni siquiera se veía nada en la calle y la altura dejaría herido a quien descendiera por ahí, pues no habían ni salientes en la pared. Y con el sonido de aquel clic me giré de golpe apuntando a mi tío con mi arma reglamentaria del FBI. Ver que él también estaba de pie y me apuntaba con su revólver provocó que quisiera echarme a llorar ahí mismo al atar cabos. Incluso le había quitado el seguro a su arma.

- ¿Por qué? - Respiré con fuerza, tratando de contenerme, sentía como todo mi cuerpo temblaba, incluso mi voz. - ¿Por qué? - Repitió mi pregunta encogiéndose de hombros. - Suelta el arma pequeña - Dijo él sin más. Yo negué, sintiendo las lágrimas en mis ojos. - ¡Tira tu arma lejos de ti! - Insistió de nuevo, esta vez apuntando con la suya en dirección de Alex, que tenía un disparo mu feo en el pecho. - ¡Vale, vale! - Sollocé mientras que hacía lo que me había pedido, echando el arma hacia mi derecha, lanzándola por el suelo hasta que chocó con la pared. - Disparaste a mi padre, a tu hermano... - Sentía un fuerte nudo en la garganta a la vez que las lágrimas resbalaban por mis mejillas, ¿de verdad estaba ocurriendo aquello? - ¡Se suponía que no, que la pista que tenía era falsa y se lo dije, le dije que no la siguiera, pero aquí llegó! - Craig comenzó a hablar enfadado, completamente fuera de si, y yo dejé de ver a mi tío en él, había desaparecido por completo. - ¡Y tú igual!, ¡¿qué os costaba quedaros quietos?! - Gritó aún más furioso y como si nada disparó a Alex en la cabeza. - ¡NO! - Esta vez la que gritó fui yo al ver como mataba a mi compañero, sin poder evitarlo corrí abalanzándome sobre él, Craig apenas pude reaccionar cuando le golpeé y su revolver cayó lejos. No, definitivamente la persona que yo creía conocer no se encontraba ahí, no quedaba nada de mi tío, ¿qué le había pasado para acabar así? Y recordé la muerte de mi tía, lo raro que le había notado estas semanas y lo distante que estaba. La pelea apenas duró un rato, ambos forcejeábamos y luchábamos arrastrándonos por el suelo para tratar de alcanzar su revolver. Los golpes dolían, si, pero no más que saber que él era Jack, un asesino un cruel, quien disparó a mi padre, a su hermano y acabó con tantas vidas de esa forma cruel. Mi tío, había perdido el juicio. Con el último golpe me dejó completamente paralizada, dolió de veras. Escupí la sangre aturdida mientras que él me empujaba lejos.

- Tengo que decir que tu padre habría estado muy orgulloso de ti Thea... - Escuchaba los pasos mientras que yo trataba de recuperarme, Craig había recogido su arma. - Lo siento pequeña, pero solo puede quedar uno - Uno, me dije mientras visualizaba mi reglamentaria en el suelo y la cogía volviéndome para apuntarle y disparar antes de que Craig apretara el gatillo de su revólver. Cuatro disparos resonaron por todo el edificio. Craig apenas me miró, el arma cayó de su mano y seguidamente su cadáver. Tomé aire de forma exagerada, allí tirada en el suelo dejando caer mi cabeza finalmente hacia atrás, rompiendo a llorar con fuerza. Había resuelto por fin uno de los casos más importantes de los últimos años en Nueva York y además había matado a mi tío Craig, aunque la persona a la que había matado apenas me recordase ya a él y pese a los golpes, era tal vez aquello lo que más me dolía, descubrir que mi tío Craig no hubiera muerto hoy, si no tiempo atrás, cuando dejó de ser quien era para pasar a ser Jack.


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Mensaje por Thea Grayson el Dom 31 Ago 2014, 20:13



Thea Grayson

7 de Agosto de 2010

El entierro de Alex había sido sin duda a una de las cosas más duras a las que me había enfrentado en toda mi vida. Ver a su madre recoger la bandera de nuestro país entre sollozos, a su mujer sentada al lado casi sin poder moverse y a su hijo pequeño sin saber muy bien lo que ocurría fue sin duda un gran golpe. Tan duro como ver a mi tío apretar el gatillo una y otra vez, daba exactamente igual, no paraba de verlo una y otra vez, cada vez que cerraba los ojos desde que ocurrió. O simplemente su rostro cuando yo le disparé. Ir sola al entierro tal vez fuera lo peor de todo, mi madre se pasaba el tiempo entero en el hospital con mi padre y cuando no yo le rogaba por que descansara, no podía traerla hasta aquí, pues se echaría a llorar y acabaría aún peor. Los médicos no sabían cuando podría despertar mi padre y sabíamos lo que pensaban con solo mirarlos. No le veían mucha esperanza, así que traerla a un entierro sería tal vez la peor cosa que podría hacer con ella.

Agaché la mirada cuando la mujer de Alex dejó caer una rosa sobre el ataúd de mi compañero y esta comenzó a llorar de forma aún más desconsolada, ver como su hijo se levantaba corriendo y la abrazaba fue tal vez más doloroso, le pedía que no llorase, que a su padre no le gustaría verla así y en vez de causar el efecto que quería causó todo el contrario.

Tenía que alejarme de ahí, no podía más con ello y decidí simplemente caminar, alejarme de allí. Mirarlos desde la lejanía tal vez. - Thea - Al girarme vi al padre de Alex, se acercaba y agarraba mi mano con fuerza. - Lo siento mucho y gracias - ¿Qué más podía decirme él?, había perdido a un hijo y para colmo mi tío fue quien lo mató, me sentía horrible, me sentía destrozada y ni siquiera sabía que decirle. Tenía un nudo en la garganta y cuando el señor Crawford me miró a los ojos tiró de mi para abrazarme, fue ahí cuando por fin rompí a llorar. Por Alex, por mi padre, por la muerte de mi tío, por saber que él era el culpable de todo, por todo. - Lo siento muchísimo señor Crawford, debí... Debí hacer algo - Decía entre lágrimas con la voz rota de dolor. Debí disparar a mi tío cuando le vi apuntar a Alex y no bajar el arma como él me pidió, no debí concederle esa oportunidad, porque cuando vi que él era Jack supe que estaba perdido, pero una parte de mi quiso confiar en él, porque no podía creerlo, simplemente no podía. - Thea, no podías, tranquila, de verdad, no te sientas culpable, Alex seguro que no te echa la culpa de ello, te tenía mucho cariño - Susurraba él una y otra vez. - Fue mi culpa, mi tío me dijo que tirase el arma y amenazó con matarle, no debí darle esa oportunidad y yo sabía que era malvado, cuando le vi lo supe, pero necesitaba confiar en él... Lo siento tanto... - Me costaba hablar, sentía aquel nudo en mi garganta cuando me aparté para mirar al padre de Alex y decirle aquello. Las lágrimas caían por mi rostro y cuando le dije que lo sentía fue peor, lloraba desconsoladamente, porque lo sentía así, era mi culpa, podía haber hecho algo y no lo hice. Confesar aquello en voz alta no supuso un gran alivio, todo lo contrario, pero tenía que decírselo, el hombre me miró fijamente, parecía que también iba a llorar y entonces negó.

- Hiciste cuanto pudiste, tú no tienes la culpa, la tuvo ese... hombre, quien apretó el gatillo, bastante hiciste Thea, eres una buena persona y trataste de que la situación no acabara así, Alex siempre lo decía y no debes sentirte mal, tienes que estar orgullosa de quien eres y de seguir viva, habrías muerto tú también y esa chica si no hubieras actuado como lo hiciste, él seguiría libre, a saber cuantas vidas más habrían caído... - Pronunciar a mi tío, mencionarlo provocó que el padre de Alex se quedase casi en blanco, destrozado, era un padre que había perdido a un hijo. Sus palabras iban más allá de consolarme por la muerte de mi compañero y las agradecí, pero la herida era aún reciente y las palabras aunque causaban efecto no terminaban de curar nada. El tiempo tal vez. Eso si, fui con aquel breve discurso, armada de valor hacia el entierro de mi tío.

No había nadie allí, tan solo el cura, el encargado y yo. Fue breve y se ahorraron las palabras bonitas o los recuerdos. Era un asesino, alguien que se llevó la vida de demasiadas personas con él y lo sabían, tan bien como yo. Pero aún así allí estaba yo, tratando de olvidar aquella parte de él, la negativa y recordar cuando él era simplemente Craig Grayson y no Jack. Tal vez esto era lo peor de todo. Recordar como jugaba conmigo de pequeña, los regalos, las risas, los paseos por el parque, las charlas sobre la división de los STARS y como llegaría a ser como él y mi padre...Porque entonces me hacía la pregunta, ¿cuándo murió Craig de verdad?, ¿cuando se marchó y llegó Jack?, necesitaba verlo así. Cuando todo acabó y se marcharon me arrodillé en el suelo, acariciando su nombre grabado en la lápida. No había nada escrito en ella, salvo su nombre y las fechas. - Lo-lo si... Lo siento - Susurré sintiendo como las manos me temblaban con fuerza. ¿Sentirlo?, si, sentía que hubiera acabado así. ¿Y por qué le pedía perdón? Una vez mi padre me dijo que cuando alguien nos hacía daño, el primer paso para superarlo era disculparse con aquella persona, hacerle saber como te había hecho sentir, dejar atrás el odio y disculparte por ello, ser sincero y así avanzarías. Yo no quería venir hoy aquí, pero finalmente lo hice. Y ahora sentía que podría avanzar.


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Mensaje por Thea Grayson el Vie 31 Oct 2014, 11:44



Thea Grayson

31 de Octubre de 2011

- En mi defensa añadiré que... Este era el traje de enfermera sexy, el de enfermera golfa tan solo llevaba una falda y dos cruces... - Moví mi derecha señalando mis pechos a la vez que asentía varias veces, haciendo una mueca y guiñándole un ojo a Dallas que estaba que se partía el maldito culo de la risa.

- Sigo pensando que una versión de la mujer maravilla zorrona habría quedado mucho mejor - Dallas, como si a la rubia le faltara poco para burlarse de mi continuó metiendo el dedo el llaga. - No si ese también lo hemos probado, pero al parecer no era lo bastante sugerente para Frost... - Le miré de reojo con una sonrisita pícara, o al menos fingiendo esta, mientras que me sentaba en la esquina de su mesa y cruzaba ambas piernas, poniendo cara de niña buena. La reacción del líder de esta misión me miró negando, rodó los ojos y se alejó rápidamente de Dallas y de mi que rompimos a reír como dos crías idiotas.

- A ver... Déjame que te pinte un poco más los labios de rojo pa... Putón - Dallas se volvió para buscar el pintalabios mientras que yo aún sentada en la mesa me distraía haciendo mover mis piernas de un lado a otro, balanceándolas como haría una niña. Andaba pensando un poco en mis cosas cuando entró Hal por la puerta. El tipo iba tan tranquilo hasta que su mirada se percató de mi presencia y se quedó ahí mirándome fijamente con sorpresa. Yo le devolví una mirada avergonzada por mis pintas, con los ojos abiertos de par en par. Dallas que regresaba a este mundo con el pintalabios nos miró a ambos y rompió el hielo con uno de sus típicos comentarios. - Truco o trato, ella va de enfermera sexy, yo iré de enfermera golfa, ya sabes, más chicha más chuches... - Hal la miró enarcando una ceja y negando se fue hacia el despacho de mi padre. En cuanto se giró le di un codazo a la rubia. - ¡Coño Thea! - No pude más que mirarla y si las miradas matasen Dallas ya estaría hasta enterrada. - ¡Es una misión Hal, no nos taches de zorras nada más llegar, ¿eh?! - Miré a Dallas casi suplicante porque no abriera más la boca, esa que tanto la perdía, pero no pude. Hal se giró para mirarnos de nuevo, tal vez aún más confuso por ese nuevo comentario, yo me eché a reir con Dallas porque la rubia no tenía remedio alguno. Y menos mal que él siguió su camino sin decir nada.

- Eres de lo que no hay, en serio... - La miré riendo mientras que ella me señalaba con el pintalabios. - Espero que eso sea bueno - Dallas fingió sonar amenazante, yo asentí con una sonrisa llena de cariño para ella.

~

La música comenzaba a resonar con fuerza mientras un sulfurado jefe de las camareras nos ponía en orden a todas, Dallas a mi lado al final había optado por un traje de bombera sexy. - ¿No ibas a venir de enfermera golfa? - Susurré con burla para ver como la rubia se reía y me miraba de reojo. - Nena, a estas dos no les queda bien cualquier cosa... - Sonrió continuando la broma, con ciertos aires de grandeza a la vez que fruncía ligeramente los labios, provocando que ambas nos echáramos a reír de forma disimulada. El jefe de las camareras nos miró mal y ambas tornamos nuestra expresión más seria cuando Frost nos pidió concentración a través del auricular que llevábamos. Una vez que aquel gordinflón dio las ordenes todas las camareras nos hicimos con una bandejas y nos repartimos la enorme mansión. No podía evitar mirarlas de reojo, si yo pensaba que mi traje era demasiado el de ellas ya era exagerado, entre lo sexy y lo golfo, más de lo último, iba diciendo Dallas que avanzaba delante de mi.

- Eh guapo, ¿te apago ese fuego...? - Dallas pasó al lado de dos chicos, contoneándose de forma provocativa, sujetando con una mano la bandeja de copas mientras que con la otra estiraba de uno de los tirantes de su traje. - ¿Un trago? - Me acerqué a ambos sirviéndoles una copa a cada uno. Siempre atenta con la mirada en busca de Kozlov.

- Eh... Si queréis hacer amiguitos os metéis en facebook, ahora localizar a Kozlov - La voz de Frost sonó a través del auricular que ambas llevábamos. - Yo soy más de twitter, ¿me seguís no? - Había perdido de vista a Dallas, pero aún así la escuchaba perfectamente gracias al auricular. - Oh si... Luego subes las fotos y le damos a favoritos - Hablé de forma disimulada hacia el micrófono que llevaba en el tirante de la diminuta blusa mientras que me acercaba a una pareja disfrazada de Drácula y su novia la golfa, para servirles una copa. - Madre de dios... ¿Has visto al bombero?, haríais buena pareja - Susurré mientras que pasaba al lado del tipo, le servía una copa y le echaba un buen vistazo. - Fichado y ... - Dallas pasó por mi lado a la vez que en su mano libre me mostraba una tarjetita que acompañó con una amplia sonrisa guardando el número en su sujetador.

- Me arrodillo ante usted - Susurré asintiendo a modo de cumplido. - ¿Kozlov?, no sé... Es uno de los mayores contrabandistas del momento, su fiesta estará plagada de gente de mundillo... Y ah si, sois policías, así que moved vuestros culos si no queréis ganaros una patada este mes en vez del sueldo - Frost hablaba con todo el sarcasmo del mundo. - Joder... Como le sientan a algunos el poder - Susurré viendo a Dallas a lo lejos asentir con esa sonrisa suya tan característica. La rubia señaló con la mirada la zona por donde buscaría al organizador de la fiesta, yo asentí tomando la ruta contraria. Dejé mi bandeja en una mesa y me hice con una copa para así sumarme a la multitud. La noche de Halloween había esperado pasarla sumergida bajo una gruesa manta, en el sofá de mi apartamento, viendo tal vez alguna película de Tim Burton, con las luces apagadas, simulando que no estaba en casa para las decenas de niños que se pasarían por mi puerta a pedir golosinas y caramelos. Para nada tenía pensado que acabaría paseándome por una fiesta vestida con apenas dos trozos de tela y una peluca naranja. Pero bueno, aquella, aunque no lo pareciera era una misión importante, Kozlov no solía dejarse ver en eventos públicos y mucho menos dar fiestas, pero ahí estaba el tipo celebrando por todo lo alto la noche de Halloween y allí nosotras dos para pillarlo, pues estábamos totalmente seguros de que aquella fiesta no sería más que una tapadera para alguna venta importante y aunque tuviéramos que ir vestidas con aquellas pintas lo acabaríamos pillando, si o si.

- Dallas, le tengo, sube a la planta superior, solo - Rápida me hice con una copa nueva a la vez que avanzaba en la dirección de aquel tipo, de la nada cuando llegaba al pie de la escalera apareció Dallas, a la vez, con una sincronización perfecta, ambas adelantamos al tipo. La rubia se agarró a su brazo derecho y yo al izquierdo. - Hola, ¿quiere un trago? - Dallas le ofreció su copa, mientras que hablaba en un tono muy diferente al suyo, como si fuera la típica idiota, él la cogió encantado. - Dios... ¿Has visto que bien huele? - Exclamé en el mismo tono abriendo los ojos de par en par, mientras que me acercaba más a él. - Si... ¿Qué llevas?, me pone mucho - Ambas nos pegamos a él de forma bastante provocativa, el tipo sonrió de forma amplia, como si le hubiera tocado la lotería, nosotras igual, solo que por otros motivos. La simpleza de aquel hombre, si seguíamos así no tardaría nada en estar bajo una manta en el sofá de casa comiendo palomitas y viendo la tele.

~

- ¿Habías dado por hecho que la noche acabaría así? - Dallas me pasó el bol de palomitas con su mano sana, la otra estaba ligeramente vendada por culpa del esguince que se había hecho. - No... - Fruncí los labios mientras que me encogía de hombros y me hacía con el bol. Cogí un buen puñado de palomitas y me las llevé a la boca. Aún me dolía bastante el golpetazo que tenía, me había ganado un buen cardenal en el ojo derecho, un par de cortes y arañazos en los brazos y una herida en el labio por culpa de un puñetazo que me dio el gorila de Kozlov. Dallas no se diferenciaba demasiado de mi, le pasé las palomitas y ella a mi el otro bol con las chuches. Tenía un par de arañazos y otro cardenal que asomaba en su mejilla. - ¡Oye que la manta es para las dos! - Estiré de esta para taparnos ambas mientras que la miraba de reojo, Dallas tenía la cara magullada y aún con restos del maquillaje que se había corrido por su rostro. - Tienes una pinta horrible... - Cogí un par de golosinas y me las llevé a la boca, Dallas se rió. - Pues anda que tú... Cuando te golpeó ese orangután pensé que te tendría que sacar a rastras de allí... - Ambas nos echamos a reír y de nuevo prestamos atención a la película. - ¿De verdad que van a raptar a Santa Claus... Santa Clavos? - Preguntó la rubia concentrada en la pantalla. - Tú mira la película - Respondí. - Estos críos me dan muy mal rollo, pero extrañamente me parecen adorables - Ambas sonreímos mientras seguíamos viendo la película, tras lo que seguramente fue la noche más surrealista de Halloween que habíamos llegado a celebrar nunca, eso si, al menos Kozlov la pasaría entre rejas.


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Mensaje por Thea Grayson el Lun 20 Jul 2015, 14:01

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17 de febrero del año 2015.
Tenía un sueño intranquilo. Algo que me decía que algo no marchaba bien. Al abrir los ojos los primero que vi fue el techo del jeep de Hal. Traté de recostarme una vez más en el asiento trasero del vehículo y de volver a recuperar el sueño. Sabía que los chicos estaban fuera, no debía preocuparme. Aún así no era capaz de volverme a dormir.

Salí fuera para encontrarme con que Hal estaba subido en el techo de uno de los vehículos vigilando el terreno. - No puedo dormir... - Susurré un tanto frustrada. Froté ambas sienes con mis manos y luego me acerqué hasta el vehículo en cuestión, apoyándo mi cuerpo sobre la carrocería, de espaldas a Hal. En ese momento me di cuenta de Jay no estaba donde le había visto la última vez. - ¿Dónde está Guitar hero? - Giré la cabeza en la dirección de Hal. Al parecer Jay había salido a echar un vistazo y aún no había regresado. Hal solía mostrar siempre la misma expresión indiferente para todo, pero yo sabía reconocer en él cuando pensaba en una cosa u otra y ahora el rubio estaba preocupado.

- Tranquilo, se habrá entretenido con cualquier chorrada, voy a ver si lo encuentro - Hal me pidió que tuviera cuidado y asentí. Me abroché mejor la chaqueta a la vez que rebuscaba en el jeep y recogía algunas cosas para salir. Nada importante. Cargué con una mochila en la que eché una botella de agua, un par de chocolatinas, tiritas, antiséptico, gasas y un rollo de vendas por si acaso. Recogí mi cinturón con sus armas y me fui en la dirección que el rubio me había indicado.

Todos en el campamento dormían. ¿A dónde habría ido ese chalado?, ya solo nos faltaría perderlo como habíamos hecho con Kamekona. Bueno, en realidad el grandullón se había perdido él solo. De ahí que partieramos dirección Nueva York, en su búsqueda, queríamos seguir juntos. Kamekona se había convertido en uno más de nuestra pequeña familia.

Seguía un rastro que yo adjudicaba a Jay, pero del cual ahora comenzaba a dudar. Yo no era buena con aquellas cosas, podría estar seguramente hasta inventandome lo que estaba viendo. Sí, no me extrañaría que fuera todo producto de mi imaginación. Pero no, ahí había una ramita rota, como si algo la hubiera pisado, así que alguien debía haber pasado por allí no hacía mucho. O algo... Por favor, que fuera mejor alguien, que fuera Jay.

El sonido inconfundible de unas pisadas detuvo mis pasos. Giré en varias direcciones en busca de si era capaz de ver algo, pero no, entre aquella oscuridad apenas era capaz de ver un poco más allá de un par de árboles. La escena era de lo más siniestra, pues la escasa luz que se filtraba de la luna entre los árboles no creaban la mejor panorámica.

- ¿Jay? - Me decidí a preguntar, aunque sintiera un nudo en mi garganta porque comenzaba a temer que estuviera totalmente equivocada. Y mi error se lanzó literalmente a por mi. Apenas me había dado tiempo a reaccionar. El zombie salió de entre la oscuridad, mostrando unas fauces llenas de suciedad y seguramente sangre reseca. Trató de morderme, pero fui lo suficientemente rápida como para evitar aquello. Le agarré por uno de los brazos y tiré hacia un lado de su cuerpo para alejar sus dientes de mi otro brazo. Aproveché para patearlo mientras con la otra mano logragaba alcanzar uno de mis kukris. Cuando el zombie tiraba de mi yo hundía el arma en su cabeza. El zombie dejó de hacer fuerza y entonces caí hacia atrás. Me vi repentinamente tirada entre un montón de hojas secas, con la mirada fija en el cielo estrellado. Solté un suspiro y dejé la cabeza que cayera hacia atrás. ¿Dónde estaría Jay?, tal vez lo mejor ahora sería regresar al campamento por si el rubio ya había vuelto, pero entonces me hice una muy buena pregunta. ¿Por dónde quedaba el campamento? Con aquel sobresalto había perdido la dirección por la que venía yo. Genial, para mejorar la noche.


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Mensaje por Thea Grayson el Jue 22 Nov 2018, 22:02

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Diez de julio del año 2015.
— Al más mínimo movimiento... no dudes en volarle las pelotas — incluso Maze se mostraba sorprendida ante mi cambio. No, no era la misma Thea Grayson que la STARS había conocido, ni siquiera era la misma de hacía un año o unos meses atrás. No desde lo de aquel supermercado y mucho menos tras lo de la presa. Yo misma me sentía otra.

El refugio que habíamos encontrado era un lugar fantástico, parecía que había sido hecho para nosotras. Maze y yo aún no eramos capaces de dar crédito de lo que teníamos. Había sido tal vez una de las mayores suertes que habíamos tenido. Aunque bueno, no es que fuera gran cosa si teníamos en cuenta a esa rata con la que habitábamos. Casi una semana encerrado y ese idiota seguía sin soltar prenda. Lo habíamos encerrado en una de las salas, y por estas razones hoy saldría sola y no acompañada de mi amiga. Debía encontrar comida, agua... y alguien debía quedarse con el charlatán.

Me hice con el viejo volvo, trataría de llegar a uno de los pueblos colindantes. El coche, o más bien la tartana daba pena y no me dio ninguna buena impresión cuando comenzó a hacer extraños ruidos nada más arrancarlo, pero igualmente seguí con él. El calor típico de estas fechas comenzaba a ser una tortura fuera del refugio, prácticamente insoportable y aunque una parte de mi deseaba encender el aire del vehículo, la otra me decía que mejor no intentarlo. Primero dudaba de que fuera a funcionar y segundo, seguro que eso solo provocaría que el coche...

- ¿Qué...? ¡No, espera, no! - Ni pude terminar de pensarlo. No había hecho nada y del capó comenzó a salir un humo negro que no daba ningún buen presentimiento. Además el volvo comenzó a disminuir la marcha con diversos golpes secos, hasta que definitivamente se detuvo en mitad de la carretera. - ¡Tienes que estar de coña! - Golpeé el volante, pero no, seguía allí parada.

No me molesté ni en revisar el motor, no entendía para nada de coches. Así que en lugar de ello me limité a recoger mis cosas en la mochila y caminar de vuelta al refugio. Era una auténtica lastima, pero estaba lejos y quedaba descartado llegar hasta el pueblo: si no tardaría más tiempo en regresar y eso solo preocuparía a Maze. No podía volver a hacer noche fuera sin avisarla.

Decidí que lo más prudente sería atravesar los campos. Las carreteras solían ser peligrosas para alguien que iba sola. Al menos tendría unas tres horas de viaje, con suerte llegaría justo antes de que anocheciera.


¿Cuánto tiempo llevaba caminando? Tal vez una hora. me detuve para descansar un poco y beber algo de agua. Entonces me fijé en algo en la lejanía, parecían varios edificios, seguramente una granja. Aceleré el paso en aquella dirección, tal vez tuviera suerte y encontrara cosas de utilidad allí.

— Espera... tienes que estar de coña — solté al estar más cerca, tuve incluso que detenerme y observar bien el lugar para asegurarme. Yo ya había estado allí antes. Hacía casi un año, con Thirteen y Guitar Hero... bueno, a él le encontramos allí y además una panda de locos casi acababa con nuestras vidas. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo, ya no sabía si quería acercarme. Si mal no recordaba apenas habíamos tenido tiempo de revisar nada, solo de salir corriendo...

Comencé a descender por la colina, pensativa, aún dudando de si entraría o no en alguno de los edificios. Toparme con alguno de los cadáveres que dejamos allí no sería una visión demasiado agradable, pero no podía pensar en eso y sí en la necesidad. Tal vez fue eso lo que me hizo girar hacia la puerta de la casa, eso sí, sujetando el revólver con fuerza entre ambas manos.


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