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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Audrey Wilford, BalioN

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Doctor, doctor tenemos un caso nuevo (Hannah D´Angelo)

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Después de la conversación con Lingeia quedaba claro que quedarme en el taller día y noche arreglando lo que otros rompían no era una opción, así que a mi pesar me dedique a dar un paseo por el campamento, para mi sorpresa la gente era bastante amable , pero habiendo escuchado lo  que me habían dicho decidí irme de cabeza a la persona más importante del campo, y no, no eran los lideres, sino el medico del campo, en cuanto las cosas se pusieran mal seria la pieza clave, arreglr un coche es facil arreglar una persona...que mirarn fuera de los muros.

Entre en el sitio que servía las veces de hospital/enfermería/ consulta o lo que fuera y enseguida pude ver algo obvio: el que manejaba aquel sitio era una mujer, se notaba, a pesar de la mugre o el polvo de otras áreas allí todo estaba bien ordenado y dentro de las limitaciones limpio, eso nos dejaba un obseso del orden o una mujer también un poco obsesa del orden, porque a tenor de lo que había visto con médicos militares, ni de coña ahí había un médico militar: a esos les importaba una mierda la higiene siempre que no fuera en la mesa de operaciones pero el resto? Podía estar rezumando de infecciones, les daba igual porque te metían un chute de antibióticos y ya.

¿Hola?

Me sentía como Lingeia metiéndome en la cueva de otro sin permiso así que avisaba a ver si asomaba la cabeza por alguna parte

Di un par de golpes con los nudillos en la pared como el que golpea una puerta

Hay alguien?

Pulcritud, eso era lo que veía  

Doctor o doctora? Tiene un paciente, traigo el volante de la seguridad social! , vamos que pago mis impuestos!

No sabia si encajaría bien la broma pero al carajo el mundo estaba en llamas si perdíamos el humor más nos valía ser zombis, me entretuve con un papel de una pared que supuse era lo que solian poner en los hospitales pero estaba en un idioma que no entendia, supuse que hablaba de comer sano y esas cosas , pero yo por mi parte mataria por una buena hamburguesa, aunque ya no quedaban hamburgueserías y mucho menos vacas que comer

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Tal y como hacia cada mañana, Hannah se despertaba temprano casi de forma automática, a pesar de que a veces su aliento oliera a whisky del barato. Se aseaba y vestia para ver como Rose iba incorporandose al mundo y la ayudaba a poner algo de orden, si es que podia, en aquel pequeño hogar que habian fundado los tres. Y era el tercer miembro quién tardaba en levantarse de su cama, que aunque no estuviera dormido, ya llevaba despierto desde el amanecer para poder leer uno de sus tantos libros gracias a la luz que pasaba por la ventana. Hannah a veces mirandolo en silencio, creia que su hijo nacio en un mundo equivocado, uno en el que una mente brillante como la suya no seria valorada.

Trás acompañar al pequeño a la cabaña de estudio, y dejarle claro a Rose que esa noche debia volver a casa, que no la iba a matar estar un rato con su familia. Después de tomar cada uno su camino, Hannah se dirigió a su zona de empleo, donde la esperaban sus informes de los pacientes del dia, además de otros compañeros y una buena taza de café. Aunque mas que buen café, era agua ennegrecida con esencia a sudor, todo un lujo la verdad sea dicha. Al menos contenia la caféina suficiente para despejarse y la pelirroja se puso al dia con los papeles, dando paso a su primera paciente, que llevaba tratando hacia unos meses de un afección esperando que no fuera a mas, por lo que cada revisión era cuidadosa y en profundidad.

La tranquilidad del lugar se vio interrumpida por los golpes y voces de alguien en el exterior. Hannah pidio a su paciente que se cubriera, ya que iba a abrir la puerta un poco para salir. Trás esto, se encontró en la entrada a un hombre desaliñado y alto, que fue reconocido como "Oliver" por uno de los doctores que tambien salieron a ver que ocurria. Hannah recordó que entre sus informes estaba su nombre, y que debia hacer su segunda revisión mas rutinaria, pues la que le hicieron antes de que se instalase en el campamento, la paso hace dias.
Señor.... "Oliver", ahora mismo estoy ocupada con otra paciente. Le ruego que espere su turno. Sé que parece tercermundista pero... es lo que hay – la mujer se encogió de hombros alzando tambien las cejas, y antes de volver dentro de la consulta, señalo un montón de revistas – Puede leer algo mientras – sugirió con un tono frio, volviendo a entrar dando un suave pero seco portazo.

Trás quince minutos Hannah volvió a salir, esta vez con la paciente, de unos sesenta años y mano izquierda amputada. La doctora sonreia a la mujer pasando su mano por la espalda mientras esta la daba las gracias y se iba después. Hannah terminó por mirar a Oliver – ¿Oliver, verdad? Ahora si, pase – se echó a un lado dejando pasar al hombre desaliñado y alto. Hannah no lo habia visto nunca, pero su hija le habia comentado que un nuevo mécanico habia llegado y que habia miles de rumores, como que era un asesino despiadado o un loco que se habia escapado de un manicomio. A Hannah eso le parecian idioteces que se inventaban los adolescentes, pero si tenia ya algo claro: Oliver era un mal educado.
Una vez dentro de la consulta lo invito a sentarse en la silla de plástico de camping que tenia para los pacientes, mientras ella se sentaba en la otra delante de una mesa de madera de lo mas corriente para mirar su historial – Según el chequeo que le hicieron al llegar, no mostró señal de contagio, ni de ningún daño fisico, ¿como se encuentra ahora? – dejo los papeles sobre la mesa para mirarlo fijamente con sus ojos verdes y rostro serio a veces intimidante sin quererlo.


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Hay dos tipos de mujeres, las gatitas, geniales para la paz  y las leonas, las mammas, difíciles de tratar, pero aguantan lo que les eches, las de “no me toques los ovarios que te meto la mano por el culo y te hago hablar como una marioneta”, viendo su respuesta parecía más lo segundo había que ver como se desarrollaba la conversación, sin mas me dijo que esperara  mi turno y que podía leer algo entretanto, la mire un segundo mientras se volvia a su consulta y cerraba la puerta tras de si , ¿en serio?  

Me sentí tentado de fumarme un cigarro en su consulta, una cosa no era apreciar mi humor, algo que le pasaba al 99% del mundo o mas bien lo que quedaba de el pero el corte de mangas que me había hecho, ya me caia bien.

Tras quince minutos salio y me dijo que podía pasar, si tonito era seco, comprensible pero seco, era como la mamma : solo entendia un sentido del humor: el suyo

Me hizo las preguntas de rutina que como te encuentras y demás..antes de clavarme sus ojos verdes en los mios, ni idea de lo que pretendía pero solo sonreí un poco., no se si flirteaba o intimidaba en ambos casos eran minucias comparado con lo que Lingeia me había dicho

¿Que como me encuentro? Hace no tanto, comia me duchaba y dormía caliente  , ahora me dedico a arreglar coches y demás en un refugio rodeado de monstruos,  que creo que no durara, tu también lo creerías si hubieras estado allí fuera tanto tiempo como yo, y ahora resulta que el jefe ese tal Balion quiere que salgamos …a buscar cosas para mejorar este lugar, no se si eres doctora de emergencias pero mas vale que este estés lista, porque si salimos y nos tropezamos con algunas de las cosas que  he visto…créeme harás esperar al siguiente paciente mucho más que 15 minutos

Me recosté en la silla.

¿Que como estoy?

Saque mi paquete de cigarrillos y lo puse sobre la mesa, ya había decidio dejarlo de todos modos, pero me quede con mi mechero

Dentro de lo que cabe diría que muy bien asi que me dije..oye ve a ver al médico y ya de paso le preguntas si necesita algo, ya que salimos fuera a hacer la compra…

Me relaje un poco y añadi

No sabía que estaba con otra paciente, siento la interrupción

Deje que pasara un momento y segui hablando

¿Y bien doctora, como estas tu?

Supuse que eso la pillaría desprevenida quizás había sido demasiado sincero pero en realidad solo había dicho en voz alta lo que todos no se atrevían a decir: que tenían miedo a ser comidos por los zombis, los que decían que no mentían y los que no decían nada, lo pensaban, eso seguro

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Cuando el hombre comenzó a responder, Hannah se recostó en la silla ladeando la cabeza viendo sorprendida la reacción del otro. Realmente no sabia muy bien a que venia aquella aportación sobre su pasado, de como echaba las duchas calientes y buenos alimentos, además de que seguramente tendria un hogar corriente como el de todo el mundo.
Cuando echó en cara a la doctora que ella no sabria lo que era estar rodeada de monstruos, esta sonrio ladina pero en silencio, pues conocia por desgracia aquella situación perfectamente, ya que tuvo que vivir mas de tres años en pleno apocalipsis junto a otros supervivientes hasta encontrar el campamento en Silver Lake. Realmente, aquel tipo ignorante le parecia sumamente divertido, pero no iba a gastar saliva con esas cosas con él.

Bueno, yo me encuentro bastante bien. Dentro de lo que cabe – repitió con cierto retitin. Volvió a leer de pasada en los papeles – Es la primera vez que pasa por aqui desde que llegó, aparte de la revisión que le hicieron el primer dia, pero yo no estaba de guardia – lo miró de nuevo otra vez borrando su sonrisa – Si quiere puedo hacerle una revisión básica, ya que aparte de la mujer que ha visto salir hace un momento, no tengo mas pacientes – Hannah se encogio de hombros – Realmente es algo bueno, y no pasa nada por lo que ha pasado. Pero como ve, me gusta implicarme en mi trabajo, aunque eso como esta el mundo es... – la doctora terminó por fruncir el ceño apretando los labios. Si, era peligroso hacer eso, porque la tasa de muertes era alta pero la gente contaba con los sanitarios y ella se preocupaba por los suyos para salir adelante. Ahora era su familia. Todos ellos.

Hannah se pusó en pie acercandose a la camilla donde a un lado se encontraba un peso. Recogio su estetoscopio colocandoselo alrededor del cuello – Por favor quitese la ropa y quedese en ropa interior – del bolsillo saco un pequeño martillo para los reflejos y una linterna de mano que dejo a un lado sobre la camilla – Voy a pesarle y medirle, ademas de hacerle unas pruebas para ver que esta todo en orden – cuando volvia a la mesa a por unos papeles y un boligrafo, dio con este sobre el paquete de cigarros – Lo bueno de todo esto, es que no podemos conseguirlos tan fácil como antes – terminó por sonreir nuevamente, dando a entender que alguna vez, Hannah solia gastar unos dólares al dia en máquinas de tabáco.


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La doctorcita escucho lo que tenia que decir, realmente me sorprendió lo mucho que dije de mi, no pensaba contar tanto a lo que ella se limito a escucharme ladeando la cabeza  antes de responderme, con cierto aire que se encontraba bien, tomo nota: me la había devuelto, antes de volver a la aburrida tesitura de la doctora hablando que tenia que hacerme un reconocimiento, ya que no tenia mas pacientes, creeme querida, si salimos ahí afuera te faltaran manos para atender a tantos..

Ella se puso un estetoscopio al cuello y me pidió que me quedara en ropa interior, que iba a pesarme  y ver que todo estaba en orden antes de decir que algo bueno de todo aquello era que no se podían conseguir cigarrillos tan fácil como antes, por mi que se los quedara, tenia intención de vivir mucho tiempo

Oh, es muy amable pero soy de los que antes de pasar a mayores prefiere que le regalen bombones, flores, esas cosas…soy chapado a la antigua.

Aun asi me empece a quitar la camisa y los pantalones , tras quitarme las botas , que siempre llevaba flojas, por otro lado  mas me valia cuidarla porque hasta la ropa era un bien finito

Y digame como ha acabado en este sitio? Vivía aquí antes? O quizás encontró este sitio por suerte como yo?

Me quite los pantalones y al hacerlo ,note que tenia algo en el bolsillo lo saque para revelar qque era una bujía del humvee de las narices, en un rápido vistazo pude ver que estaba inservible, la razón de porque estaba en mi bolsillo, ahora no era mas que una pieza de chatarra.

Toma...

La puse en la mesa antes de ponerme en la bascula

Considéralo un regalo de un medico a otro, salvo que mis pacientes n hablan , creeme me encantaría que lo hicieran, seria mas fácil arreglarlos.

Me espere que soltara algún chascarrillo como “y mis pacientes hablan demasiado”  pero me daba igual, la verdad, si tenia que salir ahí afuera no quería pensar, oh, debi decirle a la doctora que quería empotrarla contra la camilla  y ahora me voy a morir aunque la verdad aunque la doctorcita tenia un polvo no me llamaba, demasiado estirada.

Espere su dictamen mientras seguía con la broma

Es grave doctora? Cuanto me queda de vida? Ya oigo a los ángeles llamándome incluso uno me dice que le debo dinero…

La mire un momento, Aquí todos llevaban su losa, supuse y encabronar a quien tendría mis vísceras en sus manos no era la mejor idea asi que decidi ser directo


Que, un mal dia o es que no es su tipo de humor? Sonría doctora que mañana podemos estar muertos

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La broma de Oliver antes de quitarse la ropa, no pillo desprevenida a la doctora. A fin de cuentas habia tratado con otros como él, e incluso peores. Cierto es que hace años fue como un golpe en la cara encontrarse con pacientes poco habituales como con los que tenia que lidiar, pues al fin de al cabo, el hospital donde trabajaba era mucho mas tranquilo de lo normal y si aparecian personas que acababan con la paciencia de cualquier santo, era porque estaban borrachos o eran enfermos mentales, e incluso presos que estaban custodiados después por la policia. Ahora los supervivientes no estaban borrachos, ni eran enfermos mentales, puede que si hubiera criminales, pero si eran humanos nadie los juzgaba porque seria la propia muerte quién lo haria. Hannah se habia acostumbrado al trato con gente asi, era pura rutina.

Vamos, lo haré con suavidad – medio susurró anotando seria el nombre y datos del paciente en su hoja – ¿Puede darme su apellido? O una letra de este. Es solo para tener cierto orden – alzó la vista viendo como el hombre dejaba algo en la mesa. Al ver la bujía pensó automáticamente en su padre y su hermano, quienes eran unos apasionados de los coches. La pelirroja apreto los labios al escuchar como Oliver decia que ójala los coches pudieran hablar.
*¿No le oyes Hannah? Esta susurrandonos?* la voz de su padre resonó en la mente de la doctora. Entonces volvió a mirar algo desconcertada a Oliver.
Emmm... si, claro. Pongase sobre la báscula de espaldas – se colocó junto al medidor, donde equilibró el peso y la altura del mécanico, para después apuntarlo en la hoja – Esta bien, sientese en la camilla – mientras el otro tomaba asiento, hizo unos cálculos y lo miró de nuevo, comprobando que aparte de algo de grasa corporal, el resto parecia en orden a la vista.

Hannah habia hecho caso omiso hasta el momento de las preguntas del hombre, pero cuando volvió a bromear y pedirle que sonriera, esta colocó el estetoscopio en uno de los pectorales de Oliver sin avisar, para que sintiera el frio de golpe – Es mi trabajo, no un bar – con una seña colocando el dedo indice en alto, ordeno que el tipo callase un poco para oir sus latidos. Paso por varias zonas del pecho y espalda, y después paso a darle golpecitos en las rodillas con sus propios dedos – Solo le hago un examen básico y parece estar todo bien. Si necesita hablar, puedo recomendarle que vaya a la consulta de uno de los psicologos de la comunidad. Es normal y habitual, yo misma acudo tres veces por semana – se colocó delante del hombre – Saque la lengua y diga "AH"· – Hannah saco la lengua emitiendo el sonido de forma casi comica. Después saco de su bolsillo uno de tantos palos que tenia para ello. Trás ver la garganta de Oliver colocó una de sus manos sobre uno de los parpádos de él para mirarle bien el ojo, a la vez que lo iluminaba con una linterna de mano – Llevo aqui cerca de cinco años, con mis dos hijos – comenzó a hablar en un tono neutro pasando al otro ojo – La muerte convive con nosotros desde hace ocho años, no la tengo miedo. ¿Sabe que es peor? – la doctora aparto sus manos y linterna de la cara de Oliver para mirarlo con algo de tristeza – Sobrevivir al resto – trás esto, sonrió forzadamente y se dirigió a su mesa para terminar por tomar apuntes, y mientras escribia alzó la voz – Vistase... si quiere – sin mover la cabeza, miro a Oliver al otro lado con una sonrisa – Y tranquilo, creo que ningún angel o demonio esta esperando por su alma. De momento – una risa salio de los labios de la pelirroja, dejando claro que si tenia humor una vez habia hecho su labor, y que al menos, conocia mejor al paciente.

Al terminar de escribir, Hannah vio la bujia sobre la mesa y la tomo con su mano izquierda – ¿Siempre regala cosas que no sirven para nada? – preguntó enarcando una ceja volviendo a dejar la pieza en la mesa – Esta desgastada, seguramente la resistencia eléctrica terminó por sacar la bandera blanca – la doctora sonró de lado – ¿Siempre ha sido mécanico? – Hannah alzó la mirada hacia el hombre mientras sacaba de uno de los cajones otro papel mas pequeño y de color marrón claro – Voy a recetarle valeriana y melisa, le vendrá bien – tomó aire – Pero como ya le dije, seria buena idea ir a hablar con un psicologo – alzó ambas cejas mientras seguia escribiendo aquella receta, que lejos tenia que ver con las que llegó a escribir en el hospital de Pasadena.


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¿La doctora no aprecio mis chistes… si con eso queremos decir que no les hizo ni puto caso, tan mal contaba chistes? Pense

Ella se mantuvo profesional c, no, fría, mas aun, glacial, como si fuera un robot, vale que yo fuera un bocazas, pero ella no parecía viva, me sometí a sus pruebas, viendo que o bien pasaba de mi culo o tenía algo que decir…y vaya si lo tenia, aparte de contestar a mis comentarios de que veía el mas alla me dijo que llevaba allí 5 años, con sus hijos.

“mierda” he entrado en segunda y me estrellado al salir del parking, no pudiendo evitar hacer una metáfora automovilística, pero ahora medio entendía porque mis bromas no habían ido para nada por donde debían de hecho menciono que lo peor era sobrevivir al resto, mi cara se tornó más seria y mis bromas desaparecieron dándome cuenta que había metido diésel en un motor de gasolina... ella me dijo que me podía vestir si quería, un comentario acerca de mi lujuriosa mata de pelo me vino a la mente pero decidí parar,no fuera que la cagara aun mas y ella se acordara de eso cuando estuviera en una camilla sedado y ella con el bisturí en la mano

Me sorprendió cuando reparo en mi “regalo” incluso mencionando lo que creí que le había pasado a la bujía y me pregunto si siempre regalaba cosas que no servían para nada.

Para nada? Puede que no sirva para su función pero límpialo un poco y te queda como un pisapapeles que ni los de Gucci

Terminando de arreglarme la ropa le conteste a su pregunta sobre si siempre había sido mecanico

Pues la verdad durante mucho tiempo fui un capullo con dinero, y luego para perderme de vista y perderme yo de vista me enrole en el ejercito , si llego a saber lo que pasaría me metía a cocinero como quería la mama en cuanto escuche la receta lo discerní,

Hierbas? ¿Me recetas infusiones?

No estaba enfadado solo sorprendido, aunque supuse que allí habría pocas o ninguna medicina y las que hubieran serian para casos graves no para exceso de verborrea

Gracias doctora

Tome la bujía un momento

¿Como sabes lo que le paso? ¿Durante cinco años has sido doctora? No todos saben que es esta pieza y menos aun porque se suele romper

Quizás nuestra curiosidad común podía arreglar, el motor estaba gripado pero se podía salvar si no la jodia mas

¿Y mas aun, porque cree que debo ir a ver a un comecocos?

Mierda, la jodi… pense

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Aún manteniendo las formas en su trabajo, trás el pequeño comentario que Hannah hizo sobre la bujia recibio por parte de Oliver una respuesta bastante esperada. Puede que incluso mas floja que otro de esos chistes que poca gracia la hacian a la pelirroja escuchar a esas horas y en ese lugar. Lo miro unos segundos con el ceño fruncido y la boca semi abierta, cuando terminó por negar con la cabeza sonriendo de lado.

- Gucci no vale nada. Ya no - estiro su brazo alcanzando la pieza para tomarla con la mano y colocarla frente a ella - Supongo que podria pasar por arte contemporanéo o abstrapto - apretó los labios observando el pequeño pedazo de métal, pensando en el último museo que piso hace años. Ahora seguramente no estaria tan reluciente ni tan silencioso como lo estaba entonces.

La explicación de Oliver sobre si habia sido mécanico, tenia algunas lagunas. Hannah lo observó quieta como un animal a punto de cazar a su presa, pues estaba a punto de asaltarle con algunas preguntas. Siempre habia sido asi: si se interesaba por algo, no tardaba en moler a preguntas a quién fuera. Uno de sus profesores la llegó a tomar cierta mania por esa razón, creyendo que lo hacia aposta para sacarle de quicio.
- Asi que, eras un niño rico que pensó que el ejército seria "guay" - la doctora sonrio ladina - Entonces ¿fue alli donde aprendiste mécanica? - alzó ambas cejas apoyando los codos en la mesa - Por como has nombrado a tu madre, ¿eres italiano? ¿italoamericano? Aún no me has dado tu apellido - de nuevo dio un par de golpes en la hoja con el boligrafo, haciendo un "toc toc"  que resonó hueco en la habitación. Si era cierto que aquel tipo era italiano o su mitad lo era, eso explicaria muchas cosas.

- Realmente no necesitarias nada - responde ante la sorpresa del rubio cuando ve la receta - Esto tan solo te tranquilizará. Tienes las pulsaciones agitada. Puede que seas muy nervioso, pero porque tomes un par de "hierbas" no pasa nada - alzó las cejas mirandolo fijamente a los ojos. Cuando aparto la vista, el otro con la bujia en la mano fue quién comenzó con las preguntas, casi a modo de venganza. Por lo que Hannah sonrió sútilmente sin levantar la cabeza. Cuando iba a contestar, alguien tocó la puerta suavemente, y Hannah dio permiso para que pasará quién fuera. Se trataba de una mujer, cerca a los 30 años, de tez negra y cabellos trenzados en una cola baja. Le dijo a Hannah que su turno habia terminado y que la clinica cerraria cuando Oliver saliera. Finalmente la mujer salio, volviendo a dejar la consulta con ambos a solas.

- No sé mucho de mécanica - dijo con desgana poniendose en pie, comenzando a recoger papeles y demás en un archivador que habia pegado en la pared de un lado - Cuando era una cria, mi padre se pasaba horas con su coche. Mi hermano metia las manos ahi dentro y yo los miraba, no me gustaba mancharme de grasa - la doctora sonrió - Cuando fui a la universidad me las apañé para cambiar ruedas o mirar el motor sin importarme la grasa - la mujer se encogió de hombros girandose hacia el paciente - Ya hemos terminado. Si quiere, puede pedir cita otro dia y por favor, no entre dando gritos. Ahi fuera es el apocalipsis, pero en este campamento intentamos mantener algo de cordura - terminó por decir con una sútil sonrisa.

Hannah volvió a la esquina de la habitación, junto a la ventana que habia trás el escritorio, para quitarse la bata blanca y dejarla en un perchero, e intercambiarla con una chaqueta verde que colocó en su brazo, además de una pequeña mochila, que se colocó en un hombro. Al escuchar lo que Oliver dijo sobre el "comecocos", fue girandose poco a poco, mirando al mécanico con el ceño fruncido como si hubiera dicho algo muy raro.
- ¿Comecocos? Dios mio... - terminó por echarse a reir a carcajadas mientras empezaba a caminar hacia la puerta de salida - Hace siglos que no oia eso. ¿Sabes que tenia un récord en el tetris? - la doctora abrio la puerta y miró al hombre - Si te dije lo del psicologo, es para que te ayude, como al resto. Esta situación puede hundir a cualquiera, y no solo fisicamente. La psiqué humana puede ser muy frágil - la pelirroja comenzó a salir fuera.


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