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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Una aguja en un pajar [Moira O'Neal]

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Una aguja en un pajar [Moira O'Neal]

Mensaje por Reid Callaghan el Lun 29 Ene 2018, 22:02

No había ni una sola nube en el cielo, era medio día y este se veía de un color azul intenso, Jay hacía horas que me había perdido de vista o tal vez fuera al revés. Realmente no sabía quién había perdido a quién, pero yo sabía que mi hermana no podía estar muy lejos y que seguramente ahora estaría como una loca tratando de dar conmigo, furiosa y molesta porque me había separado de ella. Es por ende que prefería no encontrarla aún, hasta que el enfado pasara a ser miedo por si me había pasado algo y que en vez de encontrarme y gritarme un: "¿Dónde coño estabas?" Fuera más bien un: "Reid, estaba muy preocupada..."

Pues sí, prefería tener un rato de espacio en el que mi hermana no estuviera cerca de mi. A veces necesitaba algo de tranquilidad, ya que ella podía ser la única persona más importante en mi vida actualmente, pero chocábamos en muchas cosas a veces y eso cansaba hasta a la persona más paciente del mundo.

La arena que se había ido acumulando en las calles de la ciudad formaba un extraño desierto que estaba a punto de medio tapar la ciudad del pecado. Los edificios asomaban entre las dunas de arena, solitarios, no se veía ni a un solo caminante, eso me daba que pensar que seguramente se encontrarían dentro de los edificios. La torre Eiffel falsa se alzaba a un costado de mi, eso me obligó a pensar: ¿dónde estaría exactamente ahora? Miré en varias direcciones por si lograba localizar a Jay, pero ni rastro de ella.

En el fondo me daba cargo de conciencia haber pensado eso, pues sabía que aunque pudiera enfadarse mucho seguramente estaría muy preocupada por mi. Con un suspiro comencé a caminar en la dirección de la falsa torre. Con cuidado empecé a trepar por los hierros, con la esperanza que desde allí pudiera ver a mi hermana por alguna de las calles. Debía trepar con mucho cuidado, ya que iba cargando con mis cosas, la mochila, que llevaba todas las pocas cosas que aún me quedaban, la palanca de hierro que colgaba de mi cinturón malamente... Miré un momento abajo, no tenía vértigo, pero sería muy estúpido por mi parte morir de una caída así después de haber sobrevivido al mismísimo fin del mundo.

Apenas había ascendido un par de metros, siendo esto ya una altura considerable por la que preocuparse, ya que una caída así, no debería acabar conmigo, pero sí hacerme mucho daño o dejarme en las últimas. Decidí proseguir prestando aún más atención y sobre todo con mayor cuidado. De primeras pensaba que sería fácil ascender hasta arriba, pero todo lo contrario, era muchísimo más difícil de lo que creía. Prácticamente a cada paso parecía que me iba a venir abajo, la gravedad tiraba de mi con fuerza para arrastrarme al suelo.

Menuda caída... — susurré al mirar abajo. Decidí parar a una altura ya considerable, algo más por encima de la mitad de la escultura. Me apoyé allí en una de las vigas, tomando asiento y desde ahí, que podía ver prácticamente toda la ciudad comencé a buscar si lograba distinguir algo. Tenía la esperanza de que el pelo rubio de mi hermana fuera lo suficientemente llamativo como para atraer mi atención desde allí. Pero que va... no veía nada.


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Amanecía y el sol se colocaba en lo alto del cielo, podía ver como poco a poco la tierra se iba iluminando y las temperaturas subían poco a poco también. Pero aún el frío de la noche seguía ahí, caminaba con la chaqueta puesta y la mochila en mi espalda, cargaba con lo esencial, nada de cosas estúpidas: mi bate en una mano era arrastrado por la arena pues caminaba sin ganas, miraba de reojo el cielo, debía encontrar algún sitio en el que pasar el día cuando el sol estuviera en lo alto del cielo.

Ayer lo había pasado bastante mal, si no me llegan a encontrar tal vez me habría desmallado por una insolación, el sol de nevada era abrasador en esas horas en las que se colocaba en lo alto del cielo, por lo que había decidido acercarme a Las Vegas y ya lo estaba consiguiendo, según tenía entendido la arena había avanzado lo suficiente como para llenar las calles y hacer que desaparecieran los caminantes, por lo que estaría bien dejarse caer por allí.

Bostecé al par que a lo lejos veía los edificios, no pude evitar quedarme quieta al ver como la arena cubría las carreteras, no había carreteras a decir verdad, pues es que todo parecía desierto, seguí avanzando para seguir viendo más paisaje, a lo lejos podía ver la entrada a la zona principal donde los grandes hoteles de lujo habían sido maravillosos, majestuosos, ahora tenían suerte si sus ventanas estaban sin romper, o de si la arena no llegaba suficientemente arriba, las puertas estarían bajo la arena, las calles, todo... Esa capa fina dorada lo cubría absolutamente todo... En algunas zonas se acumulaba más que en otras, pero seguía estando allí, el sol iba colocándose aún más en lo alto del cielo mientras yo caminaba sobre la arena dejando un camino de huellas que no tardarían en borrarse solas...

Empezaba ha hacer calor cuando por fin llegué cerca de la falsa Torre Eiffel, por lo que me quité la chaqueta y quedé unos segundo allí de pié con las manos en torno a  mi cintura observando el paisaje, gracias a las gafas de sol podía ver mejor la situación, el sol comenzaba ya a ser molesto, giré sobre mis piés y señalé el hotel que creía ser el más pijo.

Y ahí es donde dormiré esta noche, sí señor — dije para mi en voz baja mientras echaba a andar por la arena y trepaba sobre la montaña que se había acumulado en las paredes del hotel, gracias a esta no me costó nada llegar a una de las ventanas, me asomé sobre el cristal pegando la cara a él para ver una habitación lujosa, el tipo de habitación en la que nunca me habría podido permitir dormir. Tiré del cristal hacia arriba entonces dándome cuenta de una cosa, en las calles no había muertos porque la arena estaba por todas partes... ¿Pero y en el interior del edificio?


She is a problem:

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Jay me va a matar — no dije nada más, pues era evidente que mi hermana a estas alturas estaría o desquiciada tratando de dar conmigo o sintiéndose la persona más infeliz del mundo, una u otra, daba exactamente igual. Seguro que de todas las formas acabaría recibiendo un pequeño sermón. Lo que no sabía ahora era si bajarme o quedarme un poco más allí arriba. La brisa era bastante gratificante tras soportar el calor que hacía entre las dunas de arena y edificios allí abajo, por donde apenas pasaba ni el soplo más pequeño de aire.

Rebusqué entre mis cosas hasta dar con la cantimplora de agua que solía llevar siempre medio vacía y le di un pequeño trago. Las vistas de la ciudad ahora resultaban desoladoras en comparación a lo que había sido con anterioridad. Tras guardar la cantimplora seguía con la vista fija en la lejanía: en todas las calles a las que tenía acceso con la mirada, para así tratar de localizar a Jay. No tenía mucho éxito en mi búsqueda, pero sí que creía haber localizado a un zombie, que seguramente caminaba en mi dirección con la esperanza de comer algo. Hasta que me di cuenta de que se había desviado hacia el hotel y ahora ascendía por una de las dunas.

Desde mi posición observé con curiosidad como la figura ascendía hasta una de las ventanas y... ¿Subía el cristal? Sí, por surrealista que pudiera ser el zombie estaba tratando de entrar en el edificio. Aunque ya no estaba tan seguro de que fuera un zombie. Entrecerré los ojos para tratar de ver mejor a la persona que estaba allí abajo. Parecía que se trataba de una mujer. Miré a mi alrededor por última vez allí arriba y comencé a descender lentamente, con mucho cuidado otra vez para evitar una caída que seguramente acabaría conmigo.

Poco a poco, en menos de diez minutos logré alcanzar la última viga, más cercana al suelo, que había en horizontal. Efectivamente era una mujer, decidí llamar su atención desde allí, con prudencia. — ¡Hola! — saludé aún desde aquella posición. Me había sentado en la enorme viga y miraba fijamente a la mujer. — Por casualidad... ¿No habrás visto a una chica rubia con pinta de haber perdido algo? — lo más seguro era que me diera una negativa, pero por preguntar no iba a pasar nada, ¿no?


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La habitación parecía estar intacta, como si el tiempo se hubiera detenido para ella. Al menos si no contabas con la gruesa capa de polvo que lo cubría todo, desde la colcha de la cama hasta cada uno de los muebles que había allí.

Me encontraba a punto de acceder al interior de la habitación cuando una voz me sorprendió. Hacía tanto que no escuchaba una voz humana, que me fue imposible no dar aquel respingo, golpeándome en la cabeza con el marco de la ventana.

¡Auch! — me llevé una mano a la frente a la vez que me giraba rápidamente. No muy lejos de mi posición, subido a una de las vigas de la torre Eiffel, había alguien. Me costó un rato localizarlo. Él seguía hablando a voces, pero desde su posición me lograba entender lo que decía.

¿Qué has perdido qué? — miré en su dirección frunciendo el ceño y negando. Mediante gestos traté de hacerle entender que no le entendía y que debía bajar la voz. Aquel lugar, aunque estuviera bastante desértico no era el mejor para hacer ruido. Pero el chico parecía querer insistir en aquella conversación tan surrealista. Bufé, porque seguía sin entender nada.

Joder... ya voy — ni siquiera se me pasó por la cabeza que pudiera tratarse de una trampa. Cuando estaba a punto de dar el primer paso otro ruido me hizo volverme veloz hacia la ventana, en un intento de protegerme, porque es ruido si que no era humano. Solo me dio tiempo a darme cuenta de que no era un zombie normal y corriente, si no que se trataba de algo mucho peor.

Un grito ahogado se escapó de entre mis labios, alcé ambas manos para cubrirme y la criatura me agarró con fuerza por los brazos, arrastrándome al interior de la habitación. Traté de forcejear con ella, de golpearle, pero me era imposible hacer apenas nada. Me arrastraba por la habitación hacia el pasillo.

OFF: SE TRATA DE UN OOZE.


She is a problem:

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¡Que si has vis...! — me coloqué esta vez ambas manos al rededor de mi boca, en un intento de que mi voz sonara más fuerte, en su dirección. Pero no fui capaz de terminar la pregunta, en su lugar tuve que agarrarme bien a la viga para evitar caerme del susto y por poco no lo conseguía.

Algo había agarrado a la mujer y la había arrastrado hacia el interior en un visto y no visto. Apenas pude distinguir unas manos de un color gris oscuro y el grito de ella. Sabía que no tenía ninguna posibilidad contra cualquier cosa, pero igualmente comencé a descender de la torre para tratar de ir en su ayuda, lo más rápido posible, antes de que fuera tarde.

Aguanta, aguanta, aguanta... — ella no me podría escuchar, sin embargo aquello era más un ruego lanzado al aire. Cuando logré pisar la arena comencé a correr con todas mis fuerzas en su búsqueda. Escalar la duna, y más con esas prisas, fue todo un logro, mis movimientos además dejaban bastante que desear. Me hundía en la arena, me resbalaba... pero al final lo logré. Salté al interior de la habitación armado con tan solo mi machete, como si ante alguna de esas criaturas pudiera llegar a parecer desafiante.

¿Hola? — mi voz sonó algo temblorosa, habría deseado que fuera más estable, pero no pude. La habitación estaba desierta y la puerta abierta. Parecía la típica habitación de hotel, con la puerta que daba al baño y al fondo otra que daba al pasillo. Comencé a caminar lentamente hacia la puerta, revisando que en el baño no hubiera nadie. Una vez asegurado fui hacia la puerta del pasillo, empuñando el machete en mi derecha.

¿Hola? — salir al pasillo me costó un mundo y eso que eran apenas dos pasos, pero estaba asustado. Sabía que no se trataba de un zombie normal... era algo peor y me la estaba jugando por alguien a quien ni conocía.


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Sus manos eran ásperas, grisáceas y me sujetaban con fuerza, tirando bruscamente de mi maltrecho cuerpo, que se golpeaba con el suelo y todo cuanto encontraba a mi paso. Seguía gritando a la vez que luchaba por zafarme de él. Fui más prudente y me dije a mi misma que no debía seguir gritando o eso atraería a más.

Mientras me arrastraba fui capaz de sacar el machete de su funda, que descansaba en mi cinturón. Esa maldita cosa me llevaba por la moqueta del pasillo como si fuera una sencilla muñeca. Su cuerpo delgado y esquelético me producía una sensación bastante desagradable. Es que esa cosa daba miedo, joder.

¡Maldita sea...! — dije para mi misma cuando apenas pude mover el machete para golpearle en la muñeca, sí, tenía la intención de cortarle el brazo para soltarme. La hoja chocó repetidas veces contra su piel, prácticamente si hacerle rasguño alguno, ya que sujetar el arma con mi mano izquierda no era de gran ayuda. Cuando conseguí darle con mayor fuerza, apenas logré menos que antes, además de cabrearlo. La criatura sacudió el brazo, golpeándome contra una de las paredes.

Se me escapó un pequeño grito de dolor, a la vez que le machete caía al suelo, disparado lejos de mi. Para colmo el bicho parecía que iba hacia uno de los huecos del ascensor.

No... — empecé a decir cuando me di cuenta de sus intenciones. — ¡No, no, no...! — ahora sí que comencé a golpearle con más fuerza, con ayuda de mis manos. Y todo eso mientras que trataba de aferrarme a la moqueta y paredes, con tal fuerza que sentí como un par de uñas se rompían.

¡No! — grité cuando me lanzó por el hueco del ascensor. En aquellas fracciones de segundo solo fui capaz de pensar en que moría. No veía apenas nada y cuando mi cuerpo chocó contra la superficie de agua, que posteriormente me tragó, en aquel momento pensé que había muerto. Pero el dolor me hizo reaccionar, me recordó a mis vacaciones, cuando en verano caía desde un trampolín, de espaldas en la piscina y la espalda picaba un poco. Eso me hizo comprender lo que pasaba. Había caído en agua, el hueco del ascensor estaba inundado. Así que comencé a nadar hacia la superficie, arriba, tratando de agudizar la vista para ver algo, pero la luz allí abajo era bastante tenue.  

Distinguí la puerta arriba, por donde me había tirado esa cosa. Veía algo de luz, tal vez unas tres plantas más arriba. nadé, flotando mientras miraba a mi alrededor. No entendía nada. La figura esquelética de esa cosa aún seguía arriba. Y entonces algo me aferró del pie y tiró de mi hacia abajo. Grité tragando algo de agua mientras que forcejaba para ascender hacia arriba de nuevo. Ahora lo entendía todo, en aquel agujero habían más como el de arriba, me había dado de comer a sus amigos.

OFF: DADO PARA VER SI LOGRO CORTAR SU BRAZO.


She is a problem:

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Re: Una aguja en un pajar [Moira O'Neal]

Mensaje por Agent 4.0 el Dom 29 Abr 2018, 10:58

El miembro 'Moira O'Neal' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Desafíos' :

Resultados :



We are Enjoy the Silence 4.0:

¡Cinco años de zombies y los que nos quedan! ¡GRACIAS A TODOS!

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¡Vamos Reid, de estar en su situación querrías ayuda también! — trataba de infundarme ánimos, aunque no es que fueran de gran ayuda. Esa cosa se había tenido que llevar bien lejos a la mujer porque no había ni rastro de ellos.

Avancé por el pasillo iluminándolo con ayuda de mi linterna, polvoriento, sucio... me fijé en la moqueta y la alfombra, había sido movida y a juzgar por las marcas en el polvo, hacía poco, porque la moqueta estaba sucia en las zonas descubiertas, pero limpia en otros sitios donde la moqueta había sido movida. Seguía aquellas leves marcas de forcejeo, rápido y entonces vi un par de gotas de algo que imaginaba que era sangre. Eran gotas pequeñas y entonces un machete, recogí el arma y delante vi el hueco del ascensor. Me acerqué a este, desde allí parecía escuchar algo de ruido.

Al asomarme vi como el agua, a unas tres plantas más abajo se movía...

¡¡¿Hooolaaa?!! — pregunté algo asustado. Esperé, más tenso que nunca, los segundos se sucedían, seguro que no habría llegado a un minuto, pero a mi me parecía algo eterno. Decidí girarme para ver si aparecían por otro lado y entonces una extraña criatura, grisácea, con cara de... que asco.

Grité, inevitablemente, no quería que ni me tocase y cuando creí que me iba a devorar... me empujó por el hueco del ascensor. Caí en el agua, comencé a tratar de nadar y entonces vi que no estaba solo, allí estaba la mujer y... más de esas criaturas.

¡Mierda...! — traté de nadar hacia arriba, por más que esas cosas tiraban de mi hacia abajo. Comencé a patalear y aproveché un momento en el que me soltaron para agarrar un saliente de las paredes del ascensor y subir hacia arriba, las puertas estaban cerradas, podría tratar de abrir una... una de esas manos trató de tirarme, así que lo pisé una y otra vez para que me soltara. — ¡Eh chica! — comencé a llamarla y buscarla una vez que la localicé estiré mi mano en su dirección mientras con uno de mis pies seguía golpeando a esa cosa.


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Iba a morir. Esa fue la premisa con la que me hundí en el agua. Me arrastraban a las profundidades, pero no me dejé llevar tan fácil, iba a pelear por mi vida.

Aguanté la respiración y comencé a forcejear, pataleando contra la criatura para poder soltarme. Logré zafarme de la criatura, comencé a nadar hacia la superficie y entonces lo vi, no estaba sola. Agarré su mano con fuerza y me impulsé hacia arriba, el problema era que a mi lado había otra de esas criaturas. El chico le estaba golpeando con su otro pie, pero al verme se apartó y fue a por mi. Al alzarme moví las piernas y golpeé a esa cosa, propinandole varias patadas hasta que logré llegar junto a aquel tipo. Me abracé a él para que ambos pudieramos caber en el bordillo.


¡Gra-gracias! — logré decir a duras penas. Me moví para evitar que una de esas criaturas me volviera a tirar, momento en el que me fijé en las puertas del ascensor. Entre aquel caos y aquella confusión, logré introducir mis dedos en la fina rendija que dividía las puertas y tirar de ella para abrirla.

¡Vamos! — en cuanto él pasó, yo le seguí dejandome caer en el suelo al otro lado de la puerta, justo antes de que estas se volvieran a cerrar partiendo el brazo de una de esas criaturas. Cayó sobre mi y asqueada lo lancé a un lado apartando aquel líquido viscoso.


She is a problem:

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Hacía frío, demasiado frío. Lo único que podía escuchar era el sonido de nuestra respiración, de los dos, que habíamos logrado escapar del mismísimo infierno. En aquel silencio comenzaron a resonar los golpes en la puerta metálica, al otro lado.

Chuparos esa, pardillos come-cerebros — me levanté poco a poco, sintiendo mis ropas bien pesadas y mojadas. En el exterior se habría agradecido, pues hacía mucho calor, pero aquí... no tanto, hacía hasta frío. Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, apenas distinguía gran cosa, parecía un recibidor.

¿Estás bien? — me acerqué a ella y la ayude a ponerse en pie. La poca luz que nos llegaba venía de algunos agujeros en las ventanas, o más bien entre los huecos que había en los montones de arena que se acumulaban en ellas.

Creo que estamos en la recepción, deberíamos subir antes de encontrarnos a más de ellos, este no es un lugar seguro — susurré en voz baja, deseando que mi hermana no hubiera tenido la brillante idea de venir hasta aquí. — Por cierto, mi nombre es Reid — me giré en su dirección y estiré mi mano a modo de saludo, como en los viejos tiempos.

Había perdido mi mochila arriba, donde esa cosa me había lanzado al hueco del ascensor. Tan solo portaba mi machete en el cinturón y al parecer con ella había pasado exactamente igual.

Vayamos con cuidado hacia las escaleras — susurré mientras me pegaba a la pared y asomaba mi cabeza hacia arriba, después hacia atrás. La recepción daba pena, llena de suciedad, manchas e incluso cadáveres en avanzado estado de descomposición. Ya estaba acostumbrado a aquel tipo de cosas, lo cual era una auténtica pena.


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Creí que no lo contaba... — aún respiraba con dificultad. Había sido horrible, temí morir, creí que iba a morir y de aquella forma tan horrible... Que aún podía sentir escalofríos y el frío en mi piel.

Gracias Reid, de verdad, por todo — aquel chico me había salvado la vida, estaba convencida de que de no ser por él ahora estaría muerta. — Mi nombre es Moira — sonreí levemente, sin fuerzas.

Ambos nos dirigimos a las escaleras, temiendo que hubieran más de esas criaturas por ahí. Empecé a subir poco a poco, por delante de Reid.

Al llegar a la planta en la que habíamos estado comencé a ir con más cautela aún. Había perdido mis cosas arriba, una vez que llegué al pasillo le hice señas a Reid, todavía debía estar por allí la criatura que nos empujó, en cuanto pude distinguir mi machete en el suelo corrí cautelosa a por él para recuperarlo, mi mochila no estaba lejos, pero antes de ello miré en varias direcciones por si acaso aparecía esa cosa.


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Re: Una aguja en un pajar [Moira O'Neal]

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