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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre)

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23 de octubre de 2015, Georgia

Ya tenía solucionado cubierto el asunto de su refugio para el invierno, ahora solo quedaba seguir recogiendo provisiones para el invierno. Es por eso que abandonó su confortable cabaña para salir en busca de suministros.

Condujo su recién conseguido vehículo por la carretera evitando los zombies y amenazas que le pudieran salir enfrente, no quería volver a volcar y tener que recorrer el resto del camino, menos en pleno invierno.

Así que condujo con la vista en la carretera hasta que vio un lugar interesante: un motel de carretera, así que aparco justo a la entrada. Sabía que en ese edificio podría haber mucho bicho suelto, sin embargo también podría haber provisiones, y quién sabía tal vez podría encontrar una buen arma de fuego, algo que se le hacía sumamente necesario, para sus encuentros con seres vivos más que los muertos. Los muertos eran predecibles, pero los vivos siempre podían llegar a ser un problema mucho mayor.

Con el machete en la mano, dejando la otra mano  libre y  el hacha colocada a su espalda gracias a una tira de cuero se adentro por la puerta principal procurando no hacer ni el mínimo ruido. Los ruidos que pudiera provocar atraerían a esas cosas y eso era algo que Richard estaba muy lejos de desear.

Se encontró con un hall en penumbras, los muebles estaban llenos de polvo y moho, si no estuviera ya acostumbrado su corazón temblaría al ver que pese al polvo todo parecía como si los dueños del lugar pudieran volver en cualquier momento, sin embargo ya sabía que eso nunca pasaría y que lo más probable es que por ahí no hubiera pasado nadie en mucho tiempo.

Sin más, comenzó a registrar los cajones para sacar una caja de fósforos y un bolígrafo. La idea de escribir algo parecía muy irrisoria pero nunca se podía saber para lo que podría servir un simple boligrafo.

Derepente mientras registraba escucho un fuerte ruido procedente de la parte de arriba, razón por la que tomando su machete en una mano y preparado para entrar en combate a la menor señal de peligro comenzó a subir las escaleras, procurando no hacer ni el más el mínimo ruido.



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La salida del sol anuncia el comienzo de un nuevo día, y una ráfaga de otoño disipa los últimos rayos de luz de la Luna cuando James se topa con un motel de carretera demasiado apartado para haber sido un negocio rentable. Es un edificio pequeño y poco llamativo. Con las paredes deslucidas y los cristales sucios. El aparcamiento está desierto e incluso antes de que el mundo se hubiera ido a la mierda, James no cree que hubiera encontrado a nadie ahí dentro, así que se acerca aferrándose a la promesa de provisiones y refugio.

Dentro todo parece particularmente desolado, la oscuridad se traga todas las esquinas y James tiene esa sensación de vacío ajeno que le observa. Huele a humedad, polvo y hojas en descomposición. A tierra y decadencia.

James pisa con pie ligero y después de registrar los escasos metros cuadrados de la recepción y el cuarto de la limpieza no encuentra nada que le haya llamado la atención, más allá de un par de cajas de cerillas, un viejo botiquín y unas cuantas mantas limpias. Este sitio ni siquiera tiene una cafetería y las únicas dos maquinas expendedoras que hay llevan vacías desde hace mucho tiempo.

Desde la entrada se ven las puertas a casi todos los cuartos de aquel antro. Todos se repiten en su plano y estado. Dos plantas de cajas encaladas con una miríada de formas acromáticas y una gruesa capa de polvo que lo cubre todo. Sábanas sucias y arrugadas sobre colchones desnudos y cortinas que cuelgan flácidas, como banderas de rendición. Algunas están llenas de papeles hechos una bola y latas de cerveza vacías, en otras hay colillas por todas partes y una tranquilidad letárgica que incomoda a James.

La última habitación que James comprueba está girando el pasillo del segundo piso. La única cuya puerta no se ve desde la entrada. A lo mejor es por eso que es la única en la que encuentra señales de vida.

James escucha esas señales antes de verlas. No tiene que esforzarse para distinguir, desde el otro lado de la puerta, una respiración, ruidosa y sonora. A lo mejor un jadeo, un sollozo adolorido. Los segundos vienen y van, escabulléndose a lo largo de una delgada línea de vacilación, hasta que James decide abrir la puerta. Lo que ve dentro le deja boquiabierto y la sorpresa se refleja lentamente en sus cejas arqueadas.

Estirada en la cama hay una persona, que le mira con una tranquilidad poco característica de alguien que tiene una furiosa mordedura en el hombro. Y no es hasta que James cruza el cuarto en dos zancadas y ve en el suelo del baño un caminante muerto que se tranquiliza. Al girarse se da cuenta que esa persona no le ha quitado los ojos de encima, y James se atreve a mirarle. Esta vez de verdad, por debajo de las pestañas.

Es una mujer joven, tanto que James siente como el corazón se le desploma. Tiene la cara pálida y perlada en sudor, profundas ojeras bajo los ojos y las mejillas hundidas. Todo ángulos afilados y lineas demacradas. James no puede pasar por alto la forma dolorida en la que se eleva su pecho, atrapado tras una camiseta negra. Tiene los ojos hinchados y la ropa cede sobre su cuerpo como cuchillas.

Se acerca a la cama con pasos dubitativos y hay una línea larga y rígida que va de un par de ojos hasta el otro. Los segundos se convierten en minutos hasta que la chica le pregunta a James que si se va a morir en un susurro tan bajo que por un momento James cree que se lo ha imaginado. El timbre bajo de su voz y como se rompen las sílabas cuando habla crea una imágen de ingenuidad tímida a pesar de las palabras que emplea, lo que la hace parecer aún más joven de lo que es. El pinchazo que James siente el pecho es demasiado fuerte para pasarlo por alto y duda sobre si decirle la verdad, pero aun así lo hace.

—Sí… Me temo que sí.

De alguna forma ella no parece estar sorprendida, pero eso no evita que cierre los ojos y eche a llorar en silencio. Solo entonces James se fija en un cuchillo abandonado encima de la mesita de noche. Es un un cuchillo de combate, manchado de sangre pero en buen estado, la clase de arma que desentona con esta clase de chica. Ella se da cuenta qué está mirando y le explica, con la voz inflamada, que era de su padre. Cuando James le pregunta dónde está él, ella le responde que en el suelo del baño, muerto.

James se encoge dentro de su chaqueta y aprieta los dientes hasta que le duele la mandíbula. Es como si alguien le hubiera envuelto las entrañas al vacío y ya no siente los dedos, es más, tampoco las rodillas. Sabe que lo compasivo es terminar con su sufrimiento, procurar que la chica se vaya con un susurro en lugar de con un chasquido. Pero cuando se acerca para coger el cuchillo y hacer lo correcto, la desconocida extiende la mano y le toca el brazo. James no vuelve a moverse.

La chica tiene una sonrisa extraña, incómoda, como si le doliera físicamente mover la cara de esa manera. Parece que quiere decirle algo, y cuando los segundos se alargan y James cree que se ha arrepentido, le pide con una sonriente tristeza que se quede con ella, que no la deje sola. James quiere sacudirse su mano de encima y gritarle que ya está jodidamente sola. Que todos estamos solos, pero simplemente no vivimos lo suficiente como para darnos cuenta. En lugar de eso se sienta en la cama a su lado, y le dice con la voz bajísima y triste que se quedará.

James escucha en silencio como la desconocida le cuenta entre susurros, como si fuera un secreto, la historia de una chica a la que le gustaba montar en bicicleta y los helados de vainilla. De alguien que se levantaba temprano por las mañanas y visitaba a sus abuelos los fines de semana. Le cuenta a James sobre el divorcio de sus padres y el trabajo a tiempo parcial que consiguió en el restaurante al final de la calle. Es una historia de familia, calidez y galletas ganadas con mucho esfuerzo, de contar las gotas que caen del gotero a la vía y de rezar a dibujos animados para que traigan la felicidad. También le cuenta como había estado viajando con su padre, y como después de que le mordieran enfermó. Le cuenta cómo encontraron este sitio y como su padre ya no era el mismo cuando se despertó después de la fiebre.

En algún momento, los murmullos de la desconocida empiezan a ser solo fantasmas bajo el zumbido de su respiración, que entra, silbante, en sus pulmones, hasta que el silencio acaba cayendo sobre ellos, y después de caer, no vuelve a levantarse.

James no sabe con exactitud cuánto tiempo pasa, pero el sol ya está bajando en el horizonte cuando se da cuenta que el pecho de la chica ya no se levanta con cada respiración. Cuando le busca el pulso, su mano está fría y James medita sobre el vacío que le oprime el pecho. Entonces repara en que ni siquiera le preguntó como se llamaba. Pasado un rato, el pecho de la chica vuelve a expandirse y contraerse pero tiene un paso arrítmico y antinatural, y a lo mejor James escucha algo parecido a un gruñido salir de su garganta.

Cuando sus brazos intentan alcanzarle entre espasmos, James le hunde la hoja del cuchillo en la sien con la insensibilidad de alguien acostumbrado a las cosas siendo así; feas. Pero cuando se pone en pie, después de lo que le parecen horas, el corazón se le tuerce por el esfuerzo de bombear oxígeno por todo su cuerpo. Se siente como si estuviera en el decorado de una película, construido con polvo y sueños agrietados. Debe de haber un mundo real en algún lugar ahí fuera, donde la risa no parece algo imposible en la desolación del rostro de James.

Cuando va al baño y alza el cuerpo del padre para recostarlo en la cama junto a su hija, se fija en el revólver que le cuelga de la cintura, seguro en su cartuchera. Duda solo un instante antes de quedárselo, y el cuchillo también. La decencia es un lujo demasiado caro cuando vives de las sobras.

James siente una inquietud que le atenaza y permanece en el aire en torno a él. No sabe por qué no puede dejarlos así, ya ha hecho suficiente, pero sí sabe que ha visto una pala en el cuarto de mantenimiento del primer piso.

James se queda en el umbral de la puerta un instante, asfixiándose a cámara lenta. El brillo de frustración y aflicción que dilata sus pupilas es inconfundible. En el exterior, la hierba se difumina con el cielo, colores romos y opaco caos.

Cuando gira por el pasillo hacia el cuarto de mantenimiento sólo tiene un segundo para pensar que quizá ese coche en el aparcamiento no estaba ahí hace unas horas, antes de que un muerto se le abalance con un gruñido. En el sobresalto, James le hunde en cuchillo hasta la empuñadura en un movimiento casi demasiado natural y el cadáver cae con un estrépito sordo. James lucha contra los atronadores latidos de su corazón y reza para no haber atraído atención indeseada.

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Richard reaccionó ante el fuerte ruido. No sabía que podría haber provocado ese escándalo en un lugar que aparentemente parecía estar completamente abandonado. Sin más esconde el machete para que si eran vivos no vieran que lo llevaba, y sacó su hacha para llevarla en las manos por si la cosa era demasiado fea y se veía amenazado por una horda de zombies o algo peor.

Lentamente y procurando que los escalones no crujieran fue ascendiendo por las viejas escaleras del motel. Deseaba que no fuera nada, aunque era obvio que algo tuvo que haber hecho tal ruido.

Desde las escaleras puede ver la entrada de un pasillo y en su interior a un chico cubierto de sangre con un zombie en el suelo. Richard permanece en la puerta considerando que acción debería hacer.

Finalmente entra con precisos movimientos pero tratando de que fueran sigilosos e imperceptibles excepto si miraba directamente en esa dirección. Llevaba el hacha bajada, sin amenazar pero visible para que viera que estaba armado y podía ser peligroso si lo provocaba. Eso sin mencionar que Richard era más alto que ese hombre y más musculoso.

-¿Te ha mordido?

Le dijo directamente con voz seria, mientras echaba un vistazo al cuerpo podrido y muerto con un agujero en el craneo, posiblemente ocasionado por el cuchillo que llevaba el joven en la mano.



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El corazón de James se encoge del sobresalto y casi se le sale del pecho cuando de repente escucha una voz a su izquierda. Al girarse se encuentra cara a cara con un hombre altísimo sosteniendo un hacha y a lo mejor la boca de James se tuerce en una mueca de temor y vacilación delatora. No tiene ni idea cómo no le ha escuchado subir pero cuando sus dedos rozan la culata del revólver en su cadera todo vuelve a la normalidad y James recuerda como respirar.

Cuando James entiende la pregunta del desconocido no puede evitar mirar hacia esa habitación. Sus ojos tienen un destello triste hasta que segundos después vuelve a esconder sus emociones detrás de un muro de frialdad.

—¿Por qué debería importarte? — responde James, en cuanto ve al desconocido casi taladrándolo con la mirada. De repente, las preguntas parecen más un juicio deliberado que un encuentro fortuito. Más tenso que aterrador, más incómodo que horrible.

James necesita bajar al primer piso pero ese hombre está bloqueado las escaleras. Retrocede lo suficiente para estar lejos del alcance inmediato de esa enorme hacha suya, sin soltar su revólver. James no lo desenfunda y espera no tener que hacerlo. Ni siquiera sabe si está cargado y maldice en voz baja por no haberlo comprobado antes.

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Situación



Lleváis un buen rato revisando el motel, hasta ahora no habéis tenido muchas complicaciones y a pesar de que vuestro encuentro genera una situación tensa, fuera del edifico, en el aparcamiento se escucha un ruido metálico, persistente, parece que van arrastrando algo por el suelo.

Se empiezan a escuchar pasos y gruñidos en el exterior, el silencio se rompe con algunos gorgoteos y quejidos guturales, Cuantos serán? En que dirección vienen? Incluso para cuando os acerquéis a las ventanas para observar, podéis escuchar perfectamente como golpean la puerta de la entrada en la planta baja para entrar.





@Richard Jackson
@James J. Yeager

[Opción 1]
Ambos necesitáis realizar una tirada de Fuerza+Mecánica para conseguir bloquear la puerta, dificultad 6
*Se requiere que al lanzar un dado de "Números" el resultado de este más el valor de ambas habilidades supere 6. No vale igualar ha de superar 6.
(FUERZA(X)+MECÁNICA(X)+Dado(1-10)=Resultado*


[Opción 2]
En el caso de querer esconderse durante la siguiente acción no requerirá tirada, pero vuestro ingenio puede daros una ventaja interesante al respecto con esta decisión.

*Podéis elegir cualquiera de las dos opciones [Opción 1][Opción 2], incluso podéis actuar de forma libre sin elegir ninguna de las dos, en caso de requerirlo a posterior se os planteará el desafío correspondiente. Mucha suerte y a divertirse.





*Aclaraciones off-rol:

No podéis controlar las acciones de los enemigos ni de personajes que no sean los vuestros a menos que os indique lo contrario.

Cualquier duda que tengáis, si queréis mandarme limitaciones y/o topes en consecuencias de vuestros personajes etc, tenéis mi MP aquí para ello.

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La situación era tensa. Richard tenía su hacha, pero ese chaval tenía un revólver. Richard desconocía si tenía balas o si sería capaz de disparar a sangre fría,  pero sí sabía que tenía que conseguir algún tipo de arma de fuego para esas situaciones. En esa situación la distancia lo marcaba todo, ¿Si tuviera la necesidad podría recorrer la distancia que los separaba para clavarle el hacha en el cráneo antes de que le disparara?

Esa era la cuestión, y aunque el chico no hacía muestras de querer sacar el arma si que aumentaba la distancia entre ellos. Richard se sintió tentado a volver a reducirla en un intento de salir victorioso si se producía una confrontación. Sin embargo, el chico no parecía dar muestras de querer dicha confrontación, y Richard tampoco tenía ansias de matar a nadie si no era necesario.

Ante la respuesta del chico, Richard lo confrontó mirándolo directamente a los ojos.
-Si te vas pronto: nada. Pero si piensas quedarte me importa mucho. No quiero que me muerdas.
Le dijo directamente sin andarse por tapujos. Él podía sobrevivir a una mordedura de zombies pero no pensaba decirlo si no era necesario, además de que su supervivencia no quitaba para que las mordeduras dolieran como el infierno. Por lo que no quería tener a un infectado cerca de él y en estado de conversión, al menos no sin saberlo primero.

Fue entonces que Richard comenzó a escuchar algo.
-¡Silencio! ¿Escuchas eso? -le dijo con seguridad mientras prestaba atención eran como… si una serie de gruñidos llegando a ellos a través de la ventana. Richard se movió deprisa para acercarse a la ventana donde los gruñidos venían acompañados por una serie de pasos. Miro hacia abajo y no pudo ver nada pues la esquina del hotel lo impedía, pero si pudo oír claramente sus gorgoteos y quejidos guturales. No había que ser demasiado listos para imaginarse que una horda había llegado hasta ese motel. Sin embargo, ese sonido metálico no era característico de los zombies. ¿Qué podría ser?

Richard volvió a meterse para dentro y cerró la ventana mientras calculaba las opciones:
-Si bajáramos igual podríamos bloquear las puertas. Pero dudo que las puertas de un motel aguanten demasiado, tal vez nos topemos de forma directa con una horda para cuando lleguemos.
Dijo con firmeza pero con la voz baja para que solo pudiera escucharlo aquel chico y no la horda de ahí abajo.

-¡Vamos! ¡A la habitación!
Le ordenó en susurros y señales, realmente esperaba que le hiciera caso. Se acercó al cadáver que antes había asesinado al chico para darle un hachazo en el cuello. Con la sangre que brotó se untó la ropa para camuflar el olor humano ante los zombies. No sin hacer un gesto de asco.
-Es asqueroso, pero camufla el olor.
Le explico por si no lo sabía, aunque era un truco de supervivencia que muchos habían aprendido de forma temprana al inicio del apocalipsis y lo habían transmitido a otros supervivientes.
-Debajo de la cama, prepara el arma.

Le índico en un susurro y una señal aunque nada garantizaba que le fuera a hacer caso y se fuera por su cuenta. De un modo u otro Richard se internó en la habitación cerrando la puerta para meterse en el armario y cerrarlo tras él. Obviamente no hubiera cogido debajo de la cama, pero el chico era mucho más delgado. Además no era casual su decisión, era mucho más fácil disparar una pistola debajo de la cama en caso de peligro que usar un hacha. En cambio, Richard tenía un hacha la cual preparó para asestar un hachaza a la primera criatura extraña que abriera la puerta. Creía que se trataba de zombies, sin embargo el sonido metálico le daba la incertidumbre de que pudiera tratarse de algo completamente diferente.



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James estudia al desconocido en silencio, sopesando las implicaciones de su presencia aquí. La voz de ese hombre es baja, monótona y terriblemente tranquila, y su desconfianza la acentúa la insensibilidad con la que habla. Aún así, eso no quiere decir que no le entienda. Sin embargo, antes de que James pueda responder, el desconocido le interrumpe con la clase desdeñosa de burla que hace que se pregunte cómo ha sobrevivido tanto tiempo si tiene por costumbre reírse de extraños armados. Pero quizá, algo en la expresión del hombre hace pensar a James que habla en serio. Luego lo escucha y todo tiene sentido.

James tuerce los labios en un gesto angustiado y piensa en que ojalá se hubiera estado burlando de él.

El inconfundible sonido de la horda llegando al motel casi hace que pase por alto un perezoso chirrido metálico. No es especialmente ruidoso, pero el sonido es del tipo que acaba atrapándote, ahogándote lentamente sin dejar nada excepto puntas de los dedos aferrándose desesperadas a la tierra y burbujas de aire rompiendo la superficie.

James escucha el razonamiento del desconocido y no puede decir que no está de acuerdo. Le grita la orden de seguirle entre dientes y hiede a arrogancia culpable cuando James construye una protesta a medias, pero las palabras se desmoronan tan pronto como ve desde la ventana a la horda acercarse. No puede ver con claridad cuantos son pero James ruega en silencio que nada les llame la atención y sigan de largo.

No tiene tiempo de pensar en una alternativa, así que James sigue al hombre y su enorme hacha a la habitación más cercana intentando luchar contra el cóctel de tripas y fuerte olor a podrido que desprende su cuerpo. Esconder tu presencia usando a un muerto es una idea tan buena como desagradable.
 
Antes de que darse cuenta, James deja de registrar los detalles. Se arrastra debajo de la cama casi al mismo tiempo que el desconocido se lo propone, pistola en mano y con la frialdad de un hombre que ha hecho lo mismo un millar de veces. Esta vez James comprueba el cargador de la pistola y se pregunta, con los latidos de su corazón martilleando en las venas, si por esto la chica le pidió que se quedara.

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Situación



Las voces, se van colando por cualquier ventana, puerta o hueco libre por el que el sonido pueda viajar, deben ser al menos una docena, pero lo más preocupante es el ruido metálico que va dejando de oírse en cortos espacios de tiempo.

El silencio se hace presente un instante, seguido del temblor y contundencia de unos pesados pasos, parece haberse detenido, el sonido de lo que parecen cadenas o campanillas genera de nuevo una tensión extraña, los muertos callan un instante.

El atronador golpe derriba la puerta sin miramientos, los muertos entran y deambulan buscando algo que comer...

La planta baja es ocupada, no tardan en comenzar a subir varios zombies, cuatro para ser exactos, se mueven con cierta ansia, por algún motivo. Como iba a suceder tarde o temprano llegan a la puerta de la habitación en la que os escondéis, como han hecho con las anteriores, van a derribar la a golpes, no parece que tengáis escapatoria, la puerta finalmente cede, los muertos entran casi a empujones buscando y buscando, en principio no parecen encontrar nada, pero tenéis un problema se quedan ahí.





@Richard Jackson
@James J. Yeager

■ La planta baja ha sido tomada por al menos 8 zombies y un enemigo desconocido.

■ La segunda planta está siendo registrado por un grupo de entre 4 a 6 zombies.

■ Vuestra siguiente acción determinará como sucederán a partir de ahora las cosas.

■¿ Esconderse o pelear?





*Aclaraciones off-rol:
Lo primero pediros disculpas por lo demora, vamos allá, James no me ha mandado ningún MP por lo que va hasta el final, anotado queda. Si tenéis cualquier duda como siempre mandadme MP y lo resolvemos.


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Richard sopesa las opciones detenidamente. La situación es extremadamente grave y sin embargo su mente trabajaba de manera clara y tranquila, mientras su su cuerpo se encontraba en tensión. No era presa del miedo, pues dejarse dominar por él solo era el camino más directo a la muerte; no, lo que le movía era el instinto primario de luchar por su propia supervivencia. .

No, era una locura tratan de bajar y cerrar las puertas, no les habría dado tiempo y solo hubieran conseguido encontrarse directamente con una multitud de criaturas que no hubieran tardado ni cinco segundos en devorarlos.

Eso quedaba claro por el estruendo que terminó formándose en aquel motel. Voces, gruñidos y gemidos se podían escuchar claramente desde su escondite. No era una horda normal, no eran simples zombies, eran algo más, Richard podía percatarse por los extraños sonidos que podía captar.

Ese ruido metálico que fue dejando de escucharse hasta establecerse un silencio de ultratumba que bastaba para poner los pelos de punta. Antes de que unos pesados pasos comenzaran a escucharse en el piso inferior acompañado por el sonido de unas cadenas. No había duda, en el piso inferior había una BOW. No se trataba de Nemesis, ese sonido no le recordaba a él, pero tampoco era un consuelo demasiado grande considerando que Richard solo contaba con un hacha y un machete. Armas que parecían hasta de juguete a la hora de enfrentar a uno de esos monstruos. Monstruos que dejaban en una pequeña molestia a los simples zombies. Se estaban enfrentando a algo infinitamente mucho más peligroso y lo peor es que Richard no podía adivinar él que.

La tensión no hizo más que aumentar cuando los pasos putrefactos de los muertos comenzaron a escucharse cada vez más cerca. De un estruendo derriban la puerta a golpes y se adentran en la habitación. El cuerpo de Richard se prepara para asestar el primer golpe en el caso de que descubrieran su escondite… sin embargo, eso no paso. Richard pudo escuchar como buscaban por la habitación, pero sintió cierto alivio al ver que no los habían localizado… de momento. Sin embargo, no llegó a escuchar su ruido al marcharse de ahí señal de que pensaban quedarse.

En un principio, Richard no salió de su escondite. Aún tenía la esperanza de que los zombies se marcharán pero al ver que no se dio cuenta de que no había más remedio. Aunque pudieran pasarse ahí todo el día tarde o temprano tendrían que salir; además la sangre de zombie tenía un fuerte defecto. Aunque ocultará bien su olor terminaba perdiendo su efecto y si eso pasaba esos zombies podrían acorralarlos.

Agarró fuerte su hacha y saco su machete antes de abrir las puertas del armario tratando de descargarle a uno un golpe certero en la cabeza y al otro clavarle el machete también en la cabeza. Además esperando que con suerte pillarlos por la espalda y así no se dieran cuenta de su ataque hasta que fuera tarde. Si conseguía hacerlo sin llamar la atención de los de abajo ganarían una buena ventaja.



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El silencio que le sigue a la horda deteniéndose es lo más ruidoso que James ha escuchado nunca. Luego ese chirrido metálico se hace presente y James siente la puerta de la planta baja ser derribada antes de escuchar el estrépito. Desde luego, no están ante una horda normal y sólo pensar en la posibilidad de que uno de los monstruos de Umbrella merodea a escasos metros de él le pone enfermo.

A lo mejor pasa un minuto entre el estruendo en la primera planta y los cuatro pares de pies que entran en la habitación. O a lo mejor más de uno. Por alguna razón, James no tiene que pensar demasiado para darse cuenta que seguramente ha sido mucho menos. Que hayan entrado justo en esta habitación es demasiado intencional para llamarlo coincidencia, y James sabe que es imposible pero es casi como si supieran que hay algo, aunque no puedan encontrarlo. Quizá es por eso que se quedan rondando, en lugar de seguir con su incansable búsqueda de víctimas.

En ese momento, James entiende que la efectividad de sus escondites es inversamente proporcional al tiempo que se queden en ellos. Además, será cuestión de minutos hasta que el número de muertos en el pequeño cuarto aumente a una cifra que ya no puedan controlar. James cierra los ojos y espera que el desconocido haya llegado a la misma conclusión. Sólo les queda una opción.

El corazón de James golpea con fuerza su pecho cuando se desliza fuera de la cama en un solo movimiento. Tiene el cuchillo en una mano y la pistola en la otra, y se pone en pie con la velocidad de un superviviente entrenado.

Hay una ventana en la habitación que parece dar al bosque, en la fachada trasera del edifico, y James casi se siente aliviado cuando ve que al desconocido dispuesto a luchar. Sabe que puede encargarse de los dos muertos más cercanos a él, y no le tiembla el pulso cuando procede a hundirle la hoja de su cuchillo en la sien en un movimiento que termina en un giro y el filo entrando en la otra cabeza.

James quiere comprobar si la ventana puede ser una vía de escape. Después de todo, sólo están en un segundo piso.


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Spoiler:
the Mickey Mouse Club House:

Yeager:
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Situación



Un acto de valentía basta para cambiar las cosas, el mercenario decide salir de su escondite para luchar contra los enemigos que hay en la habitación, su compañero superviviente le sigue, gracias al factor sorpresa y a su ingenio estos enemigos han sido derrotados sin mayor problema, simples caminantes.

No obstante durante su baile de acero y técnica ambos han podido escuchar perfectamente que el resto de zombies que queda en la planta va directo hacía la habitación, aprovechando el momento de debilidad de ambos que están terminando de acabar con sus enemigos actuales, entrando casi al mismo tiempo cada uno a por un bocado distinto.

Serán lo suficientemente fuertes para poder esquivar la muerte de nuevo?






■ La planta baja ha sido tomada por  al menos 8 zombies y un enemigo desconocido.

■ Quedan 2 enemigos actualmente en la planta, son los que os enfrentáis

■ Vuestras acciones han sido pelear por sobrevivir, os deseo suerte.

@Richard Jackson
@James J. Yeager
Ambos jugadores debéis realizar una tirada con el dado de "Números" y sumar vuestra habilidad de Defensa+(La habilidad que se quiera emplear)+el resultado del dado, si el resultado es igual a 6 o superior podréis defenderos del ataque, si el resultado es 8 podéis contraatacar si el resultado es igual a 10 o superior podéis acabar con ellos el mismo movimiento que os defendéis.

Defensa+Hab usada+Dado= Mínimo 6 para no salir mal parados.





*Aclaraciones off-rol:
Ambos me habéis pedido sin mutilaciones, ni muertes, pero eso no quiere decir que no vayáis a pasarlo mal, pero dado que el riesgo es 0, las recompensas serán 0. Deberéis superar todos los desafíos para salir de este lugar, de nuevo mucha suerte.


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Richard salió del armario y acabó con dos zombies, uno con un golpe de su hacha y otro con un machetazo en la cabeza. Ambos cayeron al suelo y Richard se volteó rápido para eliminar a los otros antes de que lo comieran.

Sonrió con satisfacción al ver como el chico que le acompañaba hunde su cuchillo en la cabeza de un zombie y consigue con una maniobra bastante habilidosa introducir ese mismo cuchillo en la cabeza del otro. Una habilidad que despertó cierta curiosidad en Richard pues era propia de un experto.

Para esos momentos el cuerpo de Richard estaba más que cargado de tensión, una energía combativa recorría todo su cuerpo que solo le pedía seguir luchando y exterminando a esas horrendas criaturas.

Un deseo que no tardó ni cinco segundos en ser cumplido, pues durante la lucha no le pasó desapercibido el ruido de más zombies acercándose. Con rápidos movimientos se guarda el machete y tomá el hacha con las dos manos mientras los dos zombies entran a la habitación.

Uno se lanza directamente a por él y Richard sonríe malignamente mientras lanzá el primer golpe con su hacha.

Defensa (2) + Combate (4) + resultado dados:



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El miembro 'Richard Jackson' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Números' :
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Resultados :
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) JUI3GyF



We are Enjoy the Silence 4.0:
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) 4iMCH5r
Nueve años matando zombies... Y no nos cansamos. ¡GRACIAS A TODOS!

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James se deshace de los dos muertos con la frialdad de alguien que ha hecho lo mismo un centenar de veces. Y aunque no ha podido verlo con claridad, los movimientos del desconocido cuando acaba con los otros dos son casi naturales, indiferentes a pesar de las armas que usa y James sospecha que quizá su entrenamiento va más allá del apocalipsis.

Deja que los doscientos seis huesos de su cuerpo se recoloquen mientras respira hondo. No tienen tiempo de relajarse, y aunque James considera que no han hecho tanto ruido, la amenaza de un ser desconocido en la primera planta y un numero indefinido de muertos pesa sobre sus hombros como un castigo. Sin embargo, antes de poder si quiera acercarse a la ventana, James escucha a dos caminantes acercarse con un gruñido gutural, entrando a trompicones por la puerta a su espalda.

Cuando se gira, ya se están abalanzando sobre ellos y James advierte de reojo la sonrisa de obscena satisfacción que el desconocido tiene en los labios. Por su parte, levanta el cuchillo y se lo clava justo por el paladar cuando el muerto acomete contra él, con toda la fuerza de sus hombros.

Dados:
Defensa (2) + Combate (4) + Dados (6) = 12

10 o superior podemos acabar con ellos el mismo movimiento que nos defendemos


El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) Er3lhg11

Spoiler:
the Mickey Mouse Club House:

Yeager:
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) DbFk2Fx

Awards:

El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) IAGE9dvEl motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) QvivQOD

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El miembro 'James J. Yeager' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Números' :
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) UhINJZT
Resultados :
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) SaWKgsL



We are Enjoy the Silence 4.0:
El motel en el que preferirías no tener que dormir (James J. Yeager y libre) 4iMCH5r
Nueve años matando zombies... Y no nos cansamos. ¡GRACIAS A TODOS!

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Situación



El grupo restante sube con toda su furia, podéis sentir su hambre en cada paso, en cada gorgoteo, chocan contra las paredes y marcos, tiran basura del viejo mundo al suelo, como un huracán que va pregonando muerte.

No tardarán en encontraros, mientras que el enemigo de la planta baja, no parece haber revelado aún ningún movimiento más allá de seguir enviando a sus vasallos. A lo lejos durante un momento de silencio en el combate os parece haber escuchado coros y oraciones, pero esos tintineos y campanas se rompen con el sonido de pesadas cadenas en el piso inferior, la criatura está dando golpes con algo muy contundente contra el suelo, a ritmo, para animar a sus lacayos.






■@"Richard Jackson"
@James J. Yeager

■ La planta baja ha sido tomada por un enemigo desconocido.

■ La segunda planta ha sido tomada por al menos ocho enemigos.

■ Tenéis cuatro post cada uno para conseguir matar entre los dos a los 8 zombies, ya sabéis cmo funciona, lanzad los dados de ataque y defensa de loz zombies, podéis ir uno por uno, o todos a la vez, no obstante recordad lanzar también los dados de defensa, pues el espacio aquí es pequeño, las armas de fuego no os darán la ventaja de la distancia.

■ Podéis narrar las muertes de los zombies, inspeccionar otras habitaciones, etc, incluso bajar a la primera planta si os atrevéis, acciones libres de rol, eso si, cuando vea que es necesario intervenir, incluso si veo que es antes de lo que dije lo haré. Me pasaré cada 24h a actualizar.




*Aclaraciones off-rol:
Queda reanudado este tema de rol.


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