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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Un día más de supervivencia [El Bolo]

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Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por Carmen Ruiz el Miér 27 Jun 2018, 22:08

20 de junio de 2015.
Annapolis.


Una ligera brisa soplaba entre los edificios de los almacenes, los árboles se mecían levemente hacia el lado donde soplaba el viento, algunos papeles, bolsas de plástico y demás restos de basura pululaban por las calles de los almacenes del puerto. Todo abandonado, desolado... hacía mucho que nadie con vida pisaba aquella zona: hasta el día de hoy.

El sonido del mar era lo único que se podía escuchar, el constante va y ven de las olas rompiendo contra la orilla. El olor a sal, la humedad en el aire... eran sensaciones maravillosas en un mundo acabado y le gustaba disfrutar de esos pequeños detalles que uno olvidaba u omitía por falta de tiempo o por el simple hecho de encontrarse en una carrera a vida o muerte constante.

El día era cálido y eso le gustaba a ella, pues echaba de menos el sol de su tierra, la calidez de los rayos de este acariciando su piel... Carmen caminaba paso a paso, con lentitud, sobre una vieja barandilla de madera, guardando el equilibrio. Se le daba bien, era como volver al gimnasio donde solía practicar danza.

You took my hand added a plan. You gave me your heart. I asked you to dance with me... — su voz comenzó primero en un susurro, elevándose poco a poco con la melodía de aquella canción. Carmen trataba de recordar la letra mientras que alzaba sus brazos e iba moviendo sus pies sobre la barandilla de madera. Antes de hacer aquella locura se había asegurado de que no se veían zombies en los alrededores. No era idiota, si había sobrevivido tanto tiempo era por algo...

Los movimientos de la joven eran ágiles y gráciles, se movía con soltura y mucha delicadeza. Ya no necesitaba cantar, ni siquiera una melodía que la acompañase en su baile. Carmen amaba la danza con todas sus fuerzas y a día de hoy, pese a la destrucción y el fin de todo, no podía evitar reunir algo de tiempo que dedicarle a su hobby favorito. Desde bien pequeña había amado bailar, porque se distraía, porque le ayudaba a olvidar, porque la hacía sentirse bien, en forma... y lo más importante de todo, libre.

Pero esa libertad no iba a durar demasiado, no en un lugar como aquel. Habría proseguido con su danza si sus ojos no se hubieran fijado en aquella figura. Carmen se quedó completamente estática, viendo como en la lejanía uno de esos seres rompía aquel momento tan mágico. Pocas veces podía una disfrutar de un momento de paz así. En su cinturón solo llevaba su cuchillo y aunque no tenía pensado enfrentarse a aquel zombie, igualmente lo sacó de la funda. Bajó de un salto de la barandilla, recogió sus cosas y comenzó a caminar a paso ligero en la dirección contraria del zombie. Tal vez con eso lograse despistarle, el problema era que no iba a ser tan sencillo, ese ya la había visto.

Si podía evitar enfrentarse a ellos, ella lo hacía. Se coló entre unos almacenes, frente a ella, en el muelle había una hilera de barcos abandonados, la mayoría semi hundidos. Pegó su cuerpo contra la pared y se asomó para ver si el zombie continuaba siguiéndola.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Jue 28 Jun 2018, 00:08

Mi suerte, mi suerte. Mi estúpida suerte. Después de todas las caminatas, las peleas, las penurias que habia sufrido desde Maryland hasta casi alcanzar al NORAD me había visto envuelto en una supuesta misión de recuperacion. Misión que habria pasado olímpicamente, si no fuera porque el organizador afirmaba que poseía los códigos para entrar en el bunker mas seguro del mundo. En fin, no se a quien pretendo engañar. Habría aceptado de todas formas. Puede que fuera un hijo de puta de sangre fria, pero antes de eso era un soldado. Un soldado del Tercio de España, heredero de la tradición, de aquellos soldados cuyo valor y honor conquistaron un mundo. Era de la Legión Española. Asi que alli estaba.

La mayor parte del camino nos lo comimos rapidamente, pues el tio nos dio un puñetero Humvee. Eramos cinco tios para la misión. Y mis compis no se quedaban atrás en cuanto a dureza. Un maldito boina verde, uno del CSOR canadiense y dos mercenarios de Blackwater-Academi. De hecho me sentia inferior a su lado. Y sin embargo en esta vida no todo es fuerza, entrenamiento y fama. También rige la suerte. En Washington, en la capital de aquella nación zombi, debimos dejar el vehiculo y continuar a pie. Las calles de la periferia estaban mas o menos limpias de zombis, pero habia mas cosas de las que preocuparse que los zombis. Ignoro que es lo que nos estuvo cazando por aquellas calles, pero los gritos de mis compañeros se me quedaron marcados a fuego. Y no pude hacer nada, salvo seguir adelante. Entramos cinco y solo sali yo. Por alguna razon no habia sucumbido, me habia librado de aquello.¿Por que? Igual porque no era un creído que, fuera de logica, avanzaba por medio de la maldita calle. Quizás porque tras la primera baja me había pegado a las paredes y atajado por las cafeterias y casas abiertas para estar al descubierto. Quizás porque era consciente de que no vale ir de machito por la vida, y menos en esas situaciones.Quizas porque era el "inferior". El caso es que, fuese lo que fuese, no me siguio fuera de la mision, aunque no me encontre seguro hasta que llegue a Annapolis.

Según nuestro patrón estaba prácticamente libre de zombis, pues estos se concentraban en el Distrito de Columbia. Y sin embargo habia alguno que otro. Solo me quedaba tratar de pasar lo mas inadvertido posible. Con la municion y suministros de los que disponía tampoco es que tuviera muchas mas alternativas, asi que me adentre en aquella ciudad rumbo a los muelles. Allí se encontraba, supuestamente, mi objetivo.

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Silencio, ese sonido, o más bien la ausencia de él le gustaba, al menos ahora que había llegado el fin del mundo. Con ese silencio se aseguraba su seguridad y eso a Carmen la tranquilizaba. Curioso porque de niña era al revés, el silencio la ponía nerviosa y tenía que ponerse música para no asustarse... lo cual no tenía sentido, pero eso ahora daba igual.

El silencio se rompió, los gruñidos empezaron a resonar más cerca de ella y solo pensó en dos posibles opciones a seguir. La primera y tal vez la opción más fácil era acabar con él, echarle valor y seguir su camino. La segunda posible idea era la de retroceder y salir corriendo a esconderse, la cual la obligaría a tardar más en llegar a dónde fuera y... Carmen no se lo pensó dos veces, retrocedió y salió corriendo en la dirección contraria a la que venía el zombie. Cobarde. Pero ella era una persona normal y corriente, no entendía ese tipo de películaa de acción en los que sus protagonistas, gente normal y corriente se enfrentaba al fin del mundo y se convertían en prácticamente soldados bien adiestrados.

Ella era una persona normal, en el fin del mundo y a duras penas lograba sujetar bien su cuchillo. Carmen corría sin rumbo fijo y prácticamente sin mirar al frente, quería huir de esa criatura y cuando dobló una esquina, en vez de mirar hacia adelante, solo se aseguró de que el zombie no la seguía. Gran error.

Al volver la mirada lo vio, pero fue tarde para frenar y se dio de bruces contra aquella figura. Carmen, pese a que había sido bailarina, fue incapaz de guardar el equilibrio y cayó de bruces contra el suelo.

¡Maldita sea! — exclamó sin darse cuenta en su lengua materna, el español. El cuchillo había caído un lado, así que nerviosa y veloz se arrastró por el suelo, recogió el arma y apuntó con ella, aún en el asfalto, a un... Supuesto zombie que resultó ser un joven vivito y coleando. La cara de Carmen fue todo un poema, no se esperaba encontrar a nadie con vida allí. Le miró atónita a la vez que dudosa, bajando apenas un poco el arma.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Jue 05 Jul 2018, 09:58

Como bien me habían informado la ciudad estaba casi desierta. Apenas había visto un par de docena de zombis desde las afueras y ya podia oler la brisa marina. El mar, aquello que me separaba de mi amada tierra natal. De aquella tierra que jure proteger hasta la muerte. Ahora aquel territorio era un yermo y España, mi gente, estaba muerta. Solo yo quedaba de la ancestral cultura que habia conquistado un mundo y llevado a la civilización occidental a lo mas alto. Quería pensar que, de no haber sido desbancada por los cara-te de las narices nada de esto habría ocurrido. España no lo habría permitido de haber imperado los valores de Gran Capitán o Don Francisco de Quevedo. No, definitivamente. No lo hubiéramos permitido.

Un sonido extraño me sacó de mis pensamientos, alertandome. No estaba seguro ni de dónde venía ni qué era pero si que es verdad que me sonaba mucho. Y no era un zombi. Empuñó el revólver, rezando por no tener que usarlo. No tenía demasiadas balas. Y era un bien tan cotizado que valia mas que las propias armas. Volví a escucharlo. Venia de las azoteas y rapidamente apunte hacia allí… y rápidamente algo choco conmigo por no estar atento al nivel del suelo. Ambos caímos al suelo, y ambos rápidamente nos separamos. Levanté mi arma, dispuesto a volarle la cabeza a lo que fuera que tuviera delante….hasta que vi que se trataba de una humana. Dude.

-¡NO TE MUEVAS!- grite en ingles amenazadoramente, levantándome pegado a la pared.-¡Suelta el arma si no quieres que vuele tu maldita cabeza!¡YA!

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Oh, que gran error aquel, pensó, pues se había olvidado de que sí que había cosas peores que los zombies, eran las mismas personas, las que seguían con vida, de ellas ya si que no te podías fiar. Todas armadas hasta los dientes y tan horribles...

Está bien, está bien — Carmen obedeció, y respondió en el mismo idioma, estaba harta de ello, dejó el cuchillo en el suelo y levantó levemente las manos, estaba aterrada, ¿qué iba a ocurrir ahora? ¿Le robaría lo poco que tenía? Y eso con suerte, porque no quiso pensar en las alternativas.

Oh señor... Padre nuestro que estás en el cielo... — susurró apenas sin darse cuenta en español, tal vez no era la mejor idea la de ponerse a rezar en aquel momento, pero en su familia la fe siempre había sido tan importante que ni se lo planteó como extraño y comenzó a susurrar un padre nuestro a toda prisa. Aquel hombre podía volarle la cabeza en un instante o otro, y ella era consciente de que podría morir, lo cual era paradójico, porque llevaba las últimas semanas creyendo que morir sería tal vez la opción más fácil, pero lo temía tanto... que no quería irse. Ella misma había tratado de quitarse la vida en una ocasión, pero no pudo, y entonces se atrevió a alzar la mirada hacia el muchacho y el arma que portaba, ¿y si aquello era lo mejor para ella en verdad? Tal vez era su destino, morir ya, para estar con su familia.

Por favor, si vas a disparar hazlo ya — habló en inglés de nuevo, no inglés perfecto, su acento español seguía ahí. Miró al joven a los ojos, se notaba que estaba nerviosa, que estaba aterrada, sus ojos estaban húmedos, no quería morir, pero peor era la espera, esos segundos acabarían con ella si antes no lo hacía él.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Vie 20 Jul 2018, 15:17

-¡Callate!-grite de nuevo, tratando de poner atención de nuevo en el tejado.

Habia vuelto a escuchar un ruido, y estaba seguro de que se trataba de pasos y muy de seguidos. Podría ser una criatura con varias extremidades o un montón de ellas. Estaba casi convencido de que los pasos no eran humanos. No era algo que pudiera explicar. Simplemente lo presentía. Mire de nuevo a la chica, a la que no habia parado de apuntar. No parecia peligrosa, pero ya no sabia de quien fiarme y de quien no...aunque en esos momentos no me quedara otra.

-Escúchame bien.-dije mientras dejaba de apuntarla, bajando el arma.- Hay "algo" ahí arriba. No se el que es ni que pretende, pero si queremos salir con vida de aquí debemos permanecer juntos y sin tonterías. ¿Entiendes? Tengo muy pocas balas y preferiría que fueran para ese bicho u otro, pero estas equivocada si crees que voy a dudar si haces alguna tontería.

Entonces me di la vuelta y me movi bien pegado al muro, con el revolver preparado. Tres balas tendrian la culpa de nuestra supervivencia. Eso...o llegar al almacen con puertas blindadas que veia a unos metros de allí, en una calle transversal.

-Bien, mira allí. Si llegamos estaremos a salvo.-le dije a la chica susurrando.-Corre hacia allá lo mas rápidamente que puedas. No dudes, no mires atrás. Si al llegar ves que el bicho me sigue de cerca, cierra la puerta. Vamos. ¡Ya!

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La situación era cada vez más complicada, el tipo no parecía tener ni un ápice de compasión por mi y me obligó a callarme. Obedecí, pero no antes de terminar mi plegaria.

De acuerdo — respiré hondo y acepté lo que me estaba diciendo, ni siquiera me fiaba de él, temía que en cualquier momento todo acabase, que sencillamente me estuviera utilizando como carnaza, para aprovecharse de mi y que si era verdad que allí había algo, ese algo acabase conmigo antes que con él.

Aún tenía mi cuchillo a mano, armada con él comencé a correr en la dirección que me pedía, rezando porque ya sabía lo que estaba allí, no era la primera vez. Sentí un calambre en el tobillo, donde me lo torcí la última vez, era un aviso. Antes de llegar hacia las puertas me desvié, en el último momento di un salto y me dejé caer en el suelo, hacia un lado de la puerta. Miré en aquella posición, en mi posición anterior y lo vi, en el tejado del edificio, eran esos monstruos, los de las lenguas que parecían látigos. Estaba esperando a que llegase a la puerta, pero al no hacerlo retrocedió por el tejado, hacia donde estaba el joven.

¡Apartate de ahí, va a por ti! — grité a la vez que le hacía señas. Solo esperaba que no hubiera más de esas criaturas por allí.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Vie 03 Ago 2018, 22:35

Cuando la chica salio corriendo volví rápidamente a apuntar hacia el tejado. No es que tuviera muchas balas y, si era lo que yo creía, no tenia suficientes para acabar con esa criatura. La chica corría y estaba cerca de la puerta....y se tiro al suelo. No comprendí en un primer momento el porque hacia eso. Después de todo estaba a unos pocos pasos de la puerta, pero entonces me di cuenta de lo que había sobre la puerta, en el tejado. Era un lo que los yankees llamaban lickers, lamedores. La verdad es que el genio que les puso el nombre no tenia ni pizca de imaginación. Claro que nosotros los habíamos apodado "Joputas de Dos Cerebros", así que tampoco podíamos presumir. Escuche a la chica advertirme al tiempo que el bicho saltaba a otro tejado mas cerca de mi.

-¡Ya lo veo!-grite mientras me separaba de la pared y corria hacia ella.

La verdad es que había cometido un error. Sabia que ese bicho era ciego,por lo que al gritar y correr había alertado de mi posición. Mire hacia atrás y vi como el bicho saltaba y empezaba a perseguirme. Le llevaba algo de ventaja, pero el corria mas que yo. Era cuestion de suerte el que no me atrapara...y de eso parecia sobrarme en aquel momento. Al llegar ya cerca de donde estaba la chica me tire al suelo mientras lanzaba contra la pared lo primero que habia podido agarrar del bolsillo: Un frasco de cristal pequeño de colonia. El cristal al romperse hizo el suficiente ruido para que el licker se lanzara de cabeza contra la pared, aturdiendose. Sin dudarlo agarre a la chica y la lance hacia la puerta metalica de aquel almacén y cerre la puerta justo cuando el monstruo se recobraba. Era una puerta de acero, de antiguo almacén. No le seria fácil entrar si quería y tras un par de golpes pude escuchar como se iba. Lance un suspiro justo antes deslizarme por la pared hasta sentarme en el suelo.

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Tu forma de tratar a la gente es sublime... — respondió Carmen más sarcástica de lo que debería. Al fin y al cabo los había perseguido una criatura horrible, no era momento de ser amables o tener cuidado, pero es que a la morena no se le olvidaba lo que había ocurrido al principio de su encuentro. Ahora se frotaba el brazo concienzudamente, pues cuando la empujó contra la puerta se golpeó en el brazo con el marco, estaba claro que le iba a salir un gran moratón.

¿Esto será seguro? — Carmen observó a su alrededor, era un enorme almacén, lleno de estanterías metálicas que parecían perderse en el infinito. El almacén era bastante alto y no se veía el techo, por culpa de la oscuridad. Los estantes estaban llenos de cajas, así que ella, con curiosidad se acercó para revisar sus contenido. Sus ojos se abrieron de par en par.

No me lo puedo creer — se encontraban dentro de uno de los almacenes de afamada marca de comida preparada. ¡Todas las cajas estaban llenas de comida enlatada! Estofados, alubias, albóndigas... la boca comenzaba a hacérsele agua, estaba hambrienta. ¡Por fin un poco de suerte! O eso creía ella. Un enorme golpe resonó seguramente desde fuera.

Las pocas ventanas que habían tenían rejos, así que es acosa no podría entrar a por ellos. Trató de tranquilizarse. ¿Sería muy irresponsable revisar las latas de comida en vez de terminar de asegurar el edificio o buscar una salida? No le parecía tan mala idea lo primero, pero ahora era incapaz de pensar con otra cosa que no fuera su estómago.

¡Mira esto! — Carmen había sacado una lata de estofado de ternera y se la enseñaba al hombre. Su estómago comenzaba a quejarse, con un gran estruendo, tenía mucha hambre y ahora al ver aquella comida... más aún, no se podía controlar.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Miér 15 Ago 2018, 14:46

Examine con detenimiento aquel almacen. Las ventanas tenian barrotes mas gordos que los de una prision de maxima seguridad, las puertas tenian pinta de aguantar una bomba nuclear y las paredes de hormigon reforzado desde luego me hacian pensar que estabamos seguros.

-Casi tan seguro como un bunker.

La chica por otro lado se acerco a una de las multiples estanterias que habia por el lugar. Yo permaneci sentado un momento mas. Estaba cansado, bastante cansado. Ya no solo por la carrera, o el viaje hasta alli. Estaba cansado de todo, de huir, de avanzar en busca de un lugar seguro. No dormia bien desde la Caida de Toledo. Los fantasmas y la culpa me hacian trizas por dentro. La chica entonces hablo de nuevo, deduciendo por sus palabras que habia encontrado algo.

Estire un poco el cuello y me levante de un salto al mismo tiempo que sonaba fuera un gran golpe, haciendo que me llevara la mano al revolver de nuevo. No habia sido contra la puerta y ni siquiera parecia cerca. Algo mas tranquilo me acerque. Parecia que nos habia tocado el gordo, pues la chica sostenia una lata de comida. Sin dudarlo tome la lata, saque el machete y lo use de abrelatas, entregandoselo de nuevo a la chica.

-Toma. Aprovecha hasta el caldo.

Mire un poco por encima las otras latas y localice pronto una lata de cocido. No seria igual que el que preparaba Gregorio, mi tio o incluso el de mi madre, pero era mejor que nada. No tarde en abrirla y preparar una mesa improvisada en uno de los estantes, sacando una cantimplora de agua e invitando a la chica a acercarse.

-No creo que podamos quedarnos aqui mucho tiempo. Tengo la sensacion de que este almacen es muy popular.-dije mientras señalaba una caja abierta en un lateral.

Empece entonces a comer, pero manteniendome vigilante a la puerta delantera y a la pequeña de servicio que habia al fondo. No tenia cuchara, asi que no tenia otra que comer con las manos.

-Bueno. Despues de esta pequeña aventura creo que ya tenemos algo de confianza. ¿Como te llamas?¿De donde eres?

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Frío no es lo mismo — Carmen miró la lata de reojo, tal vez pudieran improvisar algo para calentarlas, igualmente la morena estaba tan hambrienta que no le importaba tomarla así, fría. Sacó una cuchara que tenía en su mochila y se dispuso a comer. — Gracias — habían tenido mucha suerte, demasiada tal vez y al parecer el muchacho también los sospechaba.

Pues aprovechemos este rato de calma — se sentó en el suelo contra una de las paredes para comer y entonces fue cuando pudo ver por fin una visión más humana de aquel chico, sonrió ligeramente.

Soy Carmen, vivía al sur de España, vine aquí por estudios, buscando una oportunidad... y jamás volveré a ver mi hogar — de golpe la cuchara se quedó quieta al pronunciar aquellas palabras, su mirada perdida, sintió un nudo en su garganta y tuvo que respirar hondo para evitar ponerse melancólica. Añoraba su patria, su familia... y ahora todo estaría destruido.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Vie 26 Oct 2018, 08:02

La lata, apenas abierta, se me escapo de las manos, unas manos que habian perdido toda su fuerza. El choque de la alta contra el suelo, que produjo un sonido bastante desagradable, apenas paso del timpano de mis oidos. Todo me daba igual en ese momento. Todo....salvo las palabras de la chica. Mi pecho me ardia y mis piernas temblaban, haciendo que mi paso hacia la chica fuera mas parecido al de un zombie que al de una persona. Mi cara reflejaba incredulidad, con los ojos abiertos como platos y la boca entre abierta. Mi mente, por su lado, parecia sufrir un ataque. Siempre serena, incluso en situaciones limite, parecia la M-30 una vispera de festivo. Ideas, sentimientos, deseos,....Todo queria salir como un torrente desvocado y al mismo tiempo no. Ahora que me daba cuenta tambien me temblaban las manos. Trate de agarrarme las manos, pero aun asi poco hacia.

-¿De...de...de donde has dicho que eres?-dije, balbuceante, cuando llegue junto a la chica, en ingles.

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¿Y tú?... — Carmen no le había dado mucha más importancia a sus palabras, pues siempre que hablaba de su hogar se sentía mal, sentía morriña por su hogar, familia... así que trató de no pensar mucho más en ello. Pero entonces desvió la mirada de su lata al muchacho, había escuchado un golpe, se le había caído su lata y ahora parecía blanco como la leche.

Eh, ¿estás bien? — Carmen se adelantó hacia él colocando una mano sobre su hombre. — ¿Qué ocurre? — y entonces la respuesta de él le hizo dudar. ¿Qué pasaba?

Del... del sur de España — en esta ocasión quien tartamudeó fue ella, que dudaba si debía volver a repetir aquello. Sabía que había mucha gente en Estados Unidos que tenía muchos prejuicios en contra de los españoles, ¿sería él uno de ellos?


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Lun 29 Oct 2018, 17:00

Sus palabras ardieron en mi mente, provocando que un rayo recorriera mi columna y mis piernas a la vez que mis brazos atinaron a alzarse para tocar y recorrer sus brazos y hombros, con la delicadeza con la que se trata el cristal. Mis piernas temblaban, mi boca también en un vano intento de soltar un millón de palabras que era incapaz de pronunciar. Mis ojos se encontraban totalmente inundados por un mar de lagrimas, que no tardo en desbordarse y recorrer mis mejillas. Ese fue el momento en el que mis piernas finalmente se rindieron, cayendo de rodillas frente a la chica al tiempo que mi espalda se doblaba hacia delante. Quede pues, a los pies de ella, los cuales abrace mientras el llanto se apodero de mi.

-Gracias al cielo….gracias al cielo….gracias al cielo-pronuncie en mi lengua materna, en aquel español provinciano de Toledo, de los “bolos”.

Las emociones se agolpaban en mi mente. Alegría y tristeza. Orgullo y vergüenza. Esperanza….y miedo. Todo ello provocaba mi reacción. Y no era para menos. España…mi querida España estaba viva. Si, vivía en aquella desconocida, en aquella andaluza…en Carmen. Y mientras ella estuviera viva así sería. No podía creérmelo. No...mi mente desde luego no estaba preparada para esa situación. Y sin embargo ahí estaba, frente a mi, mientras le lloraba a sus pies.

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Habría esperado cualquier cosa menos aquello. Más insultos, burlas, tal vez incluso hasta algún golpe, pero en lugar de ello el hombre pareció descomponerse. Carmen lo miró entre asustada y preocupada, no sabía qué hacer y entonces él se derrumbó literalmente a sus pies. Quiso retroceder, de un respingo, pero fue incapaz ya que él se aferró a sus piernas. Ella lo miraba aún sin entender nada y entonces escuchó sus palabras.

«Gracias al cielo». Distinguió en un correcto español, libre de los acentos que podías encontrar al sur de Estados Unidos, era de su país, de España. Aquello la conmovió como jamás creería que se conmovería al encontrar allí a otro español. Se arrodilló junto al hombre y le rodeó con sus brazos, no sabía qué más hacer, se sentía extraña, sus ojos se llenaron de lágrimas al comprender mejor lo que estaba pasando. Eran dos completos desconocidos que compartían una triste historia: ambos se encontraban lejos de su verdadero hogar.

No hacía falta decir nada más.

Su voz le sonaba reconfortante ahora, después de todo lo que había pasado... podía resultar extraño, pero escucharle hablar en su idioma la reconfortaba.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

Mensaje por El Bolo el Vie 02 Nov 2018, 15:28

La chica me abrazo. Aquella desconocida, Carmen, me estaba abrazando. Deslice yo también mis manos a su espalda para corresponderla, sin apenas fuerza al temer hacerla daño. Seguía llorando, sin ninguna vergüenza. No la había en aquellos actos. Más valiente es quien no necesita reprimir sus sentimientos para demostrar su valía. Y que en aquellos momentos todo me daba igual. Todo. Incluso la misión que me había traído de vuelta a la Costa Este.

-Lo...lo siento.-me disculpe mientras conseguía las fuerzas necesarias para romper finalmente el abrazo.-No debería...lo siento.

Aun quedaban muchas lagrimas que derramar, pero al menos había recuperado un poco el control. No era capaz aún de levantarme, quedando pues sentado sobre mis propias piernas frente a Carmen. La observaba de arriba a abajo, aun no creyéndome que fuera real. ¿Y si todo era un sueño?¿O una alucinación? Si era así prefería no despertar, prefería seguir loco. La realidad, de ser así, era bastante menos deseable. Y entonces me rei. No era una gran carcajada ni nada de eso. Era mas bien una risa de alivio, de...no sabria explicarlo. Al menos no en ese momento.

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Aquel desconocido correspondió durante un momento a su abrazo, en un principio temió que eso pudiera molestarle, hasta que se lo devolvió. Carmen abrazó al muchacho, compartiendo sus penas, en un intento de desahogarse.

Tranquilo, no pasa nada, tranquilo... — susurraba con su voz melódica en español. Por primera vez en mucho tiempo podía hablar bien su lengua materna con alguien y eso resultaba tan reconfortante como poder escucharle a él. En ocasiones, incluso cuando viajaba por España anhelaba el acento andaluz, en Madrid cuando escuchaba a otro andaluz su corazón latía de pura felicidad... así que peor fue mudarse a Estados Unidos y no escuchar ni una sola palabra en su idioma, eso sí que era duro para ella. Parecía algo estúpido, pero a Carmen la reconfortaba. — No tienes que pedir perdón por nada — hubo una época en la que le avergonzaba los dejes del acento andaluz, comerse las eses, las vocales finales... ahora le daba igual, era su forma de hablar, la de su padre, la de su abuela... y llenaba su alma poder hacerlo así, sin tapujos, como Carmen misma era, sencilla, sin preocuparse por tonterías sociales y menos ahora en el fin del mundo.

Al final no me has dicho tu nombre, ni de qué zona de España eres... — miró al muchacho dedicándole una de sus sonrisas, tierna ella, pero con una notable punzada de pena en su mirada. Aún seguía siendo un tema doloroso, pero evitar hablar de ello no era bueno, ambos lo necesitaban. — Hacía tanto tiempo que no hablaba en español con nadie... que por favor no te calles, o pensaré que me lo estoy imaginando, yo estoy harta de escucharme a mi misma, siempre hablo sola, a veces para evitar perder el juicio y otras porque lo necesito — sonrió de nuevo, pero sus ojos mostraban tristeza, llenos de lágrimas que en cualquier momento cederían. Se había colocado de rodillas junto a él, con sus manos sobre los hombros del muchacho, le miraba fijamente casi expectante. De verdad comenzaba a temer que aquello fuera una ilusión.


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Re: Un día más de supervivencia [El Bolo]

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