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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Agent 4.0, Dante De Witt

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Looking for a way. || Phoenix - Sigismund

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Recuerdo del primer mensaje :

Looking for a way.
Norte de Atlanta — 10.08.2015 — Despejado y caluroso — En la mañana.
Hacía unos días tuvieron la fortuna de encontrar una casa rodante que los movió varios kilómetros hacia el norte. Naturalmente, el vehículo se quedó sin gasolina y tampoco había recursos en la zona para hacerlo andar. Buscaron en los alrededores toda la tarde del día anterior pero ninguno logró obtener gasolina de los autos. Joseph creía que era más falta de experiencia que falta de gasolina en los autos de la zona. Tras dormir y recomponer fuerzas, salió nuevamente para volver a intentarlo.

El único inconveniente del hombre era, como se solía relatar en la literatura antigua, su mujer. Tras encontrar unos patines de línea en el pueblo anterior no dejaba de insistir en que debían tener una actividad juntos que les despejara la mente. Ocurrencia sumamente inútil para el inglés. Aún así no se creía capaz de negar la propuesta, más sí de reprochar.

Phoenix. Ya te he mencionado que ésto es sumamente ridículo. ¡Es perder el tiempo!— Aún así se colocó los patines. Le quedaban ligeramente ajustados. Creo que mis niveles de dopamina, norepinefrina y serotonina son demasiado altos. Pensó ya que no era capaz de hacer que su cuerpo hiciera algo más lógico. No se juzgaba a sí mismo, aunque tendría que plantearse sus propias actitudes luego cuando tuviera un tiempo a solas. —Esto ni siquiera me queda.— Mostró que no podía cerrar los cordones. Aún así se puso de pié. Había andado en patines hacía años con la misma mujer, en teoría sabía cómo andar pero las circunstancias eran diferentes. Tampoco es que sea como andar en bicicleta. Con 1'83 metros era difícil mantener el equilibrio.

El suelo era de asfalto. Una ruta en medio de una zona con mucha vegetación que creció aleatoriamente tras el apocalipsis. El matrimonio, pese a parecer despreocupados, mantenían las armas consigo. Y más alertas de lo que parecían.

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Escucho la petición de indicaciones de Joseph M. Crowborough para localizar a su esposa, indicaciones que satisfactorio señalando la dirección por la que surgió Phoenix del bosque contestando a su comentario. Tomo un trapo sucio del suelo que hallo cercano a un auto y con tranquilidad, limpio la sangre de la hoja de la espada pasando el trapo por el acero. -Creo recordar que a dos kilometros hay un Motel con gasolinera. Vi la silueta de la zona cuando estaba en el bosque.- En aquel momento se alzo y poniendo los dedos en los labios, dio un silvido de aviso.

A los pocos segundos se vio el corcel de Sigismund galopar volviendo con el ser humano que le habia estado cuidando los ultimos dias y habia mostrado confianza digna. -Hacia donde os dirigis ? Norte, Sur o Oeste- Pregunto Sigis antes de montar al caballo envainando la espada en una vaina colgada de la propia silla de montar del corcel.

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Ahí estaba su esposa. No había sido víctima de la explosión como por un breve instante temió. Se acercó a ella, la observó, estaba completa y sin rasguños. Más aún, se encontraba ya haciendo ciertos reproches al General. Le hubiera gustado oír todo lo que decían, tanto su mujer como su compatriota. Algo captaba pero el pitido del oído se mantenía allí. Al acercarse el corcel, prefirió ver hacia otro sitio. Aún así, la sangre del mutante le había quitado un poco el apetito.

Sí, necesitamos gasolina para poder continuar nuestro camino. No nos dirigimos a ningún sitio en especial. Preferimos buscar la paz en este mundo hostil.— No estaba seguro de si lo que decía cabía de alguna forma en la conversación ya que había oído poco y no era tan bueno leyendo los labios. —Realmente necesito ayuda para quitarme esto.— Dijo a Phoenix haciendo referencia a los patines que aún estaban en sus pies. Quería quitárselos cuanto antes, cueste lo que cueste, para poder recuperar su movilidad natural. También vio de reojo el kukri en el suelo. Prefirió no acercarse a tomarlo, ya luego sin el impedimento de sus pies podría moverse con libertad.

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Un motel era una excelente opción en ese momento. Pensó que eso de despejar la zona iba a ser un trabajo arduo, pero podía llegar a tener sus frutos.

Mientras, los caminantes comenzaban a salir de entre la maleza, al igual que el caballo del veterano.

Tal vez lo mejor sea ir a hablar en otro sitio. Vamos, como dijo él, hacia donde el viento nos lleve. Aunque nos mantendremos en la zona de momento.

Observó a Joseph de reojo. No solía repetir lo que ella decía. Le extrañó que mencionara nuevamente lo de la gasolina. Pero más importante que eso, le pareció comenzar a quitarle el calzado a su esposo. Se agachó y comenzó a intentar quitarle los patines. No iba a escatimar en fuerza. Hizo toda la fuerza que pudieron sus delgados brazos y la adrenalina que sentía al saber que occisos comenzaban a acercarse. Sacó uno, luego, con cierta furia, quitó el otro. No sin reproches del hombre, claro está.

Ya está, no nos pondremos más patines por un tiempo. Será menor que nos movamos porque sino los muertos vivientes nos van a comer vivos. Y sería humillante que eso pasara después de acabar con un monstruo gigante. ¿Por dónde queda el motel?

Ya se estaba imaginando el camino hacia el motel. Un sitio totalmente saqueado, sin gasolina, con muchos occisos, no sabía si sería algo provechoso o una pérdida de tiempo y recursos. Luego tendría que hablarlo a solas con Joseph. A todo esto, había algo del anciano que no le gustaba a la asiática. No sabía qué era. O si era sólo la desconfianza usual a toda persona desconocida que se acerque.

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No perdió la vista de los No-Muertos, los cuales se aproximaban arrastrando sus pies con claros y evidentes signos de putrefacción. Sigismund creyó oportuno librarse de aquellas dos "molestias" y hizo que el corcel se acercara a ellos al tiempo que Sigismund desenvainaba la espada. Con mas fuerza que precisión, las cabezas podridas de aquellos combines acabaron partidas al tiempo que eran empujados hacia adelante o hacia atrás y derramando el interior de sus cabezas. Su corcel pronto recibió las instrucciones de volver a las cercanías de la pareja. -Dos o un kilómetro y medio creo calcular. Lo cierto es que no veía ningún movimiento en la zona. Ni vivo ni muerto. - Informo acariciando la crin del caballo el cual se detenía a comer algo de pasto que crecía entre el asfalto.  -Me habéis dicho vuestro apellido pero vuestro nombre ?- Pregunto pues Joseph los había presentado como la pareja Crowborough pero tendrían nombres para poder llamarlos de forma indicada y sin confusiones.

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La fuerza que Phoenix estaba demostrando para quitarle los odiosos patines era algo que no le cabía en el cuerpo al inglés. Cómo es que tiene tanta fuerza, pensó. Parecía que le estuviera tirando de los pies con rencor inclusive. Hizo gesto de estarse aguantando el dolor porque precisamente eso era lo que estaba haciendo. Le hubiese gustado mantenerse inmutable pero no fue posible. Tras unos tirones que dolían más de lo que hubiera esperado, se liberó del horrible calzado.

Muchas gracias.— La educación ante todo y más con su esposa. —Lamento el exabrupto.— Se disculpó con el general ya que no le parecía apropiado que aún estuviera lidiando con el entretenimiento de un matrimonio que no conocía de nada. —No es mucha distancia para recorrer hasta llegar al motel.— De a poco comenzaba a oír y se iba enterando de la situación. Más por contexto que por haber oído. Esperaba que sus tímpanos volvieran a la normalidad pronto. Eso de andar deduciendo la conversación no era algo que le resultara cómodo. Por el contrario, temía estar obviando algún sonido tan importante como amenazante. —Supongo que tal vez no haya mucho qué encontrar en una gasolinera.— Buscó en la mirada de su esposa una respuesta a su suposición, ya sea de acierto o fallo. Cabe recordar que Joseph recién sale al mundo exterior y se topa con el mundo infectado del virus-T.

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Pensó mucho en si debía presentarse o no. En parte dar información de sí misma le generaba mala sensación, desconfianza o inseguridad. Temía que utilicen su información para hacerle daño tanto a ella como a su esposo. También era consciente que estaba mal desconfiar tanto de todas las personas que se acercaban. Aparte, había un dejo de nobleza en el veterano británico. Se veía confiable. Pero la asiática no estaba preparada aún para una presentación más completa. Sí lo hacía le sentaba mal, no iba a hacerlo y también le daba pesar.

Lo lamento pero preferimos no dar mucha información nuestra. No por ahora. Tal vez más adelante.

Era difícil que ella confiara. Tenía sus razones, tuvo sus dificultades en el mundo donde sobrevivía el más fuerte. Aunque fuera en contra de sus principios, ella disparaba antes de presentarse. No fue el caso en ésta ocasión sólo por intervención de Joseph.

Seguro eres buena persona pero... Sabrás entender. Respecto al motel. Iremos. ¡Ruego por que haya gasolina!

Caminó hacia su kukri. Lo tomó del suelo donde lo había dejado su esposo. Y blandió el arma hacia un caminante que se acercaba. Le cortó la cabeza casi por completo, aunque quedó pegada al cuerpo. Parecía masticar aún en el suelo con el cuerpo inherente.

¿Y tú qué necesitas? Nosotros gasolina y la verdad que un montón de cosas. ¿Hay algo que estrés buscando? ¿O algo que necesites para él?

Vio al occiso que casi degolló y se persignó. Hizo lo mismo con la masa de monstruo. Phoenix siempre dedicaba los respetos a los muertos.

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-No pasa nada Señor Crowborough- Dijo Sigismund desde el caballo volviendo a limpiar la hoja y guardarla. Cuando consiga algo de alcohol tendría que limpiar la hoja desinfectando la. -La verdad Señora Crowborough. Compañia. Eso es lo que busco, la soledad es algo que un soldado se acostumbra pero no es buena a la larga. Un poco de charla y relaciones sociales iria bien. - Dijo emitiendo una sonrisa que segun algunos reclutas de cuando estaba en el ejercito, recordaba al clasico abuelo que apenas tiene amigos y trata a todos con familiaridad amistosa.

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Era la primera vez que veía a su esposa en presencia de un extraño en el ámbito del fin del mundo. La recordaba cortés y no tan reservada y cortante al momento de conocer personas nuevas. La observó un momento. ¿Acaso tendré que hacer lo mismo de ahora en adelante?, pensó. No sabía si su actitud de presentarse al principio había estado bien ahora que ella evitaba los detalles.

Más extraña fue la situación para Joseph al ver que, Phoenix no se había presentado y el General aún así buscaba compañía. De un lado se encontraba su mujer, reacia a las personas nuevas, y del otro un hombre mayor cansado de estar solo en la adversidad. Ninguno estaba errado, seguramente ambos buscarían el mismo objetivo, pero no se estaban coordinando sus intereses de momento.

Usted fue de mucha ayuda con esta bestia. Si desea puede guiarnos al motel y si no es molestia, ayudarnos a despejar la zona. La ayuda para limpiar lugares siempre será bienvenida.— Vio los ojos de su esposa dos veces mientras hablaba con el General. Temía el reproche silencioso. Aún así el hombre había sido de ayuda y bien podría serlo. —Si nos ayuda a despejar la zona, nosotros le prestaremos compañía por el tiempo que permanezcamos en el motel.— Pensó que sería un trato justo. El General ayudaría a despejar la zona a cambio de compañía y buena voluntad del matrimonio, ellos obtendrían gasolina y un sitio donde pasar algunos días.

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La conversación era amable pero Phoenix tenía más cosas en las cuales pensar. Había cuatro caminantes lo suficientemente cerca como para que dejar de centrarse en los dos hombres hablando. Tomó su kukri y se acercó lentamente a uno. Observó a Joseph cuando éste la miró para comprobar si estaba de acuerdo o no respecto a la compañía del anciano. Por su parte, le hubiese gustado no incorporar a nadie al grupo, ni aunque fuera de forma momentánea. Pero no dijo nada. Dejaría cometer a su esposo sus propios errores.

Blandió el kukri sobre el cráneo de un caminante, el más cercano. Luego del que continuaba. Odiaba el crujir del cráneo. Tampoco le gustaba la masa marrón que salía de los ojos. Los occisos apestaban. Todo el sitio seguía apestando y mucho más que cuando surgió el monstruo gigante. Contempló un momento los restos del horroroso ser. Toda la entrepierna hasta las costillas se habían roto. El resto también pero aún mantenía la forma. Era sumamente desagradable.

Mejor nos largamos de éste lugar, muchachos.

No tenía ganas de permanecer allí. Quería ya ir en marcha al motel. Observó al hombre, esperando que los guía en la dirección correcta. Y ante cualquier emboscada o movimiento extraño, y por más militar que haya sido, no dudaría en disparar su virote. La hostilidad en los ojos de la asiática era palpable y latente.

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Sigismund aun montado en su corcel asintió ante lo que pareció una petición de ayuda camuflado en la aceptación de su oferta. Sigismund comenzó un trote hacia la dirección señalada. Se adelanto pero procuraba quedar a la vista aunque sea con una distancia de unos cientos de metros. La parada de servicio se componía de una gasolinera en un lado de la carretera y al otro un edificio motel que se componía de dos pisos. En mitad de la carretera vio dos zombies que se dirigían a el dispuestos a darle una bienvenida a mordiscos. Pero estos no tuvieron tiempo pues pronto fueron embestidos por el corcel de Sigismund al tiempo que este lanzaba un corte dirección sus cabezas dando igual si las decapitaba o solo las abría. El objetivo era matarlos. Aguardo a que la pareja llegase hasta su altura para seguir adentrándose. -A juzgar por los dos zombies y las ventanas, puede que halla algunos zombies atrapados dentro del motel... clientes que fueron infectados y se refugiaron ahi- Si se observaba las ventanas del motel se veía manchas de sangre desde dentro salpicado en los cristales dando ya una impresión de la suerte de los turistas refugiados.

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Re: Looking for a way. || Phoenix - Sigismund

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