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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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¿Sobrevivir? Ahí vamos... [La Prisión]

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¿Sobrevivir? Ahí vamos... [La Prisión]

Mensaje por Jack Whitlock el Miér 18 Abr 2018, 23:30

Hacía tanto tiempo que no hablaba con nadie... que aún, que ya llevaba una semana con ellos, me costaba a veces pronunciar palabras, no terminaba las frases, me costaba pronunciar palabras sencillas como "yo te ayudo". Me sentía un inútil y por consiguiente incómodo con aquellos extra a los que les había brindado mi confianza... ¿Quién me lo iba a decir que después de tanto tiempo volvería a confiar en alguien?

El fantasma de Tara me acompañaba por todas partes, últimamente más, era como si al haberme ofrecido a quedarme en un lugar fijo aceptara que ella estaba muerta y que no seguiría buscandola. Pero después de casi trez largos años... ya había perdido todas las esperanzas. Ella se me apareciía en sueños, pronunciaba mi nombre, lo gritaba, lloraba... y yo no era capaz de salvarla de las garras de esos descerebrados.

Tal vez por eso últimamente estaba de tan mal humor y ya ni me molestaba a hablar, me centraba en mis trabajos y respondía mediante gestos.

Fui yo quien pensó que estaría bien cultivar en una de las parcelas de la prisión y eso hice. Comencé a trabajar la tierra para adaptarla a los futuros cultivos. Y era a lo único que me dedicaba desde que salía el sol hasta que se ponía. Mi abuelo, mi padre... Todos habían sido campesinos y aunque en mi juventud me rebelé contra aquella herencia, a la cual tachaba de denigrante, ahora la retomaba, porque era lo que había aprendido desde que tuve juicio de razón. Ahora me tranquilizaba, ayudaba a alejar a mis fantasmas y... nos daría de comer. Tal vez no fuera tan denigrante como creía.

Tan concentrado estaba, que pasaban las horas, una detrás de otra. El calor era sofocante y solo me detenía para comer, beber algo y poco más. Ya había limpiado aquel campo de papeles, había trazado la zona donde empezarían y terminarían los cultivos con la ayuda de varios palos clavados en el suelo y ya me quedaba un poco más de la mitad por terminar de arar.




Que difícil es la vida del soldado...:

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Habían pasado ya varios días desde que encontré la Prisión. A simple vista no parecía gran cosa, y de hecho, cuando la vi a lo lejos la primera vez, estuve a punto de pasar de largo y continuar con mi viaje, con intención de encontrar, como siempre, un lugar seguro.
Sin embargo, algo —llamémosle instinto— me hizo acercarme hasta las puertas de aquél lugar, donde no me recibió una horda de caminantes hambrientos, si no un grupo de supervivientes que, cuando los conoció más a fondo, parecían estar pasando una crisis algo más grave de lo necesaria: Estaban a punto de sumirse en una anarquía que acabaría convirtiendo aquél sitio en un caos, todo porque no tenían a nadie que los liderara, y quien lo hacía, admitía que no estaba preparado de ello.

Parecía que aquél lugar estaba esperándome.

Sin siquiera pedirlo, y cuando ya comprobaron que era de confianza, me nombraron líder de aquél extenso grupo. Al cual no tardé en organizar para que, poco a poco, aquello se convirtiera en un lugar en el que vivir tranquilos. Sin peligros: Organicé pequeños grupos para encontrar suministros, mientras que otro grupo limpiaba el resto de la Prisión y otros se deshacían de los cadáveres, quemándolos. Quizás fue por el humo lo que atrajo a más supervivientes, muchos más, entre ellos dos caras conocidas y que no esperaba volver a ver: Phoenix y Makayla. También vino un militar, algo más mayor que yo, el cual se comportaba de manera algo fría con el resto, pero en seguida conseguí confiar en él lo suficiente como para nombrarle, junto a otros más, Jefe de uno de los grupos que había establecido. La Prisión poco a poco se estaba volviendo un buen Refugio, un lugar al que llamar hogar. Y estaba orgulloso de aquello, sin duda.

Aquella mañana, que lucía despejada y calurosa, me encontraba en los patios del refugio, observando y pensando una forma de reforzar aquellas endebles vallas que tenían que ser limpiadas de caminantes casi de forma constante, si bien una idea perfecta podía ser amurallar la zona, aquello podía llevarnos tiempo, y no era del todo una mala idea, desde luego, pero no era tan fácil como parecía realmente.
Suspiré y me llevé las manos a la cintura, poniendo los brazos en forma de jarra, y mi vista se desvió hacia aquél militar del que hablaba, cuyo nombre, que recordaba muy bien, era Jack. Le observé desde mi posición, como preparaba un terreno donde cultivar y tener alimento como para ser autosuficientes, algo que nos quitaría la necesidad de salir a buscar recursos tan a menudo.

Decidí coger una botella de agua que tenía en una mesita que daba a ma entrada del interior de la prisión y acercarme a paso lento hasta donde se encontraba, ya de cerca, pude observar que parecía bastante agotado, e incluso sediento, todo por trabajar al sol con aquél tremendo calor que hacía ese día.


-Deberías descansar un poco, éste sol va a acabar matándote.-Dije tranquílamente, a la par que extendía la mano que sujetaba la botella de agua, ofreciéndosela.-¿Qué tal lo llevas?-Pregunté mientras posaba la mano libre en la culata de mi nueva pistola —la cual encontré en uno de los cadáveres—, símplemente para dejarla descansar ahí.

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Procura mover los dedos de la mano, si te duele o se inflama más avísame — tras realizar el vendaje en aquella mujer, sonreí y me despedía de ella. Apenas llevaba cuatro días en aquel lugar y ya me empezaba a sentir como en casa, por primera vez en mucho tiempo. Por fin podía dejar atrás a Barry, mi alter ego... vestir ropa más cómoda, aunque eso me daba igual. Esa libertad... sentirme por fin a salvo, sin tener que estar constantemente alerta. No había palabras para describir esa sensación y el poder dormir a pierna suelta de noche... eso era sin duda lo mejor. Me sentía descansada por fin.

Llegué a aquel lugar de casualidad, caminaba al rededor de la Prisión por curiosidad cuando me fijé en un hombre, trabajando la tierra. Le saludé tímidamente, sin saber qué hacer... al principio no se fiaban de mi y tras enseñarles mi placa, mi identificación, explicar mi historia... conseguí quedarme, aunque con recelo. Tras ver que podía ayudarles con mis conocimientos en medicina a gente se fue animando a hablar conmigo y acercarse más.

Yo me mostraba risueña y amable con todos, como era de costumbre en mi. Además aquellas personas eran buenas, al principio yo tenía mis reservas también, pero todo fluyó y tal vez tras mucho ir y venir por fin encontrara un lugar donde refugiarme. Eso me hacía pensar en Dave, y en dónde estaría, si le iría bien.

Había salido fuera, paseaba por las tierras del campo, estaban amuralladas con alambradas. ¡¿Quién me iba a decir que acabaría en la cárcel?! ¿Pero qué mejor que refugiarse de los peligros de fuera en un lugar diseñado para que nadie saliera de ahí?

A lo lejos vi dos figuras humanas, los reconocí inmediatamente: eran el líder del refugio y el hombre al que vi por primera vez. Me acerqué a ellos dos.

¡Hola! — saludé a ambos a la vez que me colocaba las manos sobre la frente para que no me diera el sol. — ¿Estáis bien?.


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Cansada, así me encontraba tras caminar ya varias horas huyendo de esas cosas, aún seguía herida pero pude limpiarme el mordisco de aquel caminante y taparlo bien, era extraño, habían pasado semanas desde eso y aún no me había transformado...¿Qué me estaba pasando?.

De pronto a lo lejos vi unas vallas, estaba tan cansada que no me di cuenta que había algunos caminantes por ahí, me acerque a la valla y vi mejor lo que protegían: Una prisión, podría ver a algunas personas en el patio, al parecer lo habían tomado como refugio. En ese momento, escucho el rugir de un de esos bichos y me hago consciente de que había varios a mi alrededor, pero, sorprendentemente,  no me atacaban, extrañada no quise tentar la suerte, a lo mejor ellos tampoco se habían dado cuenta de mí ya que con mis pintas parezco uno más y me fui de allí lentamente, pegada a la valla, me esta empezando a encontrar mareada <<"Mierda...">>, había estado horas caminando y encima llevaba también unas cuantas horas de más sin comer ni beber y el calor no ayudaba precisamente, me estaba empezando a afectar a mi condición y entre las heridas sentía que no iba a durar mucho así, empecé a agarrarme a la valla para evitar caerme, necesitaba ayuda, así que con mis últimas fuerzas que me quedan, cogí mi machete, mi compañero fiel, y lo levanté, zaraldeandolo para intentar llamar la atención de la gente que veía que estaban fuera, gritar no era aconsejable, no quería acaba comida por los caminantes que había dejado más atrás, así que, no podía hacer mucho más con las pocas fuerzas que me quedan.

Ellos ahora mismo son mi salvación.

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Hacía un par de días que no andaba de buen humor. El motivo principal era el calor, algo a lo que no se podía acostumbrar aunque lo intentara. Esos días se la vio leyendo libros sentada en el suelo, yendo a cazar pequeñas alimañas, comiendo sola, estaba poco habladora. Y así continuaba.

A lo lejos observaba al hombre de actitud introvertida. Deseaba con ansias que la huerta ya diera sus frutos, pero debía darle tiempo a la naturaleza a que hiciera lo suyo. Jack era su nombre, le agradaba aunque no hubieran cruzado palabra en toda la estadía. Cuando pensó que sería buena idea acercarse, Alpha (Drake) se acercó a él. Desistió de la idea de socializar por ello. Simplemente, tenía mal genio y no quería tratar temas del refugio. Que la doctora se acercara tampoco la incentivó a acercarse a los demás.

Tomó su mochila y se la puso al hombro. Pensó que salir un rato a ver las trampas que había puesto alrededor del refugio le sentaría bien para despejar sus ideas y levantar el ánimo. Antes de salir siempre observaba en detalle la valla, no vaya a ser que un caminante la sorprenda.

En cambio notó que alguien caminaba hacia la prisión. Una silueta femenina. Phoenix, pese a su menudo cuerpo, emitió un silbido fuerte y corto para llamar la atención de sus compañeros. Una vez alguna mirada se posó en ella, señaló en dirección a la silueta femenina.

Corrió hacia la mujer fuera del refugio lo más rápido que pudo. Claro que sus compañeros y el líder estaban más cerca.

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Re: ¿Sobrevivir? Ahí vamos... [La Prisión]

Mensaje por Makayla el Sáb 19 Mayo 2018, 20:08

Abro el envoltorio con cuidado para no destrozar la chocolatina que esconde en su interior. Alguien, no sé su nombre, me la ha dado antes y es ahora cuando tengo tiempo para comérmela. Se supone que no debería aceptar comida de desconocidos pero en este mundo monstruoso eso ni siquiera importa, como tampoco importa qué alimentos me gustan y cuáles no. Lo que importa es sobrevivir, seguir viva. Sólo eso. Aunque me encanta el chocolate. Separo el envoltorio para descubrir la chocolatina derretida. Quizás por el calor que está haciendo. Cojo un trozo y me lo llevo a la boca, luego lamo mis dedos pringosos. Estoy caminando por el área de la prisión, hace un día de verano demasiado bonito para estar dentro.

Mastico otro trozo.

No hace tanto que llegué aquí, a este refugio; y si no fuera por Drake, no me habría quedado. Nunca antes había estado en uno, tampoco nunca me había quedado tanto tiempo en un lugar. Solía ir de un sitio a otro, huyendo... Supongo que ahora sólo me escondo. De ellos, de los malos. Si lo pienso estar aquí no está tan mal, me siento bastante segura rodeada de tanta gente en la que he de confiar. Es como si perteneciera a algo. Pero sé que al final me tendré que ir y volveré a estar sola. Me como el último trozo. El delicioso sabor del chocolate me hace dejar de pensar en el futuro durante unos minutos. Lo suficiente para decidir tirar el envoltorio limpio a una papelera.

Me estoy relamiendo los dedos cuando escucho un silbido breve.

Busco al emisor con la vista hasta dar con Enix, que está corriendo hacia alguien de fuera. Alguien que zarandea un palo o algo alargado, está demasiado lejos para ver qué es, pero tengo claro que está pidiendo ayuda. Ya estoy caminando hacia allí, aunque hay tres personas que están más cerca además de mi profesora favorita. Quiero ayudar, llevo todo el día haciéndolo en distintas tareas, pero también tengo curiosidad por saber qué le ha pasado.


x:
─ MaKaYla ─

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- Mi abuelo solía decir que la tierra purificaba, que trabajar con la tierra era la labor más noble y limpia a la que uno podía dedicarse, porque era la más antigua - mi voz sonó realmente forzada cuando hundí la azada en la tierra para levantar una buena porción que dispersé a ambos lados en el surco. - A mi me avergonzaba aquello, solía decirle que los negros podíamos aspirar a mucho más que seguir toda nuestra vida esclavizados o por la tierra o por el hombre blanco y él se enfadaba conmigo porque decía ser la persona más libre del mundo, en eso no se equivocaba, siempre hacía lo que le daba la gana, pero la profesión más antigua era la caza y ni una ni otra purificaba una mierda, simplemente sobrevivías o morías y eso es lo que hacemos ahora, sobrevivir, pero nada purifica nada, ni siquiera muriendo y hoy en día menos - cuando Drake me ofreció la botella de agua pisé la azada para que se quedara en pie y bebí un trago largo, después se la agradecí.

- Alguien tenía que hacer esto y a mi no me importa, me relaja - me encogí de hombros dispuesto a seguir, hasta que escuché el silbido de Phoenix y posteriormente seguí con la mirada hacia donde señalaba. - Los zombies no agitan machetes - susurré.

- Estoy viendo a la pequeña acercarse, no la dejeis ir muy cerca de la alambrada, un grupo desde dentro debería atraer a los caminantes hacia otro extremo mientras otro sale a ver quién es esa - mis palabras fueron para que Drake decidiera, al fin y al cabo era él quien se encargaba de ello, yo corrí, recogí mi ballesta con varios virotes y salí hacia la entrada haciendole señas a la mujer para que fuera a las puertas. Corría veloz con la ballesta entre ambas manos y cuanto alcancé las puertas le hice una seña al vigía de la torre para que abriera, seguidamente disparé a los tres zombies que se agolpaban en la puerta y avancé varios pasos, con la ballesta cargada, en dirección de la mujer. Recogí los tres virotes usados y le hice una seña al resto para que me adelantasen, el camino estaba despejado.

Siento la tardanza, he estado ausente, prometo responder con más regularidad y sobre todo gracias por esperar.




Que difícil es la vida del soldado...:

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Off:
Como ya ha vuelto a postear Jack, el orden será tal y como los usuarios han ido entrando. Si algún miembro más quiere entrar al tema, que contacte conmigo por mp.

P.D.:Me alegra verte de vuelta, Jackie!!

P.D. 2: Cambio el tipo de rol a 3ª persona por motivos personales, no asustarse.

El hombre escuchó las palabras del soldado con atención, ya que al fin y al cabo, no dejaba de ser mayor que él y, por tanto, más sabio. Tal y como hablaba, parecía tener cierta espina clavada respecto al racismo que siempre había existido en aquella supuesta "gran nación" que eran los Estados Unidos de América. Y es que estaban unidos en lo que interesaba, pero cuando de verdad era necesario... Bueno, el país no se había sumido en el caos por cooperar, precísamente.
Una vez terminó aquél monólogo aliviador —al menos para él—, cogió la botella del otro chico, explicando que no le importaba hacer aquello.
-Siempre viene bien que todos ayudemos, gracias por hacer esto.-Sus intenciones no eran otras que conocer mejor a Jack y al resto de los miembros de aquella comunidad, llevarse mejor con ellos y poder ganarse su confianza para liderarlos en condiciones.
Entonces apareció otra persona en escena, una mujer, la conocía igual de poco que al resto, pero lo que sí sabía es que era de los del personal médico, y por eso había optado en tenerla al cargo de aquello. Recordaba su nombre, igual que el de todos, como buen líder. La saludó haciendo un esto con la cabeza y luego suspiró.
-Todo bien, Bárbara... Aunque éste sol...-Iba a decir algo más cuando escuchó un silbido detrás de él, se giró y vio a Phoenix señalando hacia un lugar determinado, al principio se extrañó, pues la asiática tenía unos comportamientos de lo más curiosos a veces —solo había que recordar la primera vez que se conocieron, en aquella iglesia—, sin embargo, al seguir la dirección señalada, pudo ver que, al otro lado de la vaya, había alguien saludando con un machete en la mano, muy cerca de los caminantes.-Si esos monstruos empiezan a agitar machetes, habrá que preocuparse.-Aquello último había preferido dejarlo para su mente, pues lo había formulado al escuchar a Jack susurrar.
Giró la cabeza para buscar a la "pequeña" que se refería el hombre, viendo que, tal y como se temía, se trataba de Makayla. Entrecerró los ojos y asintió ante su consejo, preparó su machete en la mano y echó a correr junto al soldado.
-Que todos vayan a la valla y llamen la atención de los caminantes.-Se había dirigido hacia Phoenix mientras corría, hablando alto para que el resto le pudiera escuchar, después se desvió hacia Makayla, que era de las personas que más próxima estaba al cercado, y la silbé para llamarle la atención.-No te acerques demasiado.-Sabía que ella no corría peligro, pues la había visto desenvolverse solita frente a aquellas criaturas, pero la vena protectora y paternal había salido al exterior en aquél momento, no podía evitarlo.
Cuando llegó a la puerta principal, Jack ya se había encargado de los caminantes que estaban en dicha puerta, estaba preparando su ballesta de nuevo cuando hizo una seña indicando que estaba el camino libre.

Drake agarró fuerte su machete, y se encargó de algún caminante suelto que había por la zona, y conforme se acercaba a aquella persona por la que se habían movilizado todos, pareció reconocerla. Al principio era como si simplemente hubieran sido imaginaciones suyas, hasta que la tuvo solo a unos pocos metros: Aquél rostro, aquél uniforme que, aunque desgastado, era reconocible por el hombre... Su semblante se mostró muy serio, y su cuerpo se tensó por momentos. ¿Qué hacía Umbrella ahí? ¿Acaso era una trampa? No, ella parecía estar herida, y era imposible que le pudieran encontrar allí, en la Prisión, tan lejos de la base.
Después de unos segundos allí parado, se acercó y la ayudó a moverse hasta la puerta principal, sin decir ni una sola palabra: Confiaría en darle un voto de confianza, pues la conocía, mas que a cualquiera de las personas con las que ahora convivía. Y tal y como en su día hubiera dado su propia vida por ella, ahora le dejaría entrar en su hogar.

Al fin y al cabo, ella era Crow Kórsakova, y fueron compañeros en el pasado.

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Momento incómodo, las palabras de Jack se quedaron clavadas en mi cabeza. ¿Quería decir algo? También podía ser un problema, tal vez hubiera tomado mucho el sol.

Jack, ¿estás bien? tal vez debas descansar, ponerte a la sombra y beber agu... — no terminé la frase, ninguno dijo nada más, alguien llegaba, alguien a quien al parecer no conocíamos y eso nos puso alerta a todos. Asentí a las palabras de Drake y comencé a correr en la dirección de Makayla y la alambrada, donde se amontonaba el mayor número de zombies.

¡Ehhh, por aquí! — con cuidado comencé a golpear ligeramente la alambrada para hacer ruido y que los zombies nos siguieran en la dirección contraria a la que había ido la mujer, Jack y Drake. Desenfundé el machete que llevaba en mi cinturón y aprovechando que cabía perfectamente por los huecos de la almbrada lo introduje en una de las cuencas oculares de un zombie. No fue nada agradable, pero si la mejor forma para acabar con él y evitar que se acumularan demasiado en un mismo punto.

¡Vamos, por aquí! — seguía haciendo ruido, golpeando con el machete y acuchillando a los zombies que se acercaban más de la cuenta a la alambrada, aquel plan improvisado parecía funcionar a la perfección. — Makayla, ten cuidado, ayúdame si quieres a atraerlos —miré a la pequeña con cierta ternura, me sentía mal porque tuviera que ver aquello, me recordaba a mi sobrino, y a lo bien que podría haber estado en un lugar como aquel. Pensar en ello no me hacía bien, me sentía mal, pero no lo podía evitar, dolía mucho aún.

OFF:
No te preocupes Jack, son cosas que pasan, lo que importa es que estás de vuelta.


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Mi gesto no fue en vano. Seguí moviendo el machete con mi mano hasta que oí un silbido y supe que había llamado la atención de la gente que había en el patio de la prisión, seguí caminando hacia lo que supuse que era la puerta, donde vi como una persona corría con una ballesta en sus manos, con la que se cargo a unos zombies que había ahí y abría la puerta, también pude escuchar detrás de mi como intentaban llamar la atención de los caminantes que había dejado atrás. Me sorprendió la cooperación que había allí, vi como un zombie paso por mi lado, pasando de mi, llamandole  mas la atención aquellas personas que desde dentro de las vallas estaba atraiéndolos, yo confusa seguí con pasos torpes hasta que no pude mas y caí de rodillas para justo cuando levanto la mirada ver a la persona que menos me esperaba encontrarme en esta situación y en ese preciso lugar... - ¿Drake? - dije casi en un susurro, ¿Estaba empezando a delirar?, estaba muy débil y mi visión cada vez era mas borrosa, me lleve la mano a mi brazo izquierdo donde tenia una zona con un vendaje improvisado para tapar aquel mordisco que un caminante me dejo de regalo hace unos días, que no era el único vendaje que tenia, ya que escapar de aquella zona donde me metí me había costado varias heridas que había llenado las vendas de sangre, como mi uniforme, desgarrado y manchando al igual que mi rostro.

No podía creer lo que estaba pasando y como había cambiado las cosas en pocas semanas, de ser una agente de Umbrella a estar al borde del desmayo antes un viejo compañero que pensaba que nunca volvería a ver, con un mordisco que cambia ya de por si mucho las cosas. Aquella vieja amistad me ayudo a moverme hasta la puerta principal, donde ya mis piernas dejaron de racionar y caí inconsciente.

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Asintió al líder cuando le indicó que lo mejor sería cambiar el foco de atención de los caminantes. Se dirigió hacia la valla y con el kikri en mano comenzó a hacer ruido. Entre golpes y llamados se iba preparando mentalmente para una lucha tranquila. Cualquier sonido bastaba para llamar la atención de los occisos.

La doctora también ayudaba con ello. Barbara. No había hablado nunca con ella aún, o no lo recordaba. Casi con nadie había tenido mucho diálogo.

Quebró el cráneo de todos los muertos que pudo, que en un principio no eran muchos. El número crecía más de lo que hubiera deseado a medida que pasaban un par de miniutos. Se pisaban unos a otros casi como en un concierto de rock. Pero por supuesto, tampoco eran tantos occisos.

Vamos bien, pero esto ya no me está gustando.  

Cuando vio que ya tenían a la mujer dentro del refugio, dejó de llamar a los caminantes y se dedicó a matar a todos los que quedaron. Clavarles el kikri en la cabeza era algo de lo que no podía acostumbrarse. Su expresión era de indiferencia pero muy en el fondo le daba lástima la gente que llegó a infectarse.

Ya casi. Barbara, tal vez tengas que ir a ver si necesita atención médica. Yo puedo aquí.  

No iba a marcharse hasta ver a todos esos caminantes inertes. Tras unos minutos más, logró su cometido. Aún quedaban algunos curiosos, pero estaban algo perdidos, lejos de su alcance.

Caminó entonces hacia el sobreviviente nuevo. O mejor dicho, hacia Jack donde suponía que estaría también la persona desconocida.

¿Y? ¿Qué sabemos?  

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Re: ¿Sobrevivir? Ahí vamos... [La Prisión]

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