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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Off rol: ¿Y cuando el final sea un nuevo comienzo?

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Una idea para ir a jugar a mundos yupi si les gusta lo que se presenta, algo que estuve hablando con Christel. Supongamos que en 3 o 4 años el AZ (Apocalipsis Zombie) Termina, y salimos todos vivos y coleando, así que se planea ¿Como creen que se encontrarían sus personajes si viviesen para ver ese momento? Empiezo yo.

El "juego" muy fácil es: Ligera descripción de su personaje actualmente. Como es, como piensa, como actúa, que lo motiva y luego describir como reaccionaria cuando el gobierno oficialmente anuncie el fin de las hostilidades contra los zombies.

William Alexander Shafter AKA "Bones", "Huesos Will": Actualmente es un hombre que tiene un fuerte sentimiento suicida auto destructivo. Nada le motiva, y monta su quad sin poner mucha resistencia, abraza la libertad de viajar a donde sea en el momento que quiera. Suele detenerse en la carretera para robar a personas o para ayudar a otras que lo necesiten. Tiene una rata mascota llamada Lenin. Es un hombre que no le preocupa nada y no cree que haya un final para los tiempos de los "mordedores", el cree que sera eterno...

2020...

Humpfrey, Pensilvania.

La radio se enciende y se escucha la única emisora que pasa algo de música decente sin olvidar los anuncios clásicos de protección y de seguridad personal. Se anuncia que en Japón habrá una ceremonia multitudinaria para honrar a un grupo de monjes cuyo líder es un hombrecillo ciego de casi cien años, que ha logrado sobrevivir gracias a la compañía de su segundo al mando. Son las diez treinta de la mañana, y Creedence Clearwater Revival entona Fortunate Son a todo pulmón como si la canción fuera fresca y nueva, aunque tuviera más de cincuenta años.

Se levanta pesadamente de la cómoda cama en la que se encuentra acostado y palmea una pequeña caja con madera que tiene un cactus y un pequeño collar rojo que reza un nombre: Lenin. El rubio bosteza y luego de saludar a su fiel amigo camina lentamente a la ducha. Se rasca el culo, se mira al espejo, nota la larga cicatriz que hace años una soviética le cosió a oscuras. Le duele la cabeza, pero el agua caliente le devuelve el alma al cuerpo. Más o menos. Una cómoda cama, una ducha caliente, un jabón para afeitarse, un peine con el que estirarse el cabello rubio entrecano hacia atrás. Su único ojo le devuelve una mirada rara. Esta mas flaco que nunca, pero es lo más normal, es un hombre en sus cuarenta que ha sido mordido miles de veces en los últimos años y sobrevivió para contarlo.

La ropa limpia esta tibia todavía, como si recién la hubiera planchado. Bebe una taza de café, caliente, y mira su anotador con desgano viendo las tareas que le tocaban para aquel día. Patrullaje en la noche, cazar durante el día. Se vuelve a rascar el culo y lo primero que piensa es que su pantalón está demasiado nuevo como para ensuciarlo con la tierra del bosque, y que tal vez debería de ponerse el pantalón de la noche anterior.

Termina su desayuno perezosamente y vuelve a palmear la pequeña caja de madera con el cactus, saludando a Lenin antes de abrir la puerta de su hogar. Escucha las maquinas en el fondo, trabajando en el muro que Patton había mandado a levantar hacia años, y la primera imagen que su ojo recibe es un grupo de niños corriendo. Enciende un cigarrillo, se pone la mano como visera para mirar a su alrededor.  Hecha la llave a la puerta, y comienza a caminar lentamente por las calles que, de joven, le pertenecían. Humpfrey se ve mejor que nunca, es lo último que piensa cuando mira hacia atrás antes de meterse en el peligroso bosque de Reacher Hill.


Lenin, the mouse
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Los pajarillos trinaban por la mañana… ¿Quién lo diría? Recordaba escucharlos hace mucho tiempo, en un mundo lejano, con una Christel distinta, una… viva.
Pero estaba viva, podía ver sus manos frente a ella, llenas de cicatrices, pero ya sin la suciedad de costumbre, sin el miedo. Sentía su pecho inflarse con el aire, uno puro, libre de la peste de la muerte. Estaba viva.
Se acomodó en la orilla de su cama, y con un impulso pasó a sentarse a la silla de ruedas. Hacía tiempo ya que no sentía el dolor en la pierna a causa de las enmendaduras que usaba para poder caminar, el dolor también se había ido. Avanzó con un rítmico chirrido de las ruedas para poder mirar a través de la ventana, una vez hiciese a un lado la cortina que la ocultaba del exterior.
Había gente caminando, platicaban con enormes sonrisas en sus rostros. Todos se veían animados y se disponían a comenzar con los deberes del día. A ella no la contemplaban aún para ellos, ya no era la niña que años atrás fuese, pero la consideraban débil, y la falta de su extremidad la hacía una inútil y por si fuera poco hablar no se le daba bien todavía y comunicarse era más difícil de lo que parecía. Años atrás, cuando la muerte rondaba las cosas eran más sencillas definitivamente. Ella se podía comunicar perfectamente con un par de señas, sabían que si algo se escuchaba debían detenerse, guardar silencio, y guardar silencio era lo mejor que hacía, ahora… ahora la gente buscaba conocer a los demás. Buscaba saber nombres, gustos, cosas que ella no sabía de ella misma.

Pero estaba viva.

Suspiró, y volvió a cerrar la cortina, así estaba mejor. Todos estaban animados por las cosas que pasaban, muchos habían logrado encender una radio y todas las noches se reunían junto a una hoguera para escuchar algo de música, reír, cantar. Christel acudió un par de veces, pero ponerse en pie era algo prohibido al parecer, podía caerse, hacerse daño, tropezar, mejor era estar en la cómoda silla. Y claro, jamás saldría a bailar, ni podría platicar con los demás. Había un chico, Jimmy le decían, se había acercado a ella y se le veía realmente interesado ¿Un amigo? Sonaba bien honestamente, pero no poder compartir palabras lo desanimó demasiado pronto. Y se quedó sola una vez más… definitivamente antes era distinto.
Al final todo se reducía a eso. La gente por fin podía volver a su vida cotidiana, la gente buscaba tener un oficio, amigos, una casa, tranquilidad, paz y quizás con un poco de suerte, amor. Pero había algunas personas que no conocían esa vida, o que la habían olvidado. Y Christel se sentía una de ellas. ¿Cuándo pasó de ser una superviviente a una completa inválida?

“Bueno, tendremos que salir de aquí tarde o temprano” – Se acercó a la puerta y, tomando con fuerza el pomo se detuvo a pensar por largo tiempo.
La vida era buena, en general lo era, pero siempre lo había sido, hacía algunos años lloraba porque los muertos se acercaban, y la gente fue buena y la cuido, después ella tuvo que hacerlo sola y llegó un momento en su vida en que incluso surgió cierta excitación de vivir el día a día, de sentir que corría peligro, incluso de saber que por una ocasión más, seguía viva.

Por qué seguía viva ¿No?

“Click”

Regresó a su cama.

Suspiró. Quizás era la mejor opción, salir. Los trinos seguían armonizando la bella mañana, ya no había muerte, ya no había miedo, ya no…

Comenzó a mover sus dedos. Desde que su padre le enseñara a hacer nudos había sido buena en ello, y viendo la calidad del nudo que llevaba en la soga, podía jactarse de ello.

“Al menos siempre quise un collar” se dijo a sí misma, poniéndose el accesorio. Definitivamente le sentaba bien, era grueso y algunas astillas le picaban el cuello, y es que a veces las personas deben recordar el dolor porque se olvidan de lo importante de la vida.

Ella era ligera y eso era siempre una fortuna, la silla podía soportar su peso sin ningún problema, sin moverse, era leal y eso importaba.

“El mundo no debía cambiar, ni la primera ni la segunda vez” sonreía ¿Quién mejor que ella sabría sobre los cambios? ¿Quién sobre adaptarse a lo nuevo, sobrevivir?

La respuesta era sencilla. Acarició una vez más su collar y pateó con fuerza la silla. Extrañaba la peste de la muerte, extrañaba la sensación de estar viva, de conocer gente con quien pasar una sola noche cuidando el uno del otro. Las familias que se hacían, todas temporales y sinceras, sabedoras que había intereses de por medio que les permitiría seguir viviendo un solo día más.

Y seguían vivos…

Lejos, en un sonido apagado, cada vez más débil podía escuchar su nombre, podía escuchar la puerta llamando… quizás invitándola a desayunar. Jamás lo sabría.

Nadie contestó.

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Off: me gusta mucho la idea, pero como no creo que simplemente todo se arregle y ya, aquí pongo mi propia versión de como habría llegado el mundo a superar el Apocalipsis zombie. Además de como estaría mi personaje, el mundo y demás. Espero que os guste.
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Nuevo mundo
Quién una vez se hizo llamar Richard Jackson, ahora había recuperado su vieja identidad: el capitán Chris Fowler, solo que ahora su puesto en el nuevo gobierno era muchísimo más alto. Dormía plácidamente en su cama, en ese momento no tenía ninguna preocupación, simplemente disfrutar de un merecido descanso antes de volver a su trabajo. Después de todo se lo había ganado tras luchar en una guerra tan encarnizada. La guerra por el mundo de mañana como era llamada.

Pero esa guerra ya había terminado. Hacía años que Umbrella había destruido el mundo y creído tenerlo bajo su poder. En realidad sí lo tuvieron, pero no se dieron cuenta de una cosa importante y ese fue su error: toda acción tiene sus consecuencias. En este caso se ganó enemigos por todas partes y ni siquiera fueron capaces de verlos venir.

Al principio parecía que nadie podía hacerles frente, cualquier intento de detenerlos parecía condenado al fracaso. Pero hubo algo que cambió las cosas: cuando se dieron cuenta de que nadie podría ganar a Umbrella luchando solo, cuando los S.T.A.R.S. pasaron a ser algo más que un equipo del pasado y fueron el presente. Cuando Pandemonium, Silver Lake y Arcadia dejaron de pelear solos y trabajaron en equipo como uno solo, en ese momento Umbrella perdió toda la ventaja que tenía. Finalmente Umbrella cayó presa de su propia arrogancia y sus miembros fueron cazados, al menos los que no decidieron abandonarla a tiempo.

¿Y qué pasó después? Tras vengar el mundo hubo que volver a construirlo y ahora las cosas volvían a estar más o menos bien. Tan parecidas a lo que un día fueron y a su vez tan diferentes. Tan diferentes porque lo que pasaron nunca podría ser olvidado, ni podían cambiarlo, realmente no. Pero no todo había sido malo, habían perdido muchas cosas pero habían encontrado otras. Personas que jamás se habrían conocido de otra forma se conocieron en el fin de todo, vivieron juntas, lucharon juntas, aprendieron juntas pero sobretodo habían llegado hasta ahí porque se apoyaron y al final llegaron hasta ahí porque supieron protegerse mutuamente. Ahora eran familia, una familia que veía un nuevo mundo.

Parecía mentira, que él, quién una vez fue Richard Jackson, ahora lo viera todo de esa manera. Él que un día se dejó llevar por el dolor y quiso apartarse del mundo. Pero al final, las personas que había conocido le hicieron cambiar, reencontrarse a sí mismo. Y ahora volvía a ser quién nunca debió dejar de ser.

Chris Fowler se levanto después de besar a la mujer a la que termino amando cuando pensó que nunca podría volver a amar a alguien que no fuera Sarah. Salió de la habitación y lo primero que vio fue una carta de su hija Kiara a la que había dado por muerta, pero que la encontró tiempo después siendo una agente del pandemonium. Había sobrevivido y se había hecho fuerte, ahora se encontraba en una misión, siguiendo el mismo camino que su padre antes que ella.

Finalmente salió a la calle, algo que siempre le había parecido extraño pues era como volver al pasado, sin embargo era fácil encontrarse con el tipo con el que habías conseguido escapar de un edificio infectado de zombies, con la chica que te curo una herida de bala salvándole la vida, o el chico  con el que se llevaba a matar cuando lo conoció pero que terminó siendo su mejor amigo. Sí, la vida de Chris en una de las primeras ciudades humanas era así, parecida a la de muchos otros supervivientes.

Pronto llegó a las oficinas del nuevo gobierno donde le asignaron una nueva misión, pues aunque ya no había zombies y Umbrella había caído no podían confiarse. El nuevo gobierno formado por miembros de Pandemonium, Silver Lake y Arcadia, entre otros, podría haber librado al mundo de Umbrella y sus virus, pero aún quedaba mucho trabajo por hacer. Sería difícil pero, ahora más que nunca, estaban decididos a construir un nuevo mundo.


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