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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Un mensaje desde el pasado [Eldritch Ashcroft]

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Las horas pasaban rápidas cuando me concentraba en mi trabajo, tanto que para cuando quise darme cuenta ya me encontraba sola en el laboratorio analizando las últimas muestras. Estiré los brazos y bostecé levemente. Ni siquiera miré el reloj, me quedaría un rato más para terminar con el trabajo.

Me acerqué a mi mesa para sacar de ella mi vieja grabadora. Volví de nuevo a la mesa de trabajo y posicioné la grabadora cerca de mi, cuando estuve lista pulsé el botón de grabar.

Soy la doctora Harper Voight, a día quince de junio de 2015, me encuentro en la base del desierto de Nevada: laboratorio de la división IED, tres A. Son las... — en aquel momento sí que tuve que mirar el reloj de pulsera, ya que me gustaba siempre clasificar mis grabaciones al máximo. — ...las 21:00 — con un suspiro acerqué el informe que tenía, me coloqué las gafas y comencé a leer en voz alta. — Me encuentro trabajando con una muestra de sangre aleatoria, tipo sanguíneo  O +, todo en la muestra es normal, para más información revisar el informe: WU-23076591HV. una parte de la muestra ha sido infectada del virus T, los resultados obtenidos son regulares, al igual que el resto del tipos sanguíneos... por lo tanto concluimos en que esto no influye de ninguna forma en las diferentes anomalías obtenidas con anterioridad — mientras que hablaba a la grabadora escribía algunos de los detalles del informe. Detuve el aparato, ya que había terminado con aquella parte y volví a mi mesa para guardar y recoger todo el material que había utilizado aquel día. las muestras, informes y la grabación en mi caja de cintas. Ya que estas últimas eran de uso personal, mientras que los informes pertenecían a la compañía.

Como de costumbre, antes de irme a dormir, saqué del cajón una cinta diferente. La coloqué en la grabadora y pulsé el botón de play. Una voz familiar comenzó a sonar, lentamente me fui recostando sobre la mesa, hundiendo la cabeza entre mis brazos y cerrando los ojos para concentrarme en aquel sonido.

(...) oh Theresa... ojalá estuvieras aquí, esto te encantaría — se trataba de una voz masculina, grave. La persona que hablaba parecía sorprendido, se mostraba entre entusiasmado e incluso asustado. — ...madre mía, no lo creería si no lo estuviera viendo con mis propios ojos: este virus tiene un proceso de reproducción similar al resto de virus, pero una vez que el virus se ha desarrollado dentro del organismo e infecta a todas las células, mata a las mitocondrias y reemplaza las funciones de las muertas mediante un proceso de actividad enzimática capaz de proveer energía. La energía producida es solo suficiente para activar las neuronas motoras y aquellas de los núcleos del sistema nervioso que controlan las funciones más primitivas y básicas del organismo expuesto al virus. El problema es que al reemplazar las rutas enzimáticas de la respiración y el metabolismo, el organismo no requiere de un sistema circulatorio o respiratorio, lo cual hace al corazón y los pulmones sistemas innecesarios. Pero el virus logra acelerar la multiplicación del ADN celular, hecho que permite a la célula reproducirse en un corto período, y más aún si el tejido al que pertenece dicha célula sufre alguna lesión o ataque; ¡podríamos estar delante de un terapia potencial para la gente con esclerosis múltiple o enfermedades degenerativas! solo tenemos que seguir adelante con... — me levanté y pulsé el botón de rebobinar, hasta dejar la cinta al comienzo, pulsé play y volví a recostarme sobre la mesa.

La cinta comenzó a reproducirse, primero se escuchaba ruido de fondo, metal, gruñidos, y la respiración de él.

Soy el doctor Albert Edwards Voight, a día... — papá nos contagió a todas por grabar nuestras sesiones. Aunque Raven y yo solíamos guardarlas para nosotras, él las hacía para su mujer, y ella para él, con la intención de compartir sus hallazgos decían. Pero a parte de eso yo sabía que había otra razón mucho más importante. Mis padres pasaban mucho tiempo separados y aunque no se tuvieran siempre tenían esas grabaciones, para escucharse y sentirse un poco más cerca el uno del otro. Aquella cinta era la única que logramos rescatar de él, mi madre las conservaba todas en la base de Nueva York y con todo aquel caos que se formó... di un fuerte respingo y me erguí repentinamente, de forma bastante brusca. — Mamá... — susurré. Sus cintas se perdieron en Raccoon City, pero teníamos sus informes aún, en el caso de papá todo se había echado a perder y por tanto era más difícil avanzar en su investigación: los informes se habían destruido en Arklay, pero él le había enviado siempre toda la información de su trabajo en cintas a mi madre y estas seguían aún en Nueva York. — Oh dios mío — sentí un escalofrío. Hasta ahora escuchaba aquella cinta por oírle a él, ya que esa parte de información me la sabía de memoria y se podía encontrar en cualquier lugar, era la base del virus T. ¿Pero y el resto de su investigación? Había decenas de cintas.

Tengo que ir a Nueva York — concluí en un susurro.


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Como admiro su dedicación Dra. Voight — dije a modo de presentación, revelando también mi posición. Me encontraba de brazos cruzados, recostado sobre el marco de la puerta. Había estado observando lo que la mujer hacía, pero desde hacía apenas un par de minutos, lo justo para escuchar que quería ir a Nueva York. Y eso provocó en mi un mayor interés. ¿Qué querría ella de Nueva York? Pero de seguro que sería algo muy interesante, dado su historial, al igual que sus padres era una mujer muy interesada en la ciencia y en el progreso. Solo había que mirar a nuestro alrededor, ya hacía horas que había terminado el horario laboral de los empleados de aquella división y ella seguía trabajando, haciendo horas extra.

¿Sigue trabajando en el proyecto de sus padres? — aunque le había hecho una pregunta no necesitaba saber respuesta, sabía en lo que estaba trabajando, era por empezar una conversación y saber qué necesitaba de Nueva York...


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Aquella nueva premisa me dejó en shock. Hasta ahora siempre que pensaba en mi padre sentía una gran irritación, debido a que prácticamente había muerto por nada, toda su investigación final había sido reducida a cenizas... pero si esas cintas estaban tal y como yo creía aún en Nueva York, aún tendría una oportunidad. Debía hablar lo antes posible con Raven, o tal vez no... seguramente comenzaría a hiperventilar ante la posibilidad de escuchar los avances que se llevaron acabo en Arklay. Comenzaba a sentirme mareada a causa de aquel abrumo, el cansancio... contemplaba ya la posibilidad de marcharme a descansar, o al menos de intentarlo, ya que sabía que me pasaría toda la noche en vela dándole vueltas a aquello.

Tal vez si que debiera hablar con Raven, ella solía tener trato con la gente de Red Umbrella, se creía que era idiota, pero la veía corretear por los pasillos para ir a las salas de descanso de ellos... ella tal vez pudiera saber quién era el más recomendado para aquella tarea.

Estaba tan absorta en mis pensamientos que ni escuché las puertas abrirse. Rápidamente guardé la grabadora bajo llave en uno de los cajones del escritorio y me giré. — ¿Si? — dije veloz. Aparté las gafas de mi rostro y las deposité en la mesa mientras que escuchaba aquella voz tan... me quedé en blanco al ver de quién se trataba.

¡Señor Ashcroft! Buenas noches, pase y tome asiento señor — pero la sorpresa fue saber que había escuchado parte de la situación. Me quedé a medio camino, mirandole fijamente mientras sujetaba el respaldo de una silla.

Debo recuperar algo... Si quiero seguir esta investigación señor — dije sinceramente.


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Conocí el trabajo de sus padres — caminé en su dirección para tomar asiento, no me importaba parar un momento para descansar y charlar sobre lo que se traía entre manos. — ... actualmente valoro mucho su trabajo señorita Voight, tanto usted como su hermana son dos activos muy importantes de la compañía — me senté en la silla y me giré para observar aquello que tenía en su mesa.

Si necesita ir a Nueva York, de por hecho que obtendrá una unidad que la escolte hasta las oficinas de Umbrella en Nueva York, pero solo por curiosidad me gustaría saber más — presté toda mi atención.


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Señor Ashcroft, creo que es de vital importancia viajar a Nueva York porque podría ser que parte del trabajo que estaba realizando mi padre en los últimos meses siguiera allí, sé que mi padre trabajaba en Arklay, pero tenía la costumbre de enviarle a mi madre informes sobre su trabajo y ella los guardaba todos en Nueva York, es posible que avanzásemos notablemente en las investigaciones con los datos de mi padre — no daba crédito a lo que estaba diciendo ni yo misma, pero tenía claro que allí podría encontrar gran parte del trabajo de Albert E. Voight y que eso supondría un enorme paso para toda la empresa.

Necesitaba saber mejor en que estaba trabajando.

Si Eldritch podía ayudarme a ello, sería un gran avance.

De lo único que me arrepiento es de no haber recordado antes esto, me siento estúpida... señor debo decirle que no es seguro que encontremos ese material, tal vez esté dañado, destruido... puede que mi madre incluso lo tirase, que lo dudo, pero si existe una posibilidad, por más remota que sea, creo que debemos intentarlo, los beneficios serían inimaginables — estaba totalmente convencida de ello, mi padre me ayudaría a proseguir con la investigación. Incluso después de muerto me seguiría ayudando, como en los viejos tiempos.


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Escuché con atención todas y cada una de las palabras que tenía para mi la doctora Voight, verdaderamente se trataba de una oportunidad muy interesante.

Sus padres siempre han ayudado a nuestra corporación, y ahora e incluso desde la tumba lo seguirán haciendo... — asentí levemente. — Dispondrá de todos los soldados que usted necesite, material, transporte... no hay tiempo que perder — tras decir aquellas palabras me puse en pie.

Mañana lo preparará todo y pasado mañana saldrán al alba dirección Nueva York, quiero que usted misma acompañe a los soldados para asegurarnos de que encuentran lo que buscan y es por ello que la enviaré con nuestros mejores efectivos, su seguridad es lo primordial.


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Espera, quiere que yo... — no terminé la frase, Ashcroft quería que yo misma acompañase a esos hombres a la base de Nueva York. Me quedé completamente paralizada, sin saber muy bien qué hacer o decir ahora. — Señor, con todo mi respeto, agradezco muchísimo su intención de ayudarme, pero no sé si estoy preparada para... — no llegué a terminar la frase, tal vez aunque no me sintiera lista era la mejor opción.

¿Quién mejor que yo para buscar las notas de mis padres?

Tal vez... sí, tiene razón — terminé por ceder al final, me sentía un poco insegura y más aún de hacerlo dudar delante del director Ashcroft. No era una buena imagen para mi, pero resultaba incapaz de pensar con claridad ante la idea de salir fuera.


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Señorita Voight, corrijame si me equivoco, pero la escuché decir que usted tenía que ir a Nueva York y estoy totalmente convencido de que es la mejor forma de conseguir sus propósitos — me crucé de brazos sin perder de vista el rostro de la mujer. Podría tratar de comprender sus temores, pero aquella era la mejor opción.

Y déjeme decirle que no la enviaría ahí afuera sin estar seguro de que va acompañada de los mejores soldados, no voy a arriesgar la vida sin más de una de nuestras investigadoras más prestigiosa — me puse en pie. — Y ahora si me disculpa me marcho ya, yo mismo me encargaré de preparar dicha salida, así que debería ir a descansar, buenas noches — y sin decir más palabras salí del laboratorio mientras que hablaba con White Queen para organizar la misión de la doctora Voight.


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