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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo, esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, sino... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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My demons | Drake Ackerman

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My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Samantha A. Howlett el Sáb 10 Feb 2018, 14:46

18 de Julio | 15:06
Base de la Fuerza Aérea Offut | Condado de Sarpy, Nebraska.


Mi moto se había quedado sin gasolina, me hallaba tirada en mitad de la carretera, con el sol abofeteándome la cara. Bajé de la moto y rebusqué en la mochila la botella de agua, quedaba menos de la mitad, tendría que guardar bocados porque aún me quedaba día por delante. A la porra... Me bebí todo el contenido, porque el calor era insoportable y porque notaba la sensación de fatiga entrando por todos mis poros; como si eso de verdad eso fuese posible. Me quité la chaqueta y la até a mi cintura, tendría que seguir a pie para buscar algo de gasolina y poder buscar un techo sobre el que meter mi puñetera cabeza. Me faltaba el aire, no quería ni pensar que estaba a punto de sufrir un golpe de calor o algo por el estilo. Mientras apartaba la moto estaba maldiciendo a todos mis antepasados por la dichosa suerte que me estaban ofreciendo en esos momentos.

No tengo de otra que caminar y camino, no sin asegurarme de que llevo la pistola, la munición y cómo no el cuchillo. El cuchillo no era un arma, era más bien un talismán. Desde que había encontrado la pistola me negaba a usar el cuchillo por respeto a su dueño o algo así. Conforme camino me replanteo muy seriamente mis posibilidades de seguir con vida durante un periodo de tiempo más largo que el que ya había sobrevivido. Tres años dan para mucho y muy en el fondo empezaba a perder toda esperanza por encontrar a Jack, estaba en un pajar y él era una maldita aguja. Me quedaba sin alicientes, sin provisiones, sin planes y sin opciones.

Mis pasos son firmes por mucho que quiera cojear no puedo permitirme alardear de debilidad, no en mitad de la nada y sin muchas fuerzas más. Recuerdo entonces la cantidad de veces que me decía Jack que era la persona más cabezota del mundo. Muevo mis hombros y trato de desplazarme con la mayor agilidad del mundo aunque por dentro esté a punto de hacerme pedazos. Tampoco recuerdo si la última vez dormí más de dos horas seguidas. Todo eso le estaba pasando factura a mi cuerpo, y a mi rodilla. – Maldita rodilla... – Con una mueca me inclino y acaricio mi rodilla izquierda, alzo el pie y lo sacudo por si eso me devuelve un poco de paz pero no es así, y ya me lo suponía.

Llevo más de media hora andando, quizás más y por fin doy con las instalaciones de una base militar. Sí, pestañeo varias veces para ver si eso es real y no un espejismo. Ahora sí que cojeo, pero porque el dolor se ha vuelto insoportable, tan insoportable que si pudiese me perforaría todo el hueso. Además aumento el ritmo de mis pasos, cuanto antes llegue mejor, mucho mejor. Pienso en que sería mejor amputar, pero joder, qué hago en un mundo como ese sin pie.
Mi gozo cae en un pozo en el momento que veo aparecer un zombie, dos, tres, bueno, uno tras otro. Pierdo la cuenta cuando son siete. No me esperaba tanta vigilancia ni semejante bienvenida. Cuento mentalmente la munición y me pierdo en mi propia cuenta mental. Sacudo la cabeza. Tienen una verja alrededor, lo lógico en una base militar. Están atrapados. Desesperados. Muertos de hambre y con la mejor presa que podrán conseguir en su vida justo al otro lado, de pie e intentando hallar las posibilidades de entrar sin tener que enfrentarse a ellos. No tengo plan, no encuentro vía de escape mejor que dar media vuelta y caminar en otra dirección. No puedo rendirme, pero sin acercarme mucho más a la entrada estoy convencida de que esa pelea está más que perdida. Están pisando mi orgullo. Malditos gilipollas.

Y la verja se da de sí, no sé en qué momento pasaron a ser más de diez, su peso, sus fuerzas, su ansiedad por comer obligan a la verja a rendirse también. Ella está desgastada, como yo, rota por algún sitio seguro. Odio y mucho a la dichosa verja. Empiezo a retroceder, cojeo más que antes, el dolor me está comiendo la cabeza, y hasta tal punto que mi cerebro no está en sus plenas facultades. Me doy la vuelta, es el momento de correr. Y corro, lo intento, mis piernas no me responden. Ya no giro entorno al mundo, el mundo gira entorno a mí, todo me da vueltas. Se me nubla la vista y los ojos se me empañan, porque joder, estoy a punto de reventar cual granada. Y reviento, caigo al suelo mientras lo último que veo es a esas criaturas caminar hacia mí mientras se relamen. No, no me rendiré, no me humillarán, no podrán conmigo. Así en el suelo y casi sin mucha conciencia busco la pistola, la tanteo en mi bolsillo, no viviré para verlo. Mi mano deja de responder, mi vista también, pierdo todo conocimiento y toda sensación de realidad sin haber conseguido llegar a la pistola.


So many years, too many battles, we've finally arrived.:


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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Drake Ackerman el Sáb 10 Feb 2018, 16:45


As my world turns, the heart beats
Not only in my chest, but the heart in the streets
So when they feel this, they feel me
But I can’t feel nothin’, outside these Dre Beats
I am from the city of people, came from the bottom
Standing on top of what was supposed to be my coffin, what’s up?


MGK sonaba a través de mi casco, mediante una tarjeta de memoria en la que tenía guardadas muchísimas canciones, de diferentes artistas y géneros. En especial, MGK me recordaba al pasado, antes de que todo se fuera a la mierda. Allí en Queens, cuando de lo único de lo que tenías que preocuparte era de saber con quien llevarte bien... Cosas así. Echaba de menos ese tiempo, tenía que admitirlo, aunque claro, como para no hacerlo. El mundo había cambiado de forma radical, todo por una maldita compañía en la que jugaron a ser dioses y les salió mal, afectando al resto de personas, que poca culpa teníamos.

Parecía un mal chiste.

Suspiré y volví a centrarme en la música para, de alguna forma, calmar ese fuego interno que se alimentaba de mi odio hacia Umbrella. La misma compañía a la que permití experimentar conmigo, con el mismo virus que había transformado a la gente en no muertos. La misma compañía que había cometido el error de crear un arma que se había vuelto en su contra.
Iba a matarlos a todos, sí, uno por uno. Y cuando lo vaya a hacer, disfrutaría con ello, pues es lo que merecían, es lo que se habían buscado.

Volviendo a la situación actual: Me encontraba en las periferias del Condado de Sarpy, en Nebraska. Como de costumbre, solo me dedicaba a andar y buscar algún sitio medianamente seguro, pero mi desconfianza no me permitía quedarme en algún lugar por un tiempo. Era así, así era mi forma de ser. Por eso, mis pasos me llevaron a un lugar tan lejano. Era Julio y hacía un calor infernal, de hecho, si no fuera por mi casco —que se encargaba de proporcionarme ventilación por mi rostro y mantenerme medianamente fresco—, estaría a punto de caer allí mismo, inconsciente. Por suerte, también tenía agua suficiente en la mochila y algunas latas de comida, por lo que podría subsistir por unos días antes de tener que volver a meterme en algún lugar para coger más provisiones.
Sin embargo, dada mi distracción, no me di cuenta de que había una moto aparcada en mitad de la carretera, no hasta que ya la tuve delante de mi. Solté una maldición en bajo y me acerqué con algo más de cautela.


-Podría ser una trampa.

Aquella idea acudió a mi mente fugaz como el viento, pero fue lo suficientemente clara como para estar en alerta ante cualquier signo de posible amenaza.
Finalmente, cuando ya estaba cerca de la moto, comprobé acercando la mano al tubo de escape si había sido arrancada hacía tiempo o, por el contrario, recientemente. Y para mi sorpresa, fue la última posibilidad la que me encontré. Suspiré aliviado y comprobé si el depósito tenía gasolina, que tenía que ser obvio que fuera así, pero estaba seco, no había nada.


-Vaya puta mierda.-Solté una maldición y me di la vuelta, el dueño de aquella moto podría haber ido a buscar gasolina. Quizás pudiera tenderle una trampa... No, yo no era así... No podía convertirme en lo que odiaba, en lo que trataba de evitar. Quizás pudiera continuar con mi camino y, si me cruzaba con el dueño, pedirle que me llevara, en caso de ser de confianza. Sí, haría eso.
Respiré hondo y continué andando, durante un rato, y entonces la fortuna, o la mala suerte, me apuntó con su arco.

Frente a mi se extendía un amplio terreno vallado, donde había naves, vehículos destruídos y algún avión abandonado. Un lugar que rápidamente reconocí como una base militar. Saqué el machete, despacio, y andando más despacio y con más cautela, me fui acercando.
Entonces, vi algo más lejos a una mujer, no parecía ser una no-muerta, se había visto envuelta por la curiosidad, igual que yo, y estaba allí, investigando una valla llena de caminantes que intentaban atravesarla para atacar a la mujer, pues la habían detectado.


-Debería ir con cuidado, esa valla va a ceder en cualquier momento y la mujer está muy cerca.-No estaba seguro de querer acercarme, menos aún cuando vi que la chica tenía un arma, por lo que podría correr más peligro yo que ella.
Entonces, la valla terminó por ceder, cayendo al suelo y formando un sonoro estruendo al aterrizar el metal de la valla. Retrocedí a la par que me agachaba y me ocultaba entre dos arbustos, mientras observaba cómo reaccionaba la mujer, quien parecía estar dispuesta a hacer frente a los caminanres que se acercaban lentamente hacia ella, sin embargo, acabó cayendo al suelo y desmayándose.


-Mierda, ¿ahora que?-Los caminantes parecían estar ahora más hambrientos, al ver a su presa más indefensa, y por ello, parecían acercarse con paso más rapido.-Van a matarla...-No podía dejar que una persona muriese mientras yo observaba, no, no podía quedarme de brazos cruzados. Había sido entrenado para aquello, no podía flaquear.
Agarré el machete con fuerza y salí de mi escondite, poniéndome de pie. Activé el altavoz de mi casco y silbé con fuerza, llamando la atención de los caminantes, desde aquella posición conté hasta diez... Iba a ser un trabajo costoso.


-Habéis salido en el momento equivocado.-Mientras se acercaban, activé de nuevo la música, esta vez para mi, y busqué entre los archivos una canción llamada "Given Up", de Linkin Park. De aquella manera acabaría con los caminantes.



Esperé al primer caminante, el cual se abalanzó a por mi directamente con sus brazos por delante, di un paso hacia un lado, a la par que llevaba mi machete de forma ascendente hacia sus brazos, los cuales fueron cortados. Después símplemente le clavé el mismo machete en la cabeza, acabando con él.
Mientras esperaba a los dos siguientes, me quité la mochila y la dejé a un lado, permitiéndome así moverme con más ligereza.
Corrí hacia esos dos caminantes y salté hacia ellos, con mis dos piernas por delante, propinándoles de esa forma una patada a ambos y haciéndoles caer, aterricé sobre el cesped de espaldas, procurando hacerme el menos daño posible. Me levanté de un salto, justo a tiempo para recibir a otro caminante, al cual símplemente decapité con un rápido movimiento horizontal.
Retrocedí lentamente, hacia el cuerpo inconsciente de la mujer, y cuando sentí sus botas con las mías, me giré y busqué su pistola. Una vez la tuve en mi otra mano, me volví a levantar y apunté al primer zombie, al más cercano, y abrí fuego. Acabé así con hasta seis caminantes, y entonces me encargué de los otros tres con el machete, considerando que ya había hecho suficiente ruido y que no debería seguir disparando si no quería atraer a más "amigos".

Una vez formado el reguero de no-muertos esparcidos por el suelo, sacudí el machete para limpiar la sangre que había en éste y lo guardé, al igual con la pistola de la chica. Después cogí mi mochila y me la coloqué igual que al principio: De forma cómoda. Finalmente me acerqué a la mujer, que seguía inconsciente. Entrecerré los ojos y suspiré, ya que la había salvado, no podía dejarla allí. Me agaché y la cogí en brazos, con cuidado, y la llevé al interior de un pequeño bosquecillo, por el cual había observado a la mujer anteriormente, después la dejé tumbada sobre el cesped y yo me senté apoyando la espalda sobre un árbol. Esperando así a que la mujer se despertase.

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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Samantha A. Howlett el Lun 12 Feb 2018, 14:21

<< Estábamos en casa, desayunando, como cada mañana. Siempre teníamos la misma rutina, aunque Jack tuviese aún dos horas más para seguir durmiendo, él se levantaba, me preparaba un café y se sentaba conmigo a desayunar, porque sabía que no había nada que odiase más que desayunar sin ningún tipo de compañía. Mi taza del café se cayó al suelo de un momento a otro, la puerta y las ventanas empezaron a temblar. Yo corrí en dirección a la entrada, donde se situaba un pequeño armario en el que escondía mis cosas. Saqué del interior una pistola, comprobé que tuviese munición mientras le gritaba a mi hermano que se alejase de las ventanas y que se metiese debajo de la mesa. Me gritaba diciéndome que podía ayudarme, que no era un niño pequeño, que sólo había nacido tres años más tarde que yo y que en condición física me superaba. Entonces me planteaba muy seriamente darle una buena bofetada para que dejase sus berrinches y se protegiera. La casa volvió a temblar dos veces seguidas, la lámpara del techo se tambaleó hasta que finalmente cayó encima de la mesa y nuestros desayunos. Jack se asustó, me miró disculpándose con la mirada, había estado a punto de ser aplastado por aquella lámpara. Corrió hacia una de las ventanas para ver de dónde procedían todos esos ruidos y esos temblores. Yo le repetía una y otra vez que se alejase de las ventanas mientras examinaba el interior de la casa con precaución pero con rapidez.
Todo pasó muy rápido, sólo le escuchaba decir que había soldados en el exterior y gente muy agresiva, mientras tanto las explosiones se sucedían una tras otra. Me enfadé con él, era un auténtico idiota cuando quería, me acerqué, quería tirarle de las orejas y decirle que se escondiera pero no llegué a tiempo. La última explosión cayó cerca de nuestra posición reventando así todas nuestras ventanas. Él se cubrió la cara con los brazos pero el impacto nos echó de bruces contra el suelo.
Intenté levantarme, buscar su cuerpo con la mirada pero la conmoción me impedía centrarme en la realidad y el pitido de mis oídos me impedía pensar con claridad. Aún así saqué fuerzas y me levante. – ¡Jack! – Mi grito fue desesperado, no escuché respuesta. Volví a gritar pero los disparos exteriores y la cantidad de ruido y gritos hacían aquello mucho más complejo. Empecé a buscarle y le encontré inconsciente tres metros a mi izquierda. Le tomé el pulso, seguía con vida. Busqué un modo de hacerle reaccionar, necesitaba que se despertase para poder escapar, pero no tuve suerte.
Alguien empezó a golpear la puerta, hice caso omiso, mi prioridad era Jack. Tumbaron la puerta y cuatro hombres con el uniforme del ejército de los EEUU entraron en el interior. – Señorita, somos del ejército,  necesito que salga de aquí. Tenemos controlada la situación, estamos en zona declarada en peligro. Nos llevamos a todos los supervivientes a la base, necesito que colabore. – Me negué, no me iba a ir de ahí sin Jack. Intenté razonar con ellos, pero insistían en que evacuarían primero a los supervivientes que se pudiesen valer por sí mismos y que regresarían a por los cadáveres después. Jack tenía pulso, no era un cadáver. No entendía nada de lo que pasaba, empecé a forcejear con ellos pero eran cuatro. Me sacaron a rastras de ahí, yo pataleaba e intentaba soltarme de su agarre. – ¡Dejádme, soy un S.W.A.T! ¡Soltádme imbéciles! ¡Estoy en vuestro bando!– Me sacaron de ahí y la impotencia hizo mella en mí, no podía ayudar a Jack. Me soltaron de golpe, escuchaba por sus walkies que salieran de ahí cagando leches, que el edificio había sido invadido, que sacasen sólo a los supervivientes que habían conseguido encontrar, que no podían hacer más por el resto. Una serie de gruñidos ocuparon el otro lado del pasillo, 20 o más personas con un aspecto realmente horrible se acercaron, no eran supervivientes, iban en nuestra busca. Cuanto más los veía más me percataba de que no estaban de nuestro lado y de que ya no tenían vida alguna aunque sus cuerpos se moviesen. Intenté volver a por Jack pero me empujaron y me sacaron de ahí a rastras, de un golpe en el pómulo uno de los soldados me dejó casi inconsciente. Lo último que escuche fue como uno de ellos le decía a otro que disparase al hombre que habían encontrado conmigo en el apartamento.>>


Durante los últimos días había presenciado la misma pesadilla una y otra vez. Mis horas de sueño eran escasas siempre, al menos desde que todo empezó, y a eso había que sumarle la cantidad de horas que me pasaba despierta revolviendo en mi cabeza una y otra vez las imágenes presenciadas en mis sueños. Fui recuperando la consciencia poco a poco, desconocía por completo cuánto había estado fuera de toda realidad. Un dolor agujereaba mi cara, concretamente la zona que abarcaba mi mandíbula. Al desmayarme me había dado un buen golpe. La rodilla dolía menos, quizás porque le había otorgado un pequeño descanso, pero aún así dolía. Tendría que volver a buscar calmantes cuanto antes. Recuperé mi audición, ya podía escuchar los sonidos que me rodeaban. Sólo escuchaba hojas. Alcé la cabeza y por fin pude abrir los ojos. Estaba totalmente desorientada. Me costó un buen rato retroceder en mis recuerdos para saber dónde estaba y por qué había acabado en ese estado.

La silueta de un hombre se hizo visible, estaba a mi lado, lejos pero lo suficientemente cerca para resultarme una amenaza. Apoyé los brazos en el césped y con un pequeño impulso me incorporé del suelo, con agilidad sí, rápido también, pero todo eso resintió mi rodilla. Busqué con mis manos la pistola. Ya no la tenía en mi poder, pero aún así no perdí el control, retrocedí un par de pasos sin quitarle la vista de encima. – ¿Me has quitado la pistola? Devuélvemela. – Mi aspecto no debía intimidar mucho, pero tenía que intentarlo. Ya barajeaba la posibilidad de tener que enfrentarme a aquel hombre en una pelea cuerpo a cuerpo para poder recuperar mi pistola. Me había costado conseguirla, no iba a irme sin ella.

Con el paso del tiempo había aprendido que nadie o casi nadie era de fiar y que nadie hacia algo para irse con las manos vacías. Por si acaso le di una repasada a mi cuerpo comprobando que toda la ropa que tenía seguía en el mismo sitio. Me alivió saber que así era, aunque seguía sin fiarme. Rebusqué mi cuchillo, eso sí que lo conservaba aun. Lo agarré con firmeza y la posición de mi cuerpo cambió a modo defensa. – ¿Me estabas siguiendo? ¿Quién eres y qué haces aquí? – Miré a mi alrededor, aún seguía cerca de la base militar, lo que significaba que no había pasado mucho desde que me había desmayado. No le había dado tiempo a avanzar demasiado conmigo. Fruncí el ceño, aún estando a una distancia prudente pude ver los cadáveres sin vida sobre el suelo. Había acabado con todos, ¿él solo? Eran demasiados, ni yo habría podido acabar con tantos. O quizás sí con un ataque planeado. – ¿Estás solo? ¿Hay alguien más aquí?


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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Drake Ackerman el Lun 12 Feb 2018, 16:43

Mientras esperaba, estaba entretenido desmontando la pistola, con una habilidad y velocidad increíbles, básicamente era porque dentro de mi cabeza, aquel arma era como una especie de sencillo puzzle para niños: Una corredera, cañón, una guía y un muelle recuperador, cargador y armazón. El resto de piezas necesitaban de útiles especiales para desmontarla por completo.
Aquel talento no me venía dado de nacimiento, ni mucho menos, aunque ya de pequeño tuviera cierta habilidad para desmontar y montar cosas sencillas. Fue el entrenamiento como militar, y mi posterior condición como Proyecto de Umbrella las que me otorgaron esa y otras muchas habilidades. Yo mismo lo notaba, yo mismo sentía que no era el mismo, que en mi interior había algo que estaba evolucionando poco a poco, y que acabaría convirtiéndome en algo que no fuera un monstruo, si tenía suerte.
Mientras montaba y desmontaba aquel "puzzle", estaba pensando en otras cosas, cosas relacionadas con mi pasado, analizando si en algún momento, desde que entré como soldado de la USFU de Umbrella, había hecho algo malo, si yo mismo me había convertido en un monstruo al matar a algún civil. Pero no, yo no era así, si bien algunas órdenes eran hacer cosas parecidas, yo siempre acababa ingeniándomelas como para que, si había algún civil inocente, éste saliera airoso y yo pudiera seguir con lo mío. Yo era así: Con un plan B, y realmente con muchos más si era necesario.

Fue pasado un rato cuando la chica al fin pareció reaccionar, lo que me sacó de mis pensamientos al ver sus primeros movimientos, que no eran otros que buscar su pistola allí donde la guardaba, a la par que se levantaba con una agilidad digna de alguien deportista. No pude evitar observar como parecía flaquear, aunque fuera ligeramente, de una de las rodillas. No era la primera vez que lo hacía, pues cuando se vió rodeada de aquellos caminantes, la pasó lo mismo... ¿Acaso tenía una especie de lesión?
La mujer me exigió que la devolviese la pistola, y dada la situación, no era algo que pudiera favorecerla, no en aquel momento.


-Como comprenderás, no puedo darte éste arma cuando lo primero que tenías pensado era apuntarme con ella.-Mi voz se distorsionaba ligeramente por el casco, haciéndola en cierto modo algo más robótica.
Volví a desmontar la pistola, mientras dirigía mi mirada hacia la chica, hacia sus ojos exáctamente. En cuestión de segundos, la volvía a tener hecha piezas a mi lado. Permanecí durante unos segundos observándola, viendo como sacaba un cuchillo y se ponía a la defensiva, no había caído en aquél arma, pero, nuevamente, en esos momentos era ella quien no estaba en condiciones favorables.


-Vi una moto en la carretera, y solo seguí el camino, esperando encontrar al dueño para negociar con él, solo quería viajar. Entonces te vi a ti, rodeada de esas criaturas... El resto puedes verlo por ti misma.-Tenía ganas de fumar, de quitarme el casco y encenderme un cigarrillo, pero aún no podía hacerlo, no sin asegurarme completamente que aquella chica era de fiar.-Creeme, si estuviera con alguien más, ahora mismo estarías en una situación bastante mala, tienes suerte de que haya sido yo quien te ha salvado. Otro no lo hubiera hecho.-Volví a coger las piezas de la pistola y la monté con la misma rapidez con la que la había desmontado, sin embargo, mientras lo hacía, quité todas las balas del cargador disimuládamente, solo por si acaso, y me las guardé.

-Vamos, sientate, esa rodilla tuya no parece que vaya a dar mucho de sí.-Dije haciendo un gesto con la mano, apuntando a su lado, ahí donde había una roca incrustada en el césped lo suficientemente grande como para que pudiera sentarse.-¿Y bien? ¿Qué pensabas hacer colándote en esa base? ¿Cargarte a todos los militares infectados a base de pistola y cuchillo?-Dije mirando esta vez la pistola, analizándola, para después dejarla sobre una de mis piernas, símplemente para poner a prueba a la mujer: Si aprovechaba esa "distracción" mía para coger la pistola, no tendría balas para dispararme y, mientras cambiaba de cargador, si tenía más, ya sería totalmente mía.

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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Samantha A. Howlett el Mar 13 Feb 2018, 13:53

Su teoría era totalmente equivocada, y como tal ya empezó a sacarme de mis casillas. En una situación muy diferente, en otro tipo de ambiente y sin padecer ningún tipo de necesidad lo más posible es que le hubiese escupido en la cara y me hubiese marchado para ignorarle por completo. No era de las que se sentaban a debatir estupideces y menos a discutir con alguien que carecía de razón alguna. Además tenía una especie de casco, máscara...Lo que fuese que le hacía parecer aún más idiota. Si pretendía dar miedo o intimidar a alguien conmigo al menos no lo conseguiría. Me preguntaba si le faltaba algún tornillo en la cabeza, si padecía algún retraso o si era así por naturaleza, lo cual era más grave. – Espera, que ahora te vas a creer el centro del Universo. ¿Apuntarte? ¿Yo a ti? No sabía ni que existías. Ni que me estabas vigilando. No te había visto y si te hubiese visto, créeme que lo último que hubiese hecho es apuntarte mientras me mirabas. Tan tonta no soy. La saqué para defenderme, como comprenderás...– Y ahí mi voz tomó cierto sarcasmo sólo para imitarle – Estaba a punto de ser devorada, tenía que dispararles. – Y en realidad aquello era mentira, sabía que en mi condición y desde el suelo no tenía un buen ángulo de tiro. Había sacado la pistola para pegarme un tiro. Porque era así de orgullosa y prefería morir en mis propias manos que morir devorada por aquellos seres. Pero se me daba bastante bien mentir y lo lógico era que una persona en peligro intentase defenderse.

Tomé una cantidad grande de aire, para no perder el control, tenía un mal despertar siempre y que alguien estuviese ahí montando y desmontando pistola estaba despertando ese odio a la raza humana que había ido desarrollando durante los tres últimos años. Porque para qué mentir, con menudas joyas me había topado. Que el mundo estuviese acabado y que todos peleásemos por sobrevivir un día más no le daba derecho a nadie a robar y matar porque sí, sin ningún otro motivo más que el de su propio beneficio. Él no tenía ni puñetera idea de lo que había tenido que pasar para conseguir esa pistola y no, no se la había robado a nadie ni había matado a nadie por ello. La había conseguido limpiamente porque a pesar de todo seguía siendo una persona coherente, dentro de lo que cabía. – ¿Qué pasa? ¿Que tus padres no te educaron bien? ¿No sabes que coger las cosas de los demás y desmontarlas está feo de cojones? Espero que me devuelvas la munición al menos.

Mi m o t o
, bueno, al menos eso no me lo había quitado. Si había pasado de largo la moto seguiría ahí, sólo tendría que volver a la base para conseguir un poco de gasolina y seguir mi camino. Levanté una ceja, no, si encima tendría que agradecerle que me salvara el culo. Y no, no iba a hacerlo, no porque estaba muy equivocado si pensaba que por ello iba a dejar que se llevase mi pistola. Con afán de conseguirla y porque no me quedaba de otra me "endulcé" un poco, que con ese carácter en realidad era muy insoportable, y lo sabía. Siendo insoportable no conseguía absolutamente nada, años de experiencia me habían servido para darme cuenta de ello. – Ojo, que nadie te pidió que me ayudases. Ni te pedí ayuda ni lo hubiese hecho aunque te hubiese visto. Todo lo que has hecho ha sido porque te ha salido de la patata, si es que tienes claro...

Me senté en la roca que señaló con mi pistola, no porque de verdad me apeteciese hacerle caso, me daba igual que en el proceso me llevase un tiro con tal de llevarle la contraria, total, mucho que perder no tenía, ya lo había perdido todo. Lo mismo era médico y podía ayudarme a mejorar la situación de mi rodilla o al menos recomendarme algún tipo de medicamento más apto que los calmantes que utilizaba o que iba encontrando. Seguro que mi rodilla necesitaba algún tipo de vendaje y X tiempo de reposo acompañado de algún medicamento, pero no me podía permitir semejante cosa. Estiré mi pierna y aproveché para masajear ligeramente mi rodilla. Total, ya se había dado cuenta. Empecé a pensar las cosas antes de decirlas porque si no de verdad que íbamos a terminar muy mal, tenía muy poca capacidad para aguantar tonterías. – Era un S.W.A.T, si mi rodilla no estuviese dándome por culo y no hubiese sufrido deshidratación ten claro que habría encontrado un modo de entrar y cargármelos a todos con la pistola que me has quitado y con un cuchillo. – Prensé mis labios, intenté ser lo más "amable" posible aunque en realidad quería patearle por subestimarme sin conocerme lo más mínimo. Y porque quería recuperar mi pistola, eso era lo más importante. – ¿Y tú? ¿Qué hacías vigilándome? ¿Te vas a quitar eso de la cara ya? Me gustaría saber con quien estoy hablando. Qué menos, ¿no?


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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Drake Ackerman el Mar 13 Feb 2018, 17:38

La mujer no dejaba de mostrarse ofensiva y violenta, si bien no físicamente, lo hacía de forma verbal. Sin embargo, no me molestó que su forma de agradecerme el que la hubiera salvado fuera esa, es más, de esa forma mostraba cómo era ella realmente, lo que me serviría para más adelante para saber qué perfil adoptar. No me gustaría tener que ser yo el que se volviera violento y hacerla daño, pues a fin de cuentas, no parecía una mala mujer: Era una superviviente más en un mundo cruel y lleno de mierda, la cual nos llegaba hasta el cuello.

-Mientras disfrutabas de tu siesta, tenía que buscar una forma "humana" de entretenerme. Cualquier otro se hubiera entretenido contigo aprovechando que estabas indefensa.-Sabía que realmente no todo el mundo era así, que había gente buena, claro que sí. Pero si la mujer era medianamente inteligente, sabría a qué me refería.-Te devolveré el arma cuando te tranquilices y sepa que eres de fiar, sería una estupidez por mi parte dártela sin más y exponer mi vida. Asi que como verás, estamos por igual: Tú no confías en mí ni yo en tí.-Dije tajante, aunque manteniendo la tranquilidad en todo momento. Empezaba a ser algo desagradable la forma de ser de la chica, y aunque algo me decía que tendríamos que aguantarnos aunque fuera un poco más, no estaba seguro si aguantaría lo suficiente antes de mandarla a la mierda. Pero por ello tenía que armarme de paciencia, demasiada quizás.

-Sí, te salvé porque te ví ahí en el suelo, a punto de ser mordida y convertirte en uno de ellos. Y he visto a mucha gente sufrirlo, por lo que tenía que hacer algo. Espero que no acabe arrepintiéndome de ello.-Como solía pasarme, no era capaz de guardarme la sinceridad aunque fuera solo en cierta parte, por lo que había demostrado que no tenía ganas de que me tocase los cojones antes de siquiera empezar a entablar una conversación "normal".-Quizás tú no lo hubieras hecho, quizás tú hubieras aprovechado la situación. Al fin y al cabo ya no hay leyes, no existe nada que nos impida actuar de una forma u otra. Pero yo he hecho lo que he hecho porque creía que debía de hacerlo.-Suspiré y me acomodé ligeramente en el tronco del árbol, sin dejar de mirar a la chica. Quien se sentó finalmente en la roca, estirando su pierna mala y masajeándose la rodilla, entrecerré los ojos y escuché su historia, lo que más me llamó la atención fue que era SWAT, eso me dió más suposiciones de cómo pudo haberse hecho aquello de la rodilla, en caso de que no fuera reciente. Pero eso eran demasiadas suposiciones, y tendría que preguntar si quería saberlo, y no me apetecía aguantar más gilipolleces ofensivas de la chica.-Entiendo.-Dije símplemente, para finalmente incorporarme y coger mi mochila. Busqué en ella algo que pudiera servir para esa rodilla y, aunque sabía que no debía hacerlo, que debía ir con cuidado respecto a las confianzas, no me serviría de nada tener un lastre cerca. Además, tenía que ganarme su favor para que me llevase en moto.
Finalmente saqué un rollo de venda y una caja de Uspirim, volví a cerrar la mochila y la dejé en su sitio. Me levanté y di un paso hacia la chica.


-Ahora voy a acercarme, cuidado.-Llevaba los productos para curarla —o aliviarla, más bien.— en una mano y en la otra la pistola, con el cargador vacío, cuando estuve lo suficientemente cerca le dejé la pistola a su lado y me arrodillé frente a ella, cerca de su pierna mala.-No soy médico, pero creo que podré ayudarte.-Por suerte, contaba con la ayuda de la interfaz de mi casco, que analizaba incluso las heridas y daba posibles tratamientos: Tecnología militar novedosa.

-No estoy utilizando el casco solo para ocultar mi rostro. Y no te estaba vigilando, solo buscaba al dueño de la moto, como ya te decía.-Empecé a seguir las instrucciones que me daba la interfaz del casco, no sin antes buscar un palo a mi alrededor lo suficientemente grueso como para que no se partiera de cualquier manera, entonces sí que empecé a vendar alrededor de la rodilla, utilizando el palo como soporte.-Aunque si te refieres a por qué te estaba vigilando mientras estabas inconsciente, es sencillo: Si te dejaba allí, los muertos podrían volver y de poco hubiera servido salvarte al principio.Terminé de vendar la rodilla, tensando lo suficiente como para que el palo sujetase bien la rodilla. Después cogí la caja de Uspirim y saqué una pastilla, tendiéndosela a la chica.-Ten, tómatela, te aliviará un poco.-Finalmente cogí la caja y me di la vuelta, dirigiéndome a por la mochila.-Creo que deberías reposar un poco, no se qué tendrás en esa rodilla, pero si sigues así, acabarás bien jodida.-Me agaché y guardé la caja de Uspirim en la mochila, para después buscar mi cantimplora en su interior.

-¿Quieres agua? Antes dijiste que estabas deshidratada.

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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Samantha A. Howlett el Vie 16 Feb 2018, 13:30

Mi cabeza no dejaba de imaginar la cantidad de maneras y posibilidades que tenía para golpearle la cara, o las partes bajas, lo que más doliese. Pero todo se quedó en eso, en meras imaginaciones, lo cual me sirvió bastante para canalizar todas sus palabras. Pasé por alto el comentario que aludía a lo indefensa que  parecía dormida permitiéndole así a cualquiera aprovecharse de mí sexualmente. Era algo que por suerte no había tenido que soportar. Además, dicho comentario estaba casi fuera de lugar y no ayudaba en absoluto a coger cierta confianza, la mínima posible.
Mi yo interior estaba cabreada no, lo siguiente, me parecía muy insultante que hubiese desmontado mi pistola. Me sacaba de quicio que cogieran mis cosas y más aún que las manipularan, aunque eso ya venía del pasado. De hecho la pistola que tenía cuando había entrado al cuerpo de policía y después a los S.W.A.T siempre había llevado mi apellido grabado, por si las moscas. De todos modos saqué paciencia de donde ya no la tenía, puse los ojos en blanco y cerré mi boca al menos durante unos instantes. Le di la posibilidad de hablar sin interrumpirle, no por educación, si no más bien por no empeorar la dichosa situación.

Estaría bien, para empezar, que dejases de hacer suposiciones sin sentido. ¿Crees que me pasé media vida entrenando e intentando entrar en los S.W.A.T por amor al arte? Obviamente no. Lo hice en gran parte por la posibilidad de poder ayudar en determinadas situaciones. Cuando todo se fue a la mierda mi equipo fue de los últimos en seguir en pie. Muchos salieron corriendo, dejaron de lado todo, incluso a sus familias por salvarse el culo. Estuvimos semanas realizando labores de rescate por nuestra cuenta, sin ayuda del estado y sin la aprobación de nuestros superiores. Ayudamos a mucha gente y créeme que si hubieses estado en mi situación también te habría salvado, aunque no me caes especialmente bien. – Definitivamente se estaba ganando un puñetazo, pero ya está, no iba a gastar demasiada saliva ni demasiadas fuerzas con él. Porque no tenía la cabeza para entablar discusiones. Tomé aire y observé la zona en la que estábamos con cierto detenimiento. Volví a guardar silencio para comprobar que nada se movía a nuestro alrededor. Sólo sus palabras y sus gestos volvieron a interrumpirme.

Espera, ¿de verdad iba a acercarse? Definitivamente le faltaba un tornillo. Fruncí el ceño, viéndolo más de cerca me inspiraba más desconfianza que antes, posiblemente por la máscara. Sus intenciones eran buenas, pero mis ganas eran escasas. Voy a colaborar... Mi gozo se fue al pozo cuando me afirmó que no era médico. Empezaría a poner anuncios en los árboles para encontrar uno que pudiese solucionar aquello. Colaboré un poco, estiré la pierna e incluso alcé la basta de mi pantalón, doblándola para que le resultase más fácil acceder a la zona de mi rodilla. Mientras tanto le observaba con atención y a la par creaba determinados movimientos en  mi cabeza con los que poder defenderme si se pasaba de la raya o si lo utilizaba como excusa para deshacerse de mi. Visualicé la pistola, podría alcanzarla y sólo con determinar su peso en mi mano ya sabría si está cargada o no.
No estaba siendo muy agradable aquella sensación, mientras vendaba mi rodilla el dolor recorría mi cuerpo. Evité hacer muecas o chasquear los labios, ahora si que tenía motivos para patearle.

No voy a darte mi moto, me costó conseguirla y se porta muy bien, así que te "agradecería" que no me la quitases. – Aclaré aprovechando el momento en el que se apartó de mi pierna para apoyar ambas manos en la rodilla, sacudí mi cabeza y de ese modo le agradecí su intento por ayudarme y la posterior pastilla que tendió en mi  mano. Al fin, pastillas.
Rodeé la pastilla con mis dedos y cuando me ofreció un poco de agua alcé la mirada en busca de la misma. Extendí mi mano y esperé paciente a que me la diera. El primer trago lo usé para tomarme la pastilla y el segundo para hidratarme un poco. El tercero y el cuarto fueron por capricho.

Ahora lo que despertaba mi curiosidad era el casco y su comentario anterior "no lo uso sólo para ocultar mi rostro". Volvería a empezar de nuevo. Mi cabreo había menguado un poco, y aproveché la oportunidad para poder recuperar mi pistola de la manera más pacífica posible. – Me llamo Samantha, aunque todos me decían Howlett. La moto se quedó sin gasolina y lo primero que encontré fue la base. Estoy segura de que dentro hay gasolina, comida quizás, agua...Y con un poco de suerte duchas con agua caliente que aún funciona. Deberían tener algún tipo de generador para situaciones de emergencia. Armas, munición, ropa...Teniendo en cuenta la cantidad de zombies que había dentro estoy segura de que nadie se ha atrevido a entrar aún.


So many years, too many battles, we've finally arrived.:


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Re: My demons | Drake Ackerman

Mensaje por Drake Ackerman el Vie 16 Feb 2018, 14:07

La chica, al hablarla sobre que buscaba al dueño de la moto, se había pensado que mi intención era quedármela, y quizás no fuera tan mala idea. Pero aún conservaba mi humanidad, y no pensaba hacerlo.
Entonces recordé que quizás, aquella base tuviera algún vehículo que pudiera utilizar sin necesidad de pedírselo a la mujer, por lo que no tendría nada de qué preocuparme, no hasta que me asegurase.
-No quiero tu moto, quiero irme lejos, lo más lejos posible. Te buscaba para pedirte ayuda, para que me ayudaras.-Me encogí de hombros y continué con mis quehaceres en su pierna, tratando de no hacerla daño en lo que me podía permitir. Al fin y al cabo, no era médico, y demasiado era que sabía manejarme con aquellas cosas, aunque no me hiciera falta por mi condicion, puesto que con heridas leves solía regenerarme y no tenía ningún problema.
Cogió la pastilla que le di, y cuando le ofrecí mi cantimplora, no tardó en cogerla también y saciarse, desconocía si la había vaciado hasta que la volví a tener en mis manos, tanteándola supuse que quedaría algo así como la mitad de agua, lo suficiente para aguantar hasta encontrar algún riachuelo donde desinfectar agua.

Entonces escuché la historia de la chica, quien se hacía llamar Samantha, sus intenciones sobre entrar a la base para buscar provisiones eran acertadas, pero no inteligentes. Menos aún sabiendo la cantidad de no muertos que se había cruzado y los que habría dentro aún. Prácticamente, con el estado de su rodilla y ella sola, hubiera sido un suicidio. Incluso yo mismo me plantearía seriamente darme la vuelta y no arriesgarme. Un solo machete no serviría para hacer frente a un ejército de muertos —nunca mejor dicho—.
-Supongo que sabrás que hay más muertos allí dentro, ¿no?-Dije entonces, tranquílamente.-Te costaría más de un día limpiar totalmente la base, eso sin contar que pueda haber BOWS sueltas, nunca hay que descartar esa posibilidad. En ese caso, dependiendo de qué criatura fuera, tendrías una forma de morir más o menos dolorosa.-Las cosas eran así, no podían descartarse posibilidades, menos aún en la zona en la que estábamos, que era un principal foco de infección cuando las fuerzas de la ley fallaron. Los militares eran los últimos en aparecer, pero eran demasiados, una infección en el ejército supondría una buena parte de la población infectada... Joder, yo mismo lo sabía, había sido militar, y tuvieron que pasar un verdadero infierno cuando todo se fue a la mierda. Quien sabría lo que podríamos encontrarnos en aquella base...

-Esperaremos a que anochezca, así descansas, y nos ayudaremos. Yo buscaré un vehículo, y si lo encuentro, te dejaré en paz.-Por suerte, yo contaba con la visión nocturna de mi casco, por lo que podríamos ver con total claridad por la noche si era realmente peligroso o no entrar allí. Aunque yo no tenía nada de ganas de hacerlo.-A mi me vendrá bien también encontrar provisiones y darme un baño, en caso de que haya agua.-Cualquiera que me conociese, diría que estaba loco, que había perdido la cabeza solo por ver a Samantha. Pero no era así, no del todo: Sí, era una locura tomar aquella decisión, pero en un mundo como aquel, no me caería la ayuda del cielo. Y sí, la chica estaba buena, pero nada más: Lo que tenía de pivón, lo tenía de desagradable, así que no quería tener que aguantar esa mala ostia durante mucho tiempo.

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Re: My demons | Drake Ackerman

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