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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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En busca de una lágrima en la arena

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En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Mar 31 Jul 2018, 14:29

20 de Agosto, Gasolinera de carretera
Lugar desconocido, no tiene mapa ni la capacidad de orientarse en estos momentos.

El lugar es una gasolinera inspirada en los años 70 le hubiera gustado decir al dueño, sin embargo más bien parece que esa fué la época en la que se construyó y por la decoración, toda oxidada y hecha polvo nunca pensó en modernizarla.
Los surtidores son viejos, las boquillas de las mangueras no encajan bien en su Mustang, aparcado justo al lado de uno de ellos. Habiendo cuatro en total. La carretera queda justo enfrente lo mires como lo mires. El tramo en el que están tiene pocos coches y cadáveres que lo adornen pero la sangre seca y el hedor sin duda te acompañan cada día. Además, la radio suena desde el coche a todo volúmen.



Hace bastante calor por lo que sabe que debe estar en algún lugar del interior, con montaña y carretera, a juzgar por el casi inexistente verde, debe de estar cerca del desierto.
Las ventanas del lugar son ya pedazitos pequeños tras el paso de los años, las estanterias están todas tiradas por el suelo, junto a los productos y cadáveres que por allí quedaran o incluso de incautos a posteriori.
Sentado sobre uno de los surtidores poco a poco intenta desmontar la bocaja por tercera vez con calma. Antes de nada coge la botella de agua limpia de 2 litros que tiene al lado y da un buen trago. Va sin camiseta, su cuerpo es una amalgama de cicatrices y tatuajes, todo un guernica sin duda.
Su cabello ya tiene la longitud de tenerlo que peinar, se ha podido afeitar al menos y solo lleva la sombra de varios días. Peluquer@ en el fin del mundo está más jodido.

Asoma por la puerta abierta del coche el cuerpo de arma de fuego bastante grande, en su cadera también asoma un revólver y bajo el brazo derecho en una sobaquera otra pistola más. Atado a su brazo izquierdo, lleva también un cuchillo militar con una forma un tanto peculiar, parece modificado en tamaño, para que sea casi todo una punta, facilitando acabar con ellos con la puñalada directa al cerebro desde cualquier ángulo.
-Mierda...Puedo llenar el depósito, pero no tengo caja de herramientas...-Dice en voz alta mientras respira hondo cerrando los ojos, alzando el rostro. La deja a un lado y se frota la cara con las manos y después la nuca.
-Que puto calor...-Está en un punto muerto, necesita completar el rompecabezas, pues sabe que si se queda demasiado las consecuencias serán terribles, lo peor es que está en medio de la nada y sabe que lo más probable es que muera allí, ha preferido agua fría a nada.
-Ha valido la puta pena...-Sale de sus pensamientos para dar otro trago más grande.
-Es la última vez que me fumo un porrazo al sol de este puto desierto...-Exclama cerrando el tapón, dejándola a un lado y después estirándose bajando un poco la guardia, después se enciende un cigarro con su zippo y lo guarda tras jugar con él, canta con la canción muy animado y sonriente.
(Con suerte me acabarán asaltando y podré largarme de aquí.)

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Dicen que todos los caminos llevan a Roma pero aún no llega a vislumbrarla con la vista. No sabe donde esta y a donde la llevan sus piernas, pero continúa caminando por la desierta carretera. A ambos lados del asfalto solo hay montañas color arena que la siguen indiscretas, observando sus movimientos y el dudar a través de sus gafas de sol.

El calor del gran astro en el cielo la golpea sin piedad y la ropa ancha que lleva no facilita el sentirse fresca. Sabe que necesita descansar unos minutos a la sombra pero ni un misero árbol tiene la decencia de aparecer frente a sus ojos. Afortunadamente, no era un árbol lo que vio a lo lejos si no algo mucho más acogedor, una gasolinera.  Sus pies se apresuraron en llegar, cruzando los dedos para que todavía quedase algo en el interior, pero conforme se acercaba pudo distinguir un coche y una forma humanoide.
Sus pies se paran y su ceño se frunce tratando de ver más allá de su falta de vista, pero las figuras se ven demasiado emborronadas. Suspira y se acerca a regañadientes, esperando que simplemente haya sido una ilusión óptica compuesta por las sombras y la flama.
Un hombre se encuentra sentado sobre uno de los surtidores y su corazón comienza a latir fuertemente. Su cerebro le grita "no" mientras ella continúa avanzando, escuchando la música de la radio del auto algo hipnotizada.

Se acerca lo más sigilosa que puede, intentando jugar con el campo de visión del hombre. Recorre el camino algo agachada consiguiendo llegar al edificio, apretándose contra la pared hasta llegar al interior del local. El sitio, para su desgracia, esta prácticamente vacío y el oxido se ha comido gran parte del metal de las estanterías.
Mira por la ventana sin cristal la espalda desnuda del hombre, los tatuajes apenas parecían manchas en su piel. Suspira y sus pies se mueven por el polvoriento suelo, pateando accidentalmente una de las estanterías.
El ruido fue notorio y su reacción fue agacharse, empezando a caminar a cuatro patas para tratar de esconder a su persona de la vista de aquel que se encontraba fuera, metiéndose detrás del mostrador mientras aferra la palanca entre sus manos.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Mar 31 Jul 2018, 22:46

Mueve los pies jugueton y distraído mientras da una fuerte calada siempre sujetandolo por encima de la boquilla para evitar contagiarse de cualquier cosa que haya podido tocar, cualquier precaución es poca.
La radio suena y termina hablando una mujer que da noticias en el fin del mundo, habla sobre el calor y temperaturas, advirtiendo de temperaturas exremas en algunas partes del país, es cuando escucha un ruido proveniente del interior, rápidamente desenfunda con la izquierda la 1911 de su sobaquera y apunta por las ventanas hacía el interior.



(¿En serio?)Quizá es porque ha entrado demasiado rápido y sin fijarse pero desde luego que el dueño fuera un tacaño o un amante de lo viejo y casposo esta vez ha sido de gran ayuda. Se relaja y vuelve a guardar el arma frunciendo el ceño.

En las esquinas del local hay espejos lo bastante grandes como para ver si alguien está robando, nada de cámaras de seguridad, por lo que del que queda sobre el mostrador medio colgando puede verla como se arrastra hasta esconderse.
(¿No lo entiendo...Porque nunca me asalta gente decente?)Siente como el hastío se lo come por dentro, como una ansiedad por matar a ostia limpia mientras le echa la bronca por lo que está haciendo crece poco a poco dentro de él, obligándole a apagar el cigarro sobre el surtidor y tras asegurarse cosa que le sirve para contar hasta diez, baja del surtidor de un salto y se acerca al coche, de dentro saca una camisa azul clara y empieza a ponersela mientras sigue mirando el interior.
(Genial, encima nose cuanto falta para que lleguen,¿De dónde sale esta tia?)Cuando abroca el último botón se abre de nuevo el cuello de la camisa con una mueca de incomodidad y se arremolina las mangas hasta los codos sintíendo que al menos así no se ahoga por el calor.

-¡Eh! ¡Seas quien seas! ¡Es de muy mala educación acechar así a la gente! ¡Sal ahora y compartiré un poco de agua y comida contigo! ¡Si no sales quemo la gasolinera contigo y el resto de ratas dentro! ¡Tu misma!-Termina de decir sacándo el último cigarro y poniendolo en sus labios, camina despacio hasta la botella de agua y la deja sobre el capó, se apoya en la puerta del copiloto abierta, donde descansa la escopeta, se siente más en cobertura ahí.
-No tengo intención de matar a nadie que no se lo merezca hoy, por favor no me obligues a desperdiciar balas contigo, sal y no compliques más las cosas...-Se abre una lata de conservas, con unas albondigas y pisto, con una cuchara del ejército de plástico empieza a comer intercalando con la botella de agua, afilando la mirada y sonriendo con calma, sabe que dentro está lleno de ratas y bichos, por eso ha preferido quedarse fuera en lo alto hasta ahora.

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Abre y cierra la boca tratando de controlar su respiración apretando la palanca contra su pecho mientras el pelo se le pega a la frente. Ella en su soledad era feliz, no necesitaba de encontrarse con nadie durante el camino, pero el destino así no lo quería. Suelta el aire de sus pulmones y mira la mugrosa pared que tiene enfrente. Una mancha de color negro la pinta casi en su totalidad y puede distinguir como pequeños insectos vagan por ella alimentándose de lo que queda. Su labio se arruga en un gesto que se borra rápidamente al escuchar la voz masculina.
La había escuchado.
Su corazón late como un bombo marcando un ritmo desenfrenado, gateando despacio hasta llegar al cristal resquebrajado por los agujeros de bala que lo decoran. Se endereza un poco hasta que sus ojos pueden verlo moverse al rededor del coche, estudiando las palabras que escucha desde su posición.
Algo había aprendido a lo largo de su vida y era que los seres humanos eran imprevisibles e hipócritas.
Sus cejas se levantan con sus últimas palabras y sopesa todas las posibilidades antes de incorporarse totalmente. No tenía ningún arma con la que defenderse si él empezaba a disparar, así que con paso lento pero firme sale de la gasolinera.

Una brisa mece su cabello y se quita la mochila dejándola caer a la entrada del local junto su palanca tratando de darle a entender que iba en son de paz. Su mano derecha se eleva para apartar algunos mechones y le mira de arriba abajo, observando con envidia como come de una lata de conservas... La última vez que una cayó en su paladar habían sido largos meses atrás.
Moja sus labios con lentitud y se quita las gafas de sol teniendo que pestañear rápidamente por la claridad del día. -Alex - Dice mientras se señala con un gesto simple a modo de presentación.

Alexandra se muerde los labios tratando de controlarse, notando como la situación podría salirse de control en cualquier segundo. La esperanza de que todo sucediera rápido y sin la necesidad de tener un acercamiento era un pensamiento idílico para ella. Pero no siempre las cosas salían como uno quería... Cuanto antes termine con esto, antes podré seguir mi camino como si nada hubiera pasado. Piensa entrecerrando los ojos al mirar al cielo cyan manchado por las nubes.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Miér 01 Ago 2018, 16:20



Sin dejar de estar apoyado en el coche gesticula con las manos colgando por encima de la puerta y el techo.
-No estoy aquí para saquearte...-Su sonrisa para cuando ella va acercándose y puede verle bien ha desaparecido, sustituida por una mueca seria y poca habladora.
Sigue comiendo aunque se pasa la comida de una mano a otra sujetando la cuchara entre los dedos en su diestra, lo que le permite sacar lentamente el revólver tras su espalda a la altura de la cadera, con la siniestra levantandolo por encima del coche pero antes de que pase por encima por la puerta choca con esta, se le cae de las manos dentro del coche.

-Joder...Otra vez...-Espeta incrédulo cuando la escucha decir su nombre terminando de acercarse al coche.
(Podría ser una jugada, no sería la primera vez que me la hacen de esa forma)Este se agacha rápidamente a por su arma, a los piés del asiento del copiloto, no sin antes bajar la música a un volumen medio que les deje hablar después. Aprovecha para abrir el tambor y dejar caer las balas, gracias a la radio probablemente ni cuenta se daría, lo cierra antes de incorporarse y después de buscar con sus sentidos restantes donde se encuentra con calma le pregunta.

-Quien te envía?-No la apunta solo tiene el revólver en la izquierda, deja la lata en el salpicadero con la derecha, cambia el arma a la derecha y come con la izquierda con cierto cuidado de no manchar nada, la botella está en la puerta del copiloto, en la bandeja bajo el guardamanos de esta.
-Cuantos te siguen?-Sus movimientos son fluídos, denotando entonces la probabilidad de que sea ambidiestro o muy hábil con ambas manos. Siempre le da un espacio de tiempo para responder pero sin perder la paciencia ni alterar el rostro llega la última pregunta.
-Porqué pretendes matarme?-La apunta esta estirando el brazo desde la cobertura apuntandola directamente al rostro, mostrando bien el arma de frente.

Puede ver como se mantiene en guardia, pero no deja de comer, sonríe incluso en algunos momentos, sabe que tiene hambre.
(Pobrecita, pero es lo que hay, si intentas acecharme antes de comer e hidratarte tengo que asegurarme que de verdad no eres más que una chiquilla que se ha perdido en el fin del mundo, es lo que aparentas, lo que vendes, mirala, con esa palanca, me pregunto si siquiera habrá quitado alguna vida alguna vez)Niega con la cabeza terminándose la lata. Cuando lo hace deja la cuchara dentro y apoya la mano tambiñen en la puerta, cual vaquero en la trinchera del álamo.

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El sonido de la radio le recuerda a aquellas películas antiguas en blanco y negro, siendo imposible para ella no reprimir una pequeña mueca, arrugando los labios en lo que podría haber sido una sonrisa muy forzada. Le recorre la cara con los ojos, le parece un vagabundo que ha atracado a un oficinista y le ha robado la ropa sin motivo alguno.
El hombre le habla... ¿Qué no tenía intención? Eso eran sus palabras contra lo que realmente tenía pensado hacer. Sus pies se detienen a una distancia prudencial y ladea la cabeza al ver como se agacha a recoger algo del coche. Sus cejas siguen levemente fruncidas, haciendo evidente su desconfianza frente a él. Si tienes un coche... ¿Qué más tendrás escondido? Ese pensamiento cruza su cabeza rápidamente y da un par de pasos atrás cuando lo ve incorporarse.

La primera pregunta le resulta más que curiosa ¿Enviar? Se mantiene callada sin relajar su expresión. ¿Qué clase de persona era la que tenía enfrente que le hacía esa pregunta? -Nadie - Responde de forma simple encogiéndose de hombros. Sus ojos miran la lata de comida y la botella de agua.
Su siguiente pregunta la deja aún más descolocada y frunce aún más las cejas, siguiendo los movimientos de sus manos con la mirada - Nadie - Repite de nuevo, quieta y firme, esperando cualquier indicio de peligro en sus movimientos.
Su última pregunta le hace levantar las cejas y entreabrir los labios sin saber que decir. ¿Cuándo le dio a entender que quería matarlo? Al ver como la apunta con el arma, levanta la manos enseñando las palmas vacías. -¿Cómo voy a hacerlo? - A pesar de su voz serena su corazón no deja de latir con fuerza contra su pecho.

Se fija en el arma y en su tambor. A esa distancia no esta segura o no de si el arma estaba descargada. Se termina la lata y se apoya en la puerta... Alexandra da un paso adelante inspirando por la nariz con fuerza y le sonríe - ¿Apuntas con un arma descargada a una mujer indefensa? - Se la había jugado con esa pregunta, pero no tenía nada que perder -Solo quiero seguir mi camino con calma - Comenta mientras hace una mueca con el labio inferior y da una rápida mirada a su mochila a dos metros más atrás.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Miér 01 Ago 2018, 20:50

Mueve la mandíbula sin abrir la boca, masticando que nadie que dice y engullendolo, por cada muestra de actitud fingida, llegándo poco a poco a la conclusión más evidente y precisamente a la que no quiere llegar.
(Sin comida, sin agua, sin armas para deenderse realmente y se mantiene estóica)Va pensando en lo que ella abandona por unos segundos la actitud que estaba teniendo de no hablar más que para decir dos sílabas y le hace un par de preguntas que aunque cerradas y obvias se toma como una grieta a explotar hasta atravesar toda esa armadura emocional.
-Que conste que lo has tirado al suelo tú porque has querido...-La apunta a la rodilla derecha y dispara, el arma está vacía efectivamente.
Su voz suena bastante suave. Baja el arma y devuelve el martillo a reposar contra la recámara. Enfunda directamente su arma en la pistolera que tiene a la altura de los riñones.



El momento casi llega a volverse demasiado incómodo, pues Adam no parece muy dispuesto a hablar, observándola de brazos cruzados, aun así la música obra su magia, está escuchando uno de sus grupos favoritos y eso le saca por completo de la situación.
-Dusstin' off you're saviooooooor...-Canta nostálgico y como si se agarrara al ritmo de la canción se mente en el coche y saca una bolsa de viaje negra con cremallera, abierta, por ella asoman bastantes latas de comida en conserva. Deja todas las armas de fuego y cargadores que lleva en el coche, así como el cuchillo. Cierra sacándo la botella de agua y lo deja todo en el capo, bailando y cantando en el proceso, entre su locura innata y el calor el hombre está ya en punto máximo.

No se ha preocupado ni inmutado en responder a las preguntas de la mujer, ignorándola durante un instante, en lo que pone las cosas a su disposición para que pueda comer, incluso puede ver otra cuchara de plástico aun en su embalaje de plástico al lado. Terminado de ofrecer lo que puede para ella se retira ligeramente de esa parte, tratándola como un animalillo asustadizo.
-Bueno...-Sonríe ampliamente-...Está claro que necesitas ayuda y que te protejan...-Se sube de nuevo al surtidor dónde aun pilla sombra, el sol está en lo más alto debe de ser medio día.
-Pero yo no quiero tomar esa responsabilidad, nose si estás entrenada o no pero pareces bastante inútil en el buen sentido de la palabra, o en un sentido gracioso, en fin...-Se rasca la nuca un instante-...Nose cuanto, pero en menos de una hora van a llegar, si quieres irte vete, pero te cogerán y lo que te van a hacer...-Mira al horizonte mientras se le escapa una risilla.
-En fin, necesito conseguir echarle gasolina al coche y la manguera no encaja, no queda ni una sola bolsa o botella que usar, excepto la del agua y no...-Mira la botella de agua-...No me voy a morir de hambre o sed.
-Si lo consigo podremos abrir el sótano o largárnos de aquí, puedo al menos sacarte del desierto, no pareces tampoco una mala persona...-Se pasa la mano por la frente recordando que hace un momento era un gato asustado.
-No deberías acechar a la gente y decir que no tienes nada contra ellos y etc, porque entonces estás actuando como una lunática...-Abre los brazos terminando su alegato, algo más relajado suspira y mira las mangueras con pereza.
-De dónde eres Alex? Es de Alexandra verdad? No permitirás que la gente te llame por ese diminutivo no?...-Se le ve ligeramente ofendido con el tema, pero aun así baja de nuevo de un salto, encarado a la manguera.
(Menuda mierda todo...Al menos es guapa)Piensa sujetándo la manguera y observando la boquilla de nuevo.
-Quizá deberíamos echarle un segundo vistazo a la gasolinera...-Mira hacía el interior con una sonrisa.

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El arma apunta a su rodilla y de un momento a otro le parece que el tiempo va mucho más despacio. Ve como su dedo aprieta el gatillo y cada músculo de su cuerpo se tensa esperando el impacto. Una gota de sudor resbala por su sien cuando escucha el clic que daba paso al dolor, un dolor que no se presentó nunca. Su respiración, que se había cortado en el momento en el que iba a disparar, vuelve casi a la normalidad, cogiendo una bocanada de aire como si hubiera estado buceando durante largo rato.

La música suena y puede escuchar a los Red Hots tocar, ve al hombre cantar y por un segundo, el reflejo de su hermano. Recuerda cuando tenía doce años y su hermano le ponía Higher ground a todo volumen estando solos en casa y su padre se iba a algún bar donde poder llenarse las venas de alcohol hasta reventar.
Sacude la cabeza y ahí vuelve a estar ese desconocido que había jugado con ella. Al verle sacar la bolsa da otro paso atrás, pero al reparar en lo que contenía la boca se le hizo agua. La saliva se escurre con dificultad por su esófago y al ver que él se aleja, da unos cuantos pasos lentos sin perder detalle de sus movimientos.

Sus manos agarran la bolsita que contenía la cuchara y apenas tarda unos segundos en tomar una lata de pollo y pasta, abriendola y empezando a devorarla con ansia. El sabor no es como el que recordaba, pero era mucho más sabroso que las galletas rancias que llevaba en la mochila. Él vuelve a hablar pero no se digna a mirarle, sigue disfrutando de los matices de la comida aunque las palabras que suelta consiguen que partes de su cuerpo se endurecieran levemente, como pequeños tics que la recorren conforme habla.

OST

Le mira de reojo cuando la llama lunática, levantando una ceja con incredulidad. El lunático era él que había simulado que le disparaba, pero cuando escucha su nombre completo sus parpados se entrecierran y nota un fuerte calor en su interior, ignorando su siguiente comentario. De sus manos cae la lata vacía y la cuchara sobre el capo y camina hacía el hombre con la cabeza levemente inclinada hacía abajo y mirándole fijamente, tratando de fulminarlo con solo pestañear. -Alex de Alex pedazo de trozo de mierda - Le da un empujón en el hombro derecho mientras sus cejas se curvan hasta formar una arruga en su entrecejo. -¿A ti quien coño te ha dicho que necesito que me protejan? Tu eres el maldito lunático que va apuntando a las personas y haciendo preguntas de mierda que no tienen ningún maldito sentido. Todos los hombres sois iguales. Cerdo ególatra. - Cada palabra que sale de su boca es mucho más alta que la anterior, gritando contra su cara hasta acabar de golpe. -Me das puto asco tu y la gente como tu. Sois escoria
Un suspiro brota de sus labios y sonríe con alivio una vez pero, segundos más tarde, su cara se contrae en una expresión de vergüenza y se echa hacía atrás negando con la cabeza, llevando las manos a su cabeza. -No, no...- murmura agachando la cabeza -L-Lo siento...
No era la primera vez que eso le ocurría pero las últimas veces había estado sola. Traga saliva y se encoge esperando la posible paliza que le iba a caer tras sus palabras.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Jue 02 Ago 2018, 03:18

Sus ojos se clavan en la lata que cae al suelo vacía, pero este aun está en estado de shock, recordando lo mucho que le ha costado conseguir toda esa comida, con la mirada perdida, como un doberman que se queda empanado mirando una mosca un instante.
Siente el toque en el hombre y tan solo la mira a los ojos sin inmutarse ni un pelo por sus palabras, aunque poco a poco su rostro se va entristeciendo. Cuando le da el último grito a escasos centimetros de su cara este empieza a sonreír levemente incluso antes de que termine lo que está diciendo, su cuerpo está relajado.



-¿Lo sientes?-Enarca una ceja dejando esa sonrisa en una medio dibujada en sus labios y después cierra los ojos y se echa a reír. A carcajada limpia, se llega a sujetar el estómago incluso.
-He visto la sincerdad...-Hace un esfuerzo por parar de reír y ponerse serio-...He visto sinceridad pura en esa mirada Alexandra-Vuelve a sonreír como un demente-...De nada por la comida...-La mira fijamente como una serpiente, aprentando los puños con fuerza pero sin dejarla que vea como tiembla por lanzarse sobre ella y darle la paliza de su vida.

-No voy a culparte por sentir miedo y odio, quien no se siente así hoy en día? Pero cuando pasen los días, las semanas, los meses en el desierto, cuando el calor te coma y te devore si es que no lo hacen ellos antes pensarás, "Porque? Porqué tuve que ser tan gilipollas por alguien que me ha dado comida y agua a cambio de nada? Porqué fui tan gilipollas con alguien que ha dado quince años de su vida por luchar por el viejo mundo y aún en el nuevo sigue luchando a su manera?-Lo dice todo bastante serio a pesar de como es él.

-Si tanta asco te doy ya sabes...-Mira la carretera cruzando ambas manos frente a su cuerpo en una pose bastante elegante.
-Tienes carretera de sobra para empezar a marcharte cuando quieras, yo tengo que arreglar toda esta mierda y no me apetece darme la vuelta para trabajar y que te de un venazo y empieces a hablarme de tus traumas, de que tu padre te pegaba y que también era militar, que bebía y bla bla bla, conozco esa historia de miles de bocas, no me interesa, haber hecho lo mismo que yo, dos ostias al viejo y a seguir con la vida. Ni soy tu puto padre, ni tu puto hermano, como te he dicho no tengo porqué hacerme responsable de tí...-Termina de decirle acercandose a ella inclinándose para imitar su gesto de hablar cara a cara pero sin llegar a gritar como ella, se nota que tiene bastante más experiencia y temple, no parece un discurso muy personal, no debe de ser la primera superviviente que se encuentra, ni que fuera la primera vez que se ve en una situación así.

(Es una mierda, pero no tengo porque aguantar esto, si lo que quieres es morirte corre vete y muere)
Aparta el rostro levemente y da un par de pasos atrás dándole espacio para que pueda girarse a por sus cosas y él sigue con la manguera, parece que ha encontrado un modo de quitar la bocaja, se le ve bastante serio y distraído, aun siente los impulsos de estrangularla con la manguera, llevarla hasta la puerta del coche y dejarle la cabeza como un platano, no le costaría mucho. Suspira una vez alejándo momentáneamente esos pensamientos de su mente.

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La risa que suelta el hombre la pilla por sorpresa, mirándole con el miedo reflejado en los ojos y levemente encogida. No había sido sincera, ni siquiera había tenido oportunidad alguna de medir sus palabras.

OST

Sus ojos azules la miran duramente mientras sus palabras calan en su cerebro como un virus que lo infecta poco a poco, pasando del miedo a la tristeza en un segundo. No le daba asco, ella no quería decir esas palabras pero algo dentro de ella había explotado, como un niño que berrincha porque no le dan la piruleta.
-... No me apetece darme la vuelta para trabajar y que te de un venazo y empieces a hablarme de tus traumas, de que tu padre te pegaba y que también era militar, que bebía y bla bla bla, conozco esa historia de miles de bocas, no me interesa, haber hecho lo mismo que yo, dos ostias al viejo y a seguir con la vida. Ni soy tu puto padre, ni tu puto hermano, como te he dicho no tengo porqué hacerme responsable de tí…- Esas palabras la rompen por dentro como un cristal que se hace añicos contra el suelo, llenándose sus ojos de lagrimas conforme se acerca, intimidándola con su presencia al ser más alto que ella.

Cuando le da la espalda e ignora su presencia una lágrima se resbala por su mejilla hasta caer en la arena que pisan sus pies. Solloza en silencio y se aleja de él, girando sobre sus pies y volviendo hasta la entrada de la gasolinera donde aún están su mochila y palanca.

-Eres un trozo de mierda que no sirve para nada. Ojala estuvieras muerta tu y no tu madre. Puta asquerosa.-

Tiembla mientras trata de limpiarse las gotas que caen de sus ojos, apartando esos recuerdos de su mente. No le culpa de como la ha tratado, poco es lo que ha hecho aunque tal vez, el dolor físico lo hubiera soportado mejor. Aún de espaldas a él se permite dirigirle una última mirada con la mochila ya a la espalda. -Lo siento - Su tono de voz es bajo, tanto que no espera que la escuche.
No tenía que haberme acercado... Las personas somos seres horribles...Piensa mirando su reflejo en el cristal manchado y comienza a caminar despacio y tambaleante en dirección contraria.
La comida en su estomago se revuelve a causa de los nervios de los últimos segundos, notando como las arcadas luchan por salir. Tose con fuerza y se inclina, vomitando lo anteriormente comido. Esta vez las lágrimas salen con mucha más fuerza y no puede evitar gimotear mientras mira el desperdicio que ha echo. La única comida decente que había tenido en meses y ahora estaba desperdigada por el suelo. Pasa el dorso de la mano por sus labios y aprieta los ojos enderezándose y cogiendo aire, volviendo a reanudar el camino lentamente.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Jue 02 Ago 2018, 14:36

Consigue sacar la bocaja en un extraño movimiento de rosca y presión, lo cual hace que caiga un ligero hilo de gasolina hacía el suelo, aunque nada importante, Adam baila sobre ella como si fuera lo más preciado del mundo, de la historía, más que el fuego en sí.
-Wuu! Joder! Si! Ahora si vamos a tope...Alex...-Se gira buscándola con la mirada y se queda de nuevo en silencio, con gesto serio, tragando saliva. Respira profundamente y se rasca la cabeza nervioso, ya al borde del colapso.



-A dónde te crees que vas?-Sonríe bajando las manos, como si hubiera encontrado una solución, la mente de Adam es peligrosa y extraña, no ha sobrevivido tanto porque sea un antiguo miembro de los Seal distinguido, sino por su forma de ver la vida de pensar y conectar con las personas.

-El destino te ha traído por un motivo hasta aquí, pendenciera, no querías hacerme daño pero bien que me estabas acechando y aunque me has visto peligroso por alguna razón que no puedes explicar no puedes dejar de acercárte verdad? Puede que incluso no por encontrar supervivientes sino un refugio un lugar dónde descansar...-Acerca la manguera al cochey abre la tapa del deposito, dejándola dentro descansar, sin que salga gasolina alguna, no hay bocaja que demande presión a la bomba de distribución.

-Mira...-Se vuelve a rascar la nuca y apoya las manos en el coche agachando la cabeza un segundo y volviendo a levantarla.
-Lo siento vale?...-Parece haberle costado bastante-...Son muchos años viviendo sin piedad y estoy...-Se acerca a ella más tranquilo con la botella de agua y una chocolatina que saca de su bolsillo-Intentando ser mejor persona, en proceso.
-Cuando estás de mierda hasta el cuello no puedes deshidratarte Alex, puedes morir de forma muy estupida, come, pero despacio, tienes que tranquilizarte...-Se le nota que está haciendo un esfuerzo muy grande por ayudarla, como si una parte de él aun quisiera darle un par de bofetadas más para hacerla despertar del todo.
-Sabes usar una escopeta?-La mira de arriba abajo, ahora mismo no está en su momento más sexy ni poderoso, por lo que simplemente añade-...Bueno, me vale con que hagas guardia mientras intento arreglar el generador que tengo ahí dentro...-Se encoge de hombros tras darle el agua y la comida y se acerca de nuevo al coche, de él coge la escopeta del asiento del copiloto y se la lanza en vertical, acto seguido hace lo propio con las gafas de sol que tiene, para que pueda usar bien la vista.

-Bueno, a partir de ahora, hasta que me ayudes a salir de aquí harás lo que yo te digo en pago por los suministros que te he dado, después si es lo que quieres cada uno seguirá su camino, no me deberás nada, incluso podrás fingir que no me conoces...-La mira lidiando con todas las cosas que le ha pasado para que coja con una sonrisa.
(Joder...Casi abandono a la muerte a otra persona inocente...)Suspira y se estira, esperando su respuesta.

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Su respiración casi vuelve a la normalidad cuando llega ka voz del hombre a sus oídos parándose en seco a su pregunta. Habla del destino y la llama pendenciera, gira su tronco superior para mirarle con la cara empapada en lagrimas. Su cara esta roja por el esfuerzo y tiene que sorber por la nariz para que no se le cayeran los mocos, mostrando aún un puchero en sus labios.
Lo ve bajar la cabeza y se termina de girar agarrando su mochila por las asillas, estirando de ellas mientras mantiene la cabeza gacha. Le pide disculpas y no puede evitar sollozar como una niña pequeña. Se sentía mal por qué él no debía estar pidiendo disculpas y las palabras que quería decirle venían a su mente pero no salían por su boca, el nudo en su garganta se lo impedía.
Asiente a su pregunta sin mirarle, sintiendo una vergüenza y un remordimiento que la carcomía por dentro por todo lo que había echo, cogiendo con manos temblorosas el agua y la chocolatina que le ofrece. Poco a poco levanta la cabeza, guarda la chocolatina en su pantalón y da un pequeño trago de agua, limpiándose la boca con esta y luego escupiendo para así poder dar otro trago de agua ahora con la garganta más aclarada.
Le lanza un arma, concretamente era una escopeta Benelli M4, la recordaba de cuando trató de hacer el servició militar y la echaron por ser "demasiado blanda". La coge en el aire y se sorprende de lo que pesa, cayendo la botella de agua cerrada al suelo. Se inclina para recogerla y la coloca en el capó del coche, agarrando bien el arma y colocando la culata en el hombro. Traga saliva tratando de verse a si misma en su mente pero él la saca rápidamente de sus pensamientos, asintiendo con la cabeza.

-Gracias- Dice mirándole de reojo con la voz aún tomada por el llanto y la nariz taponada- ¿Eres militar?-Pregunta simplemente guiada por la forma de hablar que tiene, esperanzada de que si fuese así, pudiese darle una pista de su hermano. -Tengo... o tenía un hermano que es militar - Su voz vuelve a quebrarse -Si yo te dijera un apellido... ¿Tu podrías recordarlo? - Esta vez si levanta la cabeza, mirándole directamente a los ojos perdiéndose en el profundo azul que era su mirada.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Vie 03 Ago 2018, 01:22



Sonríe muy satisfecho con las respuestas que ve por parte de la joven, algo aliviado por ver como poco a poco la situación va dando la vuelta, se acerca para tomar la botella del capó y beber un poco antes de irse.
-Si, creo que sí, aunque te lo advierto si es uno típico como, smith, johnson, te advierto que estuve allí quince años, ya no formo parte del cuerpo, me declararon traidor y bueno...-hace un ademán y se cruza de brazos.
-Adelante, si puedo ayudarte lo haré...-Sonríe esperando que le pregunte por el apellido de su hermano, aunque sin decirle nada ya la mira cual robot analizando sus rasgos y pensando en si recuerda a alguien así en los marines o en algún otro cuerpo que no fueran "Los Pendencieros", sabe que desde luego allí no acabó.

-Aunque también te digo que aunque sobreviviera al ejército el fin del mundo es otro tema...-Hace una mueca antes de dejar un gesto más neutro, mirándo de reojo el coche, aliviado por que vuelva a sonar John Denver, echa mucho de menos Huntington, Virginia occidental, suspira un instante en lo que ella le pregunte o piense lo que le quiera preguntar.
(Y porqué no un castillo? Jimmy tiene la puta razón, va a ser la puta ostia de grande...)Ríe ligeramente sumido en sus pensamientos un instante antes de negar con la cabeza y responderle.
-No te olvides las gafas de so, aquí tanto reflejo puede dañarte la vista y te necesito afilada cual navaja...-Se las acerca directamente con las manos.

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Lo sigue con la mirada mientras se recoge las mangas del jersey de tela blanca que llevaba. Su piel es tan pálida que apenas se diferencia de su ropa pero las manchas de cicatrices cubren casi en su totalidad su brazo dando la impresión de ser antojos. Quemaduras y todo tipo de cortes se reparten. Esta tan nerviosa por la posible respuesta que apenas piensa en lo que hace.
-Gibson - Dice y se acerca a él moviendo los labios para intentar dar con las palabras adecuadas -Tiene el pelo marrón y lo solía llevar muy corto, también... también mediría lo mismo que tu y.. y.. - Hace un esfuerzo por recordarle, apretando los ojos con fuerza mientras se muerde los labios, sintiendo la frustración recorrerle el cuerpo. -Se llama Desmond, debería tener ahora treinta y cuatro años. - Se pasa una mano por la cara ofuscada. ¿Como era posible que no recordara a su hermano? -Yo... la última vez que lo vi tenia trece años...

Deja caer los brazos a ambos lados de su cuerpo, oscilando la derecha por el peso del arma. Sabe que el fin del mundo no es como la guerra y muere de rabia por decirle que la llamaron diciéndole que había muerto pero, en el fondo de su corazón, tenía el presentimiento de que no era así, de que le mintieron por algo, por algo que su cerebro era imposible de imaginar. Negó con la cabeza sin poderlo evitar y levanta la cabeza al escucharle reír, mirándole con cierta ensoñación, queriendo tener la fuerza para volver a reir.
Toma las gafas con la izquierda sin poder dejar de mirar esos ojos, queriendo fotografiarle sobre un fondo negro con algo que de contraste a la profundidad de su mirada. Era como el fondo del profundo mar azul, lleno de misterios, maravillas, historias, leyendas y muertes. Suspira y pestañea varias veces para poder salir del mundo en el que se había metido, tratando de ver más allá de lo que había ahí. -Gracias- Se las pone y mira a su alrededor.

La música suena de fondo dando una bonita y melancólica banda sonora, otea el borroso horizonte mientras no puede evitar seguir el ritmo de la canción con el pie derecho. Se aparta el pelo con un movimiento de cabeza y canta por lo bajo. -...And a new day will dawn for those who stand long. And the forests will echo with laughter... - Se muerde los labios con el deseo de ir y apagar la radio que la hace sentir tan frágil en ese momento, saturandola de sentimientos que deseaba dejar encerrados en un cofre de latón bajo llave, escondido en lo más profundo de su ser.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Vie 03 Ago 2018, 15:58

No deja de mirarla a los ojos, su piel, sus cicatrices, todo lo que pueda ser ella, hasta como habla, como se expresa o que tipo de palabras elige, no obstante así en principio no le recuerda a nadie en masculino que haya conocido. Decide esperar antes de contestar, empieza a darle más detalles.
(Eso es todo lo que puedes darme?...Joder...)Piensa arqueando una ceja hasta que dice la edad, ahí es cuando respira hondo y cierra los ojos un instante como si tratara de volver al pasado de una forma muy extrasensorial.

-Hace tiempo...Cuando me alisté, tenía casi los venti-uno ya, en el centro de instrucción de carolina del norte. Un tipo alto aunque no tan alto como yo, de pelo corto y de una edad similar a la mía, fue el mejor de su clase como yo lo fuí de la mía, nos dimos la mano antes de pasar a la ceremonia, un tipo muy elegante, inspiraba mucha tranquilidad, como si colmar su paciencia fuera imposible...-Abre los ojos mirándola con una ligera sonrisa.-Recuerdo que cuando le pregunté por su nombre me dijo soldado de primera clase Gibson, me reí porque yo tenía en casa en aquella época unas buenas guitarras suyas. Recuerdo esa anécdota, tengo sobre los treinta y cinco si mis cálculos no me fallan, por lo que podría ser él...-Poco a poco aprieta la mandíbula como si fuera recordando un poco mas.

-Lo siento pero...-La pausa que hace es apenas imperceptible pero cambia su discurso.-...Tu hermano fue uno de los mejores soldados que tuvo el ejército, creo que terminó siendo artificiero, nervios de acero y una gran fuerza psicológica creo...-Se echa a reír y pone las manos junto a sus caderas, no le cuesta mucho fingir naturalidad, ya se le ve la olla de normal.
-Si sigue vivo, que no estoy afirmando que lo esté, seguro que lo encuentras con la ayuda apropiada...-Le da una palmadita en el hombro y se dirige al interior de la gasolinera con media vuelta y sin más ceremonia.

Al entrar ignora todo el desastre y va hacía la trastienda directo, al entrar en ella deja de escuchar lo que hace o dice. Pasan unos minutos hasta que sale de allí sin camiseta, sucio y bastante enfadado.
Va directo al Mustang, una vez allí, apaga la radio, quita las llaves y se vuelve a marchar directo dentro, no sin antes parar, levantar una mano con el índice y musitar.
-Lo tenemos...Vengo enseguida...-Y de nuevo vuelve a meterse dentro, pasan varios minutos más y ella puede escuchar como suena la correa de un motor, durante unas quince veces, hasta que finalmente arranca y se encienden algunas luces de la gasolinera así como el motor de los surtidores, de la manguera que hay metida en el coche empieza a caer gasolina dentro del depósito, hace mucho ruido y se tambalea, quizá deberían acercarse a controlarlo antes de que pase algo mal.
-¡Eeeesooooo es zorraaaaaa!-Se le escucha gritar desde dentro.

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Lo escucha atenta, analizando cada palabra que sale de boca. La envidia la invade levemente, mordiéndose los labios cuando lo describe. Mucha gente había echo comentarios sobre su apellido en largas ocasiones y su hermano solía gastar bromas sobre ello. Sonríe con él, sabe perfectamente que habla de Desmond pero al ver esa pausa empezando con un "Lo siento", su rostro vuelve a ser el inexpresivo que era antes.
Siente que lo que le dice es solo por intentar animarla, pero suena a que todo se acabó para él hace mucho, el día que recibió la llamada. Con el último golpecito sobre su hombro lo sigue con la mirada hasta que se pierde en las sombras de la gasolinera, suspirando intentando no darle muchas vueltas a la cabeza.

-Desmond... Desmond, despierta. ¡Es Navidad!

Los recuerdos la siguen perforando como puñales que atraviesan su alma y la pierden de la realidad, de lo que ocurre a su alrededor. Sus ojos están puestos en el horizonte aunque no le presta atención, la desilusión pasa por su pecho invadiéndola, apretando las manos en torno a la escopeta. No lo había pensado hasta ese momento, el hombre la había dejado sola con el coche, las armas y los suministros. La tentación de agarrarlo todo y desaparecer eran grandes y su cerebro le gritaba que lo hiciera, pero se negó. Ya le había tratado suficientemente mal como para ahora encima robarle.
Escucha las pisadas a su espalda y se gira, abriendo los labios con sorpresa. Estaba claro que ese hombre tenía un cuerpo que no envidiaba ni al mejor de los modelos a pesar de sus cicatrices, ahora más que el vagabundo que había visto antes, le parecía el típico mecánico frustrado. Traga saliva al verle pero vuelve a mirar al horizonte al ver la expresión de enfado que traía, pensando que era mejor mantenerse callada.

Los minutos pasan y el sonido de un motor tratando de arrancar a su espalda la sobresalta. No puede verle pero sabe que esta en algún lugar de la vieja gasolinera haciendo Dios sabe qué. Levanta las cejas al escuchar por fin al motor trabajar y ver algunas luces encenderse. El cartel, al que le faltaban algunas letras, parpadea fuertemente hasta que salta una chispa y se apaga, aún así, todo parece funcionar. Mira el coche y como la manguera tiembla, corriendo hacía ella para agarrarla con la mano izquierda e impedir que la gasolina tocara el suelo.
Sonríe pensando en que si la gran parte de la gasolina funciona, tal vez podría haber agua corriente con la que asearse un poco. -¿No crees que esto podría atraer a esas cosas? - Pregunta con un tono de voz elevado para que le escuchase por encima del motor

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Lun 06 Ago 2018, 04:43

Sale al cabo de unos segundos limpiándose de suciedad y grasa el cuerpo con un resoplido, victorioso, alza la manos mientras la observa, buscando penetrar su mirada, tratando de dar a entender sin decir nada, que ha logrado la victoría máxima. Conforme llega al coche, mete la llave en el contacto y vuelve a encender la radio.

-¡Eso espero, que nos oigan!-Empieza a dar palmadas al ritmo de la canción y se acerca de nuevo a la manguera, tomándola sin tocar su mano en ningún momento.
-Tranquila, ya me ocupo yo del resto...-No le dice nada más pero se la va a quedar mirando hasta que suelte la manguera.
-Mira...-Va pensando en como cojones va a detener el flujo-No te quiero mentir ese sótano es pura mierda, aquí viven un par de hermanos pirados, van con una camioneta...-Empieza a pensar en formas de sellar la manguera o desviar el flujo de gasolina sin perder el hilo de lo que está diciendo.
-Se dedican a secuestrar a supervivientes, especialmente-La mira un momento con una sonrisa bastante demente, arqueando una ceja y cabeceando hacía un lado levemente.

-La cuestión...-Ve que el déposito se va a llevar y saca la manguera de golpe dado varios pasos hasta la carretera empezando a dibujar lo que parece una "F".
-...Es que me van a pagar en munición por joder a esos cabronazos a base de bien, la hermana pequeña...-Se queda en silencio al ver que ya no sale más gasolina y se ha quedado por la segunda letra una "U" sin acabar.
-Joder en verdad si nos vamos ahora no nos cogerán nunca...-Deja de jugar con la manguera entre sus piernas y la deja en el suelo.
-Si quieres irte puedes hacerlo, no dejaré que vayan a por ti...-Se sienta sobre el capó y se estira a tomar el sol tapándose la cara con el antebrazo.
-Pero si prefieres quedarte seguro que entre los dos acabamos con esos hijos de puta...-Sonríe ante todo, muy tranquilo, como si de alguna forma ya solo le faltara esperar.


Rivales...No tenemos:




¿Quién está dispuesto a pagar para las preocupaciones olvidar?
Tu problema sin aparente solución yo lo arreglo con sólo un poco de munición
Tú tranquilo y yo nervioso, siempre que con las monedas no seas envidioso
Aquel tesoro adorado en tu casa pronto será colgado, pero, ojo, que quien no paga es llorado
Nunca nos vimos pero tu vida ahora es mejor y yo a un buen bistec le metí el tenedor
Brindo por la fortuna con una copa en alto y casquillos por lo bajo
Soy mercenario y esta vida no la cambio

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La música vuelve a sonar y ella le mira con la interrogación dibujada en la cara. ¿Quién en su sano juicio querría que tanto zombies como personas le encontrasen en estos tiempos? Su buen humor le molesta, sentía que ese hombre vivía en otro mundo o, directamente, que estaba tan chalado que no sabía ni donde estaba... Suspira soltando la manguera cuando él la coge y se aleja lentamente sin apartar la mirada hasta el último momento, mirando al horizonte de la carretera.

El hombre empieza a hablar, a contarle por qué y para qué esta allí y, por supuesto, que va a sacar a cambio de todo esto. Lo mira sorprendida, sin entender exactamente si valía o no la pena arriesgar así la vida por un par de balar que, a lo sumo, solo atraerían a más de esas cosas.
En ese momento que le escuchaba hablar así empezó a preguntarse más cosas sobre él y si su hermano habría acabado igual o peor, teniendo que hacer Dios sabe qué para sobrevivir. Se estremece solo con imaginárselo y le sigue con la mirada para ver como se pone a jugar con la manguera entre sus piernas, rodando los ojos y dándole la espalda hasta que lo escucha subirse al capo, viendo como se tumba tan tranquilo.

Bufa como un gato y pone los ojos en blanco. -Y si tan pirados están como dices, ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? - Su pregunta se queda unos segundos en el aire antes de continuar - ¿Y por qué su hermana quiere que les jodas? - Supuso que algo muy malo tenían que haber echo para que su propia hermana quisiera darles un escarmiento. Se apoyó contra el morro del coche dándole la espalda, dejando la mochila apoyada sobre la chapa de metal para descansar los hombros. -¿Y qué se supone que tienes que hacerles?

No se da cuenta de que de pronto todo parece haberse vuelto interrogatorio, pero estaba pensando en si le valía la pena a ella quedarse allí y ayudar. Nunca había matado a nadie aunque las ganas no le habían faltado pero, aún así, no se atrevía a ello, no quería. Sabía que en el momento en el que cruzase esa linea, no había vuelta atrás y nada sería como antes.

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Re: En busca de una lágrima en la arena

Mensaje por BalioN el Lun 06 Ago 2018, 06:19




No contesta a ninguna de sus preguntas disfrutando de la canción como si fuera lo último que le quedara por hacer antes de que llegaran los canibales. Hasta que hace la última de ellas y parece haber quedado satisfecha de preguntar.
Baja el brazo y se incorpora levemente apoyando los codos en el coche, la mira fijamente, preocupada, dubitativa.
(Joder...Quizás no ha sido buena idea, creí que pasaría como con Victoría que se vendría arriba por momentos...)
Se baja del coche sin mediar palabra y toma la escopeta por donde ella no la sujete, si tiene la en la agarradera para el sistema de expulsión y admisión de cartuchos entonces también toma con fuerza su mano. La mira fijamente con una sonrisa, nada en general parece perturbarle si tiene al menos un algo con lo que seguir hacía delante.

-Primero...-Tira de la corredera haciendo salir un cartucho-...Aunque no en orden...-Saca otro cartucho sin dejar de mirarla pegándose cada vez más a ella.
-Lo que voy a hacerles no lo sé, me refiero a si morirán rápido o no, pero desde luegon van a morir...-Vuelve a tirar de la corredera sacándo un tercer cartucho.
-Segundo...-Y ahí va el cuarto cartucho-...Quien me ha contratado es una niña, que consiguió esconderse cuando esos bastardos se llevaron a su hermana mayor que no tendría una edad mayor a la tuya...-Quita el quinto cartucho con fuerza-...He visto lo que le han hecho, los muy psicópatas y canibales...-Hace una pausa poniéndose aún más serio.-Y si estoy así de tranquilo es porque me considero alguien muchíssimo peor...-Quita el sexto cartucho hacíendo mucho enfasis en el "muchíssimo" y suelta la escopeta, poniendose de cuclillas con la espalda recta para recoger la munición.

-En el fin del mundo cada tiro cuenta Alex, no puedes empezar a disprar como una loca, dos objetivos, dos disparos, quien lleva la escopeta no puede permitirse fallar...-Se acerca al coche y abre el maletero, lanzando los casquillos dentro, lo cierra y se acerca a ella para usar la palanca que trae de mientras. El cuchillo aún va enfundado, termina por acercarse al último surtidor y empieza a medir por donde va a golpear para que salga toda la gasolina.
-Si has acabado con el tercer grado dime, ya tienes un plan o toda la recompensa será para mí?-La mira desafiante.


Rivales...No tenemos:




¿Quién está dispuesto a pagar para las preocupaciones olvidar?
Tu problema sin aparente solución yo lo arreglo con sólo un poco de munición
Tú tranquilo y yo nervioso, siempre que con las monedas no seas envidioso
Aquel tesoro adorado en tu casa pronto será colgado, pero, ojo, que quien no paga es llorado
Nunca nos vimos pero tu vida ahora es mejor y yo a un buen bistec le metí el tenedor
Brindo por la fortuna con una copa en alto y casquillos por lo bajo
Soy mercenario y esta vida no la cambio

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No le escucha bajar del coche inmersa en sus pensamientos, con la mirada perdida en la larga carretera, respirando pausadamente hasta que siente su presencia cerca de ella. Levanta la cabeza para mirarle y se sobresalta al notar su mano sobre la propia, moviendo los ojos nerviosa por su cara, viéndole sonreír.
Empieza a hablar y tira un par de cartuchos al suelo acercando su cuerpo al de ella, poniéndola más nerviosa y obligándola a retroceder hasta que sus piernas chocan con el capó, quedando levemente inclinada sobre él, tragando saliva y encogiéndose cada vez que un cartucho salía volando de la cámara del arma. Cada palabra que había usado caló muy dentro de su cerebro, estremeciéndola, dejando que su mente se lo fuera imaginando todo con cada articulación del hombre.

Al soltarla y acuclillarse ella vuelve a enderezarse lentamente, mirándole con las cejas levantadas y cierto miedo en la mirada aún no de tener motivos, solo con su forma de hablar y su expresión corporal ya la había echo temblar. Sus ojos viajan a la escopeta entre sus manos, mirándola al ver que él no tenía pensado volver a recargarla y la había dejado solo con dos balas. -Yo no puedo... No puedo matar personas - Le dice con un hilo de voz, dispuesta a renunciar cuando ve su mirada, retándola.

Han echo cosas horribles Alex... Y seguirán haciéndolas si no se les pone un fin... Piensa tratando de darse ánimos a si misma, argumentando las palabras del hombre que tenía enfrente, tratando de no dejarse llevar por el miedo.

-Esta carne esta poco echa. No sirves ni para hacer unos simples filetes... Lárgate de mi vista.
- Pero papá...
- ¡Te he dicho que te largues!... ¡Ah! ¿No te vas? Entonces ven aquí... -

Un escalofrío la recorre y se muerde los labios. Su conciencia no soportaría cargar con la muerte de dos personas, pero eso no eran personas, igual que tampoco lo era su padre. Agacha la cabeza acariciando el cañón del arma con los dedos, aún pensando en que decir. -Un mal menor por un bien mayor... - Murmura -Un mal menor por un bien mayor... - Repite de nuevo como un mantra y levanta la cabeza para mirarle pero, esta vez, con seguridad y una chispa de coraje.

-Esta bien... - Suspira ofuscada, cogiendo aire para soltar la única gran idea que le vino a la cabeza -Si dices que se dedican a secuestrar mujeres para... - hace una pausa -... Para comérselas o lo que sea, yo puedo hacer de cebo...

Se lleva una mano a la mejilla, rascándola con el dedo indice mientras por dentro ya se esta arrepintiendo terriblemente de lo que ha dicho. ¿En qué momento había dejado de importarle tanto su vida?

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Re: En busca de una lágrima en la arena

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