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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo, esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, sino... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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No me gusta como me mira ese payaso [Vellar y Nyx]

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- Tenía mis reservas acerca de pasar la noche en este lugar... ¡Pero has dado en el clavo hermanito! - alcé ambas manos al cielo y giré sobre mis pies tratando de hacer un pequeño baile que acabó conmigo cayendo al suelo de culo. - Uy... - empecé a reírme a carcajadas y después le di otro trago a la botella de whisky.

El grupo había estado caminando durante días, sin dar con ningún lugar seguro que mereciese la pena hasta que nos encontramos en las puertas de aquel parque de atracciones. Las puertas estaban cerradas con una cadena y aparentemente no había nadie allí. Vellar creyó que sería un buen lugar para pasar la noche. Habíamos acampado en la pista de los coches de choque, que estaba a cubierto, una hoguera en el centro, cartones para dormir... chucherías y botellas de whisky que habíamos sacado del bar de al lado

- ¡Oscar ayúdame a levantarme! - él, que no estaba más lúcido que yo, me dio la mano para tratar de ponerme en pie, pero el muy idiota se precipitó también al suelo y ambos caímos. Lo mejor de todo, es que el muy cabrón trató de sobarme una teta de camino... - ¡Eh gilipollas, las manos quitas! - aprovechando que lo tenía prácticamente encima le propiné un rodillazo en la entrepierna y me levanté rápidamente para ir hacia Olive. Me acerqué a ella dando saltitos y bailando al son de una canción que yo misma cantaba y tarareaba.

La mujer se río, me quitó la botella para dar un trago y luego me la volvió a pasar. - ¿Sabéis lo que molaría? - di un trago a la botella y luego se la cedí a Vellar. - Hacer funcionar los coches - me eché a reír con pequeñas carcajadas y seguí cantando, bailando de forma provocativa hasta llegar a uno de los coches de choque. Subí a este de pie sobre el asiento y sujeté la barra metálica que lo unía al techo.

- ¿Os hago un baile? - me moví pegando mi espalda a la barra de hierro y comencé a moverme lentamente, como en los viejos tiempos. Proseguí con la letra de la canción, moviendo mis caderas al ritmo de la canción de forma muy sinuosa, provocando que todos esos cerdos (hasta Olive) se centraran en mi. - Lo siento chicos, no me desnudaré, mi hermano está ahí - señalé a Vellar poniendo cara de niña buena. Salté hacia la barra y giré en torno a esta como si fuera una striper, que en realidad lo había sido... pero esa era otra historia, de ahí que ahora me moviera con tanta soltura.

- Oh mierda... - paré repentinamente de bailar, dejando caer mi culo sobre el capó del coche. El alcohol parecía comenzar a afectarme porque la cabeza me daba vueltas. - Vaya chicos, creo que ya no estoy en forma... y no me gusta como mira ese payaso - señalé hacia un lado en la dirección del zombie que acababa de llegar a la pista de coches y miraba al grupo hambriento, yo como si nada. - Que pintas... por favor - rompí a reír a carcajadas haciendo que resbalase hasta quedar sentada en el suelo.

Canción que canta Athene:


ATHENE & VELLAR OXLEY

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Después de esa caminata, estaba cansado, imagino que mi grupo también lo estaba. Athene me pasó el whisky, le dí un buen trago y se lo volví a dar. No sabia que Athene se emborrachaba tan rápido, pese a que se subió a un coche y se puso a bailar.

No sé si me pareció escuchar que hoy no se desnudaba porque estaba yo. No sabía si creérmelo porque podía ser por el efecto del alcohol, pero de repente se cayó, me asustó y cuando dijo algo de un payaso, el efecto del alcohol se fue por la borda. Miré a su frente, a mi tampoco me gustaba como me miraba ese payaso. Di un silbido y todo mi grupo me miró, saqué el hacha, me preparé y a la carga.

Dejé que mi grupo fuese, le dije a Oscar que se pusiese a cuatro patas, salí corriendo salté en su espalda, tomé impulso y le clavé el hacha en la cabeza, fue todo inesperado y épico a la par cogí mi palo y lo remate. Todo mi grupo se puso a aplaudirme.

¡Muy buena! — me acerqué a Oscar y le di una palmada en el hombro para agradecer su ayuda. Le limpie un poco la espalda guarde mi arma y dije. — Soy el puto amo — me dio un apretón y me fui detrás de un arbusto, en la lejanía, para aliviarme. Terminé y me limpie con unas hojas.

Que alivio — miré a mi grupo y les dije que si necesitaban depositar había arbustos y hojas de árboles a mogollón.


VELLAR & ATHENE OXLEY
Muchas gracias apañaos:

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¡Spike! — Grité su nombre junto a un silbido. ¿Dónde se hará metido este? Le escuché ladrar y salí corriendo en esa dirección, este perro iba a darme más de un susto. Llegué a su altura para regañarle, pero me detuve al ver una puerta de hierro enorme, detrás de esta se visualizaba claramente una noria enorme y también la montaña rusa. — Su madre... Nunca pensé que eran tan grandes — Dije mientras acariciaba la cabeza de Spike con tranquilidad sin necesidad de agacharme, era un perro enorme. — Por ahora te salvas, pero no lo vuelvas a hacer. — Le miré entrecerrando los ojos, él solo emitió un gruñido mirándome con cara de "eso es lo que tú te crees".

Me acerqué a la verja para poder asegurarme de que cabíamos por un agujero que había en este, no iba a ser difícil pasar, le hice un gesto a Spike a la vez que le animaba a entrar, pero lo único que conseguí fue que inclinase la cabeza y se sentase en el suelo. — Demonios, siempre tengo que ir yo primero, ¿y tú eres un buen perro guardián? — Ladrido. — Y parecía tonto cuando lo compramos... — Pasé por debajo del hueco, con cuidado de no cortarme y avancé agarrando el bate con fuerza, mejor prevenir que curar. De momento no se veía ningún caminante, lo que me hizo pensar en un sitio ya saqueado.

Miré a mi alrededor para encontrarme con un montón de puestos que antes serían gran cosa, pero que ahora daba pena. Unos pasos prepotentes me sacaron de mis pensamientos para poder ver a Spike avanzando tranquilamente pasando de mí. — Encima orgulloso... — Sonreí de lado mirándolo de forma divertida, siempre igual, nunca iba a cambiar, pero a mi me gustaba así, por algo le quiero más que nadie.

Unas horas después...


Spike avanzaba con una salchicha en la boca mientras movía el rabo. Que felices son con unas salchichas ya caducadas, guardé el paquete donde estaban las demás, había encontrado un montón en los distintos puestos, lo que me aseguraba comida para Spike para unos días. Terminé de beberme el refresco que estaba a punto de caducar, había guardado los que estaban bien en la mochila para más adelante. Iba a tirar el refresco cuando Spike me empezó a tirar del pantalón para que me moviese. — Spike, no te voy a dar más salchichas que escasean, dentro de un rato te doy más. — Pero el gruñía y seguía tirando de mí. — Vale campeón, ¿qué has visto? Llévame contigo. — Ante mis palabras me soltó y empezó a caminar sin hacer ruido hasta llegar detrás de uno de esos puestos cutres, dónde podía escuchar perfectamente voces de personas, un grupo, cuatro o cinco personas, no estaba segura. Me asomé un poco, para ver a una chica, rubia con tatuajes, un hombre mohicano y unas dos personas más, un chico y una chica.

Miré a Spike que estaba mirando lo mismo que yo, una sonrisa cruzó mi cara mientras sujetaba la lata en mi mano. — Spike, ¿qué te parece tomar prestada un arma de esta gente inocente? — Me fui al lado contrario del puesto para visualizar una zona medio escondida detrás de la pista de los coches de choque.
Levanté el brazo y lancé la lata con todas mis fuerzas para que llegase lo más lejos posible, antes del ruido de la lata cayendo, le hice el gesto a Spike para que se acercase por detrás a "tomar prestado" algo, iban sobrados y no iban a notar la diferencia. Spike corrió tras ellos mientras miraban de dónde procedía el ruido, cogió algo y vino lo más rápido posible hasta donde yo me encontraba. Estaba acostumbrado a hacer cosas como estas, pues yo le había enseñado. Me trajo un cuchillo militar.

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- Burros... no parecía mala gente - coloqué ambas manos sobre mis caderas viendo el cadáver del payaso. Hice un gesto de negación con el rostro, quitando importancia a lo ocurrido y regresé a la pista de coches para tratar de dormir algo. Lo cierto era que comenzaba a sentirme muy cansada y seguramente mañana el plasta de mi hermano nos haría madrugar.

- Me voy a dormir pardillos - coloqué el saco de dormir en el suelo y me dispuse a tumbarme. Un golpe seco me hizo espabilar repentinamente. - ¿Qué ha sido eso? - me puse en pie de un salto. Prácticamente todos nos pusimos en pie y fuimos a mirar qué diablos había sido eso, armada con mi bate me fijé en una lata de refresco que estaba tirada en un lugar donde juraría que antes no había nada.

- ¿Quién ha sido el gracioso? - giré sobre mis pies para mirar a todos de uno en uno a los ojos. Mi rostro mostraba notable fastidio. Daba por hecho que había sido alguno de nosotros en un intento de asustarnos, pero la mirada de todos era de desconcierto, ninguna sonrisa estúpida o alguno que pasara. Todos se habían puesto de pie con notable preocupación ante aquel ruido. Si estaba algo "ida" por culpa del alcohol repentinamente se me pasó.

¿Era posible que hubiera alguien más? - Si ha sido alguien que lo diga, puede que no estemos solos - gruñí mientras que volvía a mi sitio y me fijaba en que había algo que no estaba. - Mi cuchillo - palpé rápidamente todos mis bolsillos, rebusqué incluso en los huecos de mis botas, donde solía guardar el arma a veces y ni rastro de ella. - Joder, ¿alguien ha pillado mi cuchillo? No está y juraría que estaba aquí hacía apenas un momento - ninguno dijo nada, es más, todos parecían preocupados y comenzaron a revisar los alrededores con la mirada. - Joder - me quejé. ¿Era posible que todo aquello fuera ilusión múa por culpa del alcohol o de verdad había alguien más allí?


ATHENE & VELLAR OXLEY

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Al ver que Athene sacó el saco y se iba a dormir, pensé en irme a dormir para despertarlos pronto. Escuché un ruido, fuimos todos a ver pero era una simple lata que alguien había tirado. No podía haber sido alguien de mi grupo, ni del de Athene, pese que estaba mirando a todos. Miré a mi alrededor y vi algo en el suelo eran unas huellas, cogí una lupa que tenía Oscar, me acerqué, olí las huellas, las vi, las observé, las toqué, y las lamí.

Se trataba de un perro, se trataba de un bullmastiff inglés. Lo sabía porque soy un experto en perros — Se trata de un bullmastiff inglés, no entiendo como no lo hemos podido ver, son enormesssssssssssssssssss — Cogí la lupa y me puse a seguirlas, recto, recto, giro y ...
Nariz con nariz — Hola amigo bullmastiff — me eché para atrás poco a poco, me resbalé y caí, ese perro me gruñó.

Me pareció ver una sombra de ora persona, una mujer creo, en fin me levanté y salí por patas hacia mi grupo — PERRO, ESQUINA, MUJER, AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH — Bromeando, me puse detrás de Oscar y le dije que fuese a por el perro que yo tenía sueño, el negó con la cabeza. Pues yo no voy, que vaya otro yo paso que me muerde.

Me volví a acercar pese que nadie quería, iba gritando que no quería problemas, que saliese, puse mi mano en el hacha y con la otra apuntando hacia ellos, les ganábamos en cantidad, podríamos con ellos aunque no quería problemas.


VELLAR & ATHENE OXLEY
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El ruidoso grupo comenzó a hacer escándalo, por un simple cuchillo... Que ahora era mío. Lo guardé en la mochila con cuidado. Spike se quedó mirando al grupo, estaba en guardia, con la cola tiesa y las orejas en punta. Mala señal.
Me asomé a la esquina para ver que ocurría y vi al mohicano mirando el suelo, e incluso le dio un lametón — ¡Puag! — Con una mueca de completo repelús dejé de mirar, hasta escalofríos me dieron. Luego escuché que adivinó la raza de Spike, ¿cómo mierda...? Desconcierto cruzaba por mi cabeza, que por cierto, estaba muy confundida, este hombre no estaba bien de la cabeza.

Ese mismo chocó contra Spike mientras él gruñía y el otro salía corriendo, ocurrió todo muy rápido. — Mierda, Spike, ¡corre! — Salí corriendo en la dirección contraria, por donde había tirado la lata. — ¡Maricón el último! — Dije sin dejar de correr, y a su vez sin preocuparme por si me escuchaban o no. Lo más importante era correr como si no hubiese un mañana, que a este paso quien sabe. Alejándome dos puestos más lejos que de donde estaban ellos.




Something Is Changing
FichaRelacionesCronología

Déjame decirte algo que ya sabes, el mundo no es arcoiris y amaneceres, en realidad es un lugar malo y asqueroso, por eso, en medio del proceso, he aprendido a ser dura, a ser quien soy, a ser como debo ser.

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Lo que sucedió a continuación fue del todo surrealista. Vellar gritando en una dirección y una completa extraña que salía de entre los árboles gritando más y huyendo junto a un chucho que era enorme.

- ¡No dejéis que se largue, esa zorra nos ha robado! - exclamé al darme cuenta, por fin, de lo que estaba pasando. ¡Esa tipa había llegado para robarnos! Y lo peor era ver que Vellar no hacía nada para evitarlo, aún estaba colocado, no me quedaba duda alguna. Yo tampoco me quedaba atrás, me di cuenta cuando al levantarme tan bruscamente sentí aquel fuerte mareo que a punto estuvo de hacerme caer al suelo, sin embargo me aguanté.

Salté fuera de la atracción y comencé a correr con todas mis fuerzas tras la morena, que huía entre los puestos y las atracciones seguida de aquel perro.

- ¡Detente ahora o será peor! - le gritaba una y otra vez sin importar el ruido, me daban igual los zombies ahora, quería atraparla, por orgullo más que nada. Las piernas comenzaban a doler, pero no me detuve, en vez de ello di el último empujón y corrí ya al límite de mis fuerzas. Lograba alcanzarla, menos de un metro de ella y opté por la opción más bestia. Salté, sí, me lancé literalmente a por ella. Estiré los brazos y logré agarrarla por los hombros, logrando que ambas cayéramos al suelo, en lo que sería una de las hostias más grandes de mi vida. Al menos ella se llevó la peor parte, que amortiguó mi caída... aún así había sido estrepitosa.

- Auch... - me quejé en voz baja mientras que tiraba de sus brazos. - ¡Suelta lo que te has llevado! -  empecé a tirar de sus manos y zarandearla para que me obedeciera. Incluso me permití golpear su rostro cuando vi sus ojos azules, a modo de pequeña venganza, primero por lo que había hecho y segundo por hacerme correr. Lo odiaba.


ATHENE & VELLAR OXLEY

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