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Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
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Mensaje por Phoenix Hemmer el Vie 13 Nov 2015, 04:56



Mornië utúlië.

29 de Abril del 2015
12:00 hs


Las nubes grises oscurecían el día. El viento soplaba con fuerza y hacía rugir las hojas de los árboles. Algunas aves cantaban con fuerza, llamando a sus compañeros, avisando de la tormenta eléctrica que se avecinaba. Salem estaba en el pórtico de la cabaña, sentado, atento a cualquier sonido que viniese del bosque. Los árboles estaban lejos de la vivienda, había varios metros de tierra en lo que pareció ser un cultivo. Tal vez la tierra fuese fértil. Phoenix no dejaba de pensar en ello aquella semana que pararon allí.

Las cosas habían cambiado desde ese trágico día en que la hirieron. La huida no la recuerda, apenas lograba recordar alguna sombra de lo sucedido. El dolor de la semana que siguió fue lo que la marcó más que la cicatriz que dejaría en ella. Hasta el momento jamás había sentido tal incomodidad en su vida. Depender de su compañero y del muchacho era algo que no le gustaba. Pero era lo que le tocaba hasta la fecha.

Lo único que podía hacer hasta que vinieran de la cacería o recolección era quedarse sentada en el pórtico. La temperatura había bajado desde que se fueron. El amanecer había sido despejado y ventoso. Había provisiones para pasar el día. El aroma a agua en el aire, el viento, la ligera humedad, el calor inusual, todo tuvo que haber sido una señal clara de que se avecinaba tal tormenta. Simplemente no lo vio, se dejó llevar por la rutina y los dejó ir en busca de un animal para comer. El río estaba muy cerca de allí, podía oír cómo el viento chocaba con el agua. No se oía nada más que la naturaleza esperando a que el cielo se quiebre sobre la tierra.

Suspiró, observando entre los árboles como su gato hacía. Metió las manos dentro del poncho de lana negro y gris con el que se cubría de la súbita baja temperatura. Muy cerca de ella estaba la ballesta, por si algo se presentaba. Hacía dos días que no veía un caminante. Y hacía un día que no sabía de personas vivas merodeando los alrededores. Parecía ser que había algún asentamiento cerca, o tal vez sólo haya sido una coincidencia. Harris se encargaba de ello, Phoenix sólo debía seguir con su proceso de recuperación, haciendo un poco más cada día, cuidando de sí misma. Aunque jamás podía bajar la guardia sabiendo que estaba sola en la cabaña, sabiendo que tal vez dentro del bosque pudieran presentarse problemas. Sentirse impotente para ayudar era algo que mantenía sus nervios en alerta casi constante.

Un fuerte relámpago hizo vibrar los vidrios de las ventanas. La mujer permaneció quieta, observando. Salem, en cambio, se adentró en la casa. El momento fue magnífico. La claridad lo iluminó todo como si fuese una enorme fotografía con flash. Debió parpadear un momento para quitar la luz de sus ojos, aquel reflejo que pese a cerrarlos, permanecía.

Decidió entonces que era capaz de echar un vistazo. No era usual que regresen tan temprano, pero supuso que, al ver el temporal que vendría, ya tendrían que haber estado de regreso. No podía permanecer allí mas tiempo. Se puso de pié, ató su melena rubia en una coleta baja para que nada obstruya su visión, y con bayesta en mano comenzó a atravesar lentamente el terreno desierto. Caminar le molestaba. Su herida estaba técnicamente curada pero aún podía sentir el pinchazo en algunos puntos, el dolor al dar los pasos de cierto modo. Sería un fastidio por un buen tiempo.

Algo se movió entre los árboles. Al ver en esa dirección no pudo ver nada. Podía ser una persona. «O podría ser una ardilla.» Tomó su ballesta, puso la flecha y apuntó en dirección al movimiento. Esperó, para estar segura.

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Mensaje por Invitado el Miér 18 Nov 2015, 05:11

Era inevitable el pensar que pronto la tormenta caería, no había sido un día de casa excelente, mas sin embargo Harris había logrado atrapar un par de conejos, no sabía si bastaría, la realidad era que últimamente era un poco difícil conseguir algo, aún así hasta el momento no habían tenido demasiados problemas, y esperaba que no los tuvieran en el futuro. Daniel quien iba en compañía de Dong-Sun volteo a ver hacia arriba un momento, podía vislumbrar un cielo oscuro, algunos truenos se hacían presentes, la boscosidad por donde caminaban no hacía más que oscurecer el panorama, faltaba revisar  trampas que habían colocado, además aprovechaba para enseñarle un par de cosas al muchacho, el tiempo que llevaban en el bosque no vieron a ningún ciervo o algún animal relativamente grande para cazar,  a pesar de no tener un rifle se las había podido arreglar con su fusil de asalto, no era una forma muy practica para cazar pero le había funcionado, de igual forma no había tenido la oportunidad nuevamente, era una suerte de que aun tuvieran buenas provisiones,  al menos por el momento, la ayuda del chico también había venido bien, a Daniel le costó un poco acostumbrarse a el pero al final lo hizo, era muy eficiente incluso a veces se identificaba con él en lo poco expresivo.

- Parece que no cayo nada en esta. dijo llegando a una de las trampas, se agacho para verificar que la carnada aun seguía ahí, efectivamente así era. Creo que estas cuerdas  resistirán la tormenta. al menos era lo que pensaba Daniel, esperaba así fuera, pues así podía dejarla armada.

- Oye deberías usar tus esposas para que se sujete bien... el joven muchacho se cruzo de brazos en aquel momento.

- Ya te pedí disculpas por eso, ya supéralo. Dijo mientras volteaba a verle, mientras a su mente vino aquel momento en que lo esposo, realmente pensaba que fue bueno con el, en otras condiciones solamente le habría disparado a la cabeza, o lo habría dejado afuera de la casa rodante a su suerte.

- Bueno, aún tengo marcas en la muñeca. dijo mientras camino unos metros hacia la izquierda de donde se encontraba Daniel, ahí se encontraba la otra trampa que habían colocado, se podía apreciar como el joven frunció el ceño al darse cuenta que tampoco había caído nada en aquella trampa. Nada por aquí.

- Asegúrate de que este bien colocada y tenga el cebo, ya solo falta una más, por cierto... ¿Cómo te has estado sintiendo? La pregunta no venía de la nada, la verdad era una sola, el había sido mordido, pero no se había transformado, había pasado ya un buen lapso de tiempo, tuvo fiebre, y incluso hasta la fecha se notaba algo enfermizo, pero el hecho era que no se había convertido, a pesar de eso, Phoenix había insistido en tener cuidado entre el contacto de Dong-Sun con Daniel, al menos hasta que pudiera hacer un análisis mas especifico.

- Estoy bien, por eso he estado viniendo contigo, quiero ser útil. dijo mientras se ponía nuevamente de pie y se dirigía hacia donde estaba Daniel,  ambos continuaron caminando hasta la última trampa, el joven esperaba que esta vez si hubiera algo, al igual que Daniel. Ajuste un poco más las cuerdas se habían aflojado un poco.

- Arigato gozaimasu, Dong-kun.

- ¿Ya sabes que soy coreano no?

- Si, pero no sé coreano, así que te tendrás que conformar, por cierto tengo unos ejercicios de mate para ti.

- Muy gracioso...

Continuaron caminando, Daniel podía sentir algunas gotas frías golpeando su rostro, acomodo bien la cuerda donde traía los conejos colgando, igualmente estaba atento a cualquier movimiento del lugar, si bien la zona parecía ser segura no se confiaba en ningún momento, mas aun cuando tenía que ir pendiente de Dong-Sun, pues a pesar de haber demostrado capacidad, le faltaba aprender muchas cosas, el viento hacía que las ramas de los arboles se balancearan de un lado a otro.

Pronto llegaron al lugar donde se suponía debía  estar la presa junto a la trampa, y en efecto así era, mas sin embargo, esta estaba siendo devorada por un caminante, quien emitía gruñidos mientras devoraba con el pequeño cuerpo de lo que parecía ser una liebre silvestre, Daniel se llevo la mano hacia el rostro en señal de estar un tanto frustrado realmente esperaba encontrar más, pues a pesar de tener suficiente comida aún no podrían seguir buscando, la tormenta estaba a punto de estallar, justo en aquel momento un fuerte destello alumbro todo, un relámpago los cegó por unos instantes.

- Carajo, una presa perdida.

- ¿No podemos recuperar algo al menos?

- Para nada, solo mira es una pequeña liebre, además no estamos tan desesperados tampoco.

Daniel saco su cuchillo y se acerco al caminante que de hecho no se había percatado de la presencia de ambos, Daniel se acerco de manera rápida, el caminante volteo hacia arriba al escuchar el ruido, sin embargo no tuvo tiempo de hacer alguna acción, Harris clavo su cuchillo en la parte superior del cráneo descompuesto de esa cosa, acto seguido soltó un suspiro, era hora de regresar ya, al menos llevaban algo con ellos, de momento algo capto la atención de Daniel, un ruido entre la frondosa vegetación, se sorprendió al ver una buena cantidad de caminantes dirigiéndose a donde estaban, no cálculo exactamente cuántos eran, pero sin dudas eran al menos mas de 7, volteo a ver a Dong-sun en quien podía notar temor, se había dado cuenta ya, corrió antes de que Daniel dijera algo, quizá su pasada experiencia le había dejado atemorizado de dichas bestias, sin embargo eso podía ser aun más peligroso, no estaban seguros de si solo eran los que venían caminando entre la vegetación o habían mas por la zona.

¡Dong-Sung, espera! dijo no tan alto para no ser escuchado, mientras corrió en la dirección del muchacho, se aseguro de sostener bien los conejos y sus armas, el chico era rápido, y se movía bien por el lugar, volteo a ver hacía atrás, y pudo ver a los caminantes a lo lejos, esperaba que no los siguieran, aunque eso podía ser una posibilidad, pronto vio como el joven cruzo unos arbustos, Daniel le siguió a buen ritmo, del otro lado se percato de la presencia de Phoenix, ¿estaba viendo bien? ella debía guardar reposo, aunque no le dijo nada en el momento.

¡Varias de esas cosas se dirigen hacia acá! Le dijo algo agitado pudo ver como el chico retrocedía mas y mas, aunque no siguió corriendo, quizá se canso, o simplemente se sintió más tranquilo de momento.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Miér 18 Nov 2015, 15:25

El ruido del viento al chocar con las hojas de los árboles se hacía cada vez más fuerte. Miró a su alrededor. Podía sentir la fría brisa pero no creía que fuera la justificación de aquel sonido. Oyó pasos, cómo corrían. Identificó a Harris y dio por hecho que quien aparecería primero ante sí sería Dong-Sun. Aún no era capaz de reconocer sus pasos. Hacía poco tiempo que lo conocía, si es que conocer era la palabra correcta para un muchacho tan reservado.

- Ey... - Se dirigió primero al joven. El rostro de aflicción de Phoenix por lo que aún no comprendía era evidente. Daniel respondió a la pregunta que iba a hacer antes de formularla. Asintió. Automáticamente se dirigió hacia la casa, con relativa calma. - ¿Cuántos son?

- Son como diez. ¡O más! - Dong-Sun se veía alterado. Phoenix pudo notar que su respiración estaba acelerada, hasta parecía tener un leve temblor. No parecía miedo, sino adrenalina. El muchacho estaba preparado para correr sin rumbo ni descanso para salvar su vida de ser necesario.

- Tranquilo. Ve a la casa. Podemos con ellos. - Palmeó su espalda y lo vio dirigirse a la cabaña. No había puesto peros al asunto. Por un instante pensó que sería más difícil que se fuera. Supuso que realmente se había llevado un gran susto.

Observó entonces a Harris. Los caminantes estaban cerca. Su ballesta estaba cargada. - Sólo tengo nueve. - Informó. Con el tiempo, la escasez de recursos y el uso necesario le fue imposible reponer sus virotes. Se reprochó por eso, había tenido tiempo suficiente para dedicarse a crear su propia munición, sólo debía pedir los elementos a su compañero. Lo haría en cuanto terminaran con esa pequeña horda.

El sonido de los errantes cayendo por las raíces del bosque decía que ya estaban más que cerca. Levantó su arma mientras lentamente se alejaba de los árboles. No había más que tierra tras ella, aún no estaba cerca de la cabaña para toparse con ella. Disparó, directo al cráneo de uno de ellos. Se arrastraba entre las hojas secas. Quedó inmóvil. - Se camuflan los malditos. - La putrefacción de sus cuerpos los volvía marrón, la suciedad de sus ropas con el barro y la descomposición los dejaba en el mismo tono, similar a los troncos de los árboles y la tierra. Inclusive algunos tenían moho. Eran seres que hacía mucho estaban en el bosque. Seguramente viajaron mucho para llegar a ellos. Disparó nuevamente a otro cráneo, sin errar. Ésta estaba de pié y cayó produciendo un sonido seco. Esas cosas no pesaban más que 30 kilogramos, estaban consumidos por la naturaleza y el tiempo.

No era tan rápida como hacía semanas. Tal vez por no haber usado la ballesta en mucho tiempo, o sólo falta de confianza por las pocas flechas que tenía. Al recargar, una cayó. Agacharse y recogerla era algo que no podía hacer. No podía simplemente agarrar el virote y continuar, sería muy doloroso para su costado. Tomó otra pronto antes de que lleguen a ellos. Disparó a otra cabeza. El sonido que eso producía no dejaba de desagradarle. Ver la materia gris caer al romperse el cráneo aún le repugnaba. No podía comprender que algo tan vulnerable como una masa amorfa y blanda controlara los instintos asesinos de esas criaturas.

Dong-Sun apareció de la nada y clavó en la cabeza de un caminante el kukri de Phoenix. El cuerpo muerto cayó pero el cráneo quedó incrustado en el arma. El joven intentó sacarlo con el pié, pero parecía no tener éxito. La mujer siguió disparando y tirando caminantes mientras el muchacho aún no lograba sacar la cabeza del arma. Se había incrustado como una brocheta. Había hecho demasiada fuerza. Con un golpe seco bastaba.

- ¡Dong-Sun! ¡Por el amor de Dios! ¡Ve a la... - El muchacho fulminó con la mirada a Phoenix. - Tengo un bate. Ve y usa eso. Anda. - Estaba claro que quería ayudar pero aún no tenía la experiencia para ello. Había sobrevivido todo este tiempo, pero ignoraba cómo lo había hecho. Haberlo encontrado con esas mujeres locas le daba una idea de cómo: otros se encargaban de su seguridad. Ya no podía ser así.

- Tú no me dices qué hacer.

- ¡Ve por el bate!

- ¡No!

- Maldición. - No iba a discutir con el joven en ese momento. - No estás ayudando. - Disparó a otro caminante. Habían sido menos de diez, según sus cálculos. Aunque Harris se había encargado de los que ella no pudo, que eran varios. Contó sus virotes. Quedaban cuatro contando el que se le había caído. Tres que podía usar en ese momento. No había movimiento en el bosque. Si quedaba alguno, había caído y tardaría en llegar.

El muchacho fue a la casa rodante, se adentró allí y se encerró con violencia. No sin antes aventar el kukri de Phoenix con la cabeza incrustada hacia el suelo. Estaba enojado con ella, o con la situación. Su mal humor iba y venía. Era muy colaborador pero tenía ese problema. No sabía si comprenderlo por ser joven y por haber sobrevivido a una mordida que le ocasionó ciertos problemas de salud, o si ser ruda con él y exigirle más hombría. Observó su kukri y su virote en el suelo, impotente. No podía tomarlos. El peligro había pasado, al menos de momento.

Caminó lentamente hacia Harris y tomó su brazo para sostenerse. No le molestaba estar de pié, pero la tensión le generaba dolor. A fin de cuentas, los músculos aún no se recuperaban y la herida por dentro no estaba totalmente sana, aunque ya lo estaba en su gran mayoría.

- Dime que tú tienes las llaves de la casa rodante. - Sonrió de lado. Sabía que era así. No confiaban del todo el el joven. - Me odia. - Murmuró. Observó el vehículo mientras se apoyaba en su compañero. Se había cansado. - No sé cómo tratarlo, creo. No trato con adolescentes ni con niños. No es mi fuerte. - Alzó la vista para ver a Harris.

Desde aquel día se había sentido cuidada y protegida, todo gracias a Daniel quien cuidó de ella y le dio fuerzas para seguir adelante, para no decaer ante la realidad de su impotencia para colaborar en el día a día. No poder hacer nada por semanas afectó a Phoenix en su humor, en su rutina de sueño. Ver que los hombres eran los únicos que defendían los asentamientos temporales era algo que le molestaba profundamente. Sentirse útil era algo importante para ella. Ahora se sentía más capaz, estaba más optimista, menos pensativa y callada. Volvía a ser quien era. Se recuperaba casi sin complicaciones.

- ¿Vamos a la cabaña? Tengo algo qué decirte. - Volteó hacia el bosque. - ¿Seguro que no hay más? - No quería sorpresas.

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Mensaje por Invitado el Jue 19 Nov 2015, 00:44

Su cuchillo volvió a clavarse en el cráneo de una de aquellas bestias, trataba de no alejarse de más de ambos, pues era consciente que Phoenix no estaba en sus mejores condiciones, escucho la pequeña discusión entre ambos. Here we go again... se percato de que la situación no se saliera de control, pero frente a él tenía más problemas,  caminantes se acercaban a él, le sorprendió ver como uno de ellos incluso tenía raíces  en su cráneo, su compañera tenía razón esas cosas tenían un buen camuflaje  natural, quien sabe cuánto tiempo llevarían por ahí, no quería usar sus armas para terminar con aquellos seres, por  razones, la primera que el ruido atraería a mas de ellos, y la segunda que luego de tantas experiencias que había tenido, llego a comprender que era mejor usar las balas en contra de los vivos, los muertos vivientes podían ser manejables mientras no fueran demasiados, o al menos eso era lo que él pensaba,  nuevamente volteo a ver observo que Dong-Sun al final se había ido, se percato del kukri de Phoenix estaba en el suelo, supuso que el chico lo había tirado, nuevamente volteo hacia ambos caminantes, no le costó mucho encargarse de ambos, clavo el cuchillo en la frente de uno de ellos, sacando rápidamente la hoja del cuchillo del pútrido cráneo del errante, fue el mismo destino que tuvo el segundo, no habían tenido problemas para despejar el área, noto que de momento ya estaban seguros, cosa que le hizo sentir mas cómodo.

Trato de ver entre los arboles por si venían mas de esas cosas, cosa que al menos de momento no era así, pronto sintió el tacto de su compañera, le ayudo a sostenerse, ciertamente no podía hacer esfuerzo de más aún, con el pasar del tiempo se miraba cada vez mejor, Harris se alegraba de que fuera así,  busco entre su chaqueta y saco las llaves de la casa rodante haciéndolas sonar. Aquí están. dijo mientras las volvía a guardar las llaves. Ustedes los asiáticos siempre quieren ser de utilidad. comentó con una sonrisa se le hacía curioso eso, claramente no era algo de etnia, pero se le hacía gracioso que ambos querían hacer más de lo que podían hacer momentáneamente. Ciertamente lo noto bastante a la defensiva contigo últimamente, bueno sus amigos murieron, lo mordieron, y quizá se frustra por no poder hacer lo que él quisiera. dijo mientras le miraba.

Algunas gotas de lluvia comenzaban a caer, pronto un trueno retumbo en todo el lugar, probablemente iba a ser una fuerte tormenta o al menos eso era lo que aparentaba, el viento era fuerte, y la temperatura era bastante baja, una corriente de viento alboroto el cabello relativamente largo de Harris, comenzaba a pensar en recortarlo cuando tuviera la oportunidad, observo la casa rodante, no pudo evitar sonreír de medio lado mientras negó, generalmente Harris no le reprendía era muy raro, quizás se identificaba un poco con el chico, le era cómico algunas de las discusiones que tenían algunas veces él y Phoenix, aunque posiblemente era también el hecho de que su compañera no había estado del mejor humor últimamente,  eso hacía un contribución realmente, comenzaba a pensar si habría algún problema más grande a futuro, por ese motivo trataba de tener cuidado o mejor dicho precaución, cosas simples como las llaves por ejemplo no se las otorgaba al muchacho, no quería que en una de sus inestabilidades de adolescente arrancara la casa rodante y se fuera posiblemente achocar por ahí.

Le escucho mientras otro relámpago se hacía presente y iluminaba el panorama por unos instantes, asintió a lo primero que dijo, le ayudo entonces para empezar a caminar, no quería que ella hiciera esfuerzo de más. Eran solamente esos, de momento esperamos bien. le dijo mientras observo como volteaba hacia el bosque, las gotas de lluvia aun no eran tan fuertes, mas sin embargo comenzarían a mojarse si no se apresuraban. De momento que se quede en la casa rodante dudo que quiera salir por ahora, solo espero no haber dejado algún cigarrillo dentro, hace unos días lo atrape con uno en las manos, es el fin del mundo pero hay cosas que no están bien aun así. le comento lo ultimo con tono de broma, pronto llegaron a la cabaña, la lluvia entonces se hizo presente y de golpe un tanto intensa, cerró la puerta, había un poco de leña dentro así que se dispuso a encender la pequeña chimenea del lugar.

Le intrigaba que era lo que su oriental compañera tenía que decirle, coloco la leña en la pequeña chimenea mientras ella se acomodaba, no era del tipo de personas que sofocaran con preguntas, por lo que la dejaba a ella en libertad de comentar las cosas cuando ella quisiera.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Jue 19 Nov 2015, 03:23

Asintió. Dejar al muchacho en la casa rodante, solo por un tiempo, estaba bien para ella. Estaba bien sólo porque usaba la lógica, no porque realmente sintiera que Dong-Sun debiera estar solo. Las primeras gotas de lo que parecía ser la tormenta del año estaban cayendo ya. No estaba segura de que estar separados sea conveniente, la sensación de peligro estaba latente siempre. ¿Y si llegaban personas? Podían asesinar al chico y jamás enterarse. ¿Y si venía una horda? Sí, le preocupaba la vida del joven. A fin de cuentas, sí comprendía que su situación era difícil de llevar. Era una vida y como buena doctora le interesaba que su corazón siguiera latiendo, con o sin virus.

Entrar a la cabaña la reconfortó. Hacía una semana que habitaban allí y había tenido tiempo de organizar todo a su modo. Observó el sofá donde Dong-Sun dormía y se sentó allí. Salem saltó al instante al lado de su ama. Tenía la cola erizada por el susto. Al felino no le gustaban las tormentas eléctricas. Acarició su negro pelaje mientras esperaba a que Daniel encendiera el fuego. La luz dentro de la cabaña era demasiado tenue. Había velas apagadas por doquier. Pensó que tal vez en un rato debiera encenderlas ya que afuera, pese a ser mediodía, parecía de noche. Cada tanto la tormenta eléctrica iluminaba fugazmente el lugar. Observó a su gato quien amasaba las piernas de su ama como si fuese un cachorro amamantando, su ronroneo era fuerte y relajante. Al menos para Phoenix era un sonido agradable, algo que la calmaba y que la hacía sentir que todo estaría bien.

Alzó la vista para ver a Harris. Puro notar la propia tensión en su cuerpo. Inspiró y exhaló, algo que seguramente la delataría ante su compañero. Sólo hacía eso cuando estaba tensa por algún motivo, usualmente en medio de una matanza de occisos, o tal vez en una discusión con el joven asiático.

- ¿Quisieras... sentarte? - Puso su mano en el sofá, invitándolo a tomar asiento justo allí. Su otra mano estaba con Salem, de quien se aferraba mientras se terminaba de acomodar en el regazo de su ama. - Estoy casi segura de que te enojarás por esto. - El comentario escapó de ella como si esas palabras fuesen a protegerla del enfado que temía.

Esperó a que Daniel estuviese en posición como si aquello fuese relevante a lo que quería decirle. Salem percibía la tensión y observó al hombre, como si éste hubiese hecho algo en lo que el felino estaba en desacuerdo. Podía ser muy expresivo a veces el pequeño animal. Mientras, Phoenix ordenaba las palabras que quería usar. El mensaje era claro, pero tenía millones de opciones para comunicarlo. Jamás en su vida había tenido que hablar con alguien de algo semejante. No sabía si eso era algo bueno o algo malo.

- Daniel... - Ya había abierto la boca, sólo debía continuar y decirlo. Se sentía culpable, y tenía motivos. - ... tuve un retraso de más de 20 días. - Alzó el dedo rápidamente y aclaró con énfasis. - Tuve. - Ya estaba, lo había dicho. Tenía mucho más que decir, explicaciones médicas de por qué había sucedido. Mordía sus labios, no sabía si abrir la boca y continuar o no. Observó a su compañero y amante a los ojos. - Creo que, si no hubiese tenido el accidente y si no hubiese hecho... eso. - Hizo un ademán con su diestra como si él supiera de qué estaba hablando. Se refería a aquella inyección ilegal que la ayudó a mantenerse alerta. Así lo veía ella. Pero, de haberse sedado, no habría hecho tanto esfuerzo, tanta fuerza. No sabía a ciencia cierta qué es lo que había pasado con su cuerpo. - Yo era un reloj. - Sólo veinte días, era mucho tiempo pero no el suficiente para sacar alguna conclusión. Definitivamente, no era suficiente tiempo. Negó, no hubiese querido haber dicho nada más luego del tuve. Pero aún así quería compartir sus inquietudes con él, más cuando era algo que le correspondía saber. Inclusive, tal vez tuvo que haber hablado antes, pero no quería precipitarse.

- Lamento no haberte dicho nada antes. - Agachó la cabeza y encontró los ojos de su gato, observándola con atención como si estuviese diciendo algo sumamente interesante. - Sinceramente no tengo idea por qué pasó. Tal vez fue sólo por el accidente. Sólo creo que debías saberlo. Y que tendremos que tomar alguna medida desde ahora. - Volvió a observar a Harris. Estaba siendo honesta y abierta, más de lo que acostumbraba. - No es una buena realidad, Daniel.

Había omitido mucho, pero daba por hecho que él entendería todo lo que dejó entre líneas. La empatía mutua era evidente, más de una vez una mirada bastaba. Ésta no era de esas veces, tenía que hablar y explicarse. Es lo que hizo. Usualmente estaba segura de sí misma y de lo que hacía. En ésta ocasión estaba contrariada por ignorar qué es lo que realmente había pasado, si debía manejar sola la situación, si debía enfocarse sólo en los hechos médicos o si debía poner alguna otra emoción al asunto. Supuso que Harris había vivido antes una situación similar. No podía imaginarlo. Sólo podía verlo en el presente y esperar lo mejor.

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Mensaje por Invitado el Lun 23 Nov 2015, 10:04

No le tomo mucho tiempo encender el fuego, comenzaba a replantearse si era prudente que el muchacho se quedara solo en la casa rodante, esperaba que al menos fuera prudente y cerrara bien todo, comprendía que quisiera estar solo, era algo natural por su edad, o al menos es lo que pensaba Harris, algunas ocasiones de su rebeldía adolescente vinieron a su mente, aunque suponía que era mas difícil esa etapa tomando en cuenta las condiciones en que el mundo se encontraba actualmente,  coloco con cuidado los trozos de madera, más que con cuidado, estratégicamente para que el fuego se mantuviera por sí mismo un buen rato, volteo la mirada un momento hacia su compañera, la verdad era que notaba algo extraño, en lo que tenía de conocerla podía saber cuando se preparaba para decir o hacer algo, incluso desde la primera vez que le conoció pudo ver esa expresión, al momento que debió de saltar de un edificio por su cuenta, de igual manera actuaba como si no fuera nada, como si en el fondo no pudiera presentir que algo malo pasaba, o simplemente había una mala noticia que dar, trataba de mantenerse siempre sereno ante cualquier cosa, era su forma de ser y le parecía al menos a sus ojos una forma prudente de ser, la lluvia afuera se escuchaba con mucha más fuerza, y sin dudas era eléctrica, los repetidos truenos y relámpagos lo hacían notar muy fácilmente, esperaba algún rayo no los alcanzara, cosa que era posible en una tormenta eléctrica pero esperaba que no fuera así, por alguna razón tenía la costumbre de pensar lo peor, asi mismo el excusarse el mismo alegando que era simplemente para estar mejor preparado.

Las llamas candentes provenientes de la chimenea propagaron calidez en el lugar, acompañado de un toque de claridad que bañaba las paredes de un canvas naranja, como de costumbre saco su pistola y reviso que el cargador estuviera lleno, era como una costumbre religiosa para él, se acerco a donde ella se encontraba, pudo confirmar lo que había pensado anteriormente con solo verla bien, se sentó a un lado de ella, noto que tardo un momento en comenzar a hablar nuevamente, le miro sin mostrar algún gesto, quizá esa era la razón de porque muchos le calificarían de hostil, aunque era más natural que algo que quisiera aparentar, desde que escucho las primeras palabras sabía que no iba a ser nada bueno, ¿Era tan grave para que ella asegurara que se enojaría? tenía que serlo, también tomando en cuenta que se conocían lo suficiente, se limito solamente asintiendo, dando la pauta para que continuara, el lenguaje corporal de la asiática la delataba, en esos momentos Harris se concentraba en guardar la calma, aunque siendo honestos la curiosidad lo mataba, las ganas de decirle que lo dijera de una vez eran altas, mas no lo iba hacer, no con ella al menos.

Con su diestra busco algo en un bolsillo inferior de su chaqueta de cuero, saco su encendedor junto a una arrugada cajetilla de cigarrillos, tenía un par de días de no fumarse un cigarrillo, la verdad también era que cada vez era mas difícil encontrar cigarrillos, comenzaba a pensar que llegaría pronto el día en que no encontrara mas ninguno, lentamente fue sacando un cigarrillo, por un momento parecía que el ruido de la lluvia no se escuchaba mas, estaba centrado en cada palabra que su compañera decía "Retraso" no pudo evitar que sus ojos se abrieran en sorpresa, no esperaba aquello, realmente lo llego a pensar en algún momento, mas no creyó que llegara a ser posible, su mirada se mantuvo en Phoenix en aquel momento, llegaba a ser hasta intimidante, mas no porque quisiera serlo, era su semblante natural, a la vez los pensamientos fluían uno a uno por su mente, mas todavía al escuchar el contexto en que ella lo decía era en pasado, frunció el ceño un momento dejando de verla miro el encendedor un momento, mientras ella terminaba de hablar, lo giro un par de veces en su diestra, como si estuviera perdido en sus pensamientos por unos instantes, de pronto lo encendió observando la llama detenidamente acercándola a su propio rostro, tampoco demasiado, pudo sentir el calor del fuego, instantes después encendió el cigarrillo, dio un largo y profundo toque.

Ya veo. fue lo primero que dijo, mientras seguía fumando su cigarrillo, le miro nuevamente, no con molestia, solamente de forma seria, ella sabía que a veces con el silencio él podía decir muchas cosas por mas ilógico que eso sonara, el entendió completamente lo que ella quiso dar a entender, no necesitaba que fuera tan clara, por alguna razón así era desde el principio, tenían empatía, comenzaba a preguntarse si habrá hecho algo mal en la cirugía y por eso sucedió lo que sucedió, y a su vez consideraba que ella tenía razón, la realidad no era la mejor, menos para un bebé.

Un silencio se apodero del lugar, afuera se escuchaba la fuerte tormenta que estaba azotando, Harris continuo fumándose su cigarrillo, dejando salir lentamente el humo de su boca, también comprendía que abrirse de esa manera era algo nuevo en su compañera, ¿compañera? realmente se estaba convirtiendo en algo mas, no podía calificarlo a ciencia cierta, y el pensaba que era mejor vivir las cosas que analizarlas demasiado. Tu estás bien, y eso es lo más importante, todo está bien, no te tenses puede hacerte mal. dijo volteándola a ver después de aquel relativamente largo silencio, posando su mano sobre la de ella, Harris no era el sujeto más delicado del mundo, mucho menos el más expresivo, pero era sincero cuando decía las cosas, y Phoenix lo sabía, observo a Salem, no lo entendía, pero pareciera como si  el felino siempre entendiera lo que sucedía. No tengo idea si fue... ya sabes, lo que usaste dijo refiriéndose a la sustancia que se había metido. Lo que si se, es que fue necesario que lo usaras. dio otro toque al cigarrillo que estaba ya acabándose. Aprecio el hecho de que me lo digas. podía notarse un poco abrumado por aquello, sin duda eso le traía algunos recuerdos amargos, pero ponderaba mucho la confianza que ella le estaba depositando.

Sabes... hay algo que he querido mencionar desde que fuiste herida. le miro intrigado, ella no había mencionado nada antes, por lo que podía ser algo delicado, algo que ella no quisiera mencionar o guardara en secreto, por lo cual trataría de ser prudente al preguntar. Hubo un momento en la cirugía donde mencionaste algo que se me hizo curioso. apago el cigarrillo que ya se había consumido hasta la colilla, dejando salir el humo despacio. Mencionaste específicamente, algo de un... esposo. hizo una pequeña pausa mientras la observaba. No te preguntare directamente, pero si quieres hablar de ello, estoy aquí, ahora.



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Mensaje por Phoenix Hemmer el Lun 23 Nov 2015, 21:09

Le resultó difícil el contacto visual mientras le planteaba la situación a su compañero. Pero al final no pudo evitar contemplar su reacción a lo que había dicho. El contexto ambiental quedaba en otro plano. La lluvia, los relámpagos, el fuego que iluminaba la habitación, nada importaba más que lo que Daniel fuera a decir o hacer. Podía entender la contrariedad que seguramente había surgido en su mente, la misma inquietud que ella sentía. Tampoco podía saber a ciencia cierta lo que le había sucedido. Muchos factores pudieron haber sido los que afectaran su ciclo, pero teniendo una pareja sexual con quien convivía, creyó conveniente hablar del asunto. Más que nada porque no podía permitirse peleas. Lo necesitaba, él le había recordado lo que era realmente vivir y no sólo sobrevivir.

Comprendía que debía procesar lo que le había dicho, no lo presionaría a hablar, pero temía que sus palabras fueran hostiles. Había expuesto su verdadero yo a Harris, por ello se sentía vulnerable. No se creía capaz de pensar o especular sobre qué diría. Sólo esperó, sin decir nada.

Cuando llegó el momento de oír su corazón se aceleró. Observó los gestos del hombre, era sincero con sus palabras, podía saberlo. Tocó la mano con la que él le expresaba apoyo. Notó que sus propios dedos estaban extremadamente fríos en comparación con los de Daniel. Tenía frío pese a que el fuego estuviera ardiendo. Era usual que pasara, sólo necesitaba más abrigo. Puso ambas manos bajo el poncho negro y gris que la cubría. Asintió con una leve sonrisa de resignación al oír que él apreciaba sus palabras. Estaba tensa, ya no tenía por qué estarlo porque no había más secretos. No había nada como el sentimiento de libertad y confianza con alguien. Su sonrisa se amplió al pensar de esa manera y alzó la vista para ver los ojos de Daniel. Se sorprendió al verlo dispuesto a hablar nuevamente. Pensó que el tema había quedado resuelto.

- Dime. - Murmuró con el ceño fruncido. No imaginaba qué era lo que quería mencionar. Alzó una ceja con su segunda frase. ¿Qué sería lo curioso? Apenas recordaba algunas luces y el dolor en sueños, pero se sentía incapaz de recordar lo que había sucedido en detalle. Bastó para que siguiera para poder comprenderlo.

- Sí... - Confirmó. Gradualmente una amplia sonrisa se dibujó en su rostro mientras negaba lentamente con la cabeza. - Sí, he cometido locuras en mi vida. - Rió por ello como si el tema fuese divertido. Aunque debió dejarlo ya que eso le hacía doler el costado. Con ambas manos se frotó la herida e intentó mantenerse moderadamente seria. Observó a Daniel, contempló las posibilidades que tenía. - Bueno, supongo que debes saberlo. Y quiero que sepas y cosideres que nunca, jamás, nadie supo de lo que te contaré. - Pensó que, ya que se estaba sincerando, podría seguir diciendo sus verdades. Ya había dado el primer paso, confiar en él había sido bueno. Seguir confiando parecía una buena opción.

- Me casé tres veces Harris. - Comenzó. A Phoenix le parecía muy hilarante el tema y esperaba que a su compañero también le resultara igual de gracioso. - En Las Vegas con Ángela a los 17 años, no lo recuerdo, pero nos divorciamos al día siguiente. - Contó con uno de sus dedos, luego pasó al segundo. - Con un indio wyandot, me drogaron en la ceremonia con sus hiervas o tés y mi padre tuvo que hablar con ellos para anular el matrimonio, eso a mis 18 años. - No pudo evitar reír por aquello. Aún recordaba la mala sangre que hizo a su padre en esa ocasión, un secreto familiar entre ambos, algo que jamás había contado excepto en ésta ocasión. Era el fin del mundo, ya no importaba nada más. Y eran sus épocas de rebeldía. A sus ojos, lo que había hecho, no tenía nada de malo. - A los 21 años decirí que no necesitaba a ningún hombre en mi vida. - El semblante de Phoenix había cambiado. Era evidente que el tema delicado vendría allí. - Maxwell era mi mejor amigo, mayor que yo. Tampoco quería compromisos. Decidimos que, si estuviésemos juntos, nadie nos presionaría. - Frunció el ceño y observó a Salem. - Compramos una casa en New York, fingimos un noviazgo por medio año, luego anunciamos la boda. Nos casamos, fue una ceremonia ostentosa. Fuimos de luna de miel a Grecia. Medio año después anunciamos que era estéril para que las familias no esperaran niños. - Alzó la vista para contemplar el rostro de Daniel. - Claro que era mentira, como todo desde el principio. Él tenía sus amoríos, yo los míos, no había problema alguno. Supongo que lo recordé por el dolor... Nos secuestraron por dinero. Maxwell era... Se metía con las personas equivocadas. Nunca supe qué pensar. Podía ser de la mafia, podía ser del MI6, o sólo un fanático de las conspiraciones, adicto a todo tipo de sustancias pero aún así extremadamente brillante. - Jamás había dicho la verdadera naturaleza de su relación con su marido, y jamás había hablado sobre su problema de adicciones. Eran vidas separadas y era algo que no le correspondía. Aunque, luego del fin del mundo, todo era diferente.

No supo qué más decir al respecto. Abrió los labios, pero nada más salió de ella. Tenía muchas anécdotas, pero ninguna relevante e importante. Creyó que era suficiente con lo que le había contado. Tampoco sabía si él querría saber más, a fin de cuentas, era su amante actual y no era partidaria de hablar del pasado. Aunque, si lo pensaba, no creía molestarle que él le contara sobre la madre de su hija. Al contrario, respetaba todo su pasado y lo apreciaba por ello también.

Un relámpago la estremeció. Se oyó realmente cerca, muy cerca. El viento y la lluvia azotaba en las ventanas. Pequeñas ramas y hojas golpeaban en la cabaña, haciendo un ruido que le resultaba incómodo a la oriental. Inclusive podía oír cómo chocaba todo en la casa rodante, dentro seguramente el sonido sería más fuerte. No podía creer que el muchacho siguiera allí.

Volvió su atención a Harris, intentando ignorar el ruidoso ambiente. Lo logró con facilidad, sólo debía ver sus ojos. Hacía mucho que no estaba a solas con él gracias al nuevo integrante en la manada. Que no se haya enojado con ella hacía aflorar un intenso sentimiento en su pecho. Afecto, lo quería. Y lo deseaba, como siempre, sólo que su cuerpo debía hacer reposo y no podía hacer nada al respecto.

- Gracias por no enojarte. Porque no lo estás ¿cierto? Podemos suponer que sólo fue la herida y el estrés. Es muy probable en realidad. - Dijo, intentando dar un buen final a la conversación inicial. - Y gracias por escucharme. Puedes preguntarme lo que quieras. Yo responderé. - Se acercó a la mejilla de Harris y dejó allí un delicado beso, lo quería y esperaba que las cosas no fueran a cambiar por aquella charla. - ¿Tú estás bien? ¿Quieres decirme algo?

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Mensaje por Invitado el Mar 24 Nov 2015, 11:59

Parecía ser que entre recolectar, agua, comida, toparse con gente de la menos indicada y tener que correr por sus vidas, no había quedado tanto tiempo para saber algunas cosas, Harris por su parte si bien había contado algunas cosas que nadie más sabía, no había dicho todo, las ocasiones llegaban a su tiempo se le hizo incluso hasta cómico a medida ella le contaba, había escuchado de bodas en las vegas que terminaban al siguiente día muchísimas veces, incluso tuvo alguno que otro conocido que le paso algo similar, lo que más le causo gracia fue que mencionara que aquello le había sucedido con 17 años, parecía ser que su asiática compañera tuvo una vida bastante alocada, continuo escuchándole con el segundo matrimonio del que le hablo, no pudo evitar soltar una risa por eso. Tu tienes que estar bromeando. dijo entre risa negando con la cabeza, realmente sonaba a una locura, y de alguna manera eso le agradaba, no podía juzgar pues en su tiempo hizo bastantes locuras, incluso algunas que no fueron muy graciosas, si bien formo parte del FBI y coopero con la DEA, no todo fue legal en el, o al menos era la forma en que lo pensaba, acomodo un mechón de su cabello que ciertamente se mantenía largo, a veces llegaba a ser incluso incomodo, mas en los días calurosos.

Su gesto fue cambiando a medida vio que el de ella cambiaba, parece ser, que había llegado a la parte que consideraba delicada, le escucho atentamente, la verdad no esperaba algo así, supuso que las familias de ambos eran del tipo que presionaban a sus descendientes con formar familias tradicionales y no salir de lo convencional, no sabía realmente si era así, pero lo dedujo, sino, ¿por qué fingir un matrimonio?, a medida hablaba, comenzó a comprender la situación más y más, al menos desde su propia perspectiva, a pesar del ruido ambiental, su atención se dirigía a las palabras de la joven oriental, a pesar de la lluvia que acontecía no se le dificultaba escucharla, la chimenea daba calidez, mas sin embargo podía sentirse la baja temperatura, para él era agradable, mas si se tomaba en cuenta que para la hora que hacía, ya estaba acostumbrado a un fuerte calor del medio día, era algo bueno variar un poco.

No menciono nada mas, pero sobre entendía en como termino la situación, le observo un momento detalladamente, parecía como si estuviera decidiéndose entre decir más o quedarse callada, por lo menos era lo que él creía, repentinamente vio como un fuerte relámpago la sobresalto bastante, el destello le encegueció unos cortos instantes, Salem por su parte se había engrifado, se notaba fácilmente que al felino no le agradaban mucho las tormentas, o siendo mas específicos los relámpagos y truenos, pronto se percato de la mirada de Phoenix, sus miradas se cruzaron un momento, pero no como antes, era obvio que ya había bastante cariño entre ambos, sus ojos se le hacían hermosos, todo en ella le gustaba, y ya iba mas allá de lo físico.

No estoy enojado, estoy bien. le respondió con una sonrisa, no estaba enojado, aunque realmente tampoco fue muy agradable la noticia, aún así comprendía la situación, y era verdad que lo más importante era que ella estuviera bien. Debo decir que tu, chinita, eres una caja de sorpresas. le miro mientras sacaba otro cigarrillo. Bueno, ya que nos estamos confesando, no me quiero quedar atrás, sabes me llamo la atención que dijeras que nunca le has contado eso a nadie, yo tengo algo similar. encendió el cigarrillo y dio una profunda jalada. Como ya sabes, fui agente del FBI, vi muchas cosas, tantos casos que piensas que son imposibles que sucedan, pero pasan, uno de ellos me cambio la vida en gran manera, sobre todo porque llego a ser personal. Dio otro toque a su cigarrillo, para acto seguido continuar hablando. Justo a la DEA por ser de la misma jurisdicción, seguimos a un grupo organizado que operaba en todo el sur del país, los tipos distribuían cristal a toda la región, con una pureza del 99%, algo que no había sido visto, la coca era una sombra si lo comparabas con ese cristal... obtuvimos información con el pasar del tiempo, la mayoría cayo, y el caso se dio por cerrado, pero no termino ahí, había algo extraño, ese cristal siguió distribuyéndose por el sur, incluso llego hasta Canadá, un pequeño grupo de 4 seguimos investigando por nuestra cuenta, todos los vagos de los que tratamos de conseguir algo mas fueron cayendo poco a poco... no solo eso, pues de los  que investigamos, terminamos quedando solamente 2. hizo una pausa para volver a fumar de su cigarrillo.

Entre los 2 que quedamos, estábamos cerca, pero la presión era alta, pues la DEA y asuntos internos comenzó a meterse, mas aun con la muerte de 2 de sus agentes, habría investigaciones, y no todo lo hicimos de la manera legal, a pesar de todo arriesgamos todo y continuamos, ya no era solo un caso más, se hizo personal, habían acabado con 2 de los nuestros, para no alargar tanto, llegamos a lo más profundo de la red de distribución, o lo que quedaba de ella. nuevamente dio un toque más a su cigarrillo, desprendiendo las cenizas del mismo. ¿Recuerdas que mencione que tenía una hermana? bueno, también tuve un hermano, 5 años menor, ¿Aún no adivinas? su mirada se dirigió a ella, mientras sus labios se fruncieron, el recuerdo no era agradable. Nunca lo sospeche, era un mentiroso excelente, sumamente inteligente, bastante manipulador, y no solo eso, cocinaba y distribuía el cristal más fuerte del mercado... sé que él no fue la mente maestra, pero si su mano derecha al menos, de alguna manera tuvo que aprender un relámpago volvió a alumbrar todo el lugar por unos instantes.


Mi compañero y yo lo atrapamos, yo no podía creerlo, fue en un pequeño laboratorio, fue sorpresivo, el mato a mi compañero, de un disparo en el pecho... pude haberlo detenido, pero no lo hice, me quede ahí le apunte con mi arma, le dije que si se movía le dispararía, pero él me conocía, sabía muy bien cuando mentía, no pude detenerlo, y siendo honesto tampoco quise, nunca volví a saber de él, y jamás atrapamos al responsable principal, mi hermano debió de huir a México a trabajar para algún cartel, o algún sitio bastante lejano.
Casi terminaba de fumarse su cigarrillo, la lluvia, aún no cesaba, aunque los truenos ya no eran tan continuos como antes, lentamente una corriente de humo salía entre sus labios, parecía hacerle bien contar todo aquello, tomando en cuenta que nadie más sabía lo que en realidad había sucedido en esa ocasión

Como es de interesante este pequeño mundo, ¿no? dijo volteándola a ver nuevamente, probablemente ese era uno de los mayores secretos de Harris, era el fin del mundo, aquello ya no traería repercusiones, y agregado a eso, era una forma  confianza que depositaba en ella.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Jue 26 Nov 2015, 01:04

Estaba aliviada al ver que todo iría bien. No sólo se lo dijo con palabras, sino que los ojos del hombre aún expresaban eso que la reconfortaba. Todo iría bien, no tenía duda de ello. No pudo evitar esbozar una leve sonrisa. El tema que había terminado de comentar había sido gracioso, inclusive el dejo de frustración cuando habló de su tercer matrimonio le resultaba cómico. Así quería verlo, sin darle más vueltas al asunto. Las preguntas típicas de si todo seguiría igual en su casa, de si él estaría vivo o no, esa clase de frases inundaban su mente, pero no podía dejarse llevar por ello. El pensarlo no respondía sus preguntas. Sólo debía enfocarse en su presente, en Harris. De lo contrario lo único que lograría sería angustiarse.

- Sí. Me lo han dicho antes. - Comentó sobre la caja de sorpresas. Recordó una vez, de pequeña, cuando su padre comentó que debió haberla llamado Pandora y no Phoenix. Anécdota que tal vez, algún día, comente en detalle con su compañero. Por el momento quedaba contemplarlo a él, a su intención de decir algo personal y secreto. Le gustaba lo que estaban viviendo, el sincerarse era algo bueno para ambos. Quería creer que dos personas reacias a abrirse ante los demás serían mucho más delicados en un futuro, pase lo que pase entre ambos. Lo observó a los ojos, con atención, intentando captar cada gesto y el tono de voz con el que hablaba. Entornó los ojos al oír el manejo de la droga. Eran términos que había oído, pero no tenía idea de cómo se manejaban realmente ni de lo que era, ignoraba todo sobre el mundo del narcotráfico. Lo único que conocía cercano a eso era un delgado hombrecito que le llevaba drogas a Maxwell, pero aquella imagen estaba muy lejos de lo que, creía, era el narcotráfico.

Contempló cómo el humo del cigarrillo escapaba de las fosas nasales de Harris. Supuso que el problema personal estaría en la reducción de compañeros. No se animó a preguntar si esos dos que dejaron el caso lo hicieron por voluntad o si habían fallecido. Sólo contempló su expresión. Pese a la empatía, aún había cosas que no podía descifrar. Supuso que sería igual a la inversa. La pregunta que no había hecho fue respondida tan sólo con seguir oyendo.

- Sí, lo recuerdo. - Dijo rápidamente, asintiendo. Con la segunda pregunta, al confesar que tenía un hermano menor, quedó sin respuesta. Pensó que sería uno de los agentes fallecidos, o que lo habían secuestrado los malvivientes. Continuó por su cuenta y fue un alivio para la oriental no haber tenido que responder a aquello. Los ojos se le agrandaron al comprender qué había sido su hermano. «¡Un científico!» Absurdamente, fue lo primero que vino a su mente. Por fortuna su rostro no expresó alegría por ello, sino que se mantuvo inexpresiva, sólo atenta a sus palabras.

El desenlace de su relato fue triste y la dejó pensando. Mantuvo silencio. No era buena para dar palabras de aliento, o condolencias, o lo que correspondiera para la ocasión. Solía ser muy torpe para esas cosas. Por tal motivo usó el humor para hablar de su mejor amigo, algo que en el fondo era doloroso, algo que evitaba aún hablando de ello.

Alzó la vista al notar que él la observaba. Esbozó una leve sonrisa. Podía admitir y dejar de ocultar que al verlo se sentía alegre, como si una chispa anunciara que nada malo podría pasarle a su lado. Extendió su mano y la apoyó sobre la diestra de Harris.

- Lamento mucho que hayas tenido que estar en bandos diferentes con tu hermano. Pero como hombre de honor haz puesto la familia en primer lugar y eso es realmente muy valioso. - Presionó su mano, como si quisiera que sus palabras quedaran grabadas en él, para que jamás las olvide. A sus ojos, lo que había hecho no pudo haber sido de otro modo. No era una decisión aleatoria como las que ella había tomado, tenía un trasfondo más profundo. - Harris... - Frunció los labios, no estaba segura de decir lo que fugazmente llegó a su mente. Era el fin del mundo, probablemente sería uno de los pocos sobrevivientes. Hora a hora seguían muriendo personas. Presionó más la mano de Daniel. - ... Tal vez sea precipitado, pero me gustaría... Me sentiría más segura si quisieras que nuestra relación fuera... Familiar. Tú entiendes. Hablo de protegernos mutuamente. Si te tengo tengo un rumbo y un motivo, tengo la seguridad de que mis metas se cumplirán porque estarás ahí para ayudarme, y yo estaré para ti siempre que me necesites. Más allá de nuestra relación física... ¿Entiendes lo que digo?

Un relámpago la estremeció, usó aquello como señal para soltar la mano de Daniel. No sabía si había sido intimidante, si había sonado asustada o vaya a saber de qué modo. No era buena para expresarse, pero confiaba e que él entendería el punto. Sólo quería verbalizar que serían un equipo muy unido más allá de cualquier cosa, para que quedara claro en ambos y no hubiera ninguna duda de ello. Sólo que su modo de expresarse era algo torpe.

Frotó su costado. La tensión del día, por tragarse la noticia que tanto temía decir, había producido un ligero dolor. Confió en que pronto se pasaría.

De pronto oyó voces. Provenían de la casa rodante. Sólo era la voz de Dong-Sun, aunque parecía discutir con alguien. Discutía con alguien que no respondía sus reclamos. Apenas se oía alguna que otra palabra que el joven gritaba. Era extraño. ¿Acaso había vuelto la fiebre y las alucinaciones?

- Debería estar aquí. ¿No crees? - Ignoraba aún si debía dejarlo allí o si debía ir a buscarlo. Era pésima para tratar con adolescentes.

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Mensaje por Invitado el Mar 01 Dic 2015, 01:04

Con mucha honestidad se cuestionaba el mismo si realmente fue honor todo aquello, por mucho tiempo no lo pensó mucho, incluso parte de la familia nunca se entero de nada, por el hecho de ser información clasificada, y quizá en el fondo no quería encontrarse en una discusión donde tendría que explicar tantas cosas, por eso mismo podría apoyarse en lo primero para no hablar del caso, algunos simplemente pensaron que su hermano se fue de vacaciones, o simplemente quiso alejarse de todo, nadie se le ocurrió que en realidad tenían a un gran químico y distribuidor en la familia, hubieron algunas pistas claro que si, mas nunca quiso pensar que hubiera una mínima posibilidad, quizá por el hecho de ser familia se cegaba mucho mas, agregándole a eso que era un tipo bastante manipulador y listo, sabía cómo escapar cada vez que la DEA estaba cerca de él, estaba seguro que tenía encima varios asesinatos, no era un simple cocinero de meta, más bien se convirtió con el pasar del tiempo en un capo, y eso podía reflejarse en su relación familiar, si bien trataba de ser el mismo, se notaba que poco a poco iba a cambiando, cosas tan simples como su mirada o el tono de voz bajo ciertas situaciones, relucían que el negocio en que estaba metido lo fue cambiando poco a poco, o bien formando una personalidad más en el, sus pensamientos se enfocaron por unos momentos en eso.

La luz lo cegó unos momentos,  3 segundos después se escucho el imponente trueno retumbar desde el cielo, la lluvia ya no era tan fuerte, pero los truenos y relámpagos no cesaban en ningún momento, que la lluvia y el viento bajasen era una tregua de momento, por lo menos eso pensaba, la chimenea aún daba calor, eso era bueno, sonrió levemente al terminar de escuchar lo primero que dijo, en verdad le agradaba el momento, no habían tenido mucho tiempo para ellos entre una cosa y otra,  de momento incluso deseaba un poco más de tiempo para ambos, pero sabía que su compañera necesitaba reposo, era algo importante para su completa recuperación, había lanzado la colilla del cigarrillo, le había sentado bien el fumar, tenía un buen tiempo sin fumar un poco, por lo cual, lo había disfrutado, miro al techo un momento, a pesar de que el lugar parecía un tanto viejo, estaba haciendo bien su función, la chimenea les  proporcionaba el calor necesario, y el antiguo tejado les cubría de la lluvia, se sentía agradable realmente, habían pasado permanecido por ahí desde hace varios días, no solía hacer eso,  generalmente no se sentiría muy cómodo de estar fijo en un solo lugar, pero en está ocasión era como una etapa de relajamiento, no lo pensó así al principio, pero la verdad le generaba tranquilidad de alguna manera.

Dime. le dijo al escuchar que ella dijo su nombre, su mirada se dirigió hacia ella mientras que podía sentir el tacto de su mano y la presión que ejercía, ¿Sería que había algo más? aunque su gesto no era como al principio, no tenía aquella preocupación y tampoco la tensión que se había apoderado de su cuerpo con anterioridad, de igual manera fuera lo que fuera le iba a escuchar, le miro a los ojos mientras ella hablaba, pudo notar un leve nerviosismo en ella a medida hablaba, comprendía lo que quería dar a entender, y era algo lógico, tomando en cuenta que el mundo que ambos conocían se había ido por la ventana hacía ya años, en sus pensamientos y en su mente, la mujer que tenía frente a el se había convertido en alguien muy importante para el, cosa a lo que mucho tiempo había temido, por un momento recordó la pelea que tuvieron en la cabaña, y no pudo evitar agradecer no haberse marchado como había planeado hacer en un principio. Si, entiendo. dijo guardando silencio un momento, no porque haya sido intimidante o algo por el estilo, mas bien, porque no encontraba las palabras. Creo que no somos muy buenos con esto, ¿no? le miro con una sonrisa, a pesar de marcar eso, ellos se entendían, y eso era bastante importante para la comunicación.

Oye, yo seré lo que tú quieras que sea, después de todo no pienso dejarte andar sola por ahí, serías un peligro suelto. soltó una leve risa mientras le miro, lanzo la pequeña broma sabiendo que así era su forma de entenderse muchas veces, pronto estrecho su mano con la de ella y poso su mirada a los ojos de la joven asiática. Si, lo seremos. dijo acercándose a ella, dando un suave y cálido beso en los labios de la oriental, había algo, y Harris podía percatarse de eso, y al parecer su compañera de igual forma. Se separo un momento de su compañera dedicándole una sonrisa.

Sabes, yo tengo otro secreto que decirte. Le dijo mientras le miro, fingiendo como si hubiera más gente para acercarse a ella nuevamente para de esa forma poder decírselo al oído. Te quiero. dijo al oído de la oriental, obviamente aquello no era algo secreto, pero lo dijo así porque aunque pareciera extraño de alguna forma, no se lo había dicho ni una vez, Harris era una persona bastante inexpresiva para ese tipo de cosas, cuando las decía eran con mucha sinceridad, aparte tuvo en cuenta desde el accidente que tuvieron, que cada segundo valía en este nuevo mundo, esperaba reaccionara de buena manera tras eso.

Alcanzo a escuchar la voz del joven, cosa que se le hizo extraña. que estaría pasando por ahí, incluso dejo de parecerle buena idea que permaneciera solo en la casa rodante, tomando en cuenta el frío que estaba haciendo en el momento. Creo que debemos ir por el. Le dijo mientras miraba a través de una pequeña ventana, donde aún permanecía el cristal para cubrir.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Mar 01 Dic 2015, 02:38

Se entendían, era suficiente para Phoenix. Inclusive, haber dado los motivos para justificar el pedido le pareció absurdo luego de las palabras de Harris. Sí, eran una familia ahora, no importaba la clasificación del parentesco o lo que fuere. Eran pareja y así lo resumía, eran un excelente equipo, funcionaban bien juntos. Lo supo desde el primer día. Jamás comprendió cómo es que llegaron a estar juntos, el por qué de permanecer unidos pese a ser unos extraños. Congeniaron, pero a veces eso no es suficiente para compartir la vida con alguien. Tenía que ser algo más. El destino, aunque tenía ideas contradictorias al respecto. Por su religión podía decir que era un milagro. Era un hecho inexplicable, debía de ser un milagro, para poder sobrevivir, seguir adelante y ser feliz sin importar la realidad.

Correspondió al suave beso esbozando una leve sonrisa. El contacto con Harris siempre hacía que aflorara una chispa en su cuerpo. Era alegría, entre otras emociones. Siempre fue reacia a esa clase de sentimientos, o a la seriedad de estos. Ahora experimentaba en carne propia el afecto sin pretensiones y le resultaba extrañamente agradable.

- Dime. - Asintió, aún con la leve sonrisa, esa que no saldría de su rostro aunque Dong-Sun siguiera gritando fuera. Colaboró con el ambiente de suspenso y secreto que Harris estaba creando. Acercó su oído a él, realmente le agradaba cuando le hablaba allí.

«Te quiero.» Retumbó en su mente. En su registro mental la única respuesta a eso era gracias o lo sé y en un tono desinteresado. Sintió calor en su rostro y cómo su sonrisa se ampliaba más. - También te quiero, Daniel. - Dijo. Imaginó a toda su familia filmando, fotografiando, grabando en audio y registrando por escrito aquel momento en que Phoenix correspondió correctamente a un hombre que no sea su padre. Inclusive, esperó absurdamente a que algo grande pasara. Creía merecer alguna recompensa divina o algo. Hasta vio al cielo para presionar mentalmente a su Dios para que le dé algún premio por ello pronto.

El momento cesó cuando el joven oriental se hizo notar nuevamente. - Sí... - Comentó sin muchos ánimos, también observando la ventana al igual que Harris. Por un momento nada pasó. Phoenix tomó las manos de su compañero y así quedaron. Levantarse del sofá era algo que le molestaría, así que debía tomar coraje para ello. Más cuando sabía que tendría que molestar a Salem. Aprovechó para aclarar un punto. Era buen momento para dejar todo lo más claro posible. - Daniel. Sabes, no quiero que Dong-Sun sea parte de la familia. - No sabía si así estaba sonando egoísta o malvada. - Está infectado y tú no. En cuanto se recupere, preferiría que se vaya. Para evitar riesgos. No quisiera que te infecte. - Hizo una leve pausa mientras se oían golpes fuertes en el vehículo. - No lo quiero cerca de ti. No le debemos nada. ¿De acuerdo? - La voz de Phoenix se volvió ruda, severa. Temía que Harris agradeciera la donación de sangre y la compañía en esas semanas donde ella no fue capaz de colaborar en la recolección de alimentos y demás elementos de supervivencia. Temía que éste le tome afecto. - Piénsalo, luego me dices. Mejor vamos a ver qué sucede.

Movió a Salem para poder levantarse. No había sido tan trágico como se lo esperaba, se estaba recuperando muy bien. Ya era tiempo de confiar más en su cuerpo y de arriesgarse a hacer las cosas sin pensarlas tanto. Tomó su ballesta, la cargó y salió de la cabaña. Observó a Daniel, no quería estar lejos de él. Luego contempló la casa rodante. Se movía como si el muchacho estuviese saltando dentro mientras profería algún que otro improperio en inglés y en coreano. Phoenix podía comprender todo lo que decía. Parecía estarse peleando con otro hombre por dinero, según lo que podía captar del monólogo. - Alucina. - Dijo con seguridad a Harris. - Vamos a tener que sedarlo porque está violento. - Se mantuvo quieta un momento, pensativa. - Espérame aquí. No vayas solo. - Volvió a entrar a la cabaña, dejó su ballesta ya que no la creía útil. En cambio, tomó un trapo y lo humedeció con un líquido. Salió nuevamente. - Cloroformo. - Dijo mostrándole lo que traía. - Tú lo sostienes, yo lo duermo.

Se acercó a la casa rodante. Al abrir la puerta los saltos del muchacho cesaron y dejó de gritar e insultar. Caminó despacio, no tenía mucho dónde esconderse. A los pocos segundos sólo había un sitio donde podía estar: el ínfimo baño del vehículo.

- Dong-Sun. Sé que estás ahí. Abre la puerta. Lamento lo de recién. ¿Quieres hablar?

Nada. No hubo respuesta, pero sí se oyó movimiento dentro. Observó a Harris un momento. Nada pasaba.

- Anda. ¿No me hablarás más? ¿Qué sucede? Mira, sólo quería evitarte un mal rato. Ya veo que no lo hice bien. Debes comprender que no soy buena en esto. ¿Quieres disculparme?

Nuevamente, nada pasó.

- ¿Prefieres hablar con Harris? ¿Te encuentras bien?

- ¡¡¡FUERAAA!!!

Phoenix tocó su pecho. Jamás pensó que el joven pudiera gritar tan fuerte. Se asustó por el momento. Pronto volvió a la normalidad. No estaba acostumbrada a esa clase de trato.

- Si quieres enfadarte, hazlo, pero dentro de la cabaña. Te dejaremos el baño para que estés solo. No puedes estar aquí.

- ¡¡¡CÁLLATE MALDITA PERRA!!! ¿QUÉ NO OYES?

- ¡Ey! Yo te estoy hablando con respeto.

Un golpe fuerte se oyó dentro del baño. El vidrio del espejo se había roto por un impacto. Luego, algo cayó. Frunció el ceño. ¿Qué había pasado? ¿Golpeó el espejo con el puño y se sentó con fuerza en el retrete? ¿Golpeó acaso la frente en su reflejo y cayó inconsciente? Eran las únicas dos posibilidades que venían a su mente. El sitio era demasiado estrecho para que pudiera haber realizado cualquier otra acción.

Hizo un gesto a Daniel, dando a entender que no entendía lo que había pasado ni qué podían hacer luego. Luego, su expresión cambió. Olfateó el aire, acercó la nariz a una pequeña ranura que había en la puerta corrediza del pequeño baño. Frunció el ceño y extendió la mano hacia su compañero. - Huelo a sangre... creo... no estoy segura, es raro. - Sabía que a veces sus sentidos no eran exactos, u olía cosas que no eran por pura persuasión. - ¿Y ahora?

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Mensaje por Invitado el Vie 04 Dic 2015, 03:25

No era un secreto que aquel joven no tenía el mejor tipo de relación con Phoenix, pudo notarlo desde los primeros días, generalmente Harris no era tan sociable, menos con adolescentes, sin embargo no se desagradaba aquel chico, notaba algunos comportamientos extraños desde que comenzó a convivir con ambos, pero nada fuera de lo normal al menos hasta aquel momento, escuchando la aclaración de su compañera solamente se limito a guardar silencio, sabía que ella fácilmente podía descifrar su mirada, y varios de sus gestos, por lo que disimulo bien, la verdad era que Harris se había identificado con el chico, cosa bastante difícil pero paso, sin embargo los puntos que ella había dado eran lógicos, dudaba de si era correcto simplemente excluirlo así nada mas, por suerte no le había pedido confirmar sus palabras o algo por estilo, un punto que fue bastante prudente por parte de ella, reviso nuevamente su pistola, ajusto el cargador y la devolvió a su pistolera, su fusil de asalto colgaba de su espalda por una improvisada cinta de seguridad, se disponía a ayudar a Phoenix para ponerse de pie, mas estaba ya incluso lista para salir del lugar. Vaya, vas mejorando rápido, me sorprendes. dijo mientras salían del lugar, había venido mostrando mejoras, aunque a veces osaba de su capacidad, o al menos eso pensaba Harris, la verdad era que no quería que se lastimara con algún tipo de movimiento brusco.

No paso mucho tiempo para que se percatara de movimientos en la casa rodante, se balanceaba de un lado a otro, podía escuchar los gritos del muchacho claramente, sin embargo no comprendía muchas de las cosas que decía, era obvio, estaba hablando en su idioma natal, volteo a ver a Phoenix por unos instantes, realmente no le parecía normal esa conducta, fue así como su compañera confirmo sus sospechas, alucinaciones. no le parecía tan extraño, era un adolescente y ver tanta basura en el mundo actual no le vendría bien, aún así no podía salir de su asombro, incluso dudo por un momento, a lo mejor simplemente se distraía de la única forma que encontró en el momento, sin embargo no protesto, y dejo que Phoenix fuera por lo que necesitaba, se quedo quiero observando a su alrededor, algunas pequeñas gotas de lluvia golpeaban su rostro, al menos ya había cedido bastante en comparación a hace tiempo,  muy poco tiempo paso y observo a la oriental regresar nuevamente, sosteniendo un pequeño trapo, del cual entendió de lo que planeaba con solo escuchar lo que traía impregnado, observo a Phoenix unos momentos y asintió. Vamos a ello. le dijo mientras guardaba su pistola, obviamente no iba a hacer uso alguno de ella en aquel momento.

Observo por la ventana hacia el bosque, trataba de estar siempre atento ante cualquier amenaza, escuchaba como Phoenix trataba de hacer salir al muchacho, estaba más que claro que estaba ahí, quizá aún estaba molesto con ella, no parecía funcionar, ningún modo en que ella hablara haría salir al muchacho de ahí, y por lo que podía ver mucho menos responder cualquier cosa que Phoenix le dijera, volteo a verla por un momento tras un par de intentos, le ruido era más que claro, se delataba que estaba ahí, recordó varios trucos que hizo a la edad del chico, parecía que Dong-Sun no tenía mucha creatividad para ese tipo de cosas, o quizá simplemente Harris era un chico malo.

- Vamos chico, sal ya de ahí.

Dijo después de oír la pregunta que le hizo ella, sobre hablar mejor con él, sin embargo aquella protesta del chico fue descomunal, incluso Harris se sorprendió de escucharlo así, en lo que habían convivido y tras varias peleas entre Phoenix y él, no lo había escuchado nunca expresarse de aquella manera, pudo darse cuenta de la sorpresa por parte de Phoenix, se acerco mas al escuchar al escuchar como el joven insulto a Phoenix seguido de aquellos ruidos al interior del pequeño baño, era un adolescente, lo que lo hacía inestable, no dudaba que pudiera hacer una estupidez, y lo que menos quería era que esa estupidez llegara a lastimar a Phoenix, mas en su estado.

- ¿Dong-Sun?

Llamo al joven sin respuesta alguna, se vio pensativo un momento, llevo su diestra  a la parte posterior de su cabeza, el golpe había sido bastante fuerte, instantes después escucho a Phoenix, ella no se equivocaba, el olor era sangre, no lo podía confundir con nada más. Creo que será por la fuerza, luego lo reparare. Saco su cuchillo mientras miraba a Phoenix,  clavo el cuchillo en medio del marco y del cerrojo, hizo presión hacia un lado agrietando el marco, que a decir verdad estaba bastante débil desde hacía ya un tiempo, venía bien repararlo de una vez por todas.

Lo tengo. dijo logrando abrir la pequeña puerta, al abrir el olor a sangre se hizo más fuerte, esperaba encontrar un charco de sangre y a Dong-Sun tirado en el pequeño espacio, pero no fue así, si bien vio una poca cantidad de sangre, no era proveniente de Dong-Sung, el espejo estaba roto y con sangre y viseras embarradas, uno de los conejos de caza estaba destrozado en el pequeño lugar, rápido recordó que el cargaba uno de los mismos, Dong-Sun se encontraba en el retrete sentado con la mirada perdida, no entendía nada, pudo deducir que con lo que quedaba del conejo había roto el espejo, un corte se podía ver en su muñeca.

Hey chico... ¿qué sucede? con cuidado se acerco a el, el comportamiento del muchacho no era nada normal, no hubo respuesta por parte de el, simplemente su mirada parecía perdida, ni siquiera hacía contacto visual con Daniel, sin previo aviso el joven se levanto y trato de salir de la habitación a toda prisa, no pareció agresivo en el momento, mas sin embargo Harris no se lo permitió, le atrapo tomándolo desde la espalda, trataba de tener cuidado de no tener contacto con su sangre de la muñeca, aunque en realidad sus 2 manos estaban cubiertas en el liquido vital, quien sabe si proveniente de el mismo o mezclada con las viseras del animal, pronto comenzó a moverse violentamente tratando de escaparse, espero a que su compañera actuara, había que sedarlo sin duda alguna, no estaba en su mejor condición.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Vie 04 Dic 2015, 04:56

Sangre. El baño era muy pequeño, el espejo estaba roto, había un pequeño animal muerto y las manos del joven estaban ensangrentadas. No era capaz de decirlo con seguridad, pero parecía que parte de aquella sangre no era sólo de lo que habían cazado. Frunció los labios, aquello ya no podía comerse, debía enterrarse. Negó, pensar en la comida fue lo que primero surgió, luego la salud del muchacho. Supuso que simplemente era cuestión de supervivencia, que sus instintos estaban más allá de cuidar de los demás. No quería profundizar mucho en ello, no quería tener que decidir si decepcionarse de sí misma o darse la razón.

Cuando el momento llegó hizo lo que debía. Acercó la mano al rostro de Dong-Sun, obligándolo a inhalar la sustancia que lo dejaría inconsciente en pocos segundos. Fue sencillo, lo único que había que hacer era presionar en su rostro. Lo hizo en el tiempo correspondiente, ni un segundo más ni menos. Algo en ella, una sensación oscura afloró segundos antes de retirar el paño a buen tiempo. Harris ignoraba cuándo y cuánto cloroformo se necesitaba para dormir a un joven, o al menos eso suponía. O tal vez no. De todos modos no importaba porque había hecho lo correcto. El problema estaba en que le hubiera gustado dejar el paño ahí, un tiempo más, el suficiente para dejarlo en coma. Sería un problema menos. Apartó la mirada y caminó lentamente hacia fuera de la casa rodante. No, no era capaz de quitar la vida a un joven a menos que sea en defensa personal, cosa que no era el caso. Pero ya no podía ignorar sus ideas. Tarde o temprano llegaría el ultimatum. No era momento aún, primero curaría a su congénere.

No dijo nada hasta entrar en la cabaña. Su aura emanaba una energía que su compañero podía interpretar fácilmente. Phoenix estaba enojada con todo ese asunto. Se arrepentía de haberlo dejado integrarse al grupo. Era un muchacho problemático. Era consciente que había pasado mucho más tiempo con Harris que con ella, que tal vez su criterio para juzgarlo fuese diferente. El puño cerrado de la asiática mientras localizaba su botiquín era lo que faltaba para completar su expresión no verbal. Pronto lo localizó y con un suspiro dejó ir de sí la ira, lentamente.

- Avísame cuando esté en el sofá. Debes lavarte las manos y desinfectarte, no lo olvides. Si te manchó con sangre, debes cambiarte y asearte donde te haya ensuciado la piel. - Realmente cuidaba a su compañero, sus palabras eran de sincera preocupación, el miedo a que él se infecte crecía día a día y aumentaba sus nervios cada vez que salían a cazar.

Humedeció una toalla, la que correspondía a Dong-Sun, con la que se aseaba. Así limpió las manos del joven. Tenía algunas heridas en las manos, una en una muñeca. Era extraña, no parecía intencional ni accidental. Dudaba que se haya querido suicidar. Se limitó a limpiarlo con cuidado. Había procurado tener los guantes de látex antes de tocarlo. Le quedaban pocos, pronto necesitaría más provisiones médicas descartables. Observó y confirmó que el joven estuviera aún inconsciente, estaría así una hora máximo. Debía aprovechar para hacer las suturas. Ya le parecía rutinario tener que unir piel, pinchar a las personas, pincharse a así misma. No tardó mucho en hacer que las heridas del joven, que no eran muchas, dejaran de sangrar. Le vendó las manos. Pensó que sería difícil de tratar los siguientes días ya que estaba prácticamente incapacitado para usar sus manos. No podría cazar así.

- Harris. - El tono de Phoenix era ligeramente severo, estaba siendo ruda por la tensión y la situación de hacía momentos. - El chico necesitará antibióticos. Yo también los necesito. No alcanza para los dos. Estamos muy lejos de un hospital ahora. - No hubo una conclusión, sólo el planteo de la situación. Si el muchacho se infectaba porque le haya entrado sangre o alguna bacteria del animal que también hirió, entonces sería su fin. Frunció el entrecejo un momento mientras miraba al joven. - Tengo una pomada... pero es para gatos. Tendrá que funcionar. - La otra alternativa era ceder antibióticos, cosa que no estaba dispuesta a hacer. El muchacho no estaba bien mentalmente, estaba infectado también, y el mundo era horrible como para desear que viviera mucho. Odiaba la situación y el tener que estar planteándose esas cuestiones. Lo moral, lo aceptable era demasiado subjetivo para comprenderlo.

Observó las llamas de la chimenea un momento, mientras estiraba lentamente la espalda en aquella silla al lado del sofá. El joven estaba a su lado, inconsciente, con ambas manos vendadas. Salem también observaba el fuego, estaba cerca del calor, tal vez más de la cuenta.

- Sé lo que piensas. - Comentó a su compañero. Dejó la frase en el aire. Afuera la tormenta se hacía notar nuevamente. La temperatura no hacía más que bajar aunque el ambiente dentro de la cabaña se mantuviera reconfortante.

No sabía cómo continuar hablando. Se puso lentamente de pié. La preocupación y la tensión repercutían en su cuerpo. Tocó su costado con delicadeza y atravesó la sala. Salem la siguió de cerca. Abrió la puerta de la habitación principal, la única. Dentro había una cama matrimonial sin hacer, estaban sus maletas, algunas cosas de Phoenix y algo de ropa de su compañero que no había podido lavar. Le costaba hacerlo. Se sentó despacio en la cama. Acostarse, eso aún le resultaba molesto. Pronto quedó viendo el techo. Observó sus manos, gracias a los guantes de látex estaban limpias.

- No sé cuánto más pueda seguir en su compañía. - Confesó. No lo decía en un mal tono, sino con pura sinceridad, sin malicia. Quería que él lo supiera. - No quisiera ser quien esté complicando la convivencia. Tampoco quiero que mi juicio se deteriore como creo que está sucediendo.

Cerró los ojos. Estar recostada era reconfortante. La lluvia era agradable, le gustaba el ambiente que se había creado. Le inquietaba la presencia de Dong-Sun, más cuando parecía tener algún problema psicológico o psiquiátrico, tal vez físico pero nada que se sienta capaz de solucionar. No podía curarlo de su carácter ni podía curar la relación discordante que estaba teniendo con el muchacho.

- Tendría sexo contigo ahora. - Dijo con una amplia sonrisa, aún sin abrir los ojos, cambiando de tema drásticamente. No era posible, podía aún tener alguna hemorragia interna si hacía algún mal movimiento. Necesitaba un par de semanas más para estar casi como nueva. Demasiado con que pudiera caminar, sentarse, pararse y recostarse, no mucho más. - Ven aquí, tipo rudo. Tenemos que solucionar un asunto. Necesito que me expliques tu punto de vista. - Sabía que estaba por ahí, pero no abriría los ojos aún. Tenían que dejar saldado el tema del muchacho, eso quería Phoenix. O al menos avanzar para llegar a un acuerdo, cosa que no había sucedido aún.

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Mensaje por Invitado el Lun 07 Dic 2015, 08:14

Harris sabía interpretar solo los gestos de Phoenix, no necesitaba que hablara mucho para saber que le sucedía, estaba molesta, era fácil para el darse cuenta de eso, incluso algunas veces se le hacía cómico, aún así no iba a expresar eso, para ella estaba bastante lejos de ser cómico, a veces su carácter era duro, pero de hecho quizá esa era la razón de porque se llevaban muy bien, a la vez podía entender su enojo, incluso el propio Harris no estaba nada feliz con perder un poco de la caza que habían logrado atrapar, teniendo en cuenta que la comida últimamente era un tanto escasa en las últimas semanas, y el comportamiento que había mostrado no era nada normal, estaba lejos de serlo, ¿sería un trauma? la verdad Harris no tenía mucha idea sobre eso, cada vez se le hacía más prudente aprender un par de cosas que su asiática chica si sabía, de igual forma estaba seguro que eso no era nada normal, bueno, nada en este nuevo mundo lo era, a pesar de eso, no podía considerar aquello producto de una rabieta, o simplemente algo que pasaría así nada mas, Harris había hecho más empatía con el chico que Phoenix, así que sería obvio que vendría algún tipo de charla cuando estuviera consciente, lo peor del caso es que no era muy bueno con las palabras, de igual forma sabía que tenía que decir algo, la convivencia no estaba de la mejor forma en aquel momento.

Ya esta, puedes revisarle. Le dijo dejando al chico en el sofá, se percato que tenía un poco de sangre embarrada en su camiseta, sabía que era un peligro potencial para el, que obviamente no estaba infectado, en cualquier momento el mas mínimo contacto de la sangre del chico, con algún rasguño, una pequeña herida en la piel de Harris, podía ser el fin, por lo que tomaba  muy en cuenta  las palabras de Phoenix, se aparto para que ella pudiera verificar mejor las heridas del muchacho, así como su estado físico,  se quito la camisa revisando cuidadosamente que no tuviera algún rastro de sangre, sus manos, su pecho, hombros, no logro ver nada realmente, por lo cual se sintió seguro, la sangre no había traspasado la tela de su camiseta, tampoco se había ensuciado de sangre sus manos al traerlo, fue cuidadoso en ese aspecto, apreciaba bastante la preocupación de su compañera, pues parecía sincera, y también era muy lógica y justificada,, cuando se aseguro de estar totalmente limpio, tomo otra de sus camisetas, una de color negro, y una de sus chaquetas de cuero, de las cuales solamente tenía un par, no quiso ponerse la misma de momento, y el clima era un poco frío para quedarse solamente con una camiseta.

Observo las manos del joven muy bien vendadas, la expresión facial de Phoenix no la pudo descifrar con exactitud mas sin embargo si podía asegurar que no era nada bueno, instantes después le escucho llamarle, a lo cual respondió posando su mirada en ella, no podía negar que lo que decía era una realidad clara, no tenían suficientes antibióticos de momento, no estaban en una situación muy fructífera, se limito en aquel momento a escucharle solamente, aunque el hecho de cederle un poco de los antibióticos que guardaba para Salem, le había sorprendido un poco, aún así esperaba la situación no fuera de ese ámbito,  le observo cómo se estiraba unos instantes, acto seguido saco nuevamente uno de sus cigarrillos, le quedaban pocos, pero sentía el deseo de fumar un poco, momentos después con el uso de su encendedor dio fuego al tabaco. >Se lo que piensas< sonrío de medio lado después de escuchar eso mirando un momento la chimenea y aspirando el humo del tabaco, no dudaba que pudiera deducir muy bien lo que imaginaba, al igual que el, ella podía leer bastante bien sus gestos faciales, le observo levantarse y dirigirse hacia la habitación principal, siguió fumándose su cigarrillo, escucho como se recostó en la cama que se encontraba ahí dentro, hacía bastantes sonidos, la verdad que era una cama un tanto vieja, pero servía muy bien.

Al escuchar lo primero que dijo se dirigió dentro, le vio recostada con los ojos cerrados, se apoyo en una de las paredes del lugar, honestamente no podía decir que su juicio estaba deteriorándose, pero para una mujer que estaba acostumbrada a ser de utilidad y ayudar en todo lo que pudiera, llegaba a ser incluso muy frustrante quedarse sin poder hacer nada durante algunas semanas, su humor con el muchacho no estaba siendo el mejor, y podía entenderla, el chico era un poco difícil de tratar en ocasiones, mas si se tomaba en cuenta la nueva sorpresa, no estaba de lo mejor en su cabeza. Siguió fumando de su cigarrillo mientras le escuchaba, le observo de reojo, parecía estar relajada, a pesar de la herida con la cual debía lidiar por momentos.

Oye no me tientes a romper tu reposo. le dijo al momento en que se dibujo una sonrisa en su rostro, extrañaba los encuentros que tenía con ella, no podía negarlo, la deseaba, con su herida, y con el nuevo invitado se hacían muy difíciles, era consciente de que un mal movimiento podría lastimarla más. Solo espero la comida china regrese a mi menú. bromeó con eso ultimo.

Se acerco a ella y se sentó a su lado, le observo unos instantes antes de responderle. Escucha Phoenix, realmente te entiendo, se que el muchacho no te agrada mucho, y también se que no se ha portado de lo mejor contigo, y créeme que aprecio tu preocupación de que llegue a infectarme, nos cuidamos uno al otro, y sé que ya no somos solo un equipo, sé que es algo que no se puede explicar, por lo cual soy honesto contigo, ese chico no tiene nada mas, sus amigos murieron, dale tiempo, no te digo que se quede para siempre, pero simplemente decirle que se vaya en estos momentos no me parece correcto. dijo tomándole la mano y mirándole. Dale tiempo, hay algo que me preocupa, y es la inestabilidad que acaba de mostrar, tu y yo sabemos que eso no es normal, si llega a ser un peligro para nosotros... yo me haré responsable, sabes a lo que me refiero. podía sonar duro, para Harris si quitarle la vida a una persona era necesario, lo haría, no se sentía orgulloso con eso, pero era lo que tuvo que hacer muchas veces para sobrevivir, o incluso para proteger a la gente que quería, no iba a fingir, y menos frente a ella.

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Mar 08 Dic 2015, 03:38

Una leve sonrisa aún se dibujaba en el rostro de Phoenix mientras Harris tomaba asiento a su lado. Vendría el tema importante, sabía que él tenía varias cosas qué decirle. Sólo esperaba que se soltara del todo y pudiera expresar todas sus ideas. Odiaría que un mal entendido arruinara la relación que tenían ambos. Quería llegar a un acuerdo, quería que todo se mantuviera en relativo orden. Para ella, Dong-Sun había sido de gran ayuda los primeros días. Comprendió que podía tener dificultades como adolescente y joven víctima de el caos mundial. Pero muy en el fondo esos motivos no llevaban a conmoverla, quería fingir que sí, quería creer que era una buena mujer que aceptaba los cambios y el cuidado de una vida nueva pero no era así. Sólo quedaba atender a las palabras de su compañero.

Frunció los labios al oírlo y negó ligeramente antes de que tomara su mano. No, no pensaba en echarlo en ese momento. Tampoco se planteaba el hecho de dejarlo solo en medio de la nada, más sencillo sería dispararle en la frente. El fin sería el mismo. Un fin que Phoenix no estaba dispuesta a cargar sobre sus hombros. Tenía que haber otro modo.

- Tiene tres semanas aquí, Harris. - Comentó, observándolo. Para ella era tiempo suficiente para congeniar o no. Meditó sus palabras antes de continuar. Mientras, se ayudó de la mano de su compañero para incorporarse y quedar sentada igual que él. Tardó un momento en acomodarse. Cada vez había menos dolor en sus movimientos. Era una excelente señal de que se estaba sanando como debía. - Me es irrelevante si me agrada o no. Tuve una compañera, se llamaba Shay, con la que discrepábamos cada que abríamos la boca, con sólo una mirada se abría el infierno. Y aún así sobrevivimos como equipo por semanas. Sólo eramos nosotras. No siempre es cuestión de congeniar. - Pocas veces habló con Harris de compañeros de viaje anteriores. De hecho, era la primera vez que comentaba de aquella chica. Era evidente que, al pronunciar su nombre, un dejo de desprecio escapó de ella. Pero así como vino se fue, era un pasado muy lejano ya. - Veamos. - Repasó mentalmente las palabras de Daniel. - En primer lugar. - Lo señaló en el rostro con su índice. - Somos una familia. Ya tenemos nombre. Ok? - Aclaró su punto con énfasis y energía. Creía que ya había una explicación para el tipo de relación que tenían. No hacía falta más que esa palabra para definirse. Era reciente, pero se aseguraría que quedara anclado en la médula del hombre, así no lo olvidaría, así pase lo que pase tendría a su compañero al lado. Así eran las familias, por más que las cosas se pusieran feas, ahí estaban. Eso era lo que creía haber forjado, y se aseguraría de dejarlo claro. - Y sí. - Asintió, agarrando el hilo de un pensamiento que quería exponer. - Está solo en el mundo y no lo dejaremos por ahí. No es lo que pretendo. ¿Qué crees que soy? ¿Una bruja? No contestes. - Entonó la última frase con falsa seriedad y señalando su propio ojo haciendo gesto de que tenga cuidado de expresar de algún modo que sí lo era. - Creo que vale que te explique una cosa. - Se enderezó un poco, su expresión evidenciaba que estaría por exponer sus conocimientos médicos. Es así como se ponía cuando iba a decir algo inteligente. - Dong-Sun tuvo alucinaciones y delirios aunque la fiebre no los justificara, aún así al componerse todo eso desapareció a nuestros ojos. Sospecho que volvió a tenerlos de tres a cuatro veces por semana, sólo que supo disimularlos muy bien. Hoy tuvo otro episodio, uno fuerte e incontrolable. - Hizo una pausa y contempló los claros ojos de su compañero. - ¿Lo viste quedarse ausente? A veces no termina lo que hace o se distrae. Alucina. Está agresivo. Y su vista ¿tú dices que ve bien el muchacho? Mezcla lenguas y pronuncia mal. - Entrecerró los ojos mientras lo observaba, como si Harris supiera la respuesta. - Dios quiera que padezca una afección psiquiátrica, porque mi diagnóstico como casi médica es peor que eso. - La seriedad de sus palabras casi parecían afectarle a sí misma. - Imagino que un psiquiatra diría que tiene algún trastorno postraumático, algún tipo de esquizofrenia tal vez. De eso no sé. No sabría cómo tratarlo de algo así. Si me llevas a una biblioteca y una farmacia por ahí logre darle una droga que corresponda a lo que le sucede. Pero como casi médico... - Dejó ahí la frase.

Había hablado mucho, muy rápido, sus pensamientos caían y su boca expresaba cada palabra sin ningún filtro hasta el momento. Había estudiado mucho. Conocía el cuerpo humano, cada nombre, una gran cantidad de patologías, en su mayoría comunes, alguna extraña que haya llamado su atención. La cantidad de medicamentos que podía mencionar era casi abrumadora, aunque la mayoría de éstos ya no sirvieran de mucho. Conocía cómo hacer muchos procedimientos quirúrgicos.  Pero jamás hubo nada en las miles de páginas que leyó sobre cómo decir a alguien un doloroso diagnóstico, o cómo informar sobre el fallecimiento del paciente. Esas cosas no las sabía. Se avergonzó por ello. Aún tenía mucho que aprender.

- Hay una posibilidad de que tenga un problema en el lóbulo temporal izquierdo. No hablo de una simple dislexia. La esquizofrenia se aloja exactamente allí, sería el mejor diagnóstico. El peor sería un pequeño tumor. De ser así, tengo que estudiarlo y... - «¿Sacarlo? ¿En serio?» Necesitaría ser oficialmente Médica Clínica, luego Cirujana, luego Neurocirujana y aunque pensarlo de ése modo sonaba sencillo, en realidad son casi 20 años de estudios universitarios junto con prácticas para recién ahí poder tocar el cerebro de alguien. - ... tratarlo. - Negó y suspiró. - Mira. El mundo se fue a la mierda. Me compadezco por lo que haya tenido que pasar. También lamento que su cabeza no esté bien. Y está infectado. - Tomó su cabellera, eso hacía cuando algo se le perdía, cuando no podía recordar, cuando necesitaba algo que se escapaba de ella. - Daniel... - Una luz apareció en sus ojos, una idea se reflejó en su rostro. - Nicholas. California. Su grupo.

Parecía que tenía la respuesta. Aunque no estaba segura de que realmente así fuera. Aún tenía esa sensación de vacío, de que las cosas no iban bien. Esperó a su compañero, él tenía que ayudarla a ordenar esas ideas que comenzaban a amontonarse en su mente.

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Mensaje por Invitado el Lun 14 Dic 2015, 09:17

Harris observo un momento la pequeña braza encendida de su cigarrillo mientras escuchaba le escuchaba atentamente, y es que aunque ella no hubiera convivido tanto con el chico era cierto, 3 semanas eran un tiempo prudente para sacar varias conclusiones entre ellos 2, no tenía que explicarlo con palabras, podía entenderlo muy bien, la verdad era que Harris solamente quería que el chico estuviera bien, le era irrelevante el que continuara junto a ellos, si bien era cierto que se identificaba con el muchacho, no había creado algún vinculo aún, incluso le fue cómico a el mismo pensar en dicha situación, pues no era algo normal en el preocuparse por los demás, el tiempo le había hecho así, incluso llegaba el punto en que no sentía culpable de asesinar a personas por sobrevivir, y en este punto sentía un poco de lastima por el chico,  podía llegar a ser contradictorio algunas veces, agregaba también el hecho de que tuvo que ver en que Phoenix saliera bien de la cirugía por la sangre que había donado, quizá esto último era lo que más pesaba, dirigió el cigarrillo a sus labios para dar una profunda calada al mismo, alzo su vista hacia ella y asintió al escuchar lo que decía sobre que era una familia, el trasfondo de eso lo sabía a la perfección o al menos era su forma subjetiva de verlo, no necesitaban describirlo realmente, cerca pudo ver a Salem acercándose a ambos, como si también tuviera una opinión que dar sobre el tema, o simplemente quería estar cerca  de Phoenix, probablemente era lo último.

Se dibujo una pequeña sonrisa al escucharla, no pensaba que era una bruja, ni algo por el estilo. Eres una exorcista, eso es más genial, aunque nunca conocí una bruja asiática sería interesante. a veces sus pensamientos llegaban a ser un tanto bobos en algún sentido, no solía expresarlos nunca, y menos lo iba a ser en aquel momento, obviamente comprendía y entendía la seriedad fingida de su compañera, hasta cierto punto sobre actuada, siempre le agradaba ese tipo de gestos por parte de ella, sobre todo porque eran de manera natural, era su personalidad misma.

Muy bien. asintió, sabía que la parte de medico que corría por sus venas afloraría en el momento, y ciertamente le interesaba cuando eso pasaba, era del tipo de persona que pensaba que todo lo que se aprende sirve en alguna ocasión, hubiera querido aplicarlo mucho mas antes de que el mundo se fuera por la ventana, hubo un tiempo en que su mundo solo giraba alrededor de drogas, delincuentes y investigaciones, bueno, siempre era buen tiempo para aprender algo nuevo, era lo que pensaba aún con la situación que se vivía en la actualidad.

Le escucho atentamente mientras hablaba, entendía lo que quería exponer, era casi imposible tratarlo por las circunstancias, y lo comprendía perfectamente, la situación del chico estaba sucediendo justo en el peor momento, a medida le escuchaba ahora podía explicarse a el mismo en sus pensamientos el comportamiento del chico, ciertamente habían cosas que no le parecían del todo normal, no le tomo una gran importancia, pues no se le cruzo por la mente que podía ser algo clínico, seguramente ella si se hubiera dado cuenta al ver algunos detalles que Harris por sí solo no podía interpretar, ya no solo era el hecho de que estuviera infectado, sino que ahora tampoco estaba bien de la cabeza, la situación se complicaba mas y mas, no quería dejarlo solo por ahí así nada mas, parecía que ambos no deseaban eso, pero era un peso que quien sabe cuánto tiempo podrían manejar, no tenían lo necesario para lidiar con algo así. Lo entiendo. miro los rasgados ojos de la oriental por unos momentos, acto seguido tiro la colilla de cigarrillo al suelo y la piso para apagarla.

Buscaba alguna alternativa, mas no encontraba algo claro, incluso llego a plantearse el hecho de hacerlo mas fácil para el chico, simplemente acabar con su sufrimiento, podía decirse o pensarse fácil mas no era algo tan sencillo, sobre todo si se ponía en juego lo moral.

Los ojos de Harris se abrieron de par en par al escuchar la idea de su compañera. Ellos probablemente puedan ayudarlo de alguna forma... Si, podría funcionar. poso su mano en su mentón de forma pensativa, algo había venido a su mente. No olvido nuestro objetivo, se que deseas un laboratorio, perdimos el vehículo que habíamos conseguido, en california podemos encontrar algo, conozco un lugar... no solo para conseguir un vehículo, sino más, mucho más. Hizo una pequeña pausa mirándola a los ojos. en San Francisco hay una sede del FBI, no aseguro que podamos entrar de manera  fácil, suponiendo que no se haya peinado ya esa zona, ahí podemos encontrar insumos médicos, maquinas de ciencia forense, incluso adaptar paneles solares, y hay probabilidades de encontrar más alimento en el camino, como sabes, aquí no nos está yendo tan bien en ese aspecto  nuevamente se quedo pensativo sobre el tema. ¿Tu qué opinas?

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Mensaje por Phoenix Hemmer el Mar 15 Dic 2015, 20:24

Asintió con la afirmación de su compañero. Estaba aliviada de que él estuviese de acuerdo en llevar al joven con Nicholas, a California, a Las Vegas donde tenía su última ubicación. Encontrar el lugar del grupo sería una ardua tarea, pero al menos ya tenían un objetivo fijo, ya tenían un plan para poder continuar. Phoenix sintió en su pecho el alivio, las cosas irían mejor, tenía confianza en ello.

Alzó la vista, atenta a él cuando mencionó lo del laboratorio. Sí, aún seguía siendo su objetivo, pero no había hablado del tema desde su herida. Prefería centrarse primero en mantenerse saludable, en curarse, luego se encargaría de otros proyectos. Daniel lo había resuelto. Una leve sonrisa de costado se dibujaba en su rostro a medida que el hombre hablaba. Le encantaba la idea, se reflejaba en su semblante.

- ¿Cómo dices? - Los ojos de la asiática tenían un brillo intenso. San Francisco, jamás había ido y ya le hacía ilusión estar allí. Había muchas posibilidades, confiaba en que hubiesen las cosas que Daniel mencionaba. Podía imaginar su propio laboratorio bioquímico y forense, podía imaginar a su compañero lleno de armas y munición. No quería pensar que otros hayan tenido la misma idea. A parte, llegar allí terminaría siendo toda una odisea. Le gustaba el hecho de que sea un largo y difícil viaje. - Ven aquí. - Susurró aún con esa sonrisa mezcla de alegría y ansias de Harris.

La respuesta a la pregunta, su opinión sobre lo que había dicho fue un intenso beso. Juntó sus labios húmedos en los de el hombre frente a sí y con su diestra lo acarició del mentón al cuello, como si quisiera sentir cómo raspaban los gruesos vellos de la barba en la delicada piel de sus dedos. Acercarse, besarlo y tocarlo, estar cerca de él aún tenía el mismo efecto que los primeros días. Podía sentir una extraña pero agradable sensación en la boca de su estómago y en su columna vertebral, algo que no parecía molestar a su pobre estado físico actual. - ¿Qué opinas si, mientras los niños duermen, nosotros nos divertimos? - Preguntó con un dejo de crueldad en su voz, sabiendo que a mucho no se llegaría. Pero aún así estaba dispuesta a jugar un poco con él. A fin de cuentas, confiaba en que fuese considerado. - O, mejor, ya que estás tanto con el muchacho... - Dejó que un tono de celos fingidos saliera de sí, aunque era evidente que bromeaba. - ... y te olvidaste que no puedo hacer todo sola, entonces es tu momento de darme ayuda y retribuirme tanto tiempo de soledad. - Seguía sin hablar en serio. La realidad era que nada de eso le molestó realmente. Si bien había estado irritada, era por su sensación de incapacidad. Agradecía que Daniel haya salvado su vida, jamás le reprocharía sus actos. Aún así, la realidad era que sí necesitaba ayuda con algo. - Báñame. - Dijo con decisión, ya sin tonos de broma. Bañarse había sido una ardua tarea para la oriental, aún no podía agacharse sin dolor o molestias. Sonrió ampliamente hasta dejar escapar una alegre risa. - Es verdad. No sabes lo difícil que es. - Confesó con un dejo de vergüenza. No lo había dicho antes porque las tareas de Harris eran muchas y peor sería que se ocupara de Phoenix también.

La sonrisa aún estaba en el rostro de la asiática cuando un golpe seco sonó en la sala. Salem, quien había decidido mirar hacia otro lado en el último tramo de conversación entre sus amos, se sobresaltó al oír el ruido. El felino parecía a la defensiva. Phoenix dejó de sonreír para atender a Dong-Sun, para escuchar con atención.

Lentamente, sosteniéndose de Harris y de la mesa de noche, logró ponerse de pié. Nuevamente, no sintió dolor ni molestia, sólo le faltaba confianza para volver a moverse con soltura. Caminó hacia la puerta de la habitación, donde podía verse el sofá del joven. No se veía nada.

- Creo que se cayó. Se supone que debería durar más tiempo... - No lo comprendía. Dejó en su rostro el trapo con cloroformo el tiempo necesario para dormirlo por poco más de una hora, pero apenas habían pasado 30 minutos generosos.

Una flecha de su ballesta se disparó hacia el marco de la puerta donde ella observaba. Reaccionó con un corto grito. Luego oyó al muchacho hablar en coreano, palabras que no podía comprender por la falta de modulación. Supuso que seguía atontado por el cloroformo, o que aquello había empeorado su condición. Estaba con las manos vacías, sin ideas, no sabía cómo calmarlo. Nada en sus libros hablaba sobre problemas cerebrales o patologías psiquiátricas. Su prioridad habían sido las más usuales para la supervivencia, como cirugías menores, suturas, hasta sabía cómo curar huesos rotos. Pero nada la preparó para Dong-Sun.

- Tiene mi arma. - Susurró con miedo. - Pero no tengo más flechas. - Se auto-tranquilizó de ese modo. - Tal vez debas atarlo hasta que se calme, con las esposas. - Sugirió. Confiaba en que, en unas horas, él volvería a un estado pasivo, como había estado la mayor parte del tiempo.

- 나는 무서워. - Naneun museowo.

- 당신은 보호됩니다. - Dangsin-eun bohodoebnida.

- 모르겠어요. - Moleugess-eoyo.

- 나는 Phoenix 입니다. 그는 Daniel 입니다. - Naneun Phoenix ibnida. Geuneun Daniel ibnida. - Está perdido y asustado. - Comentó a Daniel con relativa calma pese a que el muchacho, en la sala, se viera alterado en extremo. Era evidente, a simple vista, que estaba perdido. Pero se veía más a la defensiva que con miedo. - 당신은 휴식이 필요. - Dangsin-eun hyusig-i pil-yo. - Necesitas descansar Dong-Sun. - Repitió, intentando que deje su idioma natal y que volviera al que correspondía para poder comunicarse también con Daniel.

- No quiero.

Phoenix hizo un gesto a su compañero para que él siga. Parecía que sí entendía. Creyó que respondería mejor con él. No podía negar que Harris tenía más autoridad que ella sobre el joven.

Por su parte, confiaba en que su compañero pudiera controlarlo, así que acabada la corta conversación volvió sobre sus pasos para entrar en la habitación nuevamente. Al hacerlo y tomar asiento en la cama, pudo oír cómo una ventana de la cabaña se rompía por algo que el joven había aventado. Se puso de pié, sin pensar en su herida, y observó por la ventana del cuarto qué había sido eso. Entrecerró los ojos. ¿Era lo que pensaba? ¡Era su maleta de primeros auxilios! Y se había abierto bajo la lluvia, en el barro.

Las mejillas de la asiática comenzaron a tomar color lentamente. La sangre se agolpaba en la punta de sus dedos y en sus piernas. No había respiración que la salvara de la ira que comenzaba a recorrer su cuerpo. «Es un adolescente y está enfermo.» Decía su mente. «Aunque puede ser simplemente mal genio.» No sabía a quién oír.

- ¡Si no lo calmas ahora juro que iré a golpearlo con el bate! - Gritó desde lo más profundo de sus entrañas a su compañero. - Es más. ¿Dónde está mi bate? - Dijo para sí misma, observando la habitación.

Encontró rápido el objeto y salió de la habitación hacia la sala, dispuesta a blandir su arma en el joven muchacho. Phoenix había perdido el juicio.

- Ya mucha paciencia le tuve al pendejo. - Comentó al oír que otra cosa volaba fuera de la cabaña. Dong-Sun era escurridizo como todo joven. Estaba alucinando con algún peligro, o sólo tenía una rabieta.

Pronto la situación se tornó tragicómica. Phoenix se atrevió a trotar por la sala con el bate en alto. El joven asiático huía con un cuchillo en su mano y diciendo cosas que no estaba dispuesta a oír ni interpretar ya sea en el idioma que sea. Salem también se había unido a la persecución, aunque corría sin rumbo y saltaba por los muebles, maullando y tirando objetos al suelo. Y Daniel... bueno, la escena afectaba a todos de algún modo.

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Mornië utúlië. ~ Daniel Empty Re: Mornië utúlië. ~ Daniel

Mensaje por Invitado el Jue 31 Dic 2015, 02:31

Con percatarse del semblante de Phoenix se dio cuenta que la idea le había gustado, era arriesgado ciertamente, no sabían para nada cuantas dificultades habrían en el camino, un viaje así de largo generaría gastos de energía y muchos suministros, un 50 y 50 de posibilidades de encontrar lo que buscaban, quizá hasta un 35 y 65 o más bajas, pero si encontraban algo no dudaba en que sería de mucha utilidad, pero antes que nada ella necesitaba estar completamente recuperada de su herida, de eso no había duda alguna, escucho la propuesta que le había puesto sobre la mesa si se podía decir de esa manera, la verdad era que estaba deseoso de estar con ella, después de todo había pasado un buen tiempo ya, desde la última vez que jugaron un poco, le observo y le escucho atentamente una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro, le seguía el juego, había buena comunicación entre ambos incluso para ese tipo de cosas, no pudo evitar reírse con lo último, en verdad no lo había pensado mucho, pero con una herida así en el abdomen muchas de las cosas que hacía a diario no las debería hacer sola, pensó que quizá debería cuidarla mejor, muchas veces la veía tan fuerte que se olvidaba que también necesitaba que hicieran cosas por ella, tomo muy en cuenta eso en aquel momento, los primeros días fueron donde estuvo muy pendiente a medida pasaba el tiempo le miraba mas y mas capaz, y obviamente lo era, pero había detalles con los que necesitaría ayuda, y Harris por su parte estaba dispuesto a ayudarle. Bueno... iba a responderle, sin embargo fue cortado de golpe al escuchar dicho golpe proveniente de la habitación principal del lugar.

Se mantuvo alerta, bien podría ser Dong-Sun que era lo más probable, pero las posibilidades de que fuera un intruso no deseado estaban presentes, sin embargo dudaba de lo último, se puso de pie luego de que Phoenix lo hiciera, le fue extraño que hubiera la posibilidad de que el chico ya estuviera consiente, tomando en cuenta que la asiática era muy buena con las cantidades y los posibles efectos de las mismas.

Se sobresalto y su mano por instinto se dirigió a su pistola al ver aquella fecha dar contra el marco, acompañado del corto grito de su compañera, se acerco rápido, no dudaría en disparar si aquello era necesario mas tomando en cuenta que por poco ella sale lastimada, o quizá mucho peor que eso, se alivio al escuchar que no tenía más flechas, era un problema menos por lo menos.

¿Pero qué...? Estaba confundido, Harris no sabía nada de coreano, levanto una ceja al escucharlos intercambiar unas palabras en coreano, se limito a quedarse atento ante algún movimiento repentino, cualquier cosa podría pasar tomando en cuenta la condición del muchacho, no entendía nada de lo que se decían pero si podía interpretar el tono de voz, e mantenía atento a ello, pareció por un momento como si las cosas se hubieran quedado en calma, o como si todo fuera a parar de una vez. Dong-Sun, vamos chico cálmate, somos nosotros, necesitas quedarte quieto... iba a seguir hablando, sin embargo se vio abruptamente interrumpido por el ruido de algo cayendo fuera, por la posición en que se encontraba pudo ver exactamente lo que era, cerró los ojos unos instantes como si predijera lo que venía posteriormente, rápidamente volteo a ver a Phoenix, bastaron unos instantes para que se diera cuenta de que era lo que había lanzado, Harris descifro su rostro rápidamente, aquello no podía ponerse peor. Cálmate, no puedes perder el control. le dijo luego de que ella gritara, estaba enfurecida, y Harris lo sabía muy bien, meterse con las cosas de una chica nunca fue una buena idea, mas si estas eran necesarias para la supervivencia, podía entender su molestia, sabía que aquello no iba a terminar nada bien.

En menos de lo que pudo reaccionar la joven oriental tenía el bat en sus manos, y no parecía estar jugando, por un momento se le hizo gracioso, pero era consciente que si ella lo atrapaba no iba a dudar en darle un buen golpe, noto algo peligroso el chico portaba un cuchillo, Harris rápidamente corrió y tomo a Phoenix por la espalda de manera cuidadosa, pues no quería lastimarla o que se lastimara. ¡Wow! ¡Wow! ¡Wow! ¡Calmate, yo me encargo de esto! repentinamente observo como el chico se quedo quieto a la defensiva. Dong-Sun... suelta eso. dijo poniéndose delante de su compañera, esperaba que ella se calmara un momento, el chico estaba bastante a la defensiva en aquel momento, era experto en combate por su entrenamiento, se acerco al muchacho en un movimiento que quizá ni su compañera esperaba tomo repentinamente la muñeca del chico doblándola para que soltar, de un movimiento ágil pateo la parte trasera de su rodilla izquierda y así derribándolo, saco sus esposas y con las mismas lo dejo inmóvil, al menos era necesario de momento.


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Mornië utúlië. ~ Daniel Empty Re: Mornië utúlië. ~ Daniel

Mensaje por Phoenix Hemmer el Mar 09 Feb 2016, 15:11

Salem no dejaba de maullar ante la situación. Era un felino muy tranquilo al que le incomodaban profundamente las situaciones de desborde emocional, más si era en un grupo de personas. Usualmente escapaba de la escena, pero no había cómo en ese momento. Se acercó a su ama, quién respiraba agitada y con un gesto fruncido en el rostro, con el bate en alto. Rozó su pierna con fuerza, sin dejar de llamar la atención con su aguda voz animal.

- ¡Estoy calmada! - Phoenix desbordaba ira y cansancio. Sus manos temblaban ligeramente y una gota de sudor asomaba en su frente por la adrenalina del momento. En sus ojos, clavados en el joven oriental, podía notarse el enojo que éste le producía. La convivencia había sido forzosa con él, pero tolerable hasta aquel momento. El muchacho cruzó el límite.

Harris irrumpió el contacto visual con Dong-Sun. Salem se hizo notar nuevamente, lo que la hizo bajar la mirada. Comprendió entonces que no debía dejarse llevar por la situación y sus emociones, lo mejor era hacer caso a su compañero. De lo contrario todo empeoraría. No quería desmoronar lo que había construido. Observó de reojo la ventana por donde sus cosas habían sido aventadas, y al instante la increíble habilidad de Harris llamó su atención. Había reducido al muchacho tan rápido que no era capaz de recordar los movimientos que hizo.

- Vaya. - Al ver al joven esposado creyó conveniente bajar el bate. Su cuerpo se relajó. Su tensión se desvanecía tan rápido como había aparecido. Contempló su entorno, frotando su frente y dejando caer el bate por completo al suelo. Fuera la tormenta era fortísima. Y sus cosas estaban allí, sucias. Tendría que desinfectar sus herramientas por horas. Por alguna razón no estaba dispuesta a moverse aún. Se sentía clavada al suelo.

- Qué desastre. - Comentó a su compañero, viéndolo. - Lo siento. - Negó levemente alzando su diestra a la cabeza. No sabía qué agregar más que ese gesto de muchas interpretaciones. Impotencia ante sus emociones, o tal vez ira contenida aún pero en control ahora. O bien podría ser resignación. Ni ella sabía bien qué. Sólo estaba conforme con que la pequeña riña hubiese tenido un fin sin heridos. - ¿Él está seguro ahí? Quisiera hablar contigo en la habitación un momento.

Pudo oír cómo Dong-Sun hablaba en su idioma natal, improperios hacia ambos. Decidió ignorar todo aquello y caminar lentamente hacia su habitación. No sin antes dar un vistazo afuera, de reojo mientras caminaba. Allí estaba su botiquín, el más importante, el que más significado tenía para ella. Tenía que bajar un poco su ira, nada se había roto, todo era acero quirúrgico. Rogaba que no hubiese medicamentos dentro ni gasas ni nada que pudiera contaminarse y quedar inutilizable.

Al entrar en la habitación tomó asiento en un mohoso y pequeño sofá. Era, para ella, más cómodo que sentarse en la cama. Tenía el posabrazos para ayudarse a ponerse de pié luego. Levantó su ropa para exponer los puntos y cicatrices de su costado. Podía ver su vientre, su ombligo con algún que otro corte decorando su vientre, cicatrices anteriores a conocer a su compañero, pero posteriores a Salem. La zona de sutura reciente se veía opaca, rojiza y amoratada. No mucho, sólo los alrededores. Y podía suponer que quedaría una cicatriz roja con relieve, de esas brillantes y tirantes. No era agradable, pero por ahora su único interés era sanar.

- Harris. Debo enseñarte a hacer suturas. - Dijo al sentirlo cerca, con una leve sonrisa. Era una broma, no un reproche. No era la primera vez que hacía un comentario de esa clase. Aún así eso no logró animarla. Quería decirle que deseaba que el muchacho se largara esa misma noche, pero a la vez era algo que no estaba segura de querer realmente.

- Habíamos quedado en que se lo daríamos a Nicholas. ¿No es así? Puedo hacerle estudios, pero para eso necesitamos ir a la ciudad. También necesitaría de su colaboración. Y a su vez temo que te infecte. - Hizo una pausa, viéndolo fijamente a los ojos. - ¿Qué debo hacer? ¿Qué debemos hacer?

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