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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo, esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, sino... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Las sombras de Raccoon City #Libre

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Las sombras de Raccoon City #Libre

Mensaje por Tessa O'Grady el Lun 05 Dic 2016, 13:52

Las Sombras de Raccoon City
25 de junio de 2015
Raccoon City
Zona Residencial
Mediodía
Tal vez aquella era sin duda la peor idea que se me había ocurrido hacer: volver a la pesadilla no solía ser algo idílico, pero si tal vez una buena terapia de choque. En el último mes había emprendido un largo viaje hacia el norte del país, dirección Míchigan hasta que di por fin con el viejo letrero que anunciaba a Raccoon City como el hogar de Umbrella. Llevaba tanto caminando... Y me detuve allí para observar ese viejo y desgatado cartel, pero no por el cansancio, una parte de mi quería huir de allí, lo más rápido posible.

El cielo estaba bastante nublado, un manto de un intenso color gris cubría toda la zona de la carretera y se perdía más allá, en la lejanía de la ciudad. Desde aquella posición la ciudad parecía intacta, pero aún recordaba como la había abandonado en aquel helicóptero y como esta sucumbía al fuego y la destrucción. Nadie me creyó en su día y ahora necesitaba ver la verdad, ver que realmente todo no había sido una mentira, que en mi cabeza había falsos recuerdos o que de verdad había perdido el juicio: volver.

Tardé cerca de una hora más en llegar hasta las afueras de la ciudad y lo que encontré provocó que mi corazón comenzara a latir con fuerza en el interior de mi pecho. Aquello no había sido el resultado de un accidente en la central nuclear, una ciudad tras una explosión así no dejaba aquel rastro, no dejaba nada, como mucho un enorme agujero en el suelo.

Umbrella tan solo se aseguró el exterminio de los posibles supervivientes y restos del virus T. El esqueleto de la ciudad de Raccoon City aún se mantenía en pie, daba escalofríos con tan solo mirar algunos edificios desde la lejanía, otros estaban mucho más destrozados, claro, pero aquella era sin duda La Ciudad Fantasma por excelencia y eso que había estado en muchas ya. ¿Y qué era lo que estaba buscando? Allí ya no quedaría nada de nada, pero... necesitaba ir y ver con mis propios ojos donde había comenzado mi infierno personal.

Las calles estaban desoladas, en algunas habían escombros y no podían ser transitadas, los edificios que seguían en pie se mantenían a duras penas y entonces me fijé en el final de una de las calles: una densa niebla avanzaba lentamente, cubriendo con su manto de color gris todo cuanto tocaba. Me quedé allí de pie observando aquel extraño proceso. No, aquello no era nada normal, algo me decía que debía huir antes de que fuera tarde y eso hice. Comencé a correr a través de uno de los callejones contrarios a los de por donde llegaba la niebla, sin embargo cuando estaba a punto de salir de este tuve que parar en seco; cruzarla no era una opción.


Until the end of time

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Ese iba a ser un día duro, como cuando llegaba al centro de operaciones y ya olía el ambiente. Tenía un extraño sexto sentido para esas cosas. Tenía muchas cosas en contra, la primera era que empezaba a quedarme sin gasolina, en unos cuantos kilómetros más la moto que conducía se iba a ir a la mierda. Segundo, había perdido el mapa, y lógicamente ya no teníamos la tecnología suficiente para decirle a nuestro teléfono que nos indicase nuestra posición y nuestro destino. Y tercero, no tenía muy buen humor. Pero también tenía muchas cosas a favor, o al menos eso quería pensar. Tenía un medio de transporte, tenía comida y agua y según los carteles no me quedaba mucho para llegar a la siguiente ciudad. Echaría un vistazo rápido, buscaría gasolina y me largaría cagando leches. Tenía que seguir y llegar a Minnesota lo antes posible.

Giro mi puño derecho varias veces, la moto no acelera y empieza a perder potencia poco a poco. El indicador de la gasolina se enciende, había hecho mal los cálculos. "Puñetera moto". Finalmente se para, me bajo y le doy una patada dejándola caer al suelo. Respiro hondo y la recojo, porque soy gilipollas y sé que ese trasto me va a servir de mucho, pero tengo un pésimo carácter. Acaricio el asiento para sentirme mejor, sólo me falta empezarle a hablar. Con toda la resignación posible recojo mis cosas, cuelgo la mochila en mi espalda y saco la moto de la carretera, la dejo junto a un montón de basura con la que intento esconderla. No quiero que me la quiten. Así sin más pienso en lo bien que me vendría un cigarrillo.

Alzo la vista y empiezo a caminar, estoy sola, eso espero. A lo lejos diviso por fin un enorme cartel con el nombre de la ciudad en la que me he quedado tirada: Raccon City. Iba tan sumida en mis cosas y en mi destino que no había reparado que mi recorrido de un modo u otro podría haberme llevado a un sitio como ese. Sabía donde estaba. Había vivido las noticias de primera mano. Recordaba perfectamente mi cara y la de mis compañeros cuando habíamos escuchado lo ocurrido. Un accidente en una central había acabado con la vida de miles de personas. Me recorrió un escalofrío. Había sido la primera en sugerirle a mi superior que nos diese una orden o al menos permiso para viajar desde LA hasta aquí en una misión de rescate. Podríamos haber ayudado al ejército a hacer algún tipo de reconocimiento para rastrear posibles supervivientes. Obtuve una negativa, en los medios se hablaba de que no había supervivientes, que si contaminación por la explosión, riesgo de radiación, pues decían que podría hablarse de un accidente mayor que el ocurrido en Chernóbil...Mil cuentos que no tenían ni pies ni cabeza. No tenía recursos, no como los que hubiese podido tener antes pero me picaba la curiosidad y mucho.

Saco la sudadera de la mochila, conforme avanzo al interior de la ciudad me doy cuenta de que la temperatura ha cambiado o que al menos mi sensación térmica es diferente. ¿Cómo puedo sentir frío? La cabeza me da vueltas, es incomprensible el estado de una ciudad como esa. Esperaba más...¿Ruina? La ciudad estaba en ruinas sí, como todas, pero tenía edificios que pese al desgaste aún se mantenían en pie, a duras penas, pero se mantenían. No lo entendía. Quizás el accidente no había sido para tanto...Pero, ¿y la cantidad de fallecidos? No, estaba divagando, en esa ciudad no esperaba encontrar ni una calle en buenas condiciones. La magnitud que supuestamente había tenido el accidente debería de haber arrasado incluso con el cartel de la entrada.
En ese momento odiaba con todas mis fuerzas no tener un ordenador o algo que funcionase en el que pudiese encontrar información y refrescar la memoria para saber en qué habían concluido las investigaciones posteriores al accidente.

El aire esta más cargado, eso si lo noto, necesito más esfuerzo para poder respirar. Voy tan absorta que no veo ni por donde camino, tropiezo, caigo al suelo y el golpe es tan poco generoso que me quedo echada en el suelo. Ya no veo ni el sol. No hay nubes, no hay rastro de vida, y yo me entiendo cuando digo ésto. Alzo la cabeza y lo único que veo es niebla. Intento incorporarme pero la rodilla me falla, así que decido quedarme un rato más en el suelo.


So many years, too many battles, we've finally arrived.:


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