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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo, esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, sino... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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We won't survive. // Drake

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We won't survive. // Drake

Mensaje por Phoenix Hemmer el Jue 15 Feb 2018, 00:12



We won't survive.
Iglesia Católica, Lugar Desconocido
Algún día de Julio del 2015
22:17hs
19.3ºC, probabilidad de precipitaciones.


Abrió los ojos lentamente. Los veía como siluetas borrosas y los oía hablar a unos seis metros de distancia. Pestañeó. Su vista no mejoraba. Sentía el rostro húmedo y caliente, los ojos pegajosos, la boca con un sabor familiar.

« Vaselina. »

Intentó retomar su último recuerdo, pero no lo lograba. Sabía que debía sobrevivir de los muertos vivientes. Y sabía que los vivos eran aún más peligrosos que los muertos. Recordaba todo menos sus últimos momentos antes de perder la consciencia.

- Vale más que eso. No podemos aceptarlo. - Dijo alguien en un tono tosco y ofensivo. Quien hablaba aparentaba ser un hombre joven. Lograba vislumbrar una melena castaña, larga hasta los hombros y rizada. También tenía una abundante barba y vestía con ropa de mezclilla.

- Tres M16 y media docena de granadas frag. No vale más que eso. - En contraste, quien hablaba parecía mantener la compostura. Phoenix no pudo identificar quién había dicho eso.

- Está en perfectas condiciones. Recién llega, está totalmente limpia. Es lo mejor que tenemos. Estás enfermo si crees que nos convencerás con eso. ¡Mejor vete! No haremos negocios con un viejo tacaño como tú. ¡VETE! - El joven dio un golpe en la mesa y se puso de pié.

La oriental alzó la mirada. Había aproximadamente siete siluetas de personas en ese lugar. Comenzó a recordar lo que había sucedido.

Se encontraba cazando una liebre con su ballesta, cuando algo punzó su cuello y se desplomó como una muñeca de trapo inerte. Dos hombres, uno caucásico y un afroamericano, la llevaron a rastras a una camioneta donde le quitaron su atuendo y le pusieron una tela sucia a modo de camisón. Apuntaron sus características físicas en un cuaderno. Alguien calculaba su estatura, otro su peso, otro señalaba que era oriental y que poseía un tatuaje circular en su espalda baja. Mientras tanto, sólo podía observar, moverse le era imposible en ese momento. Tras llegar al lugar, aparentemente un templo religioso, le pusieron vaselina en los ojos para que no pudiera ver nada.

« Pero ya los vi en la camioneta. »

Las muñecas de Phoenix estaban amarradas con un precinto, al igual que sus piernas. Ahora sí podía moverse, pero no tenía fuerzas. Observó nuevamente la reunión donde aquellos sujetos parecían estarla vendiendo vaya a saber a qué clase de gente.

Bajó la cabeza y comenzó a morder el precinto plástico. Su mandíbula no era muy fuerte, pero intentó por todos los medios romperlo. Ya vería cómo romper el de los tobillos.

Los hombres se pusieron de pie, alterados. Todos corrieron hacia una gran puerta de madera. Todos menos uno, que se acercó a ella.

- Me serás muy útil. - Dijo en un tono más amable de lo que Phoenix se esperaba.

Lo observó, intentando ver sus rasgos. Parecía de 40 años, caucásico, calvo y sin siquiera una sombra de barba. Sus piernas eran delgadas en comparación con su gran barriga de cerveza. Vestía en un tono gris. Y sus ojos eran de un celeste intenso. También podía ver sus blancos dientes mientras le hacía una extraña sonrisa.

Los disparos hicieron eco en el enorme templo. El hedor a sangre se hacía presente. La adrenalina comenzó a correr por sus venas, sabiendo que si no hacía algo, moriría.

Continuó mordiendo el precinto hasta lograr zafarse las muñecas. El hombre calvo desapareció de su vista.

Phoenix sabía que los caminantes habían atacado. Sabía que no tenía sus armas cerca. Sabía que estaba drogada aún por el sedante que le habían inyectado para llevarla a ese sitio. Tampoco su vista estaba bien gracias al montón de vaselina que la obligaba a ver muy borroso.

Una vez lograra desamarrarse los tobillos le quedaba correr lejos. No veía una opción mejor.  Tenía pocas probabilidades de sobrevivir. Lo sabía.





"Podemos perdonar fácilmente a un niño que teme a la oscuridad;
pero la real tragedia de la vida es cuando los adultos le temen a la luz."
Platón
427-347 a.C.

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Drake Ackerman el Jue 15 Feb 2018, 23:24

Después de un largo día caminando, en un principio sin rumbo determinado, era hora de buscar un sitio donde descansar, sobre todo por el día que hacía: Pues el cielo amenazaba con sus nubes grises con que iba a llover, por ello, el refugio que tendría que buscar tenía que ser con techo, un buen techo que me refugiase de las inclemencias del tiempo.
Desconocía el lugar exacto donde me encontraba, de hecho, había perdido la nocíon del espacio, todo por culpa de no estar pendiente de donde me estaba dirigiendo. Sin embargo, mi subconsciente me había hecho un favor acordándose de un cartel que había visto más atrás, hacía un rato, que indicaba un pueblo cercano.
Así que me dirigí allí, sin pensarlo dos veces. Tenía ganas de descansar, comer y beber algo y finalmente dormir durante horas hasta el día siguiente. Sí, eso sería lo que haría, aunque antes tuviera que preparar lo necesario para estar a salvo. Algo que no me llevaría demasiado tiempo, o eso esperaba.

Lo que no sabía, era lo que acabaría por encontrarme.

Llegando al pueblo, cerca de la entrada, había un cartel que indicaba el nombre del pueblo, pero éste estaba tapado con un símbolo hecho con graffiti rojo, haciendo un efecto más parecido a sangre que graffiti. Ese signo no era otro que el que simbolizaba el movimiento de la Anarquía, pero no solo era eso lo que me puso en alerta: Si no que el propio pueblo estaba demasiado cuidado como para estar abandonado, y eso me hizo preguntarme varias cosas, entre ellas, si de verdad había encontrado un refugio de supervivientes, que parecía ser lo más seguro.

Retrocedí un poco, hacia las sombras, para después sacar mi machete y observar algo más escondido algún posible movimiento dentro del pueblo. Pero nada, no había nada, y podía empezar a pensar que era porque me habían visto y estuvieran, como yo, esperándome. Pero no era posible, no con aquella oscuridad. Ni siquiera yo podía ver del todo.
Por ello, decidí que lo mejor sería utilizar mi casco, por lo que pulsé un pequeño botón situado detrás de mi oreja izquierda y el casco comenzó a desplegarse alrededor de mi cabeza, una vez se desplegó totalmente, un pequeño sonido interno indicó que se había activado, haciendo aparecer una interfaz proyectada en color dorado.

Iniciando sistema...

Analizando datos...

Iniciando sesión...

Bienvenido, soldado Alfa.


Finalmente, esa interfaz comenzó a mostrar diferentes parámetros, como mi estado de salud, localización, otras utilidades... Accedí a la herramienta de visión nocturna y con ella conseguí ver más allá, mucho mejor de lo que veía antes. Miré a mi alrededor por si encontraba a alguien oculto por algún lado, pero no había nadie, estaba solo, totalmente.
Activé entonces el detector de ruído, por si acaso, y ésto me sirvió de mucho más, pues dicho detector me avisó de que existían ondas de audio muy cerca de mi posición, más incluso de lo esperado: Pues se encontraban en un edificio a una sola calle de distancia de donde me encontraba yo. Reajusté un poco el receptor de sonido para saber de qué se trataba y entonces escuché cómo entre dos hombres trataban de negociar, pero no daba resultado, al menos por lo que parecía.

Opté por, una vez analizado mi alrededor, salir de mi escondite y caminar con cuidado hasta aquél edificio. Antes de llegar, me asomé por una esquina y vi a dos hombres armados haciendo guardia frente a la puerta de una iglesia, y entonces deduje que claramente tendría que ser allí de donde provenía la conversación. Sin embargo, esos hombres estaban armados, y si eran ellos los creadores de la marca del cartel que encontré, no tenían que ser de fiar.

Un trueno en la lejanía me hizo llevar la mirada al cielo, y el casco me avisó de que quedaban 15 minutos antes de que empezara a llover, pero no solo eso, si no que una notificación con un icono en rojo me avisó de que una horda de muertos se estaba acercando al pueblo, lo que complicaría aún más las cosas... ¿En qué momento tuve que aparecer allí?
Comencé a tramar un rápido plan, en el que todos acababan en lo mismo: Yo dentro de aquella iglesia. ¿Y por qué no buscar otro edificio y ya? Era fácil, una puerta como aquella era lo suficientemente pesada y se podía bloquear tan bien como para contener a la horda que se acercaba y además ocultarme yo mismo.

Finalmente decidí salir de aquella esquina, dejándome ver y tratando de ocultar mi machete lo máximo posible. Y comencé a andar con las manos en alto y lentente hacia los hombres.
Al principio no se percataron de mi presencia, pero cuando llevaba varios pasos dados, uno de ellos dió el aviso a su compañero y ambos me apuntaron con sus rifles de asalto.


-¡Alto! ¿Donde crees que vas?

-No vengo a hacer daño a nadie, solo busco refugiarme de la lluvia.-Pese a mis intenciones, fuí totalmente sincero, tal y como era yo, quizás con la esperanza de que no tuviera que acabar nada con violencia. Seguí caminando.

-¿Un refugio eh? Pues te has equivocado amigo, pero vas a venir con nosotros, al jefe le gustará eso que llevas en la cabeza.

-No vengo a hacer daño a nadie, solo busco refugiarme de la lluvia.-Volví a repetir, empleando incluso el mismo tono que antes. Obviamente, lo hacia solo como forma de hacer bajar la guardia a los dls hombres. Los cuales se acercaron también un poco, y cuando ya les tenía más cerca, bajé un poco más las manos.

-¿Acaso no escuchas, retrasado? Vendrás con nosotros, y te arrancaremos ese casco con tu cabeza dentro, ya verás  cuando te vea el...-El primer hombre no terminó de hablar, pues, aprovechando que ya estaba a la distancia perfecta, había desenvainado mi machete tal y como hacían los orientales, dirigida la hoja de forma horizontal por su cuello. El hombre enmudeció por unos segundos y finalmente una abertura empezó a aparecer poe su cuello, chorreando sangre y haciéndole caer al suelo entre ruidls agonizantes.
El segundo hombre, aún sorprendido, sin dejar de ver el cadáver de su compañero, sufrió una muerte más rápida, pues envié el machete de forma vertical y descendente, hasta su cabeza, clavándole el machete y matándolo al instante. No sin antes disparar su arma al aire por los espasmos musculares. Saqué el machete de su cráneo y registré sus cuerpos, de uno de ellos encontré una granada flash y una mágnum 44 con su tambor cargado al completo. Corrí hacia la puerta, hacia uno de los lados, y me apoyé en la pared, guardé el revólver sujetándolo con el pantalón y preparé la granada, aún con el machete en la otra mano.

Escuché entonces voces en el interior de la iglesia: Había más gente, y estaban alerta, listos por lo que pudiera pasar. Me separé de la pared y busqué el rosetón del edificio, saqué la anilla de la granada y la lancé hacia el rosetón, colándola al interior de la iglesia.
Volví a escuchar voces y acto seguido el ruido de la explosión, corrí hacia la puerta y la abrí con fuerza, siendo recibido por un total de cinco hombres totalmente armados pero, sin embargo, aturdidos por la granada.
Saqué mi revólver y disparé a tres de ellos, haciendo impacto a cada uno con una sola bala. Acto seguido le lancé el machete al cuarto, que ya salía de su escondite y estaba apuntándome.
El quinto fue el que me pilló por sorpresa, pues me atacó por detrás golpeándome con un arma contundente, justo en la espalda, caí de rodillas, quejándome del dolor, giré la cabeza para mirarle y me volvió a golpear con ese objeto, esta vez en la cabeza, en el casco, lo que me aturdió ligeramente. El siguiente golpe lo esquivé a tiempo y entonces le agarré del mismo brazo con el que me había golpeado, y con mi brazo libre, le golpeé en el codo, con tanta fuerza que se lo partí, sacándole los huesos por fuera de la piel. El hombre soltó un grito de dolor y se dejó caer de rodillas, me levanté y le cogí de la cara, de ambos lados, le miré a través de la máscara muy serio y le propiné un cabezazo, que le dejo aturdido, volví a darle otro y esta vez noté como su nariz se partía ante el impacto de mi casco, le propiné otro más y un pequeño chorro de sangre empezó a descender desde lo alto de su cabeza, atravesando su cara. Finalmente hice un rápido movimiento y su cuello cedió, matándolo al instante con un sonoro crujido.

Fuera, un fuerte trueno rompió el silencio en el edificio, y finalmente, se puso a llover con fuerza.

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Phoenix Hemmer el Vie 16 Feb 2018, 02:49

El caos se desataba dentro de aquel templo. Supo que discutían, que se asesinaban mutuamente. Fregó sus ojos con los puños cerrados intentando poder vislumbrar algo más a su alrededor. Veía borroso aún, pero mejor que antes. Se concentró todo lo que pudo en lo que había a su alrededor.

Logró ver una maleta que definitivamente era de ella. Sus cosas tenían que estar ahí. Se arrimó a rastras hasta uno de los bolsillos. Lo abrió y allí se encontraban sus cuchillos de cocina. Definitivamente eran sus cosas. Por alguna razón creyeron que era buena idea tenerla a ella inconsciente con sus cosas cerca. Confiaban en que el somnífero mantuviera su efecto. Afortunadamente, estaban muy equivocados.

Con el cuchillo logró liberarse definitivamente de los amarres que tenía. Brazos y piernas libres, pero sin mucha fuerza para moverse. Buscó algo que la protegería en caso de que tuviera que defenderse. Tomó su granada de niebla. No encontraba sus armas de más volumen.

Se puso de pié mientras el caos se aproximaba. Observó a un sujeto que no correspondía con la contextura de los hombres que la habían secuestrado. Estaba asesinado a un malviviente como si ya lo hubiese hecho antes. Como si fuese bueno en ello.

Por primera vez contemplaba lo que había a su alrededor. Jesucristo crucificado en un tamaño casi real se bamboleaba en un techo de madera que dejaba caer algunas gotas de agua de la tormenta. Los bancos de iglesia estaban acomodados hacia el altar. Detrás había un gran muro pintado a mano donde se veían personas en tamaño real, vestidas como el año 1. El suelo, lleno de sangre y pedazos de material de extraña procedencia. Era un sitio tenebroso. La oscuridad se atenuaba sólo por muchas velas que los delincuentes habían colocado por doquier de un modo un tanto romántico y terrorífico. Y un asesino experto se encontraba allí con una extraña máscara. Quien parecía haber sido el único sobreviviente de aquella noche. Era evidente que algunos escaparon, que tal vez volverían. Y también era evidente que todo ese ruido atraería una gran horda.

Aún algo sedada, con el rostro brillante por el líquido viscoso que le habían puesto para cegarla y vestida con una remera que en algún momento fue blanca y ahora estaba manchada con múltiples fluidos de los cuales no deseaba pensar en detalle.

¿Qué iba a hacer ante ese sujeto peligroso? Su cerebro estaba lejos de estar al cien por ciento. Tenía su granada de niebla a mano. Y su capacidad actualmente atenuada para huir rápidamente del peligro.

- ¿Vas a matarme?

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Drake Ackerman el Vie 16 Feb 2018, 10:13

Después de aquella matanza, de aquel combate que, aunque rápido, fue intenso. Mi mente de nuevo se puso a divagar, por ello, no me di cuenta de que la interfaz de mi casco me estaba avisando de que allí en la iglesia había alguien más, pero no solo eso, si no que también la horda seguía acercándose poco a poco.
Finalmente, una voz femenina me sacó de mis pensamientos, sacudí ligeramente la cabeza y miré a mi alrededor, reduciendo el trabajo mientras el casco se encargaba de rastrear mediante ondas el lugar. Aquella mujer, fuera quien fuese, me había preguntado si iba a matarla. Retrocedí para recuperar mi machete y mientras seguía buscando el orígen de aquella voz,  pensé en cómo podía atascar el enorme portón para evitar que la horda entrase, o al menos retrasarlos mientras buscaba un buen escondite.


-No, no voy a matarte.-Mi voz sonaba ligeramente distorsionaba, algo robótica, pero se me podía entender a la perfección. Una vez tuve el machete en la mano, el sensor de mi casco pareció haberse compenetrado conmigo, pues me avisó de dónde estaba la mujer que me había hablado: Detrás del altar, de pie, ni siquiera me había percatado de que estaba ahí mismo, esa sería mi poca concentración en aquel momento.
La chica parecía demasiado inofensiva, de hecho, por sus vestimentas, que parecía ser un solo camisón blanco manchado de quien sabría qué y como única arma una granada de humo, no parecía pertenecer a aquel grupo. Además su rostro parecía brillar por algún motivo, quizás por algo que la hubieran echado.

Definitivamente no era peligrosa, de momento.

Envainé mi machete y me di la vuelta, dirigiéndome al portón, el cual terminé por cerrar para después, haciendo uso de una gran fuerza, colocar un enorme tablón entre cuatro ranuras para bloquear así la puerta. Aquello serviría para evitar sorpresas inesperadas, pero terminaría por ceder si la horda entera se concentraba en la puerta, lo sabía, y por eso tenía que darme prisa en encontrar un lugar seguro en aquella iglesia.

Volví a girarme y me acerqué lentamente a la chica, ya que ahora sí podía centrarme más en ella. Conforme me acercaba, podía distinguir en su rostro rasgos asiáticos, sin embargo, era curioso puesto que al hablarme, no identificaba un acento de aquella zona, más bien era totalmente natural. Lo que me hizo pensar que quizá ella fuera norteamericana, que se hubiera criado aquí y por eso hablaba tan bien el idioma.
El caso era que no tenía tiempo que perder, que tenía que ganarme la confianza de la chica a contrarreloj y luego ocultarnos.


-No temas, no voy a hacerte nada. Solo venía a buscar un lugar seguro, se acerca una horda de muertos y estar fuera no es seguro.-Mi casco comenzó a analizar lo que tenía en el rostro la chica, y no se trataba nada más ni nada menos que de vaselina. Aquello era un viejo truco de algunos narcotraficantes que lo empleaban para cuando secuestraban a alguien: Le echaban vaselina en los ojos para impedirle abrirlos y proporcionarle una visión borrosa y, con ello, evitar que supiera donde se lo llevaban. No era un truco conocido, no al menos entre la población, por lo que me resultaba extraño que gente como aquella lo conociera, a no ser, claro, que uno de ellos fuera un narcotraficante.

-Necesitas limpiarte eso, toma.-Busqué en mi mochila un poco de papel y se lo di, aquello sería un problema menos de los muchos que se presentaban aquella noche.
Después de aquello, busqué por entre los cuerpos algo que pudiera servirnos, si bien podíamos atrincherarnos allí y símplemente acabar con la horda a base de balazos, no sería lo más productivo, menos aún con la posibilidad de que les acompañase alguna BOW o que pudiéramos llamar la atención de alguna. Encontré entonces dos walkie-talkies y una botella de cristal con alcohol en su interior. Me guardé todo en la mochila y, algo más relajado, me senté en uno de los bancos que apuntaban hacia el altar. En silencio.

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Phoenix Hemmer el Vie 16 Feb 2018, 23:50

« ¿Cómo dice? »

Oyó perfectamente lo que el hombre decía, pero le resultó sumamente extraño haberlo oído de un modo metálico. También supuso que pudo haber sido la máscara. De igual modo, parecía ser sincero al momento de decir que no la mataría.

- Okay.

Lentamente avanzó hacia un cadáver que yacía cerca. La cabeza se encontraba en una posición muy inusual. Observó, tomando el papel que le ofrecía aquel sujeto que evidentemente no tenía nada que ver con los maleantes del templo.

Tras fregar lo más posible sus ojos y limpiar su rostro lo mejor posible, dejó caer el papel al suelo. Siempre le importó la limpieza pero no era el momento para ponerse exigente. Se agachó hacia el cadáver, aún con la granada en la mano. Buscó su pulso, sin éxito. Movió el cráneo del sujeto, suelto del resto del cuerpo, sólo unido por piel, arterias importantes y algunos pocos tendones que resistieron el impacto. Definitivamente, aquel sujeto que se mostraba amable sabía bien cómo acabar con la vida, probablemente también con los muertos vivientes.

La lluvia golpeaba con fuerza el techo de madera. Estaba descuidado y las gotas que caían en un principio, ahora eran sutiles chorros de agua. El suelo de piedra comenzaba a mojarse de agua sucia lentamente. Dudaba que realmente sea un sitio seguro.

- Si no vas a matarme. Te agradecería que me ayudaras un poco. Creo que me sedaron. Y espero que sólo eso hayan hecho.

Lentamente se puso de pié. Tocó su frente. Deseaba dormir una eternidad. No podía mover sus miembros, apenas podía mantenerse erguida. La adrenalina había pasado, la calma y seguridad la invadieron sin ella permitirlo. Cayó de pronto, chocando contra el suelo con sus débiles rodillas.

Frente a ella aún estaba el sujeto internamente degollado. Pasó las manos por el cuerpo del occiso, buscando bolsillos, quería sus pertenencias. Quería saber qué droga le habían inyectado. Quería saber si se pasaría el efecto en minutos, horas, días... si quedarían secuelas. En cambio encontró un pequeño sobre con pequeños cristales blancos.

- Te diré algo. Me inyectaron alguna mierda que me dejó sedada.

Levantó el pequeño sobre plástico con cocaína.

- Y ésta otra mierda me mantendrá alerta el tiempo suficiente para... emm...

Entrecerró los ojos. Olvidó lo que iba a decir. La falta de energía se apoderaba de ella. Apoyó el pequeño sobre en el suelo y con la granada machucó la droga lo mejor que pudo. Claro que no debía golpear una granada contra el suelo, pero no se dio cuenta que era incorrecto. Sólo sabía que, si no despertaba e incorporaba energía como sea, moriría. Esperaba que fuera la primera y única vez que le tocara drogarse.

- Okay... okay....

Abrió el pequeño envase. Recordó un instante a su ex esposo, adicto no declarado a aquella peste. Lo había visto algunas veces, pero jamás lo había hecho. Sólo esperaba que el efecto sea el óptimo.

Puso desordenadamente el polvo blanco sobre su mano abierta e inhaló, pensando únicamente en su supervivencia.

Un ardor le recorrió el cerebro. Gritó como si la estuviera quemando por dentro. Gritó nuevamente. Y una tercera vez. Cualquiera que sólo oyera pensaría que aquel hombre que la acompañaba la estaba marcando con un hierro caliente cual vaca en matadero por cómo se quejaba. Las lágrimas surgieron de sus ojos a mares, como si cortara cebollas, las más ácidas del mundo. Limpiaban más aún la vaselina residual. Al menos funcionaba de algo.

Su vista se aclaró en menos de dos minutos. Su energía apareció. Sintió falsa seguridad en sí misma, en su cuerpo y en su mente.  Surgió inseguridad por el extraño sujeto de la máscara, pero aún tenía criterio para no tomar ninguna acción al respecto y no tomarse demasiado en serio.

« Lo siento cuerpo, te lo compensaré, lo juro. »

Estaba doblemente drogada. Tal como Alicia en el país de las Maravillas, donde un pan la hace más pequeña y otro más grande. Phoenix tenía su droga para estar sedada y la que le daba energía.

- Guardaría esto en algún sitio, pero no tengo bolsillos. Y no lo guardaré donde ya sabes.

Dejó la cocaína en el suelo.

Los caminantes comenzaron a golpear la puerta de la iglesia. Observó las ventanas tapiadas por maderas, no resistirían mucho. El sitio se podría volver una trampa mortal, tanto como una salvación. No sabía qué pensar al respecto.

Rebuscó entre sus cosas nuevamente. Al trote fue donde una caja que decía "armas" en un costado, algo que jamás pudo haber visto con la vaselina en los ojos. Allí estaba su ballesta. Y sus virotes. Se alistó para luchar.

- De acuerdo. ¿Nos quedamos o nos vamos? No tendremos mucho tiempo para decidirlo. Digo, si es que quieres que luchemos juntos. Creo que es nuestra mejor opción. O mi mejor opción mejor dicho. ¿No me matarás luego, no? Soy una buena doctora. Puedo salvarte la vida. Y tú puedes matar.

Iba a seguir hablando, pero se dio cuenta de que era la droga la que hablaba más que su cerebro, así que se propuso mantener algo de silencio luego. Mientras, los occisos parecían estar ganando contra la puerta de la iglesia.

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Drake Ackerman el Sáb 17 Feb 2018, 00:46

Desde mi sitio, observé como la chica se acercaba a uno de los cadáveres de aquellos... ¿Bandidos? Sí, sería una buena palabra para denominarlos, aunque de poco serviría ya, pues estaban muertos, así que no importaba.
Después de registrar el cuerpo, me pidió que la ayudase, pues la había sedado, mientras se levantaba, pero entonces volvió a caer al suelo, lo que me puso en tensión y me hizo levantarme en seguida del banco.
Sin embargo, la chica parecía saber lo que hacía, y encontró del mismo cadáver una bolsa transparente cuyo contenido era un polvo blanco que reconocí fácilmente: Cocaína.
-Espera, no deberías...-Retrocedí unos pasos mientras soltaba una maldición al ver que machacaba la droga con una granada de fragmentación, a riesgo de que ésta estallase y nos matase a ámbos. Finalmente, cuando acabó con aquello, se sirvió una dósis para espabilarse. Y menuda forma de hacerlo... La asiática comenzó a pegar voces, como si la estuvieran torturando, y eso no hacía más que ponerme nervioso, ¿qué coño hacía? Aquello solo iba a llamar la atención de la horda y nos iba a joder de lo lindo. De nuevo más voces, y así hasta un total de tres veces... Era desagradable, molesto, e inoportuno.
Después de unos minutos, la chica parecía estar como nueva, y ya se había levantado, presa de los efectos de la cocaína.
-No se cuánto le habrán sedado, pero si eso evita volverla un lastre, tendrá que servir.-Me acerqué a la bolsita transparente y la cogí para después guardarla en uno de los bolsillos de mi chaqueta, solo por si era necesario.
El casco me avisaba de que la horda prácticamente estaba ya encima, y que venía prácticamente de todos los lados, directos hasta la iglesia... Todo por los disparos y los posteriores gritos de la chica. ¿Dónde coño me había metido?.
Mientras estaba sumido en mis pensamientos, la asiática se había armado con una ballesta y virotes, y empezó a hablarme de una forma algo alterada, por el efecto de la maldita droga, que iba a dar mucha guerra aquella noche. Solo esperaba una cosa, y era salir vivo de todo aquello.


-No vamos a luchar, sería un suicidio y...-Los golpes al portón y a los tablones de madera de las ventanas me hicieron callar de golpe y girarme a mirar el portón. Solté de nuevo otra maldición, y algo más apurado, miré a mi alrededor alguna salida. Y entonces recordé algo que toda iglesia tenía: La sacristía. Me acerqué a la asiática y la cogí de una muñeca, y tiré de ella para llevarla conmigo hasta una puerta que había situada al lado del altar, la abrí procurando no hacer ruído e introduje a la chica en la habitación, después entré yo y cerré la puerta trás de mi, poniendo el cerrojo incluso. Ya dentro, y con la visión nocturna activada, pude ver con más claridad lo que había en aquella habitación: Cuadros de Jesucristo y varios muebles antiguos con todo tipo de objetos, suspiré y me dirigí hacia uno de aquellos muebles, y lo arrastré hasta la puerta para bloquearla. Seguía escuchando los golpes, que se hacían cada vez más fuertes, señal de que el portón y las ventanas estaban cediendo.

-Antes, viniendo aquí, ví el campanario de la iglesia, debe de haber una forma de subir.-Antes de ponerme a investigar, busqué en un vestidor algo de ropa para la chica, pues si teníamos que salir, lo más adecuado era que fuera suficientemente abrigada, encontré, por suerte, algo que podría servir: Un alba y dos casullas, perfectas para cubrirnos de la lluvia. Cogí todo y le di el alba y una casulla a la chica.-Póntelo, date prisa, no hay tiempo que perder.-Resultaba incluso cómico vernos a personas como nosotros ponernos las vestimentas de un cura, sobre todo para mi, que era ateo. Pero la gracia fejaba de tenerla cuando aquello lo estábamos haciendo por supervivencia. Me puse mi casulla y, una vez estuve listo, investigué por la habitación, buscando la puerta que llevaba al campanario, finalmente, después de encontrarla, volví junto a la chica y la cogí de nuevo del brazo, para después llevarla hasta la escalera de mano que había en la puerta y apresurarla a subir.

-Vamos, date prisa, estan a punto de entrar.-Dije mientras cerraba aquella puerta también, echando además el pestillo: Toda precaución era poca, y aunque aquellas escaleras eran imposibles de subir para los muertos, siempre daba algo de seguridad saber que la puerta podría frenar el peligro.
Una vez hubiera subido la asiática, yo haría lo mismo, y entonces pondría en marcha mi plan de escape.

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Re: We won't survive. // Drake

Mensaje por Phoenix Hemmer el Dom 18 Feb 2018, 03:47

Las palabras que había dicho no habían tenido el impacto que deseaba de su interlocutor. Por supuesto que el motivo principal era la euforia que estaba experimentando. Deseaba respuestas cortas, con energía, ánimo. Si por ella fuera iría y acabaría con los infectados como si realmente fuera un objetivo realista. Afortunadamente algo en ella le decía que no era posible.

Tomó sus cosas rápidamente y se adentró en la sacristía.

Le gustaba el ambiente de la habitación. Era más grande de lo que la imaginaba. Le agradaban los cuadros. La suciedad del tiempo lo invadía todo.

- Supongo que se subirá por escalera.

Pensó en voz alta mientras observaba la puerta trancada ya. No recordaba cuándo había sucedido eso. Si bien estaba despierta, sus sentidos no estaban como deberían.

- De acuerdo, pero es grotesco.

Se vistió como sacerdote, aunque desconocía el motivo. Pensó que era por el frío, pero la temperatura era agradable. Al menos a su criterio lo era. Y la lluvia era simplemente lluvia.

- Estoy subiendo.

La maleta que cargaba estaba bastante más liviana de lo que la recordaba. Había puesto ahí la ballesta y otras pocas armas que había llevado.

- Tengo que salir de aquí. Tengo que volver donde estaba antes. Pero no sé dónde nos encontramos ahora.

Su mente iba tan rápido que comenzaba a resultarle insoportable.

- De acuerdo. Estamos aquí arriba. Y hay una horda. No sé tú pero sigo pensando que debemos salir de aquí. Romperán la puerta. Subirán. Y nos comerán.

Apoyó sus cosas en un rincón y las revisó rápidamente. Le habían robado todo. Sólo quedaban sus cosas en el área de cacería de donde la secuestraron. De momento desconocía qué tan lejos estaba de allí.

- Había más hombres antes de que entraras. Huyeron. Supongo que tienen muchas armas.

Contempló las viviendas más cercanas al templo. Era imposible saltar hacia ellas desde el techo del templo. Aparte de que estaba muy empinado y seguramente resbaloso por la lluvia. Aparecían miles de posibilidades de huir en su mente y en todas terminaba muerta al final.

Puso el virote en la ballesta, dispuesta a disparar de ser necesario. Observó directamente y con la vista clara al asesino de los malvivientes por primera vez desde que había aparecido en su camino.

- Sólo salgamos de aquí.

Fuera del templo podía verse un grupo de más de diez hombres corriendo, disparando a los caminantes, intentando mantenerse con vida. Algunas de las balas de algún arma automática dieron en la campana y ésta emitió un ruido ensordecedor. Pese a ello, parecía que aún no habían entrado a sacristía.

Intentando alejarse del intenso y vibrante sonido, sacó la cabeza fuera del campanario. Se sorprendió al observar que debajo no estaba todo el techo de la iglesia, sólo una parte, una pequeña parte donde se podía errar al intentar bajar por fuera.

- Dime que no estamos encerrados.

Dudaba que pudiera oírla ya que la vibración de la campana continuaba.

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Definitivamente, aquella chica empezaba a sufrir los efectos de la droga de una forma demasiado intensa y rápida, por lo que supuse que aquella era la primera vez que lo probaba. Y en menudo momento lo hacía... Mientras ella hablaba sola, yo me encargaba de trazar un plan mientras seguía a la chica por detrás, símplemente por si tenía que sujetarla por algún brote de locura extrema y la diese por saltar por las escaleras o... Cualquier coss de esas.
Finalmente llegamos al campanario, como todas las iglesias de pueblo, se trataba de una zona prácticamente con espacio solo para dos personas como mucho, una antigua campana sujetada por una cuerda y cuatro ventanas que hacían de balconcillo, una por lado.

Escuché el aviso de la chica respecto a que había más gente, que salió antes de que yo llegase, aquello era algo útil si era verdad, pero tenía que confiar en aquello, al menos para tener más cuidado.
-En ese caso, la horda impedirá que se acerquen.-Un problema evitaba otro, era así, y prefería estar rodeado de muertos que no iban armados a estar rodeado de un ejército de vivos con M16 apuntándonos a la cabeza. Al menos, entre esas dos situaciones, había una de la que sí se podría salir con vida.
Observé cómo la chica cargaba un virote en la ballesta, dispuesta a... ¿Qué? ¿Hacer frente a dos ejércitos? Definitívamente, la cocaína se le estaba subiendo de más a la cabeza, pero no había vuelta atrás, tendría que conformarme con aquello, que al menos estaba despierta. Suspiré y me asomé por una de las ventanas, observando a un grupo de hombres que comenzaba a disparar a la horda y corrían hacia la iglesia, una de aquellas balas impactó en la campana, provocando un inmenso y ensordecedor ruido, solté una maldición y volví a ocultarme, después traté de activar en mi casco una forma de anular, al menos para mí, ese excesivo ruido. El casco generó una especie de vacío en el interior del casco, de forma que no escuchaba absolútamente nada, como aquellos cascos que utilizaban los obreros o los que utilizaba la policía en la práctica de tiro.

Después de unos segundos, desactivé aquella función y miré a la chica, durante aquel tiempo en silencio, conseguí tramar un plan, aunque era peligroso, algo me decía que podría servir, al menos para alejar al grupo armado y entretener a los muertos mientras nosotros escapábamos de allí.
-Bien, vas a cubrirme con esa ballesta, y vas a hacer todo lo que yo te diga si quieres vivir, lo principal es que guardes silencio.-Busqué en mi mochila los walkie-talkies y los encendí, los ajusté a una frecuencia diferente de la que tenían y comprobé que podían escucharse. A uno de ellos le ajusté el volúmen al completo y, aunque no era algo similar a unos grandes altavoces, estaba seguro de que funcionaría. Metí aquel walkie-talkie en una bolsa de plástico y la cerré bien para evitar que pudiera mojarse y dañarse, una especie de funda "impermeable".

-Bien, cúbreme.-Me levanté y escogí mi objetivo, cogí la bolsa y, con toda la fuerza que podía emplear, la lancé tan lejos como pude. Observé la bolsa trazar una parábola, atravesando varias casas, alejándose de la zona de los disparos, y volví a agacharme. Ahora era cuando no tenía tiempo que perder: Accedí a los archivos de mi casco, de las diferentes misiones que tuve en el pasado y accedí a una en concreto, comencé a realizar una serie de cosas y finalmente lo acabé: Cogí el otro walkie-talkie y pulsé el botón para hablar, pero no sería yo quien hablaría. Activé el audio que había preparado en bucle y aquel sonido salió a través de los altavoces por los que se me escuchaba a mi, solo que con mayor volumen. Se trataba de una reproducción contínua del rugido de un licker, algo me decía que, si había uno por allí, acabaría siendo atraído y finalmente vendría a los disparos. Durante unos segundos, mantuve aquel rugido, hasta que finalmente lo paré y me quedé totalmente en silencio, mirando al frente, totalmente concentrado, pues el silencio se hizo en la noche, y únicamente el sonido de la lluvia se escuchaba en aquel lugar. ¿Qué había sido del grupo? Entonces, durante unos segundos volvieron los disparos, solo que esta vez iban dirigidos a nosotros, a nuestro escondite. Solté una maldición y, por instinto, sujeté a la asiática y la atraje hacia mi para protegerla.

Pero un rugido silenció a aquellos rifles, incluso a nosotros, dejándome a mi totalmente paralizado.

El licker había llegado.




*Segundo 0:19*

off:
Puedes manejar tú lo que haga el licker con el grupo, yo luego haré que veo lo que hayas narrado. Eso si quieres.

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Re: We won't survive. // Drake

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