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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Don't Wait Another Dam Minute... | Scott Harker

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- Miercoles 27 de Enero de 2016.
- Presa Hoover, Arizona y Nevada, Estados Unidos
- 18:32 pm.

La Presa Hoover... Cualquiera diría que era poca cosa, pero una vez llegas a ella y observas desde arriba. Entiendes que el esfuerzo que se hizo en su creación en la Gran Depresión. Un monolito a la voluntad de un pueblo con el objetivo de reconstruir su economía, la carretera que recorría la Presa estaba repleta de vehículos abandonados, algunos destrozados con marcas de balas y otros estrellados contra otros incluso algunos bloques de hormigón. Lucky, se hallaba subido en la escotilla de tirador, observando el alrededor. El crujido de los coches que eran apartados por el MRAP era bastante sonoro pero había una ausencia notable de presencia inteligente. Aunque al observar el contador de gasolina del MRAP, un gruñido de desagrado surgió de mis labios antes de frenar el vehículo. -Vamos Lucky... Nos toca repostar...- Dije al tiempo que abría la puerta y salia del vehículo. Mi vestimenta era militarizada. Botas de combate perfecta de montaña, pantalones de combate de colores desérticos, una camisa de manga corta de tonos claros junto un chaleco táctico que me permitía recoger cosas al tiempo que caminaba. Del MRAP, atrape una manguera que conecte al tanque de combustible del MRAP y fui a comenzar a extraer la gasolina de los otros coches.

Pero pronto un sonido me hizo observar hacia el lado de Nevada y reconocer un todoterreno. -Mierda....- Dije soltando la manguera al tiempo que daba un silbido bajo para que Lucky se diese cuenta y siguiendo mis instrucciones fuésemos a hacia una de las puertas que conducían hacia una de las plantas eléctricas internas en la Presa Hoover. Me escondí dentro la puerta mientras vigilaba quien llegaba, por suerte los cadáveres alrededor podridos por la calor del sol del Mojave y el MRAP lo habia hallaba cerrado.

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Los grandes cañones rocosos que la polvorienta y árida Nevada compartía con Arizona en sus límites fronterizos, ofrecían cobijo al sol durante el ocaso de aquél miércoles de Enero, común como todos los anteriores desde el inicio de la hecatombe. No solían haber muchos no-muertos en los exteriores, tan sólo las altas temperaturas hacían de la región una sentencia de muerte definitiva para ellos. Aquella tarde más bien se veía concurrida por vipéridos escamosos reptando y algún que otro zorro nómada, que se disponía a cazar a los primeros...

Sólo hasta que un predador de dos toneladas y cuatro ruedas apareció para aplastar a ambos y robarse el protagonismo de la escena, dejando una humareda tras su paso.

¡Maldita sea! —La voz del conductor es la de un Scott notablemente herido, con sangre seca por debajo de la nariz y sobre su labio. También es suya la mirada inquieta y psicótica que refleja el retrovisor cada tanto.

Miedo, ira, euforia y sed denotan su aspecto y actitud copiosamente. ¿Cómo podía haber salido tan mal lo que se suponía sería una tarea fácil para personal altamente calificado como Marcus y él?... «Un mínimo error... ¡UN MÍNIMO ERROR!», se reprochaba dándose con la palma abierta en la cabeza repetidas veces. Sólo un error le había llevado a acabar en esa situación de vida o muerte, de la cual aparentemente aún no escapaba. Una horda de vehículos emergentes de las llanuras que seguían su rastro frenéticamente y sin descanso por razones que sólo él y su compañero conocían. —Esto es tu culpa. Te mueres por tu propia culpa, ¿sabes? ¡YO VOY A SOBREVIVIR, CARAJO! —Rugió a su propio reflejo, escapándosele un hilo de saliva. Los recuerdos de la violenta escena en que sus caminos se vieron separados le llevaba a pensar que sólo quedaba él de la conflictiva pareja de operadores.

Cada vez más desorientado y con un destino incierto, sólo pensaba en escapar, inconsciente de que conducía en sentido contrario a la base y se estaba precipitando al Río Colorado, a punto de cruzar a Arizona a través de la Presa Hoover. Contó al menos seis coches tras de sí que con cada segundo iban recortando distancias, remachados con blindajes improvisados, e incluso una camioneta entre ellos con una ametralladora ligera en la parte trasera. La torreta no tarda en disparar contra el 4 x 4 del agente espía, y en un intento de maniobrar con el volante para no ser alcanzado por los proyectiles, Scott pierde el control al ser las llantas las que sufren los impactos, llevándolo a volcar estrepitosamente, una, dos y tres veces.

Humo y fuego comienzan a hacerse con el Jeep volcado para cuando los perseguidores se detienen en la vía. Parecen quedarse a comprobar que efectivamente su objetivo hubiese muerto. —¡Je! Jejeje, mis malditos cigarros para hoy, Tim. Te dije que no alcanzaría a pisar Arizona —Comentó el artillero a uno de los que se bajaron de los vehículos.

Mientras no huela su piel chamuscada, te tendrás que fumar uno de tus dedos —El que parecía ser el cabecilla adelantó, dejando reposar su viejo AK-47 sobre su hombro mientras veía las llamas consumirlo todo.

Al menos media docena de los hombres empezaron a establecer un perímetro, dispersándose para peinar la zona, lo cual se hacía cada vez más difícil con la noche acercándose. Uno de los que estaba buscando con dirección al oeste, apunta con su linterna la huella ensangrentada de una mano en la estructura de la represa. Su rostro palideció y cuando abrió la boca para avisar, una afilada y puntiaguda hoja atravesó su garganta desde las sombras, revelando una expresión esquizoide en el semblante magullado de su ejecutor... Harker.

El efectivo de Umbrella a duras penas había sobrevivido. Se las arregló para llegar a una de las salas de generadores de la represa, abalanzándose sobre la puerta con las esperanzas de no conseguir un caminante. Tal vez así se permitiera descansar un poco. Pero, lo primero que con dificultad pudieron ver sus ojos al recomponerse, fue a una bestia cuadrúpeda gruñéndole y exhibiendo sus colmillos, acorralándole a una esquina del interior. En el segundo en que se le pasó por la cabeza usar el sable corto para matar al canino, otra presencia no tardó en hacerse notar... «Es un hombre», asumía por lo poco que podía distinguir en la oscuridad.

¿Es tuyo, no? —Relamía sus labios resecos y agrietados como un síntoma de sed, mientras sus orbes cuidaban la cercanía entre el perro y él—. Debes tranquilizarlo, porque si ladra... Estoy seguro de que viste cuántos son allá afuera y lo armados que están. No vendrán sólo por mí —No le hacía falta explicarse más, creía él. Si algo pudo distinguir, eso fue el par de botas ajenas, asumiendo de aquella señal que se trataba de un hombre de acción, uno que podría entender la situación que ahora  les acuciaba a ambos sin tantas palabras.






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A traves de la puerta, pude ver como un todoterreno teñido de negro aparecia hasta que unos disparos de lo que pude reconocer como una ametralladora montada calibre 7,62 mm Bendito servicio militar disparo y acabo impactando a juzgar por el accidente, contra las ruedas que frente a la perdida de presion acabaron haciendo que perdiese el control y se estrellase. Por suerte, el coche no impacto contra el MRAP pero impacto cerca de mi escondite. Desde el escondite pude notar como uno de los "atacantes" era abatido sin que se escuchase nada como un disparo o similar.

La verdad es que la situacion de Estados Unidos de America habia ido a peor desde que la Organizacion Umbrella fue descubierta como el origen de la Pandemia. Las antaño asociaciones milicianas formadas por "patriotas nacionalistas" o "regionales" se habian radicalizado y abandonado su identidad volviendose grupos de bandidos que actuaban como señores de la guerra. Viajando y moviendose por el yermo que es ahora Estados Unidos, mientras mataban, robaban y violaban a quien querria.

Mi sorpresa, fue cuando de pronto surgio el "atacado". Lucky comenzo a gruñir al recien llegado antes de que lo tranquilizase poniendole la mano sobre su cabeza haciendo que no ladrase pero continuaba gruñiendo al recien llegado. -¿ Quien coño son esos gilipollas ?- Pregunte mientras observaba desde la puerta sin asomar la cabeza, solo mirando desde lo abierto que estaba, viendo que avanzaban pero sin mostrar disciplina o siquiera ir bien equipados... joder incluso la mayoria iba sin camisa ni similar, aunque tampoco diria nada teniendo en cuenta la calor que hacia.

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¿Quien diría que se iba a encontrar a un superviviente con un perro, metidos en la presa Hoover? Hasta el carácter huraño e inmutable con el que un pragmático como Scott generalmente afrontaba una situación tenía límites. Toparse con tal escenario en medio de su lucha por sobrevivir sencillamente se escapaba de toda barrera racional dentro de su comprensión. El ceño profundamente fruncido dejaba entrever ello, lo raro que le parecía el asunto... Pero justo en ese momento no se podía permitir embarcarse en la búsqueda del sentido de nada. Primero debía sobrevivir.

Asaltantes de carretera —Exhaló el aire contenido y con ello drenó tensión. El alivio de que aceptara dialogar y no verse en un combate allí dentro donde tendría clara desventaja, le permitió aflojar un poco el agarre aferrado al ninjato—. Éramos un grupo pequeño de sobrevivientes. Nada de músculo, sólo mujeres, ancianos y niños. Las presas favoritas de tipos como estos —La mentira que brotaba de la boca de un espía, entrenado como él para ello, no perdía sentido o credibilidad en ningún momento—. Tomé el Jeep, me separé de mi gente para distraer a los carroñeros, y aquí estoy. Hablando con el loco de las cavernas y su perro. —Ironizó para naturalizar su coartada.

Sus ojos empezaban a acostumbrarse a la oscuridad, factor que aprovechó para analizar cada reacción, gesto o respuesta del contrario hacia sus palabras. Scott se aseguraba en todo momento de que el dueño del can se tragase aquella fachada que mostraba, la impresión del alfa que intentó salvar a su manada de los predadores y ahora necesitaba la ayuda de otro alfa solitario.

Aunque en efecto lo último fuera cierto. Tenía todo a su favor para ello, para hacérselo creer y usarlo como un medio para aumentar las probabilidades de salir vivo de aquél embrollo que, ahora no sólo a sí mismo, sino a ambos hundía hasta el cuello. —Quiero volver a ver a los míos. Pero sabes que no podré solo contra todos allí afuera... —Se acercó a la puerta para echar un vistazo hacia el exterior, al lado de quien presumía era un veterano por sus prendas, con cuidado de no alarmar más al animal que no despegaba un ojo de él—. ¿Cuento contigo para salir y purgar la tierra de estas plagas?






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Sujetando a Lucky de su collar el cual era de su tiempo como Perro de Trabajo Militar. Mi pregunta fue saciada cuando respondio con un corto "Asaltantes de Carretera". -A mi me parece un poco mas... armados que el clasico Asaltante de Carretera...- Dije fijandome como algunos iban armados con fusiles de asalto AR-15. Aunque su estado era algo mas... descuidado y incluso penoso.

-... Vamos... Que has hecho de cebo para tu "convoy" pero te han acabado pillando aqui. Y el Loco de las Cavernas tiene las llaves del MRAP que ves ahi fuera.- Dije antes de notar como uno de los llamados Asaltantes se comenzaba a acercar hacia donde estabamos. -Parece que viene uno...- Dije antes de apartarme hacia una de las esquinas al tiempo que te empujaba hacia una para cubrirse.

En el momento en que la puerta se abrio, el asaltante comenzo a entrar tardando unos segundos en acostumbrarse a la oscuridad, pero con fuerza, le di un golpe seco en la cabeza antes de atraerlo a mi asfixiandolo mientras con el pie lo alejaba de la puerta y la cerraba. -Cierra la puerta y asegurate que no venga nadie.- Dije mientras palpaba al Asaltante hasta encontrar algo que reconoci como un cuchillo, el cual use al instante para cortarle al cuello mientras le tapaba la boca. -Sabes mas o menos cuantos son ?- Pregunte mientras revisaba mi adquisicion; Un cuchillo de trinchera que bien habria visto dias mejores pero conservaba su utilidad, pero le haria falta un buen repaso de afilado y mantenimiento.

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De sus labios brotó un suave silbido a modo de cumplido hacia aquél veterano, por ser el poseedor de tal vehículo, el blindado ligero del cual presumía tener las llaves. —Nada mal —Valoró. Cada vez le convenía más mantener a aquél hombre cerca.  

Ataviado quizá por los golpes que llevó y los tumbos que vino dando en el ínterin de su escape, no se dio cuenta de que alguien estaba por descubrirlos hasta que su acompañante lo empujó a la penumbra donde no podría ser visto, aunque él sí pudiese ver cómo a continuación degollarían al desafortunado que se atrevió a poner un pie dentro del escondite en el momento equivocado. —Tomaré eso como un sí... —Había bastado la cruda acción del uniformado para saber que estaba dispuesto a asesinar para sobrevivir, y que, en definitiva, le ayudaría con su cometido tal y como planeó.

Conté seis patrullas. Dos hombres a bordo de cada una, lo que da al menos una docena de ellos —Calculaba en voz baja. Y haciendo de la sangre su tintero y del muro su papel, empapó una de sus manos con la sustancia carmesí que brotaba de las heridas del cadáver para esquematizar su plan con figuras y posiciones, allí donde la débil iluminación del exterior permitía a ambos un mínimo de visibilidad en aquél cuarto oscuro—. Será rápido y limpio. Cubres el oeste y yo el flanco contrario. Si algo sale mal, nos veremos en el MRAP.


───※ ·❆· ※───


¡Hijo de perra, siempre lo mismo! —Se escuchó un golpe seco—. Muéstrame tus mangas, a ver de dónde sacas ese as.

Una mierda. Tú sigue poniéndole excusas a tu mal perder. Apostar no es lo tuyo.

El artillero junto al líder de los bandidos y algunos escoltas, se habían quedado cerca de la fogata en que se había convertido el Jeep incinerado de su perseguido. Mientras el resto de hombres seguía rastrillando la zona, aquellos dos jugaban al póker cómodamente sobre el capó de uno de los autos reforzados en los que se transportaban, escuchándose algún que otro grito de ambos cada tanto.

Debo mear, cuídenme el puesto —Anunció su ausencia antes de interrumpir el juego.

Sólo se oía el crepitar del fuego y las voces de los fuertes vientos que soplaban bajo el cielo nocturno cuando todos estaban demasiado distraídos y el más grande y quejica de los vándalos se encontraba haciendo lo suyo en el barandal, con la vista perdida en la inmensidad del segundo puente más alto de todo el país. Los ojos mostraban impresión por el panorama, pero esa impresión se convirtió en una mirada de terror cuando una mano le tapó la boca y una serie rápida de estocadas le perforaron el pecho, despojándole de su vida.

El cuerpo es echado al vacío por un Scott que termina de emerger de las profundidades del abismo, dejando entrever que había trepado parte de la represa para llegar al tope. Su rostro salpicado por la sangre de su víctima, apunta hacia el otro extremo de la vía esperando la aparición de su nuevo compañero para proceder con el resto.



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Vio con desagrado como aquel sujeto, plantaba un plan usando como tinta, la sangre del cadaver que mojo en sus dedos antes de que lo lanzase por el hueco de unas escaleras que estaba a varios metros de profundidad. Si el corte no lo había matado, lo habría hecho la caída. Observe con atencion como dictaba su plan aunque poco confiaba en que fuese a ser tan sencillo. Pero aun asi mejor era algo a nada.

Cuando el hombre salio de la Torre, yo me quede vigilando hasta que viese una oportunidad. Con cuidado y agachado, me aproxime hasta que uno se puso a revisar uno de los coches en busca de algun botín de interés. Solo que recibió un golpe seco en la cabeza al tiempo que hundía el cuchillo en su nuca mientras tapaba su cabeza con el asiento antes de dejar el cadáver ahí.

Con Lucky siguiendome detras mio, pude ver como habia uno que iba con su rifle, un AR-15... un modelo policial pero muy maltrecho que seguramente le explotaba en la mano si ponia una bala de mala calidad en la recamara. Con cuidado, me acerque detras suyo y tome el arma para de forma brusca y fuerte tirarlo al suelo. La sorpresa fue cuando habia puesto el cuchillo apuntando directamente a su cuello, el cual perforo ayudado por la gravedad. La sangre baño mi mano antes de dejar el cadaver. La sorpresa fue cuando vi al tipo al otro lado, junto a un par que jugaba a las cartas.

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Scott desearía haber ofrecido algo mejor, una estrategia más efectiva, pero si apenas podía mantenerse en pie una hora más mucho menos le sería posible usar el arquitecto de las estrategias que yacía en su interior. Sólo le quedaba concederse que su plan estaba funcionando, o al menos él mismo lo estaba haciendo funcionar bien. Que era simple, pero que les estaba dando una oportunidad para sobrevivir en medio de una situación desfavorable y en clara desventaja numérica. La noche parecía ir siguiendo ese patrón con viento a favor para el veterano, quien bajó a un par sin mayores contratiempos, y para el bioquímico, que ahora podía ver al primero hacia el otro extremo de la vía aún en medio de la penumbra.

Esa era la ventaja de ambos, y a eso habían apostado. A la oscuridad y el sigilo como sus mantos de protección. Y si la aprovechaban, tal vez tendrían una oportunidad para salir de allí.

Hey, T. Hemos encontrado uno de esos tácticos blindados antiminas —Resonó en la radio del líder.

¿Ah sí? ¿Y qué encontraron adentro? —El referido respondió con tal interés que detuvo el juego de azar e hizo esperar a los otros dos jugadores.

Es... El tema es que está cerrado y no podremos abrirlo fácilmente. Es un antiminas, Tim.

Bueno, ahora tenemos una nueva razón para quedarnos un tiempo más. Quiero lo que hay dentro de ese vehículo, y lo quiero para hoy —Diría para poner fin a la conversación y a los dilemas.

Scott maldijo entre dientes antes de hacerle una seña en círculos con la mano a su compañero, sugiriéndole seguir avanzando para rodearlos y tomarlos desprevenidos. Si habían escuchado bien, los bandidos habían encontrado el MRAP, y si querían salir de allí con una garantía de vida, debían hacerlo en el mentado vehículo militar antes de que consiguieran vulnerarlo para acceder a su interior, por lo que ahora mas que nunca tenían que apresurarse.

Los tres bandidos que continuaban jugando cartas parecían cómodos hasta que uno de ellos atestiguó cómo un par de manos se apoderaban de la cabeza de su amigo, para girarla bruscamente y dejar que el ruido que emite el cuello de este quebrándose se quedase grabado en su memoria sus últimos momentos de vida. Allí el espía de Umbrella se abalanzó directamente contra el líder para taparle la boca y evitar que los delatase por radio, mientras que además esperaba que su compañero se encargase del testigo restante, quien le apuntaba con un arma perturbado por la escena previa e indeciso de disparar por ser su líder al que tenían de rehén.



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Teniendo cuidado de no ser atrapado, camino agachado hasta llegar justo para escucharles hablar de tomar mi MRAP. Lo divertido fue ver a Scott hacerme señas para atacar por sorpresa a los Bandidos por la espalda. Scott se adelanto a mi y acabo con el primero mientras yo me acercaba a otro por detras. En el momento de indecision que enfrento el testigo de la pelea, me puse al lado suyo solo para comentar. -... Hace buena tarde eh.- Dije antes de que el hombre me mirase como si estuviese yo loco antes de que Lucky se lanzase sobre el mordiendole el cuello mientras lo tiraba al suelo. El hombre apenas tuvo tiempo de gritar pues la fuerza del perro fue suficiente para derribarlo y al tratar de apartar la cabeza dio facilidad para romperse la cabeza contra el suelo.

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Quieto, quieto. Este no lo podemos matar. Lo necesitaremos como rehén si es que nos llegan a rodear —Comunicó al miliciano—. Debem-... ¡AGGHH! —La mano con la que le tapaba la boca al presunto líder, sin embargo, fue mordida por este en un intento de escapar.

¡TODOS ALERTA, ME TIENEN ATRAPA-... —Un golpe seco que Scott le dio con el guardamanos de su hoja en la cabeza lo puso a dormir, impidiéndole completar su llamado de auxilio.

Aunque ya era demasiado tarde.

¡Hijo de perra! —Iracundo, pateó el cuerpo inconsciente de aquél que le mordió—. Van a venir aquí arriba en cualquier momento. Busquemos el MRAP y vámonos a la mierda.

Tenían más de la mitad del camino recorrido, sólo debían alcanzar el MRAP que se encontraba en medio de la vía sobre la arteria de la represa. Y cuando menos lo pensaron un gutural grito de guerra los detuvo para hacerlos voltear y ver que un hombre se montó en la pesada ametralladora para abrir fuego sin ninguna contemplación en contra de ambos.

Hoy no es nuestro día de suerte —Comentó con la cabeza abajo una vez que se cubrió entre el enchapado de varios autos abandonados. Las balas silbaban por encima de sus posiciones y Harker en medio de la ordalía intentaba idear otro plan, pero lejos de lograrlo, sólo se lo veía frustrado en este punto, rebuscando en su precario entorno reducido a un metro cuadrado de refugio en contra de los proyectiles, tal vez demasiado corroído por el cansancio, el hambre y la sed—. Maldita sea... ¿Se te ocurre algo, loco de las cavernas?


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El miembro 'Scott Harker' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 '¿Qué hay ahí?' :
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#1 Resultados :
Don't Wait Another Dam Minute... | Scott Harker  EhrBoX9

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#2 '¿Qué hay ahí?' :
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#2 Resultados :
Don't Wait Another Dam Minute... | Scott Harker  UUMDFC9

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#3 '¿Qué hay ahí?' :
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#3 Resultados :
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We are Enjoy the Silence 4.0:
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Nueve años matando zombies... Y no nos cansamos. ¡GRACIAS A TODOS!

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Fue divertido ver como Scott trataba de vencer al tío, que al ver como su compañero era abatido pidió auxilio antes de verse callado de un porrazo en la cara. Casi una sonrisa adorna mis labios frente a la salpicadura de la nariz de hombre al romperse al ser golpeada por el guardamanos del cuchillo. La rabia demostrada por el tío me hizo apartarme por si acaso le daba por desquitarse conmigo. Pero pronto el rugido de un loco de la colina, me hizo mirar a la dirección donde se hallaba solo para verlo en la parte de atrás de una Pick-Up armada con una Browning M2.
-Hijo de puta...-

-Ni que estuviésemos en Afganistán...- Dije tras ponerme a cubierto al lado de uno de los todoterrenos de los asaltantes. Pude asomarme para ver como este mantenía un fuego en ráfagas controladas alternando entre disparando al acrobata y a mi. Entonces me pregunto algun plan para acabar con el artillero automatico... Levante la mano haciendo el gesto para que espere. Los disparos continuaban sonando hasta que de pronto se silencio. Me levanto con rapidez para comenzar a correr hacia donde estaba el coche artillado antes de ver Lucky se estaba desquitando con el artillero con el artillero.

-Arreglado...- Grite en voz alta desde el coche artillado antes de revisar la Browning... estaba en un penoso estado y solo le quedaba una bala en la cinta. -Por eso siemrpe viene bien tener un sabueso de tu lado...- Dije antes de dar unas palmadas a Lucky mientras este olfateaba al rededor. No tarde demasiado en regresar junto al hombre y dirigirme al MRAP, El cual vi que tenia el tanque lleno.


--

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Un minuto bajo ráfagas estridentes que amenazaban con perforar sus precarias coberturas se extendía a una eternidad en el infierno. Tenía la cabeza gacha, el veterano llama su atención exigiéndole paciencia. Paciencia en medio de una guerra en el mundo moderno. De un momento a otro se escapó de sus ojos, justo cuando el artillero había parado de disparar para dejar reposar el ardiente cañón de la ametralladora. Aquella estúpida decisión del miliciano le obligó a asomarse, a levantarse para correr tras de él y respaldarlo en su estúpida idea suicida. Y cuando creyó que sería el fin para ambos porque no llegarían para abatir al vándalo antes de que este recargase y volviese a disparar contra ellos a medio camino, la bestia canina entró en escena para detenerlo y roer piel, tendones, músculos y huesos hasta que sus gritos dispersos en la inmensidad del Hoover desaparecieron y la vida se escapó de su cuerpo.

Mierda. Eso estuvo cerca... —Exhaló profundamente, encorvándose para apoyar las manos en sus rodillas y dejando caer sus párpados por un segundo—. ¿San Huberto belga, no? Tengo que conseguir uno de esos —Añadió verdaderamente sorprendido por el K9. Tal hazaña le hizo pensar que quizá, si salía vivo de aquello, consideraría recomendar un programa de clonación de animales auxiliares en el IED y una unidad canina especializada dentro de alguna división paramilitar de Umbrella.

De vuelta al MRAP, ahora con los alrededores aparentemente calmos, Scott se acercó al presunto líder que había despertado. Mientras este le suplicaba por su vida, el bioquímico lo llevaba a rastras al borde de la represa, donde le puso una cuerda amarrada al barandal en el cuello y lo arrojó sin ningún escrúpulo al vacío. Lo último que se pudo escuchar fue el templón que dió la soga y los graznidos del pobre diablo colgado, en sus últimos momentos de vida.

Revisó los cuerpos de los bandidos antes de ir con el miliciano para finalmente abandonar aquél sitio que retrataría en la base de datos de la compañía como una zona roja de Arizona. Pero entre ellos, uno que no estaba precisamente muerto resurgió para intentar llevárselo consigo al otro lado.

No se imaginaría que tal descuido le costaría tanto...

Se enteró de lo grave del asunto cuando ya era demasiado tarde; cuando un dolor punzante y grave copiosamente en su antebrazo caló en cada terminación nerviosa de su extremidad para dejar en su conciencia la gélida sensación de muerte. Scott volteó para ver qué había sido, agorando lo peor... y al encontrarse con un no-muerto trepándosele en su brazo, mordiéndole, lo primero que pensó fue que moriría de una forma estúpida, convertido en una de aquellas criaturas que en el presente no eran ni la sombra de lo que fueron en el lejano ayer.

Con la rabia que imaginar su fin de aquél forma le produjo, sólo le bastó desenfundar su hoja de refilón para decapitar con un corte limpio al no-muerto.

«Maldita sea...». Resignado y decepcionado de sí mismo. Sus párpados cansados apenas le dejaron ver los dientes marcados en su piel. Vio de reojo hacia el MRAP, donde estaban aquél hombre al que recién conocía y su can, tapándose su reciente herida para asegurarse de que su trágico incidente no hubiera sido visto, rompiendo el hielo además en tono disimulado. —Malditos bichos, ¿no? Están por todas partes... —Soltó una risa fingida mientras metía todo lo que encontró en su mochila—. ¿Está todo listo?

Si la respuesta del contrario era afirmativa, no le quedaría de otra que abordar el MRAP para largarse de allí. Iría en el asiento de co-piloto si eso. Tendría un largo camino para pensar en los minutos u horas que le quedaban de vida antes de sucumbir al mal que cabría pensar se había filtrado en su sangre.

Suma de dados:
Dado de ataque (Scott): 8 + 4 = 12
Dado de defensa (Scott):  2 + 5 = 7

Dado de ataque (Zombie): 8 + 2 = 10
Dado de defensa (Zombie):  2 + 1 = 3


Arma usada: Ninjato (Daño: 15 + Fuerza: 4 = 19)
Daño del enemigo: 5
Puntos de Vida de Scott: 20 (2 C.F)
Puntos de Vida del enemigo: 10 (1 C.F)  
Resultado: Deceso del zombie y -5 a los puntos de vidas de Scott (15 restantes)

Nota:
No sé porqué no salió doble dados. Y como no pude borrar el post, le otorgué los valores del mismo dado tanto al zombie como a Scott.






Don't Wait Another Dam Minute... | Scott Harker  4vbZLjf


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Don't Wait Another Dam Minute... | Scott Harker  Anthropos-2

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El miembro 'Scott Harker' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Números' :
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We are Enjoy the Silence 4.0:
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Nueve años matando zombies... Y no nos cansamos. ¡GRACIAS A TODOS!

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Observe en silencio como el acrobata heroe saqueaba a los muertos y parecia rematar a uno que estaba infectado, pues comenzo a levantarse aunque no duro demasiado. Lucky subio al MRAP por la parte de atras la cual abrí y volvi a cerrar una vez el perro subio. Detras tenia un espacio con una cama improvisada donde dormiamos los dos. Cualquiera diria sobre mal acostumbrar a un perro a dormir en la cama de su dueño, pero Lucky se lo habia ganado. Aparte de casi la docena de juguetes caninos que habia ido recolectando.

Cuando el chico se acerco al MRAP, en el que estaba montado. Le observe. - Necesitas transporte ?- Dije señalando con el dedo hacia su coche, que yacia volcado y con la parte de delante aplastada contra un bloque de cemento como si se lo hubieran clavado a presion. -Si. Me ayuda a evitar a los caminantes y conseguir comida.- Dije con seriedad antes de abrir la puerta de copiloto antes siquiera que se acercase Scott a la puerta, la cual no podria abrir facilmente debido al seguro puesto que acababa de quitar.



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Estoy contando con ello —Ironizó al cerrar la puerta tras su ingreso, dejando atrás un infierno de sangre, pólvora y llamas.

A lo largo del viaje a través de las austeras tierras del halcón negro, Scott, no pudo sacarse de la cabeza la idea de que su vida tocaría su fin en cualquier momento y lo que trataba de sopesar eran las opciones de decirle la verdad, o no, sobre su condición al tipo que tenía al lado. Mientras tomaba una decisión dentro de su cabeza, observaba con detalle el hogar rodante que el ermitaño había improvisado dentro del blindado antiminas. Y lo que no era menor, la forma en la que aquella fiel bestia de cola y cuatro patas convivía con él y permanecía a su lado incluso en ese incómodo y reducido espacio entre el conductor y el copiloto.

Es un poco territorial, ¿no? —Rompió el silencio apartándose un poco y observando con cierto disgusto las babas que caían de las fauces del can—. ¿Si te doy esto te me quitarás de encima? —El sabueso ladeó la cabeza como si intentase entenderle, y hasta el propio bioquímico despotricó de sí mismo para sus adentros por hablarle a un animal. Sacó las dos latas de comida para perros que encontró antes y abrió una de ellas para dársela de comer a Lucky—. Parece un chiste de mal gusto que hoy en día se encuentren más de estas que comida común para nosotros, ¿eh? —Agitó la mano con la lata restante para mostrársela antes de dejarla en el tablero.

Al cabo de un rato, la preocupación no se había ido a pesar de las banales distracciones con las que su mente buscaba despegarse de la realidad que le acuciaba y evadir la obligación de afrontar su propia muerte. Fue inevitable entonces para un moribundo como él no tener un viaje de película al pasado, rememorando ciertos momentos de su vida al encontrar fantasmas en cada cosa que se posaba frente a sus ojos. El Bloodhound devorando el contenido del alimento enlatado fue la primera de ellas. —Tuve un Bulldog Francés cuando era niño. Se llamaba Milo. Son como niños... Sólo debes darle refugio, alimento y tendrás a un compañero para toda la vida —Se sinceraba en voz alta—. Por cierto, ¿cuál es tu nombre? —Esta vez pausó, esperando a que el contrario completase la frase diciendo su nombre—. Yo soy Caleb. Te agradezco por apoyarme allí atrás. Estoy seguro de que fuiste a la guerra. El uniforme, este vehículo, tus habilidades... ¿Ranger? No, déjame adivinar... ¿SEAL? —Y desde luego, no dejaría mentir aún si estuviera convencido de morir pronto. Cambiarse el nombre al conocer extraños de la superficie, o más allá de la base, ya era una costumbre tan implantada en su ser que casi lo hacía inconscientemente.

Aunque ahora mismo no planeaba ninguna acción en contra de su compañía de viaje. Sólo tener una conversación agradable antes de abandonar aquél mundo dejado de la mano de Dios.




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-Estas en su casa... y conmigo.- Dije al tiempo que encendia el MRAP escuchandose el rugir del Vehiculo militar capacitado para soportar minas incluso fuego de armamento ligero y mediano. Pero lo que no note fue como Lucky olfateaba a Scott enseñandole levemente los dientes pero aceptando su comida. -Yo ya me acostumbrado... Entre los MRE y esto...- Dije al tiempo que conducia apartando a base de usar el chasis reforzado del MRAP para apartar aquellos coches que se interpongan. Comparar un MRAP con un coche civil como los que habian era como golpear con un martillo un trozo de madera.

Escuche como hablaba sobre su perro de la infancia, un bulldog frances llamado Milo. -Randall... y Marines aunque mas con los Ingenieros- Dije antes de por fin salir de lo que seria la Presa Hoover. No perdia nada por revelar su verdadero nombre y su antigua profesion. -Donde quieres que te deje...- Dije conduciendo pero vigilando de que no halla emboscadas.

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Tanto tiempo metido detrás de un microscopio en los laboratorios de Umbrella, estudiando el génesis de múltiples virus, toxinas, bacterias y otros males que corroían a cualquier huésped donde estos se instalasen, habían dotado al bioquímico con la intuición mínima para reconocer el momento en que las enfermedades empezaban a ganar la batalla contra el sistema inmune del hombre.

Inconsciente, en realidad, del oscuro secreto que se ocultaba en su sangre y que diferenciaba su genética del resto... Aunque aún era muy pronto para darse cuenta de ello.

Mientras Randall despejaba la vía de autos inutilizados con el blindado, apenas sintiéndose una mínima turbulencia entre medio, Scott trataba de mantener la calma ante la aparición de los primeros síntomas de la infección contraída. Podía ocultar la herida en su antebrazo con la manga de su chaqueta y no había menor problema. Pero la fiebre era otra cosa.

Hasta el cánido moloso se dio cuenta de que algo no andaba bien, y aunque el agente espía lo alimentó para distraerlo, al poco rato Lucky se le pegó a la nuca insistentemente, intranquilo y vigilante, como si pudiese detectar la bomba de tiempo que era él con aquella herida encima. Tal vez le había olfateado la necrosis de la mordida, y entre la situación emergente, la presión de ser descubierto por su dueño y el aire caliente que aquella bestia le disparaba en la nuca al jadear, no pudo evitar maldecir al animal para sus adentros, muy a pesar de que no tenía nada en contra de los perros.

No me siento muy bien, así que te diré algo... —Tomó un momento para destapar la última lata y girarse para desplazarla hacia la parte de atrás del MRAP, donde Lucky fuese a buscarla y así pudiera quitárselo de encima—. Si me llevas de vuelta con mi gente, te pagaré el combustible y llenaré tu alacena —Se empezaba a notar su estado degenerativo, cómo arrastraba las palabras, como si el cansancio le pudiese. De pronto hasta su piel iba cobrando un tono mortecino y bajo sus ojos nacían sombras oscuras—.¿Te parece justo? Incluso podrías quedarte si te gusta el lugar... Tenemos muchas comodidades y nos vendría bien alguien como tú, Randall... Un Marine, ¿eh?.. Suena bien —No disimuló su situación de necesidad ni el que la propuesta sonase más a soborno que cualquier otra cosa. Al menos tenía algo a favor y eso era que el veterano aún no conocía su procedencia ni su verdadera identidad.






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Por un segundo sintio el impulso de frenar cuando escucho decirle que se sentia mal. -Donde puedo encontrar tu gente ?- Dije mientras conducia finalmente ya saliendo por fin del centro de visitantes de la Hoover Dam. Con seriedad, continuo conduciendo llegando hasta un puesto militar que parece que se vio sobrepasado a juzgar por lo restos de tiendas quemadas y desmontadas, como si un coche se las hubiera llevado por delante. Incluso se vieron los restos de un soldado a juzgar por su uniforme estampado contra una barricada de cemento con un coche estrellado. No era muy dificil saber que habia pasado, seguramente la gente de Nevada y California trataba de huir y acabaron dejandose llevar por el caos antes de que todo se fuese al infierno totalmente. -Y tu ? Eras soldado o que ? Porque esas habilidades parecen ser de algo en especial.- Dije tratando de sacar conversacion.

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Sólo sigue hacia el sudoeste —Replicó sin intenciones de dar una ubicación específica.

Estaba muriendo, más no era tonto como para comprometer la seguridad de la base, cabría pensar.

Inteligencia, contrainteligencia... Y muchas cosas más le habían sido instruidas de las peores formas en que se pudiese instruir en una democracia. Scott no pensaba que Randall fuese precisamente un enemigo confeso de Umbrella. Mientras echaba algunas miradas a su compañero de viaje de vez en cuando, podía entrever que se trataba de un nómada como muchos otros soldados que conoció antes que él. Pero, así como Umbrella había invertido mucho dinero en su formación como espía, el estado norteamericano había puesto muchos recursos para preparar a sus militares para ir a la guerra, para matar y sobrevivir en el trayecto. He ahí que, fuese quien fuese, si el agente SETR se topaba con un soldado, ese soldado era tanto una amenaza como cualquier insurgente en contra de los intereses de la compañía.

Te preguntarás cómo sé reconocer a un militar cuando lo veo... —Se permitía pausas breves para tomar aire. La fatiga le daba un aire somnoliento a su hablar—. Bueno, eso es porque en mi refugio tenemos gente como tú. Entrenan a inútiles como yo y nos convierten en supervivientes —Aseguró.

Cuando la vista que ofrecían las ventanillas se plagó de muerte en aquellos parajes desérticos y dejados de la mano de Dios, una serie de alucinaciones se hizo con la conciencia de Harker, provocándole náuseas... estragos en sus pensamientos, donde sólo se proyectaban imágenes repulsivas sobre cadáveres en descomposición e insectos, cada cual más errática y repentina que la anterior. —Randall, detente, por favor —Fue ipso facto. Abrió la puerta, cayó sobre el asfalto de la vía y dejó salir por la boca lo que sus entrañas venían advirtiendo.

Entre cada arcada y las ganas de seguir vomitando, sólo podía seguir especulando negativamente sobre el estado avanzado de invasión del virus en su organismo, y lo inminente que era su muerte a causa de ello. De rodillas, con aquél enorme vehículo detrás, una mirada al cielo le permite un segundo de paz en el que la fría brisa acarició su rostro... justo antes de caer inconsciente y rendido al suelo, ahora a merced del veterano que le acompañaba.



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