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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Annabeth V. Santini


24/12/2012
Fue hace tanto pero aun lo recuerda como si hubiese sido esta mañana, no digo que ayer porque está muy gastado. Bueno, déjenme contarles: Todo paso en Seattle, luego de ir a buscar a Gianncarlo Cacciatore en New York, que por cierto no lo encontraron. Alessandra insistió mucho en ir a esa ciudad, ahí vivía el chico del que estuvo enamorada por un tiempo y que en esos momentos aun lo seguía, ese tal @Nigel Hunt, un bombero mayor que ella. En fin, la cosa era que ella estaba encantada por él y lo peor era que no podían ser nada porque Alex era menor de edad.

Anna y Alex fueron en busca de este, duraron varios días en el camino, robando algunos automóviles (Cosa que Annabeth aprendió gracias a sus amigos malas influencias, Gianncarlo también aprendió a hacerlo). Todo empezó cuando las gemelas Santini llegaron a Seattle, se encontraron con una banda de saqueadores que comenzaron a perseguirlas y a disparar al cielo, para asustarlas tal vez, Beth únicamente reacciono y entraron a esconderse en una Farmacia la cual fue la más fácil por abrir, los saqueadores ya habían pasado por allí puesto a que no había casi nada que tomar o mejor dicho robarse.

—¡Carajo! ¿Crees que nos siguieron?— Preguntaba Anna a su gemela, en su idioma natal. Transpiraba e intentaba recobrar el aliento, habían corrido para escapar de esos tipos. —No lo sé, espero que no.— Respondía a su vez Alessandra, sentándose junto a los estantes donde anteriormente habían estado los productos. Su pulso disminuyó y su respiración se normalizo, tal vez sería mejor seguir pero también quería asegurarse de que no hubiese nada pues tal vez necesitarían vendas o lo que encontraran. —Busca a ver qué encuentras, yo me asegurare de cerrar la puerta y ver si no nos siguieron.— Decía Anna y como respuesta su hermana asintió.

Vittoria se acerco a la puerta despacio, no quería llamar la atención de esos tipos, no otra vez, para su buena suerte no estaba nadie en la calle, uno que otro zombie en el piso, muertos. Intentaba pensar en cómo cerrar la puerta para que nadie entrara, pero por lo que había visto anteriormente había una cadena en la puerta pero había sido destruida y lo único que quedaba de esta eran los restos de esta en la parte de afuera. Por su parte, Beatrice estaba por abrir el cuarto donde guardaban las reservas, sin que ninguna hubiese pensado que dentro de este había un caminante que esperaba carne fresca: Alessandra abrió la puerta y el caníbal le salto encima y, sin perder el tiempo, la mordió en las costillas, arrancándole una parte su carne.

Annabeth al escuchar el grito ahogado de su gemela salió corriendo en dirección a esta, empujando al asesino lejos de ellas y, con los ojos llenos de lágrimas, golpeo su cráneo con la palanca que había recolectado antes de la muerte de su madre. —Alex… Oh Dios…— La tomo entre sus brazos, lágrimas se escapaban de sus ojos. —Te vas a poner bien, te lo juro. Voy a… Voy a curarte.— Su voz temblaba. Arranco parte de abajo de su camisa para hacer una venda con esta, Beth no podía parar de llorar. —Anna, me-me duele.— Decía la menor mientras que Vitt intentaba arar la hemorragia apretando la tela sobre la herida.

No se salvaría, las gemelas Santini ya habían visto eso cuando vieron como una familia cuidaba de un hombre que habían sido mordido, a las horas murió y luego resucito, se terminó comiendo a uno de los hijos, fue horrible pero no podían hacer nada, la familia y las italianas tuvieron que separarse puesto a que cada quien tenía objetivos separados. —Annabeth, ¿Recuerdas cuando teníamos unos 6 años y hicimos el desayuno con papá? Era domingo, lo recuerdo porque papá no había ido a trabajar. Los padres de Gianncarlo se habían ido de viaje y él se había quedado a dormir en la habitación de huéspedes.— Lagrimas recorrían las mejillas de ambas pero a pesar de ello ambas sonrían. —Si… Yo le robe esa fotografía a mamá.— Respondio Beth, limpiando sus mejillas y las de su hermana. —Quiero que me prometas que harás lo que puedas para encontrar a Cacci y a Nigel, por favor. Y si es posible también a papá.— Alessandra hablaba despacio, como si estuviese cansada.


Sentía como su corazón le daba un vuelco, —Lo prometo, Alex. Dios… Perdóname por todo, por favor, perdón por no estar todo el tiempo contigo, perdón por no contarte lo de Gianncarlo ni por invitarte al campamento de verano en Francia, por ser tan inmadura y por no disculparme cuando debía pero por favor… Por favor no te mueras, te necesito, te amo… Eres mi hermanita.— Sus ojos reflejaban dolor y tristeza, sentía como todo se derrumbaba, ya ni siquiera le importaban los saqueadores, en su garganta habían un gran nudo que solo se soltaría luego de llorar, este hacia que se le dificultase al hablar. —No me tienes que pedir perdón, Vittoria. Perdón por haberte separado de Cacci, yo no tenía derecho, solo me sentía excluida.— “Las cosas las pequeñas son las más importantes a la hora de recordar a alguien, sean de amor, enojo o tristeza”, ahora entendía a lo que se refería la abuela Campbell cuando su esposo murió, bueno, el abuelo materno de las gemelas.

Horas después, Beth vio como su hermana moría en sus brazos y, como dije anteriormente, dio paso a la resurrección y así fue como Anna la asesino para que por fin tuviese paz. En todas esas horas no paró de llorar, Alessandra Beatrice estaba muerta. Mientras más pensaba en ello la italiana sentía como recaía en otro ataque: Su corazón latía deprisa, su respiración se hacía difícil, comenzaba a tener calor y debilidad, lo bueno era que estaba sola y aun en la Farmacia. Pasaría la noche allí (En el baño, porque prefería ese asquesoro olor al de la putrefacción del caníbal que asesino a su hermana) y luego iría en busca del bombero, como lo prometió.


I'm Still Here, Fighting

—Hablo— —Pienso— —Hablo Italiano—

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