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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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¿Y si me pierdo a mi misma? [Libre]

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06 de agosto de 2015. 08:30.
En algún lugar...

Primero pasaron los días, poco a poco, luego les prosiguieron las semanas... Y a día de hoy los meses. No parecía quedar nada de Darcy Alexander, se movía como podría haberlo hecho uno de ellos, por necesidad, por instinto, por hambre incluso.

Hacía meses que se había separado de su padre y hermano, los había perdido y por más que trató de dar con ellos no fue capaz de localizar a ninguno. Darcy había tratado de seguir las rutas que habían planeado con anterioridad, pero era como si su familia hubiera seguido otro camino. Eso o... No, se negaba a pensar en esa opción. Seguían vivos, si ella aún se mantenía en pie, ellos que eran más fuertes aún vivirían.

Cargaba con su mochila por una zona boscosa, al pie de una zona de montañas que rodeaban un inmenso valle. Darcy había encontrado una pequeña cabaña en la que se había refugiado en los últimos días. Debía ser cuidadosa, pues aunque no llegaban muchos caminantes hasta aquella zona, de vez en cuando estos salían de la nada. También debía ser cautelosa con el entorno, no era un lugar pacífico y menos con los tiempos que corrían.

Hacía un par de semanas, tal vez incluso un mes, llegó un extraño tipo. Si seguía con vida era porque al final del todo Darcy era fuerte. Los días pasaban lentos a la vez que rápidos, uno tras otro... Amanecía y anochecía día tras día y ella se sentía igual o incluso más muerta que ellos. El peso de la rutina caía con fuerza sobre sus hombros, pero ella seguía y seguía.

Se levantaba, salía, revisaba los alrededores, revisaba las trampas, las armaba de nuevo, volvía a la cabaña, cocinaba algo... Comía, salía a dar una vuelta, cazar de nuevo, se acercaba a lo alto unas rocas para contemplar la puesta de sol, regresaba a su cabaña, la aseguraba, comía algo, trataba de dormir y de nuevo vuelta a empezar.

Aquel día cargaba con una ardilla, la despellejaba ya sin sentir el más mínimo sentimiento de pena o asco. Tenía las ropas manchadas, al igual que las manos de sangre y no sentía nada más allá del hambre, era efectivamente como si nada humano quedara ya en Darcy Alexander, ¿pero sería del todo así?


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Re: ¿Y si me pierdo a mi misma? [Libre]

Mensaje por Aksel Ravn el Mar 10 Jul 2018, 18:20

Falta poco para que anochezca y me he alejado mucho de la Prisión, así que lo más probable es que no llegue ya hasta mañana. Sí, debo refugiarme en algún lugar para pasar la noche y mañana con las primeras luz del día regresaré. Viajar de noche es bastante peligroso y más por una zona como esa; no hay más que árboles que impiden una buena visión.

Podría ir derecho hacia una horda sin darme cuenta hasta acabar a escasos metros frente a ellos o menos incluso. Además de que allí abajo entre los árboles la claridad es aún menor, las ramas impiden que la luz avance y no se ve ya prácticamente ni una mierda y eso que aún no ha hecho más que atardecer.

Observo la brújula con la que viajo, sigo hacia el sur, ya que tampoco deseo alejarme más de esa ruta. O sino mañana estaré en las mismas para volver. Escucho un sonido que no tardo en identificar como el sonido que hace el agua al caer. Tal vez haya un río por aquí cerca y me va a venir francamente bien, para rellenar mi botella de agua. Me acerco sorteando un par de árboles y efectivamente ahí hay un pequeño río que desciende hacia el sur. Miro hacia mi alrededor, no se ve nada.

Me acerco a la orilla con la botella de agua en mano y la relleno. Cuando alzo la mirada me percato de que antes no he mirado bien. A lo lejos distingo una figura humana, está sentada en una roca haciendo algo que no logro distinguir. Sorteo el agua con cuidado de no mojarme demasiado. El río es estrecho y aprovecho un par de rocas que sobresalen en el agua para pasar. Es una mujer, al acercarme siento la necesidad de agarra con fuerza el mango del hacha. Despelleja con gran maestría una ardilla (creo) y esa visión me produce cierta inquietud.

Hola... — Alzo un poco la voz para que me escuche, ya que parece encontrarse en otro mundo. Siento la tensión golpearme en el pecho con fuerza, no parece una persona muy amigable.


Aksel T. Ravn

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¿Qué quedaba de la Darcy de siempre en aquella mujer? Darcy siempre había sido cariñosa, buena, siempre había tenido cierto reparo a la hora de cazar y sin embargo ahora allí estaba, despiezando a aquel pobre animal como si fuera la cosa más cotidiana del mundo. Tenía algún que otro arañazo en la cara, por los brazos, además de una buena capa de suciedad y manchas de sangre reseca por todas partes. Visiblemente casi ni parecía estar viva, sino ser parte más de esos zombies.

Tal vez el hombre que acababa de llegar la hubiese confundido de no ser porque Darcy trabajaba con su cuchillo, sino habría costado verlo. Estaba tan concentrada en aquella pieza de carne que ni se dio cuenta de su presencia hasta que saludó, pero no parecía tampoco muy seguro de ello.

La joven alzó rápidamente la mirada y en un movimiento casi natural, del que ni fue consciente empuñó el cuchillo en la dirección de aquel desconocido. No le salieron las palabras, era parte del bosque, se había hecho con él, era un animal más de aquella naturaleza.

Miró seria y desconfiada al tipo de cabello rubio y largo, abundante barba y pinta de no ser muy agradable. Antes no habría juzgado a nadie por su aspecto, ahora eran otro tiempos. Ella misma debería saber que hacía mal, una parte se lo decía, la otra solo quería sobrevivir y era irónico, dado que ella, de haberse topado consigo misma, si fuera posible, habría dudado también. No parecía mucho más que una de esas supervivientes que habían perdido el juicio por la soledad y las circunstancias tan atroces que había vivido.


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Re: ¿Y si me pierdo a mi misma? [Libre]

Mensaje por Aksel Ravn el Jue 19 Jul 2018, 00:23

La mujer se gira bruscamente en mi dirección, cual haría un tigre o una pantera. Cuando me fijo en como alza el cuchillo trago saliva y alzo las manos dejando caer el hacha en el suelo. — Tranquila, ¿ves? — Señalo el hacha con un dedo. — No es mi intención hacerte daño — Explico rápidamente.

¿Estás herida? — Pregunto adelantándome un paso, pero lo deshago rápidamente, pues no quiero asustarla. — Soy enfermero, puedo ayudarte si lo deseas — Señalo con la otra mano mi mochila, que está colgada en mi espalda. — Tengo gasas y antisépticos, deja que te ayude — Realmente la muchacha no se ve muy bien. ¿Por qué habrá tenido que pasar?, parece bastante inestable, así que trato ser cuidadoso con mis palabras y aún más con la forma de moverme. Realizo movimientos lentos y pausados.

¿Estás sola? — Estoy a punto de decirle que yo también, pero tal vez ella si que esté acompañada y puede que incluso no sea muy agradable y solo esté cavando mi tumba. Joder, debo ser más desconfiado, pero no puedo. No soy muy espabilado, parece una completa loca, si la miro mejor... Parece una chalada, vale. Ni siquiera tiene aspecto de ser muy social, tengo la sensación de que lleva mucho tiempo sin hablar con nadie. Tal vez sea precipitarse demasiado en las conclusiones, pero más que una mujer parece un animal salvaje, uno que comienza a sentirse acorralado ante el ser humano, así que insisto. — Prometo que no te haré daño, siempre y cuando tú hagas lo mismo — Agacho un poco la mirada, para fijarla directamente en sus ojos. — ¿Cómo te llamas? — Trato de sonar amable. — Yo soy Aksel — Sonrío levemente, espero no estar jugándomela demasiado con ella. Para colmo parece bien armada.


Aksel T. Ravn

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Darcy miró fijamente al hombre. No apartaba la mirada de sus ojos, atacaría, claro que atacaría si él le daba pie a ello. En aquel momento la joven era como uno de esos animales salvajes, dispuestos a cualquier cosa por tal de sobrevivir. Lo había hecho ya, hacía poco que se había enfrentado a otros y no dudaría en volver a hacerlo si su vida estaba en juego.

Aún tenía el cuchillo en su mano, lo empuñaba con dureza, no lo soltaría ni aún después de ver como el hombre dejó caer su hacha. No se fiaba, era tarde, ya no se fiaba de nadie. Le habían hecho mucho daño, la habían traicionado ya en varias ocasiones y había perdido la poca fe que le quedaba en las personas. Sus buenas palabras tampoco se ganarían tan rápido su confianza, Darcy había aprendido en los últimos meses a desconfiar a base de golpes y no deseaba llevarse más.
Su mano, la que empuñaba el cuchillo no tembló ni ápice, siguió sujetando el arma concienzudamente a la vez que prestaba toda la atención posible en él. Si realizaba algún movimiento brusco hacia ella estaría muerto. Darcy había aprendido mucho en los últimos meses y más aún en las salidas con su padre.

El rubio, se presentó como Aksel, un enfermero con buenas intenciones que estaba dispuesto a ayudarla y ofrecerle gasas y medicinas. A Darcy aquello le pareció demasiado bonito para ser verdad. Torció la expresión y loa analizó mejor, esta vez con una ceja enarcada. Cuando preguntó por si estaba sola sonrió; según ella acababa de encontrar el truco de tanta amabilidad. Seguro que solo buscaba saber si había alguien más por allí, dejar que se fiase de él y cuando éste viera que estaba sola atacarla.

Largo de aquí — Darcy se sorprendió al escuchar su propia voz. Llevaba mucho tiempo sin escuchar aquel sonido y esta parecía más ronca de lo normal. Su voz además fue en un tono de amenaza. Alzó un poco más el cuchillo y lo señaló directamente a él. — He dicho que largo, no hay nada que haga que pueda fiarme de ti y no pienso probar suerte — suerte, tenía dos posibilidades: una que dijera la verdad y por tanto se fuera y la otra que no y acabara en serios problemas. Tras todo lo que había vivido no quería volver a arriesgarse. Ahora tendría que alejarse de aquella zona. No se quedaría por allí tras haber visto a aquel hombre. No. Si era verdad lo que decía se marcharía, sino tendría que matarlo.

Recogió la pieza de carne y se introdujo en el interior del bosque. Anochecía ya y se sentía algo cansada, pero aun así se obligó a ir a alerta, ya que aún no estaba segura de que aquel tipo viajara solo o de que no fuera a ir ahora a por ella para vengarse por su desplante.


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Re: ¿Y si me pierdo a mi misma? [Libre]

Mensaje por Aksel Ravn el Jue 01 Nov 2018, 00:52

La frialdad con la que ella me responde es enorme. Observo en silencio como recoge sus cosas y me dice que me largue, no se fía de mi y aunque yo haya ido de buenas es ella quien tiene razón. — Tienes razón — Suelto rápidamente. — Lo siento y que tengas mucha suerte — Añado, pero no contento con eso suelto algo más. — Lo digo en serio, no es irónico ni nada... — Siento que empiezo a hablar demasiado, así que niego. — Lo dicho, cuídate — Hago un gesto con la cabeza cuando ella se marcha y primero miro a mi alrededor, yo también debo ser atento y no fiarme, ¿no?

Cuando creo que no hay gato encerrado por ahí, recojo mis cosas y decido seguir mi camino, el problema es que ya es de noche y no tengo a donde ir. Resoplo: ¿y ahora qué se supone que debo hacer?, no tengo un lugar para refugiarme. Tal vez pueda subirme a una de las copas de los árboles, pero por aquí no veo ninguno que parezca lo suficientemente robusto como para aguantar mi peso.

Deambulo un rato entre los árboles, alejándome del lugar en el que me he encontrado a la mujer. Me empiezan a surgir preguntas: ¿debería irme más lejos aún?, ¿me atacará cuando me despiste? Tengo la sensación de que esta acabará siendo una noche muy larga. Al menos, tras un rato de caminar y caminar, doy con un enorme árbol, con un tronco en su base bastante ancho, que crece hacia el cielo con una altura considerable. Sí, voy a intentar trepar hasta él...

Resulta que estoy en mejor forma de lo que creía. En menos de cinco minutos, ya me he acomodado en una de las partes más altas del árbol. Me arropo con la chaqueta y me agarro bien a la rama del árbol con una cuerda. Espero no dormirme ni moverme demasiado, pero por si acaso, para ahorrarnos caídas y golpes innecesarios.


Aksel T. Ravn

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Avanzó a paso ligero entre aquella maraña de ramas y árboles. La cabaña no quedaba lejos de su posición y quería llegar lo antes posible. Temía que aquel hombre no estuviera solo realmente y que ahora hubiera alguien en aquella casa llevándose lo poco que tenía. Darcy comenzó a correr velozmente entre los árboles. Sentía los golpes y arañazos de algunas de las ramas sobre su piel, pero no le importó.

Con la respiración ligeramente alterada se encontró con que su cabaña seguía tal y como la había dejado. La puerta estaba cerrada. Se acercó a esta y quitó la pequeña cuerda que estaba atada del pomo. Esta era imperceptible, pues estaba hecha de hilo de pescar y solo si alguien trataba de abrir la puerta saltaría la pequeña trampa que había montado.

Entró en la cabaña y volvió a colocar la trampa. Con ella se sentía más segura, si alguien trataba de entrar se llevaría un buen golpetazo. Arriba en el tejado de la casa había una bandeja con piedras que solo cedería si tiraban aunque fuera un poco del hilo. Para cuando la persona se diera cuenta de que era una trampa las piedras ya habrían aplastado su cráneo. Tal vez ni llegaran a darse cuenta, simplemente pasaría.

Aquel tipo había terminado con las ganas de comer, así que guardé la pieza de carne en un lugar seco y fresco de la cabaña, me asomé por toda y cada una de las ventanas para ver que no había nadie fuera y volví a mi sofá para tratar de dormir.

Llevaba un par de horas allí tumbada sin saberlo. Me había quedado medio dormida, en un sueño algo profundo, en el que me creía fuera de aquel lugar, paseando por campos llenos de flores en un día cálido y perfecto, sin zombies ni destrucción. Un ruido provocó que despertase de forma brusca, agitada y nerviosa me acerqué a una de las ventanas delanteras. No había nada fuera. muchas veces era tan solo una falsa alarma, pero tras haberme encontrado con aquel hombre, no estaba del todo segura de que aquello fuera simple casualidad. La trampa seguía intacta, pero de nuevo comenzó a sonar algunos ruidos en la noche y de un momento a otro gritos. Abrí los ojos de par en par, eran gritos muy desagradables y agudos.

Eché a correr recogiendo todas mis cosas. ¿Qué debía hacer ahora? Cargué la ballesta, ¿era mejor salir o quedarme aquí? Me asomé a una de las ventanas y esperé con atención para ver si veía algo. Los gritos resonaban en la lejanía, al sur de la casa. ¿Había alguien en apuros o sería una de esas extrañas criaturas?


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Re: ¿Y si me pierdo a mi misma? [Libre]

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