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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Maximillian V. Alexandros

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Un inglés, una española y muchos zombies en D.C. [Sigismund Van Der Arnheim]

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Diez de agosto de 2018.
Washington D.C.

Errores. ¿Cuántos errores habíamos cometido para llegar a este punto? Ahora daban exactamente igual, lo único que importaba era nuestra supervivencia o en mi caso mi supervivencia.

¿Qué hacía aún en aquel lugar? Aquella era una muy buena pregunta, debía haberme largado de aquella ciudad en cuanto pude, los lugares más poblados ahora eran una trampa mortal, pues estaban infestados de esos seres.

El deber me podía y mi deber era saber qué había pasado con mis compañeros o hacia dónde habían sido trasladados, enviados… ¿Cuál fue su última misión (si es que la había) cuando nos separamos? Tal vez no encontrase nada, pero debía jugármela si quería encontrar algo, si quería ganar algo.

Aquel edificio había pertenecido al ejército y era el único lugar en la capital donde podría encontrar esa información que tanto buscaba. La entrada se encontraba desierta, jeep abandonados, cadáveres llenos de balas, casquillos, agujeros de bala, tiendas de campaña, puestos de avanzada destruidos… Aquello había sido abandonado hacía mucho tiempo atrás. Un par de caminantes deambulaban entre los muertos como si nada, ajenos a todo, en busca de lo único que podrían querer: mi carne.

Me vieron. Y parecieron no ver nada más.

Comenzaron a moverse en mi dirección. Eran solo dos, no me preocupaban, el problema es que hacían ruido y podían atraer a más. En esta ocasión fui yo quien avanzó más rápido en su dirección, me los quitaría de encima y entraría en el edificio. Corría veloz entre los cadáveres, evitando tropezar o caer… cuando algo me hizo detenerme: a unos cincuenta metros apareció un tercero, saliendo de una de las esquinas del edificio. Observé con atención a este, mientras que los otros dos se acercaban, diez metros). Al tercero lo siguió un cuarto, un quinto, un sexto… y más, muchos más. Tantos que no podría acabar con ellos.

No podía quedarme allí y menos enfrentarme a ninguno de ellos o acabaría rodeada y muy mal. Pero no quería huir de allí sin intentar mi objetivo. Comencé a correr con todas mis fuerzas, evitando a los dos primeros, subí los escalones de la entrada dele dificio y crucé el portón cerrando tras de mi. Las puertas de madera eran gruesas y con un enorme cerrojo el cual cerré con bastante esfuerzo. Quedé en la entrada del edificio prácticamente a oscuras, ¿pero a salvo?



to fight, to die...

Mama take this badge from me. I can't use it anymore. It's getting dark too dark to see. Feels like I'm knockin' on heaven's door. Knock-knock-knockin' on heaven's door.

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The Stars and Stripes

Washington, D.C. ♦️ Privado ♦️ Alicia Birkin

Los cuarteles urbanos que poseía el ejercito estadounidense, eran notablemente visible. Ya fuera por la presencia de vehículos todo terrenos multiusos a la presencia de sus guardias armados con fusiles automáticos estándar, aunque en este casos estos guardias se hallaban con un hambre inmensa. Pero resultaba sencillo para Sigismund librarse de los guardias. Solo el sonido ahogado del hierro del palo de golf aplastando los craneos putrefactos se escuchaba. Despues fue sencillo entrar. Su mirada se centro en buscar mapas militares de los EEUU, mapas que serian de vital importancia para una invasion extranjera, pero en este caso eran lugares clave para saqueo, ya sea por la presencia de armas de grado militar u vehiculos capaces de aguantar aquella situacion global. Pero pronto noto un golpe procedente de la puerta. Con el palo de golf listo, se asomo por la puerta de la sala de mapas y observo a una mujer joven "casi podria ser su hija". Su rostro indicaba que estaba tratando de acostumbrarse a la oscuridad. -Estas sola ?- Pregunte sin mostrarme totalmente, solo se me veia el rostro y parte del hombro mientras sujetaba algo, logicamente ese algo era el palo pero ella podria imaginar cualquier cosa.

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Las cosas ya estaban perdidas para Estados Unidos cuando me separé de mis compañeros, pero tenía la esperanza de que quedase algo de información que me indicara hacia dónde carajos ir ahora... lo más seguro es que estuviera perdiendo el tiempo, sin embargo no tenía nada mejor que hacer, así que era tratar de hacer algo constructivo o perder el tiempo.

Me quedé apenas un momento tratando de adaptarme a esa oscuridad, mi vista tardó un rato en acostumbrarse, se trataba de una entrada amplia, con unas escaleras de mármol blanco que pasaron por tiempos mejores... un poco de luz llegaba desde el final de las escaleras. Pero eso era lo de menos, no estaba sola.

— no me importaba decir que estaba sola, era obvio. Decenas de golpes comenzaron a resonar en mi espalda, en los tablones de madera de la puerta. Esta al menos parecía que iba a aguantar las bisagras y los tablones eran bastante gruesos. — ¿Tú también? — me adelanté un par de pasos, hasta el pie de la escalera, e un intento de ver mejor al hombre. Que tapaba ambas manos. Canoso, mediana edad... ¿De qué pie cojearía este?



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The Stars and Stripes

Washington, D.C. ♦️ Privado ♦️ Alicia Birkin

El acento lo reconoció. Cuando era joven, fue de vacaciones a Gibraltar, enclave ingles al sur de la península ibérica, su cercania le hizo conocer el idioma hispano y controlarlo un poco, también a identificar los distintos acentos de un español europeo a uno de Latino américa, cosa que le hizo fruncir el ceño cuando la escucho. -Si. Cuantos hay afuera ?- Pregunto para ya ir precavido por si la puerta es finalmente rota y entran los zombies, así el numero no le sorprendería. Pronto se dejo ver. Su vestimenta era militar pero con ciertos retoques personalizados. Pronto Sigismund subió las escaleras para prepararse para defenderse en caso de que atraviesen la puerta, pues lo harían, su hambre les volvía maquinas de matar devoradoras sin cansancio. -Yo que tu, vendría aquí y me prepararía para defender estas escaleras... - Dijo cogiendo aire y preparándose para el ejercicio que seria enfrentarse a la cantidad que atravesaría la puerta, ellos tenían la ventaja en numero, nosotros la agilidad y capacidad de reacción mejor. -Como te llamas pequeña ?- Dijo sin observar a la chica.

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Más de los que haya podido contar — comencé a subir las escaleras, con cierto recelo. ¿Debía confiar en él? — Si crees que vas a poder defender algo es que eres muy iluso — sus ropas militares me hicieron pensar que formaba parte del ejército, tal vez por eso estaba allí, pero tampoco tenía sentido, porque el uniforme que portaba no pertenecía al ejército americano, sino al inglés.

Los golpes en el exterior de la puerta eran cada vez más sonoros, a mitad de la escalera eché un vistazo rápido al portón, aguantaría, pero no mucho tiempo. Y cuando entrasen yo no querría seguir allí. Podía ser la mejor guerrera del mundo, ambos podríamos serlo y no seríamos capaces de enfrentarnos a ellos, al menos no a todos ellos, era más de cien, de doscientos... imposible ponerse a contarlos.

Para empezar no me llamo pequeña, soy Alicia — no vi necesario decir nada más, a él no le importaría mucho y a mi tampoco me importaba más decirle quién era. Los yanquis solían estar muy mal de la cabeza, pero los ingleses... oh, esos eran peores.

Estaba desarmada y aún así no me importó subir hasta la segunda planta, tranquilamente, como si nada pasara allí. — No vives aquí... — asumí al ver mejor el pasillo. Había cadáveres por el suelo, huesos, sangre reseca... uno de los cadáveres, con traje militar, o al menos lo quedaba de él, pues estaba hecho jirones, tenía algo que me interesó. Me acerqué a él y le quité el cinturón, donde colgaba un machete que aún tenía u a buena hoja. — Tú ya no lo necesitarás, gracias — le susurré en español, solo a él, mientras me colocaba el cinturón en la cadera y lo ajustaba con los velcros. Después eché un vistazo rápido al pasillo, en busca de letreros que indicasen hacia dónde podía ir. Tal vez la oficina de algún cargo alto, de esos que se pasaban el día en su despacho tocándose los huevos... seguro que ahí tendría que haber alguna carpeta con información de los diferentes destinos a los que enviaron a sus compañeros.



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The Stars and Stripes

Washington, D.C. ♦️ Privado ♦️ Alicia Birkin

Escucharla comentar aquello hizo que observase la puerta y como esta comenzaba a ser golpeada con mayor intensidad. Su mirada paso a observar a la susodicha Alicia. -Estaba explorando y buscando mapas.- Informe antes de observar su hallazgo pero sus ojos pronto se fijo en el cuerpo de un oficial militar. Su uniforme indicaba que era militar pero no la rama ni el rango que tenia. Se acerco a el cuerpo y con el pie aparto el cuerpo, en el interior de sus cuerpo había una espada, sobresalía la empuñadura. Tiro el Palo de golf que usaba de arma y extrajo la espada que se revelo como una Espada larga, con la tela del cuerpo, limpio la hoja y observo que era ceremonial pero aun asi podia dar un uso largo y duradero. -Sigismund... Ni se te ocurra llamarme viejo ni abuelo.- comente en un español dando a entender que su conocimiento del idioma era notable y que si hablaba a sus espaldas en español la entendería igualmente.

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