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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Historias del pasado [Erick A. Kraus]

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Historias del pasado [Erick A. Kraus]

Mensaje por Abigail Roth el Mar 13 Mar 2018, 00:48

10 de marzo de 2015

Era media tarde cuando Abby decidió alejarse un poco y pasear sola por aquellos bosques. Tenía la necesidad de despejar su mente y de estirar las piernas tras estar un buen rato sentada en el pequeño campamento que había improvisado junto a Maxwell. Caminaba entre los árboles armada tan solo con su vieja cámara de fotos. Un par de pájaros en unas ramas, las hojas del suelo, un par de árboles, los detalles de la madera de estos... Hasta que en su visor apareció algo que se salía del paisaje natural.

Al fondo, entre las ramas de los árboles y otros arbustos, Abby podía distinguir algo más. Comenzó a acercarse con mucha cautela, hasta quedar en el límite del claro. Se trataba de una casa, una que parecía mantenerse a duras penas en pie, pero que aún seguía allí. La morena alzó la cámara de fotos y sacó una imagen de esta casa que tanto llamaba su atención: era antigua, se veía siniestra y la vegetación había comenzado a adueñarse de ella. La hiedra recorría paredes, tapaba incluso media ventana de la parte superior y parecía que una entera de la inferior.

Abigail salió de entre los arbustos como mejor pudo, a punto estuvo de tropezar con una de las raíces en el suelo, pero logró guardar el equilibrio. Se rió tontamente y miró a su alrededor. El lugar parecía estar desierto. Así que dejó la cámara colgando de su cuello, tapó el objetivo con el protector y avanzó a paso lento pero firme hacia las puertas. Estas eran de madera y aún se conservaban en la entrada de la vivienda, no en muy buen estado, pero aguantaban. El porche era de piedra y madera, la mayoría de esta apenas se veía, ya que la hiedra se había adueñado de la mayoría de su superficie.

Abigail se acercó a las puertas, una de las dos hojas estaba entreabierta, por lo que observó el interior de la vivienda: estaba totalmente a oscuras. Sentía cierto temor a entrar, pero a su vez creía que podría ser una buena oportunidad para encontrar algo interesante o incluso para refugiarse en aquel lugar durante esa noche, en vez de al raso. Se armó de valor y empujó con mucho cuidado la pesada hoja de madera, dejando que la luz iluminase y descuidado y antiguo hall.

Se adentró lentamente en él, era un largo pasillo con puertas y unas escaleras a un lado. Al final, el pasillo se abría en una habitación que parecía mucho mejor iluminada, con la luz natural que entraba de las ventanas. Tenía toda la pinta de que aquello fuera el salón de la casa. Abby lo miraba todo, desde la escaleras que no parecían tener fin hasta los cuadros colgados en las pared. Su corazón latía con más fuerza, estaba nerviosa, o tal vez y mejor dicho: asustada. Se adentró por el pasillo hasta la última habitación y efectivamente, se trataba de un salón, todo adornado con una estética muy recargada que imitaba los salones típicos de la época victoriana. Abby se dio cuenta en aquel momento de que quería marcharse de allí, tenía miedo, había algo en el lugar que no le gustaba, así que se giró para marcharse, pero en aquel momento veía como la puerta de la entrada se cerraba sola de un golpe, tal vez producto del viento. Igualmente a Abby el corazón le dio un vuelco en el interior del pecho y a punto estuvo de gritar, de no ser porque estaba tan asustada incluso, como para ello.


Gracias:

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9 de marzo de 2015, por la noche.

Los bosques no tenían mucho refugio donde poder refugiarse y dormir, pero tras un buen rato, encontré una casa creepy, de estas donde siempre te saltan zombies en los videojuegos. Nada de lo que preocuparse actualmente... No tenía armas, pero tenía una guitarra... Algo podría hacer. También era cierto que pese a toda la imaginación que la gente le echaba a los videojuegos, estos zombies... No solían estar en sitios inhóspitos, alejados de la mano de dios. A no ser que alguien les encerrase o los pusiese ahí... Pero aún no me había encontrado en esa situación. Y daba gracias por ello.

Tras revisar toda la casa de arriba abajo, me fui a la habitación más alejada. Dependiendo de a quién preguntases, eso era un error. Pero yo pensaba distinto. También era cierto que al ser mordido había podido comprobar que los zombies de vez en cuando... Me confundían por uno de los suyos, lo cual para situaciones como las de una casa, no me venía nada mal. Así que me acomodé en esa habitación y me preparé para cenar y pasar la noche.

10 de marzo de 2015, media tarde.

Había dormido más de lo previsto, no esperaba despertarme a estas horas, pero la verdad es que mi cuerpo lo agradecía y como, por de pronto, esto parecía estar tranquilo, cogí uno de mis comimcs y empecé a leerlo mientras picaba algo de los restos de mi cena de anoche. En esos momentos daría lo que fuera por una chocolatina, sin azúcar, claro... O por un refresco... Oh dios mio, los refrescos y sus burbujas... Los echaba de menos. Al azúcar no, era lo bueno de ahora, que el azúcar parecía ser lo primero que desapareció. Para mi suerte.

En cuanto escuché el portazo me levanté de un golpe, el comic para mi disgusto cayó de mala manera al suelo. Cogí un trozo de madera que había en la habitación y me asomé por la rendija de la puerta. Vi a una mujer en el pasillo, casi tan asustada como yo. Carraspeé por lo bajito, llevaba una cámara de fotos, no tenía pinta de zombie, así que creo, que llamar su atención no sería demasiado arriesgado. Abrí un poco más la puerta para poder sacar mi cabeza y un poco el trozo de madera  que llevaba sujeto. Salí de puntillas, le pedí que guardase silencio y me asomé por el hueco de la escalera. No había nadie.

Respiré hondo y con una gran sonrisa en mi cara me giré a la mujer -¡Qué susto me he pegado!- Y sin decir más dejé el trozo de madera en el suelo y fui a recoger mi comic del suelo y a devolverlo a su funda y seguidamente a mi mochila. -¡Entra! A parte de mi, y de ti ahora, no parece haber nadie más en casa- dije animoso mientras, ahora sí, abría mi mochila de deporte para ver que diablos desayunaba barra comía hoy.

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Abby se quedó quieta un momento que para ella fue crucial. El ruido atraía a aquellos seres, así que estaba totalmente segura de que si había "algo" más en la casa no tardaría en ir a por ella. Lo más apropiado no sería seguramente quedarse allí de pie como estaba haciendo, pero es que Abby nunca fue muy lógica, al menos no como la gente normal y corriente. Para colmo, ni se había preocupado siquiera en cargar con sus útiles de defensa, dejó todo atrás en el campamento menos su preciada cámara, así que si aparecía un zombie se las tendría que ingeniar y seguro que el flash no les asustaba. Tampoco se le ocurriría usar su nikon como arma arrojadiza, antes se lanzaba ella misma a golpear al no muerto que poder arriesgarse a romper su única cámara. Echaba de menos los modelos que dejó atrás en su piso, pero la D80 era la única que le había quedado cuando comenzó todo, la que llevaba en Nueva York y la que había sobrevivido al fin junto a ella. Esta era como una extensión de su brazo, la llevaba a todas partes consigo.

Abby no se pudo resistir a fotografiar algunos elementos de la vivienda, la destartalada chimenea, llamó poderosamente su atención, le gustaba la forma de la pared, la pintura agrietada, como dejaba espacio a ver el ladrillo... La joven tomó también una vista del salón más general, luego observaba en la pantalla las capturas que había tomado cuando escuchó un segundo ruido. Fue un punto y a parte en su estado de ánimo. Pasó de algo intranquila, e incluso un poco nerviosa a histérica. Dio un pequeño respingo, acompañado de una exclamación ahogada. Abby no soltó en ningún momento la cámara, se giró rápidamente hasta dar con el lugar de procedencia del ruido, que procedía del pasillo.

¡Pues no te diré yo el susto que me acabas de dar ahora tú a mi! — respondió ella, tal vez igual de nerviosa o más. Se trataba de un chico, solo un chico, vivo y coleando. Trataba de decirse una y otra vez para tranquilizarse, pero sentía que el corazón se le iba a salir por la boca en cualquier momento. — Ya, eso no me ha tranquilizado mucho, se cerró sola — explicó mientras que se acercaba al muchacho, tal vez más confiada de lo que debería.

¡Soy Abby! — saludó estirando la mano en su dirección. Ella solía decir que tenía una especie de filtro, un detector de personas, si esa persona le generaba confianza, ella respondía bien y en el caso de aquel muchacho no le saltó ninguna alarma, aunque la situación no fuera precisamente tranquila... había algo en el ambiente... eso sí que la ponía nerviosa.

Lanzo dado de enemigos.

Y entonces uno de los cristales estalló repentinamente en mil pedacitos. Abby se echó hacia un lado sorprendida, a la vez que se cubría con las manos para evitar los cristales. Varios pares de manos irrumpían en el salón, atravesando el resto de ventanas, como si pudieran llegar hasta a él, afortunadamente el suelo del salón era mucho más alto, pero algunos de ellos parecían estar tratando de escalar para subir.

¿Zombies escaladores? Esto es nuevo... — susurró sarcástica, a la vez que nerviosa y ahora sí que corrió hacia donde el muchacho, cerrando la puerta tras de sí. — ¿Y ahora qué?

Fuera de la habitación comenzaban a resonar los gruñidos, los golpes... e incluso las puertas abrirse y cerrarse, ellos estaban entrando y no eran pocos por el jaleo que estaban organizando.


Gracias:

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Re: Historias del pasado [Erick A. Kraus]

Mensaje por Agent 4.0 el Lun 06 Ago 2018, 19:40

El miembro 'Abigail Roth' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Enemigos' :

Resultados :



We are Enjoy the Silence 4.0:

¡Cinco años de zombies y los que nos quedan! ¡GRACIAS A TODOS!

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Sonreí cuando la mujer me dijo que la había asustado. ¡La había asustado! Me reí ligeramente, por fin había asustado a alguien, aunque creo que en estas situaciones podría asustar a muchos más si me lo proponía. Así no me tomarían el pelo siempre a mi y yo tendría la oportunidad de devolverla, de vez en cuando. Al decir que se cerró sola me helé. Eso sí era raro. Estreché su mano y sonreí ampliamente -Soy Erick, ¡encantado de conocerte!- Su mano era suave al tacto y al ver su cámara sonreí de nuevo. -Veo que la fotografía no ha muerto, me alegro muchísimo- dije sinceramente. Había visto a pocos con cámaras. No todos huían con una, a no ser que te pillase con una en la mano, pero dudaba que a ella le hubiese pillado, tenía más cara de haber ido a por ella. Igual que yo con mis cosas. Los objetos cotidianos, hacían estas huidas o, bueno, no sé como llamar a esto, más fáciles. Yo mismo hacía algo parecido cada vez que lograba algo de electricidad, actualizaba mi "instagram", uno que había hecho yo en una pagina html, bastante rudimentario, pero así me daba la sensación de que seguía "online" y todo iba bien.

Al escuchar el estallido del cristal corrí a por mis cosas, vigilé que los comics estuvieran todos en mi mochila y volví a agarrar el trozo de madera que había cogido antes. -No tengo armas, y creo que tú tampoco, así que tendremos que averiguar cómo diablos salir- Puse una cómoda rota y vieja delante de la puerta mientras miraba al rededor buscando algo que nos ayudase a huir. Escuchar lo de "zombies escaladores" me dio un escalofrío que me recorrió toda la espina. Me asomé por la ventana para ver si era cierto. -¡Genial! Bajar por la ventana entonces está descartado- dije sonriendo mientras seguía buscando. Busqué otra tabla para Abby y se la tendí -Creo que vamos a tener que salir por esa puerta y hacernos paso- He de decir que por muy asustado que estuviera, me daba miedo que ella se enfrentase a los zombies. No porque fuese mujer ni nada de eso, era más porque a mi ya me habían mordido y aquí estaba, vivo y coleando. No sabía si a ella le pasaría lo mismo.


Erick

Gracias Thea!

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Desde el inicio del apocalipsis había conocido a muchas personas, por lo general no tendía a fiarse de nadie y sin embargo algo le decía que si podía hacerlo de ese muchacho.

Sí, creo que lo más oportuno sería correr por nuestras vidas — no habría discrepancia en aquello. Abby miró hacia su alrededor varias veces, la puerta que había dicho él no sabía hacia dónde iba. Tampoco sabía qué laterales de la casa ocupaban los zombies, pero esperaba que no fueran demasiados.

Vamos, vamos... — aferró su cámara como si fuera su propia vida y comenzó a correr en aquella dirección. La puerta daba a un pasillo más estrecho de la vivienda, para nada agradable, la verdad, era oscuro, sucio... daba más miedo que el resto de la casa. Al final de este parecía entrar algo de luz, había una diminuta ventana que daba a uno de los lados de la vivienda. Ninguno de los dos cabía por ahí, pero al menos Abby se dio cuenta de que ese lado estaba despejado. Esperaba que no se hubieran metido en un callejón sin salida y entonces el final del pasillo se volvió oscuro de nuevo, Abby tuvo que forzar su visión para ver que unas escaleras se introducía en lo más profundo del suelo.

No puede ser — susurró para ambos. Trató de iluminar con la pantalla de la cámara, aunque apenas veía gran cosa. Parecía un sótano. Abby miró hacia atrás. Erick iba con ella y los zombies habían entrado ya en la casa, escuchaban los ruidos, los golpes, los pasos... El corazón de la fotógrafa iba a mil por hora. Pero se decidió a bajar las escaleras, corriendo, ni siquiera veía hacia dónde iban, pero era eso o los zombies.


Gracias:

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La cámara valía más que su vida por lo que vi en cómo aferraba su cámara. Bueno, vivir por algo siempre era mejor que ir dando tumbos sin propósito alguno. Yo por mi lado me aseguré las mochilas. Iba a ser incomodo correr con ellas a través del diminuto pasillo, pero no las iba a dejar atrás. Sopesé llevar las mochilas en las manos y así no rasgarlas ni por un poquito, pero la tabla era importante por defendernos... Con algo, porque no veía que ella llevase armas y yo tampoco tenía de eso. Ni siquiera un cuchillo afilado.

Recé a todos los super héroes que conocía y corrí detrás de ella, fijándome cada cinco segundos en si eramos perseguidos o no. En la carrera estuve a puntito de caerme más de tres veces, no tener luz y correr por un pasillo a oscuras, sucio y con toda la mierda en el suelo, no ayudaba a la coordinación. No sé si es que ella había parado de golpe o yo había acelerado pero a puntito estuve de chocarme con ella. -¿Abby?- pregunté mirando atrás. -Creo que queremos volver a correr- sugerí sonriendola intentando tranquilizarme y no sonar muy alarmado.

Miré con curiosidad cuando dijo eso, no veía nada, pero si Abby pensaba que valía la pena ir... Habría que intentarlo -Corre, corre- musité cerrando la puerta de la habitación en la que estábamos. No sabía lo que habría en el sótano, pero valía la pena ir y si había zombies... Bueno, no podría haber más que los que había fuera, ¿no?.


Erick

Gracias Thea!

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Re: Historias del pasado [Erick A. Kraus]

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