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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Un día más del apocalipsis · Leon Carnby

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Un día más del apocalipsis · Leon Carnby

Mensaje por K-Mart el Miér 23 Ene 2019, 13:42

Jerome, Arizona.
23 de agosto de 2015.

Sería aún de madrugada cuando desperté, sin volver a poder conciliar el sueño. Llevaba un par de días allí refugiada, investigaba las casas en busca de más víveres y solo me marcharía en dos situaciones, algún peligro inminente o cuando estuviera segura de que allí no quedaba absolutamente nada. Un lugar seguro para variar no era ninguna tontería y aquel lo parecía.

Vaya... — me acerqué a mirar el interior de la mochila. Acurrucada en el sofá comencé a mirar por encima las cosas que me quedaban, que no eran muchas. No es que fuera una gran comida, pero algo era. Me puse en pie apartando la manta, luego me eché por encima la chaqueta. Daría una vuelta por el lugar, quedarme allí encerrada no me parecía un buen plan.

Al salir de la casa cargaba ya con mis armas e iba bien abrigada. Estábamos en pleno verano, ya más en la recta final y eso se notaba sobre todo por las noches, que hacía bastante frío, el tiempo ya comenzaba a hacer de las suyas y las bajas temperaturas de la noche podrían acabar con cualquiera a base de una buena pulmonía. Subí más arriba la cremallera y comencé a caminar por la calle principal de aquel poblado. Metí las manos en los bolsillos y hundí el rostro más en el abrigo. No quedaba rastro de ningún zombie en aquel lugar, aunque estaba totalmente segura de que se encontrarían algunos en las casas o a saber... Por si acaso estaba alerta.

La luna se encontraba en lo más alto del cielo, la luz que proporcionaba era suficiente para poder ver, no quedaría mucho para que amaneciera. Caminaba con calma, observando los edificios, no se veía absolutamente a nada y nadie.



K-Mart:

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El dolor que tenía en mis costillas era como un fuerte e insoportable dolor de muela, era imposible dormir sin analgésicos, No me quitaba el chaleco de policia porque de alguna manera sostenían mis costillas, no estaban flojas, pero este las apretaba y las dejaba firme. Pero no, era imposible dormir, además, no faltaba mucho para el amanecer, era hora de marcharme.

Me levanté con las pocas provisiones que tenía, parecía un vago moribundo, heridas en el cuerpo, la ropa manchada de sangre, el chaleco hecho polvo. Pero al menos seguía con vida. Pero necesitaba encontrar un refugio lo antes posible, o sinó. Hacer el mio propio. Siempre había sido mi sueño fundar un refugio desde que el mundo se vino abajo, ayudar a las personas que podrían estar en peor situación que yo. Y saber que había un refugio de pie.. Apuntaba alto.. Y no debería ser fácil mantener un refugio con el mundo de hoy. Pero no era imposible soñar.

Me puse de pie con algo de dificultad, estaba durmiendo en el sotano de una casa, después de comprobar que esa casa estaba vacia me había atrincherado allí, me parecía un lugar optimo para pasar la noche. Algo mugroso pero por lo menos cualquier tipo de ruido sería suficiente para alertarme.

Salí de esa casa muy silencioso y noté algo muy extraño, pasos. en orden, uno dos uno dos uno dos. No eran de un zombi, no coordinaban de esa manera ni por inercia los pasos. Fui lo más escondido que pude al notar la presencia de una.. Mujer? Si tenía que ser una mujer. Vi una cabellera larga y rubia y era delgada, esa complexión solo podía ser de una mujer joven.

Caminé muy rápidamente atrás de ella, era probable que ella estuviera en alerta y nada la pudiera sorprender, así que estando a unos metros de ella se pudo escuchar la destraba de mi bereta apuntando hacía ella.  Detente ahí mismo. Tienes una Beretta apuntada a tu cabeza.   Pero en seguida continué para no poner más tensa la situación. Me llamo Leon, voy a bajar mi arma, no pienso lastimarte está bien? Lamentablemente, las presentaciones de hoy en día tenían que ser así, la confianza ya no existía en los extraños. Aún no bajaba mi Beretta, esperaba a que la rubia se diera vuelta y me vea mientras yo me acercaba a ella con pasos cortos.


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¿Qué...? — más que una pregunta a quien me amenazaba era una pregunta para mi misma. ¿Cómo había dejado que me atrapasen de aquella forma? — Voy a alzar las manos levemente, no soy un problema, solo daba un paseo — empecé a decir atropelladamente a la vez que alzaba un poco las manos.

Suspiré algo más relajada al escuchar sus palabras, si él se presentaba de aquella forma tal vez no fuera un lunático asesino... que era lo que solía encontrarme últimamente.

Soy K-Mart — empecé a decir mientras que me giraba lentamente en su dirección. Él era un chico joven, de cabello claro, vestía un uniforme de policía y eso no me hizo sentir más tranquila, porque no tenía por qué ser de él. Ya me habían tratado de engañar así en otra ocasión. — Solo paseaba y puedo seguir con mi paso sin molestar, como ves no llevo nada encima — efectivamente mis pocas cosas y el resto de mis armas estaban en la casa donde me refugiaba. Ahora tan solo llevaba un machete y mi pistola, ambas ocultas bajo mi abrigo.



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