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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Historias de medianoche [Drake Ackerman]

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Historias de medianoche [Drake Ackerman]

Mensaje por Shim Hyo el Jue 17 Mayo 2018, 23:08

31 de julio de 2015
Medianoche, 23:34 hr.

Fire Station 22
1600 Tiffany Park Ct, Santa Maria, CA 93455, EE. UU.

Finales de julio en California: las noches eran el único momento en el día que las temperaturas eran más normales. Y aún así hacía un calor sofocante. La luz de las velas iluminaban el viejo aparcamiento del cuartel, estaba totalmente vacío, a excepción de un único camión que ya daba la sensación de que estaba estropeado antes de que empezara a propagarse el virus T. Sería el único camión que no se llevaron con las alarmas, era normal, con todo el caos habrían usado al máximo sus recursos, en vano igualmente.

Choop y yo nos encontrábamos sentados en el suelo de cemento, la zona más fresca del lugar. Con ayuda de unas tijeras y un viejo peine le cortaba el pelo a Choop, ya que el pobre pasaba mucho calor. — Bien lindo — susurré con una sonrisa mientras le mostraba al perro el resultado, Choop se quedaba quieto y miraba su reflejo en el espejo como si de verdad entendiera algo. Había sido tan bueno que como premio le di una galleta.

Una vez que terminé, limpié un poco y salí fuera, era una noche estrellada en el vecindario, sin rastro de ninguno de esos seres. Era lo bueno de aquel lugar, alejado de zonas superpobladas, un barrio residencial tranquilo del que la mayoría de habitantes huyó en cuanto la más mínima alerta.

Dejé el recogedor con los restos de pelos de Choop y la escoba a un lado del contenedor de basura y comencé a caminar calle abajo, seguida por mi fiel compañero, ambos en silencio, tranquilamente, disfrutando de una noche tranquila por primera vez en mucho tiempo.

Y entonces, el perro comenzó a alterarse, pero no de la forma en la que solía hacerlo cuando notaba la presencia de esas cosas cerca, si no de otra manera... extrañada observé como Choop comenzaba a correr hacia uno de los jardines.

¡No Choop, vuelve aquí! — exclamé en un susurro persiguiendo a aquella mancha blanca y peluda entre los abandonados setos de los vecinos. Las ramas rozaron mi piel e incluso sentí como alguna me provocaban arañazos. Llegamos hasta un jardín trasero, miré a mi alrededor, el césped y las malas hierbas habían crecido tanto que apenas veía mis pies. Choop sin embargo no dejó de correr y lo peor fue cuando lo vi adentrarse en el interior de la casa, a través de una puerta que parecía sumergirse directamente en la boca del lobo, tan oscura como siniestra.


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¿Qué le llevaba a alguien viajar desde un extremo del país a otro? ¿Qué hacía en California, viviendo justo en Georgia? No había realmente una explicación lógica a ello, bien podría decirse que era por "tomarse unas vacaciones y viajar", pero eso era algo más típico del anterior mundo, ántes de la epidemia. Ahora, viajar solo se hacía para encontrar un lugar seguro, y Drake ya vivía en uno, entonces ¿por qué iba en otra dirección?
Buscar recursos, o incluso supervivientes, no era cosa suya, para eso ya estaban los que de verdad se encargaban de ello. Así que, ¿qué pretendía hacer yendo a California?

Realmente era muy sencillo, e incluso extraño, ¿pero es que acaso Drake era normal? No, desde luego que no, partiendo de la base que el Virus T formaba parte de su organismo y era uno con éste, y gracias a ello, su cuerpo había cambiado complétamente. Pero eso era otra historia.
El caso era, que Drake se dirigía a California para despejarse, para alejarse del mundo en general —pensaba que ir a otro lugar ayudaría— y ya de paso, si encontraba algún resquicio de Umbrella, conseguir lo que pudiera sobre la Organización.

Llevaba un día y medio viajando, montado en su moto y con reservas de gasolina suficientes para el viaje. El motivo de por qué había tardado tanto era porque no pudo tomar rutas principales, ya que los caminantes las dominaban. Por suerte, no se había cruzado con ninguna B.O.W, y agradecía que fuera así,no le gustaban, las odiaba, le parecían asquerosas.
Además de tener que optar por el camino largo, ésto le había obligado a hacer algún descanso entre medias y pasar la noche al aire libre y con un ojo abierto y otro cerrado, sin embargo no estaba cansado, no al menos como para no mantenerse en pie: Pese a su tranquilidad característica, también era muy enérgico y nunca se le había visto cansado, era como una máquina con batería ilimitada.

Finalmente había llegado a California, exáctamente a una ciudad llamada Santa María. La noche ya estaba bien entrada y no parecía verse nada de vida en el lugar. Drake decidió apagar el motor de su vehículo y continuar el viaje andando, arrastrando la moto con las manos.
Miraba a su alrededor como si en cualquier momento pudiera aparecer cualquier peligro de cualquier esquina. Entonces escuchó algo, como unos ladridos de un perro, y luego una voz femenina que no llegó a distinguir muy bien lo que decía. El hombre rápidamente pulsó el botón de detrás de su oreja, haciendo aparecer su casco, activó la visión nocturna y se apartó de la calle, el casco le indicó que unos metros más adelante había alguien, continuó andando y, efectívamente, vió a una mujer correr hacia unos setos y desaparecer en una casa, Drake decidió dejar aparcada la moto frente a una estación de bomberos, no muy lejos de allí, y continuar su camino a pie. Sacó su pistola y siguió los pasos de aquella desconocida, esperando ante todo que no fuera una trampa.

Sus pasos lo llevaron, al igual que a ella, hasta una casa oscura y algo siniestra, su casco le indicaba que había alguien en el interior, obviamente se trataría de la mujer y del perro, pero no sabía si había alguien más. Suspiró y optó por no encender la linterna y continuar con la visión nocturna de su casco, ya que podía contar con el factor sorpresa si era necesario: Llevaba silenciador, no hacía ruido y no era un foco andante; a cambio de no ver perfectamente.
Finalmente se internó en el edificio, casi conteniendo la respiración, con la pistola por delante y el dedo en el gatillo, tenía los seis sentidos activados y estaba pendiente de cualquier posible ruido. Comprobaba las habitaciones una a una, asegurándose de que no hubiera ningún caminante o algún bandido esperándole. Y entonces, en la que parecía ser la última habitación, vió a la mujer con el perro, de espaldas, sin dudarlo, la apuntó y habló.


-Manos arriba, y contén a tu perro, no quisiera pegarle un tiro.-Su voz a través del casco sonaba sintetizada y algo robótica, lo que no permitía al resto identificarle.-¿Estás sola?

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Re: Historias de medianoche [Drake Ackerman]

Mensaje por Shim Hyo el Sáb 19 Mayo 2018, 01:17

El corazón me dio un vuelco, ¿y si le pasaba algo a Choop? Desconocía lo que podía haber en el interior de eda casa. Palidecí, estaba aterrada y no quería entrar, pero la sola idea de que le pudiera pasar algo al único compañero que tenía en el fin del mundo me hizo correr tras él para tratar de ponerlo a salvo.

Aferré con ambas manos el palo de golf y corrí hacia el interior de la casa, estaba dispuesta a defender con uñas y dientes al pequeño Choop. Tardé un poco en acostumbrarme a la oscuridad de la vivienda, me encontraba en lo que anteriormente debió ser una bonita cocina y que ahora era un completo desastre. Sangre reseca, baldosas rotas... Incluso un cadáver en una esquina a medio descomponer. Me llevé una mano a la boca para taparla junto a mi nariz y tratar de soportar mejor aquel mal olor.

No había ni rastro de Choop y eso hacía que mi corazón se acelerase aún más. Necesitaba encontrarlo ya, pero era incapaz de alzar la voz, temía que de hacerlo pudiera atraer a algo que prefería no ver.

Choop, maldita sea — susurré en mi lengua materna. Estaba asustada por él, también por mi, pero eso apenas me importaba. El pasillo se dividía en dos, el instinto me hizo seguir por la derecha. Apenas era capaz de ver mucho más allá, ya que la luz que se filtraba por los cristales era muy débil.

Logré llegar hasta una habitación, habría pertenico a un niño, por la decoración. Allí, Choop estaba sentado en el suelo, junto a una mochila, me miraba contento, como un niño que creía haber encontrado un tesoro. Me acerqué y me agaché a su lado para revisar la mochila, en el interior había algo de ropa, una caja de galletas, un par de paquetes de snacks y una lata de estofado.

¡Increíble Choop, eres...! — no llegué a terminar la frase. No estaba sola. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Más problemas. — Choop, quieto— susurré a la vez que levantaba ambas manos, tal y como aquella voz tan fría había pedido. El perro se quedó quieto, mirando en la dirección contraria a la que yo, hacia quien había hablado. Era tan bueno que obedeció inmediatamente, tan solo miraba con curiosidad, Choop no era el típico perro que se ponía a gruñir o ladrar a la primera de cambio.

Yo... no busco problemas, solo quería comida, si quieres te puedes quedar la mochila, la acabo de encontrar — no quería responder a su pregunta, temía que eso pudieran suponer más problemas, no quería mentir, pero tampoco confesar que estábamos solo los dos, así de vulnerables, con un estúpido palo de golf.


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La mujer, una vez escuchó a Drake hablar, ordenó al perro que se mantuviera quieto, a lo que el animal obedeció, quedándose en su sitio y observando al hombre con curiosidad incluso, producida quizás por el casco que llevaba. Seguídamente, la propia mujer alzó las manos, dejando ver un palo de golf en una de ellas, aparéntemente solo parecía llevar ese objeto como arma, algo que no le sería muy útil desde esa distancia, y no era nada en comparación al machete que él llevaba.
La desconocida se excusó en que solo buscaban comida, no problemas, incluso le ofrecio al propio Drake que llevara la mochila que tenían a su lado. El chico era muy desconfiado en general, algo que empezó a ser desde que abandono Umbrella para seguir su propio camino y que le acabó llevando hasta donde estaba ahora, aunque en la Prisión sí que confiase en algunas personas.


-Yo tampoco quiero problemas, pero si no estás sola, estás tardando en decírmelo, como puedes ver, no es momento de negociar, no estás en condiciones de hacerlo.-El hombre se veía obligado a ser algo más duro si quería que todo saliera bien, no quería hacer daño a nadie si no era necesario, y no lo iba a hacer, menos aún sabiendo que iba mucho mejor armado que la mujer en aquél momento.-Solo busco un lugar donde descansar, hagamos ésto fácil.

Avanzó hasta entrar totalmente en la habitación, y se movió hacia un lado rodeando a la mujer, lentamente, y cuando por fin pudo verla la cara, señaló con la cabeza el palo de golf. Tenía que actuar como un agente de la ley, a diferencia de que estaban en un mundo destruído.-Tira el palo, por favor, y luego aléjalo de ti y no hagas ninguna tontería, no tiene por qué salir nadie herido.-Aunque la voz de Drake sonaba fría por el casco, realmente no tenía intención de hacerles daño a aquella extraña pareja, y sus palabras eran lo que mejor podían indicar sus intenciones.

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¿Negociar? — dejé escarpar sarcástica. — Solo estamos mi perro y yo — terminé por confesar notablemente molesta. Estaba en clara desventaja con aquel hombre y temía que ahora que sabía que estaba sola no dudase en acabar conmigo y Choop por el contenido de esa estúpida mochila.

Mi mandíbula se tensó cuando él pidió que soltase el palo de golf. No quería hacerlo, pero ahora, lo único más sensato que se me ocurría hacer era cooperar con él.

De acuerdo, lo voy a dejar en el suelo muy lentamente para no hacer ruido — decía mientras que iba bajando la mano hasta dejar el dichoso palo sobre la moqueta. — Ahora lo acercaré a ti — quería ir explicando todos mis movimientos, para que aquel extraño no se sobresaltase. Cuando se colocó frente a mi pude ver mejor que su rostro estaba completamente oculto tras un casco. Choop se giró lentamente para seguir mirando, seguro que con la misma curiosidad que antes. Choop no era un animal violento, todo lo contrario, se mostraba cariñoso con otras personas y asustadizo con los zombies y otras criaturas.

Empujé el palo de golf con las yemas de mis dedos en la dirección de aquel hombre, hasta que ya no alcanzaba a tocarlo y me quedé en mi sitio alzando las manos de nuevo.

Si buscas descansar esta casa parece segura, nosotros nos íbamos a quedar aquí — no, no iba a dejar ver que teníamos un lugar más seguro, no iba a llevar a un extraño que me amenazaba con un arma a mi refugio. Pero aquel no era el problema, había algo que me inquietaba aún más que el hecho de que un desconocido amenazase con arrebatarnos la vida. Todo estaba demasiado tranquilo, sin zombies, ni un solo ruido... nada, el silencio nunca era tan bueno, no tanto silencio.


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La mujer obedeció tal y como Drake había ido indicando, primero alzando las manos, luego dando la información que quería y finalmente dejando el palo en el suelo y alejarlo de su alcance. Al hombre no se le pasaba por alto el comportamiento del perro, que se mantenía demasiado tranquilo, como si aquello le fuera totalmente ajeno. Y entonces el ex-soldado decidió que si tenía una mascota, ésta no sería tan mansa como ese perro, ya que pensaba que si hubiera disparado a su dueña, la criatura se hubiera mantenido en su sítio... ¿Para qué tener enemigos teniendo un perro así?
El chico avanzó lo justo para coger el palo de golf con la suela de la bota y arrastrarlo hasta colocarlo detrás de él. Ahora mucho más tranquilo de que no podría atacarle, al menos con el palo, retrocedió un poco y bajó el arma, sin llegar a guardarla. Demostrando así que no tenía intenciones de matarla, si no que de verdad solo quería buscar un lugar seguro para pasar la noche.


-Si os vais a quedar aquí, lo primero es asegurar la casa, dudo que lo hayas hecho, por eso me he encargado yo mientras te buscaba. Te he visto echar a correr detrás de tu perro, y eso me ha llevado hasta aquí.-Se acercó hasta la ventana que había en la habitación y que, al situarse en el piso alto, permitía ver parte de la calle sin problemas.-Imagino que has podido dsrte cuenta de que ésto está muy tranquilo, llevo sin encontrarme uno de esos muertos desde que he llegado, eso pueden significar varias cosas.Observó la calle para comprobar si había alguna sombra arrastrándose por la calle, o alguna criatura saltando de tejado en tejado, pero no había nada, y su casco tampoco detectaba ningún movimiento cerca. Nada, estaban aparentemente solos.

-Como decía, pueden significar varias cosas: Que el lugar haya sido totalmente bombardeado, cosa que no es así; que por otro, los muertos estén descansando y esperando algo que les haga moverse; o que ésta zona esté totalmente vacía... Hay muchas teorías, todas discutibles.-Se alejó de la ventana y finalmente decidió pulsar el botón que hacía desaparecer su casco y transformarlo en una especie de implante metálico oculto detrás de su oreja izquierda. Mostrando de esa manera su rostro, miró a la chica fíjamente a los ojos, con un semblante serio.-Ésto es lo que haremos: Haremos de ésta casa un lugar seguro, en silencio, y descansaremos. Nada de ruidos excesivos hasta que no sea de día, ¿de acuerdo?

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Re: Historias de medianoche [Drake Ackerman]

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