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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Thea Grayson

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Es demasiado tarde... [Ebba S.]

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Es demasiado tarde... [Ebba S.]

Mensaje por Wilhelmina J. Allen el Miér 25 Abr 2018, 13:46

Tres de junio de 2015.
Afueras de Las Vegas, Nevada.
Día cálido, de madrugada: 07:00 hr.

Podría llevar horas caminando y sin embargo aún no terminaba de sentirme fatigada, lo estaba, pero era consciente de que en otra época habría estado peor. El frío de la noche en el desierto era horrible y por fin comenzaba a disiparse, poco a poco. Este tampoco había podido conmigo. ¿Heridas en mis pies descalzos? Sí y no. Los cortes desaparecían rápidamente y seguía avanzando sobre la arena.

Mi respiración era algo más exagerada de lo normal, no demasiado aún así. No había dormido en las últimas veinticuatro horas nada y de todas formas sentía que podría aguantar algo más. Me habían cambiado, estaba totalmente segura de ello, en los últimos meses había descubierto muchas cosas nuevas en mi. ¿Pero hasta que punto me habían cambiado?

Mi estómago rugía con fuerza, estaba muerta de hambre y sentía incluso un leve mareo por la falta de nutrientes. Eso era lo único que me molestaba en aquel momento; el hambre.

Las primeras luces del día comenzaban a iluminar el desierto, la arena adquiría un brillo dorado y comenzaba a sentir la añorada calidez del sol. Por un momento me quedé completamente estática observando el amanecer, caí de rodillas sobre la arena rompiendo a llorar. Podría resultar estúpido, podría aparentar toda la debilidad del mundo con aquel acto... pero no pude contenerme, era la primera vez que volvía a ver la luz del sol en mucho tiempo. Había estado encerrada tanto que creí que aquella habitación blanca se convertiría en mi tumba, que jamás volvería a respirar aquel aire puro o a ver la luz natural.

Lo llegué a pensar tantas veces... la muerte había formado una opción tan válida y posible en mi. Ahora al recordar la de veces que había deseado morir en los últimos años solo producía en mi aquel llanto incontrolado, ¿por qué me había pasado eso, por qué me habían encerrado así...? Solo era una persona más, alguien normal y corriente que luchaba contra los males de la sociedad en Terra Save. ¿Por eso? Ni siquiera era alguien importante allí, sino más bien el último mono. ¿Qué había hecho para merecer aquello? Sabía que me habían confundido con Octavia, pero igualmente ella era una buena persona, ¿qué podría haber hecho para que la quisieran allí? Jamás llegué a entender ninguna de sus preguntas, pero ahora todas comenzaban a cobrar lógica.

Abrí los ojos de par en par, incrédula. La luz del sol había comenzado a iluminar una zona que hasta ahora no había sido capaz de ver. — No puede ser — susurré sintiendo las lágrimas una vez más en mis ojos. Comencé a correr en aquella dirección, veía parte de la Estatua de la Libertad, la de Las Vegas claro, edificios, la emblemática Torre Eifell de Paris Las Vegas. Ascendía a toda prisa por la duna hasta quedar sobre esta y tener una vista más general de la ciudad. No era lo que yo esperaba, definitivamente que no era.

Maldita sea... — no podía creer lo que veían mis ojos por más que mirase y lo viera ante mi. La ciudad de Las Vegas, semi enterrada en la arena, destruida... — Lo habéis destruido todo — las comparaciones eran odiosa, pero aquella escena habría podido ser una perfecta imitación de la secuencia final del Planeta de los Simios con Charlton Heston.

Y ahora todo comenzaba a cobrar sentido, todo lo que había vivido, aquellas palabras de indiferencia a finales de 2012. Todo. Aún se me escapaban muchas cosas, pero comenzaba a entenderlo, Umbrella había destruido el mundo.


Todavía era temprano, cuando alcancé llegar hasta uno de los moteles de la ciudad, en las afueras. Un antro de mala muerte que si bien ahora daba asco, seguro que antes no habría sido mucho mejor. Logré llegar hasta de las habitaciones, gracias a que las llaves se encontraban en un tablón en la recepción. Había encontrado algún que otra cadáver en mi recorrido, seña de como se encontraba actualmente todo. Incluso me había topado con uno de ellos. Uno de esos seres que Umbrella dejaba en la celda para ver como me deshacía de ellos. ¿Así estaba ahora el país? ¿Hasta qué punto? Tal vez fuera solo una cosa aislada, parte de EEUU, ¿Nevada?... Me dejé caer en la polvorienta cama de la habitación. Con la mirada fija en el techo, dando vueltas a todo lo que había visto y vivido en las últimas horas.

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Re: Es demasiado tarde... [Ebba S.]

Mensaje por Ebba Sørensen el Vie 24 Ago 2018, 07:02

Motel desconocido - Noche anterior y la mañana del día 3

Esa noche Ebba no podía conciliar el sueño. Acostada boca arriba en aquella cama, pasó largo rato con la mirada fija en el techo. Había hecho un par de intentos, cerrando sus ojos y esperando caer en los brazos de Morfeo,  pero todo fue en vano. Parecía que cada ruido extraño que cortaba el silencio del ambiente perturbaba la escasa paz que había podido alcanzar y que, cruelmente la mantenía en un estado de vigilia.

Ella sabía exactamente que provocaba aquellos ruidos que se escuchaban más allá de la puerta cerrada de la habitación. Cuando había llegado en la  tarde a aquel motel los vio. Unos cuantos muertos desperdigados por todo el lugar. Fue algo engañoso evadirlos y no pasó sin tener que usar su hacha para despachar a los que inevitablemente cruzaron su camino. Pero al final consiguió entrar al deteriorado lugar y hacerse con un cuarto para pasar la noche a resguardo.

Suspiró de forma irritada al ver que era inútil permanecer recostada  si no podía pegar ojo y se sentó en el borde de la cama de forma lenta para evitar hacer algún chirrido. En la penumbra su mirada recorrió con dificultad los contornos de la habitación en la que había elegido hospedarse, cerciorándose que la ventana de esta aún estuviera cubierta por sus cortinas y nadie o nada, como algún zombie o la simple claridad de la noche, se colara a por ella.

Apretó con fuerza el mango de su hacha hasta que su mano protestó ante el dolor de la acción, para luego solo tomarla con más soltura. No le gustaba la oscuridad y el verse relegada a tener que cohabitar con ella la tenía con los nervios a flor de piel. Se sentía tan desprotegida sin el sentido de la vista, no había forma de evitarlo pero se consoló a si misma pensando que solo le quedaba unas pocas horas de esperar a que el sol saliera.

No tardó en rendirse ante la espera que, sin darse cuenta, cayó dormida o mejor dicho perdió la conciencia. Pudo figurar esto porque lo único que supo luego fue que al abrir sus ojos notó la tenue luz del sol que había logrado abrirse camino por los pliegues de la tela vieja que tapaban la ventana.  Un nuevo día asomaba.

Se estiró desperezándose. Tanteando la condición de cuerpo. Se sentía cansada y un leve dolor se presentaba en sus músculos, sin duda por culpa de la posición en la que termino dormida. Tuvo suerte que su cuerpo cayera en aquella superficie mullida de la cama y no en el duro suelo pero, cama o no parecía no importar evidentemente.

Pronto debería marcharse. Tenía que aprovechar toda la luz de día que podía para llegar a su próximo destino y buscar otro refugio provisorio así que se levantó y comenzó a buscar sus cosas. Primero su arma que aún estaba tendida en la cama y luego fue a por el resto de sus pertenencias pero detuvo en seco, con su mano extendida que pretendía agarrar su mochila cuando oyó algo. Agudizando su oído escuchó el sonido de pasos, no unos como los que estuvo escuchando la noche anterior y eran hechos por los muertos. Ambos sonidos eran muy diferentes. Se mantuvo quieta, con su respiración apenas manteniendo la con vida. Los pasos se acercaban más y más hasta pasar por frente del cuarto donde estaba metida. Toda su atención cayó en solo escuchar. El sonido de una puerta siendo abierta y cerrada le indicó que tenía un vecino en la habitación contigua.


— Tengo compañía — sus labios soltaron en un suave susurro.

Se espabilo de aquel estado en el que estaba sumergida y tomó su mochila colocándosela las correas sobre sus hombros. Sopesó la situación y que haría a continuación. Era peligroso solo ir y encarar a lo desconocido, sus antiguas experiencias se lo decían pero hacia bastante tiempo que no se topaba con otra persona con vida. Y parecía ser solo una, aquellos pasos le daban la pista. Debía estar volviéndose loca si estaba eligiendo revelar su presencia y solo para volver a escuchar el sonido de una voz que no fuera solo la suya.

La soledad si nos hace estúpidos también.

Decidida y llamándose a sí misma fuera de sus cabales dio unos cuantos pasos y sacó el seguro de la puerta. Su mano, la que no llevaba el hacha, tomó la perilla frente a ella y, pausando unos segundos más, respiró unas bocanadas de aire por la boca para calmar los nervios y aquel temor que de pronto la asaltaban. Abriendo la puerta salió con paso firme, fijándose que el corredor estuviera vacío, lo estaba así que solo luego siguió caminando hasta llegar al cuarto donde suponía estaba la persona cuyos pasos oyó al este llegar y miró aquella entrada de madera que los separaba. Antes de decidir salir corriendo, tocó sutilmente la puerta indicando con unos golpes acompasados que quién estaba  del otro lado tenía aún neuronas funcionando. Bien, eso último, Ebba tendría que pensárselo con detenimiento porque ante sus recientes acciones, ya no estaba muy segura.




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Todo había ocurrido ahora de forma muy rápida; mi escapada de la base de Umbrella, encontrar Las Vegas en aquel estado... desde mi secuestro habían pasado años, cada día había sido eterno y sin embargo ahora tenía la sensación de que todo había ocurrido demasiado deprisa. Sí, aún me costaba asimilar lo que estaba viendo.

Ahora que estaba en la camilla comenzaba a sentir algo de cansancio, cosa que me seguía resultando extraña tras todo lo que había caminado. Ni siquiera tenía ganas de dormir. Tal vez porque aún no lo necesitase o porque todos esos recuerdos golpeaban mi cabeza con fuerza, impidiendo que pudiera cerrar los ojos y concentrarme en descansar. Estaba preocupada: ¿qué había pasado, dónde estarían todos a los que había querido... muertos? ¿Serían parte de ellos? Negué a la vez que me llevaba ambas manos a la cabeza. Respiré hondo.

¿Pero qué han hecho esos indeseables, en qué han convertido el mundo? — apretaba mis sienes con los dedos de ambas manos y me habría echado a llorar de no ser porque empecé a escuchar ruidos.

Me levanté sigilosamente de la cama. El ruido parecía venir no de muy lejos de mi posición, pero fuera de la habitación y aún así lo distinguía: ¿cómo era eso posible? Pasos, el pestillo de una puerta, esta abrirse, más pasos... parecía una sola persona y no sabía cómo podía conocer aquello, pero estaba junto a la puerta de mi habitación, fuera, mi cuerpo se tensó rápidamente. Se suponía que lo que debía preocuparme o llamar mi atención era el hecho de no estar sola en ese antro, pero no. Lo que me sorprendía había sido la facilidad con la que escuchaba y distinguía cada ruido.

Rápidamente me lancé hacia la pared de la puerta, pegando mi espalda a esta, tragué saliva y esperé a escuchar otro ruido, esperaba que quien quiera que estuviera al otro lado abriera bruscamente, porque me habría escuchado llegar, al encontrarse en la habitación de al lado, era lógico. Sabía, también, que se trataba de alguien con vida, por su forma de caminar y porque hasta donde llegaba... los zombies no sabían abrir puertas. Y entonces llamaron a la puerta, aquello sí que me sorprendió.

Ho-hola... — logré decir. Hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie y mi voz sonó ronca y temerosa. En Umbrella ignoraba a todos esos idiotas, me limitaba a asentir o negar según fuera necesario. Ahora era diferente, estaba fuera, o al menos eso era lo que creía... mis dedos acariciaron el pomo de la puerta y abrí rápidamente. Una muchacha rubia estaba al otro lado del marco de la puerta, yo sobre todo sorprendida de ver a alguien. — Ho-hola... — logré repetir. — No sabía que había alguien con vida por aquí... — menudo saludo.


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Re: Es demasiado tarde... [Ebba S.]

Mensaje por Ebba Sørensen el Mar 02 Oct 2018, 14:21


Cada segundo que pasaba allí, parada frente a la puerta del cuarto, seguía pensando que había perdido no solo su sentido de auto preservación, sino también que su inteligencia había disminuido considerablemente ante tal ingeniosa idea que se le ocurrió. No sabía quién estaba detrás de aquella puerta, como no sabía tampoco si era hostil o una simple alma en busca de refugio y descanso como ella; pero cuando la imagen de su amigo Nigel cruzó en esos momentos su mente, no pudo no preguntarse si era este quién estuviera detrás de aquella barrera de madera y necesitaba su ayuda. Aquello resolvió su indecisión y borró todo planteamiento anterior. creyó escuchar una voz del otro lado pero no estuvo seguro si no hubiera sido su imaginación quién le había jugado una cruel treta. Iba a volver a tocar con golpes en secuencia de nuevo como lo había hecho anteriormente pero no fue necesario, la batiente frente a sus narices se abrió en esos instantes de repente y reveló a alguien que, como sus ojos pudieron observar, no era su amigo.  

Una mujer de cabellos negros y ojos redondos abiertos de par en par la miraban. Ebba asimilo aquel rasgo, abriendo con sorpresa sus orbes mientras estos se alimentaban con la imagen de una persona con vida, una que no era su compañero de caminos — Hola... — respondió, sus labios atinaron a soltar con suavidad, sin poder evitar que la duda y la sorpresa se colaran en esa simple palabra.

Su mirada no alcanzó a observar, clavada como estaba en la desconocida, si la habitación de esta albergaba a alguien más dentro porque la sorpresa aún no la había abandonado pero, pronto cuando la mujer volvió a hablar sacó a Ebba de su estado momentáneamente. No supo si debía corregir las palabras que escuchaba de esta y decir que había otra persona más por allí afuera, con seguro conocimiento y con suerte aún respirando. No podía a arriesgarse y fiarse a ciegas de aquella desconocida — Créeme, yo tampoco lo sabía. Vaya sorpresa, ¿no?— comentó,  mordiendo su lengua para no despedir de su boca las palabras que realmente quería. Hay otra persona aparte de mi por aquí y es mi amigo. ¿Lo haz visto?

Era evidente que eso último, según las palabras de la morocha, no podía responder a Ebba si era esta la primera con vida a quién veía por aquella zona. Claro que la desconocida podía estar mintiendo. Tragó saliva y sus nervios hicieron acto de presencia — Disculpa, aún no salgo del asombro de haber encontrado también  a alguien aquí — Ebba no fingía al decir ello. Miró de reojo a ambos lados de aquel pasillo para asegurarse de que nadie la sorprendiera por estar distraída con su nueva compañía.




He vuelto, disculpa mi retraso en responderte.


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Re: Es demasiado tarde... [Ebba S.]

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