• Welcome
  • Basic
  • Extra!

Estás solo, todo está destruído, la muerte quiere cazarte. Has sobrevivido al fin y eso no es todo: esta guerra sigue en pie, pues el fin supone un nuevo principio, uno más tormentoso donde tendrás que demostrar lo que vales. ¿Crees poder sobrevivir?, si no... Abandonad toda esperanza aquellos que os adentráis en este nuevo, virulento y destrozado lugar.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
¿Quién está en línea?
En total hay 5 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 5 Invitados :: 2 Motores de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


Élite
Magic WordsLa niña y el delincuente [privado] FUBshBwTime Of HeroesExpectro Patronum
Hermanos
Directorios
La niña y el delincuente [privado] Tumblr_inline_p5k38cr2B21szqopu_500La niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5XcLa niña y el delincuente [privado] SH3v5Xc

La niña y el delincuente [privado]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Sáb 13 Abr 2019, 14:20

28 de Noviembre de 2012
Nueva York, inicio del brote


No estaba seguro de lo que ocurría en Nueva York pero una cosa era segura: la ciudad se había convertido en un infierno de caos y destrucción. Parecía una maldita Guerra Mundial con la salvedad de que en lugar de enfrentarse países se trataba de un todos contra todos, algo mucho más peligroso y desconcertante que cualquier batalla en la que Taron se hubiera visto envuelto, y habían sido unas cuantas.

Había logrado huir de su propio traslado en furgón tras un accidente automovilístico que había implicado a numerosos vehículos e incluso un camión, provocando una explosión y el consiguiente desastre de víctimas pero dándole la oportunidad de escabullirse por una oquedad que se había formado en su transporte.

No se detuvo a comprobar exactamente lo ocurrido a pesar de que en otras circunstancias se hubiera preocupado por las víctimas y heridos, en ese momento sólo corrió lo más lejos posible, siendo testigo a cada metro recorrido de que aquel accidente no había sido fortuito.

La gente se atacaba y combatía en plena calle, los cristales estallaban por doquier y más explosiones se apreciaban en la lejanía — Qué cojones... — masculló para sí mismo, desconcertado y jadeante, antes de deslizarse por debajo de una persiana de metal, rodando por el suelo y desembocando en lo que parecía ser una especie de garaje y trastero lo suficientemente discreto como para que nadie le molestara y pudiera recuperar el aliento.

Se agitó e intentó mover las manos para deshacerse de las esposas que las inmovilizaban detrás de su espalda pero sabía de sobra que para lograrlo necesitaría romper sus propios pulgares, algo poco recomendable en la situación que se encontraba.

Tomó asiento en el suelo y deslizó los brazos por debajo de su trasero, encogiendo las piernas hasta que finalmente logró dejar las manos delante de él. Era un avance, aunque escaso, y en ese instante se percató de que había alguien más agazapado en aquel lugar, entre las sombras.

Eh, niña. Niña, vamos, tienes que ayudarme — susurró en su dirección pero sin moverse porque ya parecía lo suficientemente asustada como para empeorar las cosas — Tú me quitas estas esposas y yo te digo donde conseguir armas para defenderte de esa locura de ahí fuera — señaló con un gesto de cabeza la calle principal de la cual provenían numerosos gritos y sonidos para nada alentadores — Es un buen trato — añadió en un intento de convencerla más deprisa porque cada segundo era oro.


Volver arriba Ir abajo

«El ejército estaba en camino.» No podía olvidar aquellas palabras que resonaron en mi walkie antes de que este se cayera y destrozara. ¿El ejército en pleno centro de Nueva York? Aquello podía ser perfectamente lo más extraño que podría ver jamás, pero después de lo que había visto... aquello parecía una tontería. Si no lo hubiera visto con mis propios ojos no lo creería y aún así me costaba hacerlo.

Habían pasado 24 horas desde que había recibido esa llamada de radio, en la que enviaron a mi unidad a cubrir a las fuerzas de seguridad que estaban en la calle. Había perdido a todos desde entonces, no sabía dónde estaba ninguno de mis compañeros. Y estaba aterrada por volver a cruzarme con una de esas cosas. Me habían preparado para un sin fin de posibilidades, atentados, ataques bioterristas, secuestros, asesinatos... ¿Pero cómo podía llamar a aquello?

Mi cuerpo se tensó cuando alguien más se coló en el interior del almacén, estaba desarmada y si se trataba de uno de esos seres, no sabía cómo podría combartirlos. ¿Niña?

¿Estás herido? — fue lo primero que pensé y entonces me levanté rápidamente para tratar de ayudarlo en lo que pudiera, hasta que me fijé y dijo de qué se trataba. La escasa luz que se colaba del exterior se reflejó en las plateadas esposas. Retrocedí un paso a la vez que llevaba mi mano derecha instintivamente a la funda de mi pernera, aunque estaba vacía. Al recordarlo mi mandíbula se tensó. Aún llevaba el uniforme táctico del SWAT.

¿Por qué llevas esas esposas? — cuestioné muy seria. En mi cinturón portaba las mías y seguramente mis llaves servirían para ayudarle, ¿pero sería a caso eso prudente? No me fiaba ni un pelo de él.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Lun 15 Abr 2019, 12:36

Puso cara de espanto al percatarse del "disfraz" que llevaba enfundado la niña. Una SWAT, ni más ni menos, aunque por su aspecto se atrevía a deducir que prácticamente recién salida de la correspondiente academia y eso le daba un poco de ventaja. Es decir, si se tratara de un veterano probablemente ya le habría volado la tapa de los sesos porque esos tipos tendían a ser un tanto radicales en sus métodos y juicios, o al menos así era como Taron los veía.

Pasaron unos segundos en los que ambos se estuvieron escudriñando con la mirada. Saltaba a la vista que ella no iba a fiarse fácilmente de un reo y aunque podría haber intentado inventarse alguna explicación prefirió no correr ese riesgo porque dudaba que fuera tan tonta.

¿Acaso importa ahora?, ¿has visto lo que está ocurriendo ahí fuera? — le recordó señalando de nuevo en dirección a la persiana metálica que los separaba del caos — Quiénes somos o lo que hacíamos es irrelevante, tenemos que sobrevivir y la única manera de hacerlo es colaborando — comprobó de reojo que la chica no parecía llevar sus armas reglamentarias encima y contuvo un suspiro de alivio — Sé donde conseguir armas para defendernos. Te llevaré hasta allí si me ayudas — añadió en un intento de convencerla que debería resultar como mínimo tentador pues era obvio que quedarse allí no era una opción viable y sin embargo pisar las calles parecía casi un suicidio para cualquiera.


Volver arriba Ir abajo

Claro que importa, por eso mismo que está ocurriendo ahí fuera — también señalé el exterior al igual que él. Hablé en un tono bajo, pero notablemente molesta. — Ya tengo bastante con eso, como para encima tener que preocuparme de lo que sea que... ¡hayas hecho tú! — le señalé con ambas manos. Gran error, porque al apartar la mano de la funda del arma él también la vio y ahora sabía que estaba desarmada.

En realidad lo que él decía tenía mucha lógica, puesto que ambos sabíamos cuáles eran los verdaderos enemigos. Sin embargo no podía quitarle las esposas como si nada. ¿Y si era peor que lo que esas criaturas? Si al menos portase una de mis armas... me mordí el labio dubitativa. Jamás me habían explicado cómo actuar en caso de encontrarme con un fugitivo durante un apocalipsis zombie. Pensé sarcástica. Sin embargo era la primera vez que le ponía nombre a todo aquello y un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo. Seguía sonando muy surrealista.

Si al menos tuviera mi radio, o acceso a internet para averiguar quién era él... y entonces se me ocurrió una idea.

Está bien, te ayudaré — tragué saliva. Debía parecer que estaba dispuesta a echarle un cable. Alargaría un poco la situación hasta que supiera de verdad cómo proceder. — Déjame ver esas esposas — me acerqué hasta él y estiré mi mano para sujetar las esposas. Mi llave serviría, pero él no sabía que la tenía ahí. — Son las mismas que usamos en comisaría, no queda lejos... y mis llaves están ahí — me acerqué a la persiana metálica y me asomé por esta. — A unos cinco minutos andando en esa dirección — señalé el callejón.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Sáb 27 Abr 2019, 15:29

Enarcó una ceja volviendo la vista por enésima vez a la mugrienta persiana pero enseguida volvió su atención a la joven con claros signos de desaprobación. No parecía que fueran a ponerse de acuerdo pero no podía permitirse ignorarla o largarse sin más, en aquel momento necesitaba ayuda con urgencia y ella parecía ser la única cuerda por la zona. Se sentía un desgraciado porque precisamente tuviera que haber sido una SWAT.

¿Lo harás? — no pudo disimular su sorpresa inicial pero enseguida intentó contenerse porque sabía que le convenía más de aquel modo. Tenía que convencerla de que ella tenía el control de la situación, era la única manera de que aceptara liberarle.

Extendió los brazos hacia ella sin moverse de donde estaba y dejó analizara las malditas esposas. En ese momento podría haber intentado golpearla y rebuscar entre su cinto algún tipo de arma o utensilio pero no era lo que pretendía — Cinco minutos ahí fuera esposado se me antojan como una eternidad, niña — replicó para dejar patente su desacuerdo con aquel plan — ¿Quién me dice que cuando lleguemos no me encerrarás en una de las celdas con la ayuda de tus amiguitos? — aquello olía muy mal y la única ventaja que tenía era la posibilidad de que allí todavía quedaran armas. La cuestión era si las usarían contra su propia cabeza o no.

Tras unos segundos más de duda terminó por emitir un gruñido, accediendo a regañadientes — Está bien, pero salgamos de aquí de una vez. Tú vas primera — se apartó a un lado para dejarle sitio. Era evidente que maniatado no iba a poder hacer gran cosa por defenderse, incluso correr podía resultar complicado — Estás entrenada, ¿no?, ¿Y tus armas? — frunció el ceño, desconcertado — No será un maldito disfraz o algo así, ¿verdad? — empezaba a plantearse esa posibilidad seriamente y de ser así estaba condenado. No quería arrastrar a una novata pero tampoco era tan mezquino como para dejar a alguien atrás así como así.


Volver arriba Ir abajo

Es que no lo puedes saber, es una posible consecuencia, pero si prefieres irte por ahí solito... adelante — alcé una de mis manos y le hice gestos para que se fuera por donde acababa de entrar. — Solo me harías las cosas más fáciles — sonreí sarcásticamente. Por un lado no quería que se largara sin más, aquello no sería consecuente con mis ideales. Dejar libre a un delincuente... sin embargo, ¿seguían las cosas funcionando como en antaño después de lo que estaba pasando?

Otra persona más que me ponía en duda. Como de costumbre. Fruncí los labios, no estaba molesta por su comentario, ya que estaba más que acostumbrada a escuchar ese tipo de cosas, pero comenzaba a ser frustrante.

Sí, un disfraz, del bazar chino de al lado — sarcástica me acerqué de nuevo a la persiana metálica y observé el exterior. Podíamos avanzar por el callejón colindante, no parecía verse nada. Hacía horas que incluso habían dejado de sonar los disparos y explosiones en la lejanía. No sabía si eso era bueno o malo, hasta qué punto... — Vamos — le indiqué con la cara el camino a seguir. Me agaché y salí al exterior, aún no me sentía convencida de aquel plan, pero casi era como dejar aquello para más tarde. Coloqué el casco de forma correcta y ajusté el chaleco cerrando los velcros. Cabizbaja, recorrí la distancia hasta el callejón lo más rápido posible, pues no sabía hasta qué punto podíamos ser vistos. Me asomé por una de las esquinas y le hice señas al chico para que me siguiera.

Y se me ha olvidado decirte antes, no me llames niña, tengo nombre y es Barbara — se trataba del típico callejón solitario y vacío, con un contenedor en un lateral. — Al final de la calle hay otra principal, eso será un problema — necesitábamos algo con lo que poder defendernos. Aunque fuera una piedra, un palo... pero no encontraríamos nada de eso por la calle. En los bolsillos de los chalecos no tenía nada de utilidad a parte de la estúpida cuchilla que venía que con el casco y no servía para nada más que abrir los paquetes de pipas cuando estábamos esperando en el furgón. Con eso no podría hacer nada.

Como era de esperar, al final del callejón apareció una persona. Alcé una mano para que el hombre se detuviera a la par que yo hacía lo mismo. La persona caminaba torpemente en nuestra dirección. Cuando se fijó en nosotros comenzó a moverse con mayor entusiasmo, gruñendo y mostrando una dentadura llena de sangre.

Mierda, han aparecido antes de lo esperado — sin armas no sabía muy bien cómo responder. Pero era consciente de que solo bastaba una mordedura para acabar como ellos y entonces me fijé en el contenedor, que estaba abierto y en mi antebrazo. Asentí varias veces a mis pensamientos, aquello era una locura... pero no había recibido entrenamiento anti zombies y fue lo único que se me ocurrió, después de ver todo lo que había pasado... sabía lo fácil que era morir en manos de ellos. Esperé a que se acercara lo suficiente a nosotros y entonces avancé cubriéndome con el antebrazo. Tal y como esperé mordió yo le propuse que lo hiciera, las protecciones que llevaba en el antebrazo impidieron un final más trágico. Le sujeté con mi brazo derecho y le empujé hacia el contenedor. Golpeé a aquella cosa contra el contenedor, en su cabeza una y otra vez hasta que cayó definitivamente muerto al suelo. Respiré hondo, la sangre salpicaba mis guantes, viscosa y coagulada. Nunca había matado a una persona y durante aquel día había acabado con cuatro, aunque no parecieran serlo ya, una parte de mi se odiaba por ello. — Hasta que no consigamos un arma lo mejor será intentar que no nos vean — señalé la pared, para caminar junto a ella.

OFF: Se supone que el machete que llevo lo encontró Taron y se le dio a Barb, pero algo más adelante. Cuando ya no lleva las esposas. Lo describí en mis memories por si quieres verlo, las editaré seguramente.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Sáb 27 Abr 2019, 21:07

Se quedó mirándola por un momento con una seriedad reveladora pero volvió a callarse por conveniencia. De no ser por las esposas le hubiera demostrado lo capaz que era de apañarse por sí solo pero en aquel momento no estaba en disposición de discutir y tampoco tenía necesidad de ponerse por encima de ella, no era de esos.

Suspiró un breve momento para armarse de paciencia pero su comentario sobre el bazar chino logró hacerle reír antes de contenerse con un carraspeo tras el cual empezó a ponerse en cuclillas.

La observó en silencio mientras colocaba y ajustaba debidamente su equipamiento, envidiándola por un momento ya que su indumentaria tampoco era la mejor para una pelea pero había participado en las suficientes como para saber moverse, o al menos eso prefería pensar.

La siguió un poco por detrás aunque a escasa distancia, encogiéndose sobre sí mismo en un intento de pasar más desapercibido ya que en ocasiones su altura le hacía sobresalir más de lo que le gustaría. Se mantuvo agazapado y apoyado en paredes u otras superficies cuando podían permitírselo hasta que llegaron a aquel callejón maloliente.

Sonrió con diversión cuando hizo hincapié en su nombre, algo que delataba que no le gustaba que la llamara niña y por tanto procuraría hacerlo más a menudo a partir de entonces — No te preocupes, niña, cuando me libre de estas esposas no tendremos que soportarnos más — estaba seguro de que esa perspectiva la animaría pero un nuevo visitante ingresó en el lugar para hacerles compañía.

Su expresión se volvió más seria mientras se permitía el lujo de observar con mayor detalle a aquel hombre tambaleante y enfermizo, a la vez que encolerizado. Estaba fuera de sus casillas y aunque podía relacionar sus síntomas fácilmente con mil y una obras de ficción su cerebro se negaba a aceptar esa opción como viable.

Se puso tenso cuando Barbara se dejó morder e incluso se apartó un poco de ella mientras se levantaba — ¿Estás segura de que no ha traspasado la ropa reforzada? Eso ha sido muy arriesgado, no vuelvas a hacerlo — aunque sonaba a orden se trataba más bien de un consejo — Tengo que confesar que mi punto fuerte no es el sigilo así que preferiría conseguir una arma cuanto antes — torció el gesto mientras tomaba la iniciativa de aproximarse a la desembocadura del callejón con precaución, manteniéndose apoyado en una de las paredes. Se asomó y observó a ambos lados antes de resoplar y mirarla.

Hay por lo menos cuatro de esos chalados dándose un festín ahí en medio y otros cuantos al final de la calle. Si creamos una distracción quizá sea más fácil — se aproximó entonces a los contenedores, arrugando la nariz debido al hedor antes de fijarse en el contenido del primero de ellos — Podemos incendiar uno o hacer ruido con lo que hay dentro para que vayan a otro lado. Tú eliges, niña — le iba a ceder ese poder de decisión a sabiendas de que le serviría para ganarse su confianza pero tampoco le suponía un gran sacrificio. Estaba acostumbrado a obedecer órdenes y mientras no fuesen estúpidas no tenía problema con ejercer como subordinado, incluso aunque Barb tuviera una cara de novata que tiraba para atrás.


OFF: Hey! Sí, lo leí en su momento pero lo malo es que tiendo a olvidar lo que leo XDDD Lo que sí recuerdo es que tiene que ser Taron quien te facilite el machete pero supongo que no tiene porqué ser su única arma, ¿no? Tengo intención de que Taron consiga un cuchillo y un fusil además del machete pero puedo dejar para otro rol lo del fusil si quieres.


Volver arriba Ir abajo

Eso, tú sigue llamándome niña, que a lo mejor ni hace falta quitarte esas esposas. Mi mandíbula se tensó y aunque me habría encantado decirle aquello preferí dejarlo solo para mi.

No solo están acolchadas, son placas de kevlar — di suave golpe con los nudillos de los guantes, que también tenían un refuerzo, aunque estos eran de plástico. — Conozco bien mi disfraz, no tienes por qué preocuparte por la niña — hice un buen énfasis en la última palabra a la vez que fruncía el ceño, quitandole importancia.

Ojalá solo fueran un par de chalados... — también me asomé junto a él para observar la escena, con mucha discreción. — Solo tendrías que salir ahí y engañarlos como intentas hacer conmigo — alcé la mirada en su dirección para ver su expresión y cómo reaccionaba ante ese comentario. Me sentía como cuando estaba en el trabajo y mis superiores me hacían comentarios en los que supuestamente me incluían en el grueso del trabajo, pero en realidad me tenían como la chica del café. Y ya me había hecho valer con ellos, para que ahora aquel delincuente de poca monta me tomara el pelo. — ¿Y cuál es tu punto fuerte? — seguía desconfiando totalmente de él, pero ya comenzaba a sentirme incluso mal con tanta pullita... — Vale, está bien... estamos colaborando — alcé ambas manos mirando hacia otro lado, en cuestión hacia el grupo que se estaba pegando un buen festín y hacia los del final de la calle. De nuevo escalofríos. Tuve que apartar la mirada hacia otro lado o sentía que acabaría vomitando lo poco que me quedaba en el estómago.

Sí, si lanzamos algo en esa dirección... vale — asentí varias veces, era un buen plan. ¿Pero qué podíamos lanzar? Me acerqué al contenedor y comencé a revisar las cosas por encima. — Creo que nada de esto funcionará, sin embargo... — en uno de los bolsillos del chaleco portaba una lata de monster, una pena que no pudiera darle ni un trago. Comencé a agitar la lata con todas mis fuerzas y cuando creí que estaba a punto la lancé lo más lejos posible. El chasquido, acompañado del golpe contra la pared fue perfecto, más el sonido de la lata al agujerearse y toda la bebida salir disparada. Mejor de lo que esperaba a decir verdad...

Le hice señas para cubrirnos junto al contenedor y esperar que esa distracción surtiera de efectividad. Una vez que el grupo marchó en la dirección de la lata yo me puse en pie y comencé a correr por aquella calle, tratando de hacer el menor ruido posible. No miré atrás, pero daba por sentado que él me seguía. No tardamos en ver la fachada de la comisaría y aunque se suponía que debía sentirme bien, me sentí abatida, no había ni un solo vehículo aparcado allí. Aunque solía pasar la mayor parte del tiempo en las oficinas del SWAT, allí teníamos un despacho también y conocía bien el lugar. Subí las escaleras rápidamente y pasé al interior de un salto. No quedaba absolutamente nadie, ni siquiera los recepcionistas.

No puede ser, no hay na... — un enorme estruendo resonó en el hall, no me dio tiempo a reaccionar ni ver qué lo provocaba. Simplemente fui lanzada por los aires contra las escaleras que ascendían a la siguiente planta.

OFF: Sin ningún problema. Los puedes encontrar aquí si quieres, yo tenía pensado también encontrar una beretta para hacer el apaño. Y suena lógico que Taron le entregue el machete, puesto que ir solo con arma de fuego, como que no.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Dom 28 Abr 2019, 22:44

Estaba claro que su estrategia no estaba surtiendo el efecto deseado ya que la niña en lugar de empezar a relajarse cada vez estaba más a la defensiva pero tampoco fue algo que le sorprendiera en exceso, meter la pata era una de sus especialidades.

Robar carteras — respondió con sarcasmo a la pregunta sobre cuál era su punto fuerte aunque en realidad no tenía ni idea de eso porque no lo había hecho nunca pero ya que le estaba juzgando por las esposas le pareció oportuno.

Tras lanzar y desperdiciar aquella lata de refresco energético que le dolió en el alma ambos llegaron a la comisaría de policía cercana, sin embargo Taron se mantuvo un poco por detrás porque seguía sin confiar en la posibilidad de que alguien le disparase antes de preguntar. Fue eso lo que le salvó de salir disparado por los aires como le ocurrió a su compañera ya que, mientras alguien se centraba en ella, él tuvo el tiempo necesario para apartarse a un lado y agazaparse parcialmente tras el mostrador.

Fue al estar ahí cuando se percató de que en realidad sí había agentes en la comisaría pero sólo los restos de sus cuerpos y extremidades desperdigados por doquier de manera caótica.

Se revolvió con un escalofrío de horror y si no le asaltaron las náuseas fue porque por desgracia ya había visto horrores similares en la guerra aunque aquello era todavía más confuso porque no entendía la lógica detrás del ataque o como podía haber ocurrido. El tipo que acababa de lanzar a Barbara era corpulento, mucho más que cualquier persona que hubiera conocido jamás, pero aun así no podía ser el autor de aquella masacre, no al menos él solo.

Cuando le vio subir las escaleras para regresar a por ella se preguntó si todavía seguiría viva y cuanto habría amortiguado el impacto su "disfraz". Había muchas posibilidades de que se hubiera roto o dislocado algún hueso pero dudaba que el golpe la hubiera matado así que empezó a mirar alrededor con urgencia. ¿Dónde estaban las pistolas cuando las necesitaba?

Podría haber cogido una porra pero no le pareció el arma más efectiva y al final optó por sostener un estandarte que permanecía caído en el suelo junto a una bandera estadounidense encharcada en sangre. La punta estaba afilada y parecía ser una arma relativamente segura con la que mantener las distancias pero por desgracia el seguir con las manos esposadas reducía considerablemente la fuerza y firmeza de su agarre. Tendría que apañarse.

¡EH!, ¡cabeza de bolo! — emitió un silbido para llamar todavía más su atención mientras dejaba caer el estandarte a modo de lanza. Al ver la cara mortecina y carente de expresión del tipo un nuevo escalofrío le recorrió el cogote, sintiéndose desconcertado cuando corrió hacia él con una decisión implacable.

Retrocedió un paso, sin soltar su arma improvisada, y el hombre, si realmente era tal, se hundió en ella sin necesidad de que Taron tuviera que hacer nada. El gigante emitió un gruñido y el supuesto delincuente soltó el metal provocando que ambos cayeran al suelo pesadamente.

¿Qué cojones le pasa a la gente? — seguía sin entender del todo lo que acababa de pasar pero prefirió no perder el tiempo y empezó a subir escaleras — ¿Sigues entera...? — preguntó con precaución mientras se acercaba.


OFF: El enemigo es Tyrant, volverá a levantarse.


Volver arriba Ir abajo

El golpe fue tremendo y la forma de las escaleras no ayudaron en nada. Cada saliente de cada escalón se fue clavando en mi cuerpo al caer. Mi cabeza chocó contra uno de ellos, aunque fue el casco lo que se llevó la peor parte, menos mal. Hacía un par de minutos que pensé en quitarmelo porque sentía que ya todo el uniforme pesaba demasiado después de tantas horas, hasta el punto de agobiarme. Tal vez no habermelo quitado era justo lo que me salvó de llevarme algunas lesiones más graves.

Desconocía qué era lo que me había empujado, solo que a estas alturas el "ladrón de carteras" estaría bien lejos de allí. Por eso cuando escuché su voz me sobresalté tanto, porque no lo esperaba. Pese al traje sentía un agudo dolor en el brazo izquierdo, seguramente a causa del golpe y la caida de mi peso sobre él.

Más o menos... — respondí entre dientes mientras me ponía en pie y sentía que la única alternativa era subir. No deseaba llevarme otro tremendo golpetazo. No solo el brazo, la pierna izquierda también dolía, sentí cuando comencé a subir los escalones.

¿Qué hacíamos ahora? No entendía qué estaba pasando y por qué me habían golpeado. Tras el golpe me costaba pensar con claridad y entonces vi esa figura. ¿Eso qué era? Porque dudaba que se tratara de una persona normal y corriente enfadada por el desastroso plan de defensa ante el apocalipsis por parte de la policía.

Subir también parecía un plan desastroso, ¿por dónde ibamos a escapar después? Bueno Barbara, vayamos por partes y lo primero es huir de eso...

Instintivamente me aferré al brazo del él. Primero para tirar de él y segundo para ayudarme de él a subir lo más rápido posible. La siguiente planta mostraba una puerta que daba un pasillo bastante desaprovechado. Rápida la abrí cerrando tras de nosotros, aunque dudaba de que eso fuera ayudar en algo.

Esto no es uno de esos videojuegos por zonas, dudo que esa puerta lo vaya a detener — mi voz sonaba entrecortada a la vez que desesperada. Pero en aquel momento pese a que nos persiguiera esa criatura aún podía pensar en una segunda cosa: la comisaría había caído también. Había podido ver de refilón los cuerpos destrozados de otros compañeros. El pasillo en el que nos encontrabamos tampoco era mucho mejor, la sangre lo manchaba absolutamente todo.

Espero no arrepentirme de esto después... — me susurré a mi misma a la vez que sacaba del lateral de mi cinturón la llave de mis esposas y tiraba de las de él para soltarle una de las muñecas, la otra debería esperar. — El armero está al fondo — comencé a correr en aquella dirección, aunque tenía muchas dudas sobre que fueramos a encontrar algo de utilidad después de todo.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Lun 06 Mayo 2019, 23:25

En cuanto la chica se levantó Taron no tardó en percatarse de que se movía con menos agilidad y firmeza de lo habitual. No era para menos considerando el golpe que se había llevado aunque en aquella ocasión no dijo nada al respecto, incluso él sabía que no era momento para bromear.

En otra situación la habría ayudado a subir las escaleras pero con las manos esposadas sólo pudo ofrecer su brazo como muleta mientras miraba de reojo como aquel hombre, o ser, volvía a incorporarse poco a poco a pesar de tener un estandarte atravesándole el estómago.

Vale, definitivamente esa cosa no es humana — masculló mientras ella cerraba la puerta.

Le dedicó una sonrisa mordaz con la comparación de los videojuegos — Seguramente eso no le detendrá pero quizá podamos despistarle y que nos pierda el rastro — si no iban a ganarle con la fuerza bruta era mejor optar por ese tipo de estrategia, una buena distracción podía salvar muchas vidas como ya había quedado claro minutos atrás en aquel callejón con el lanzamiento de la lata de Monster.

¿En serio? — enarcó una ceja al comprobar como sacaba unas llaves del cinturón que había llevado todo el rato consigo pero aunque le habría gustado protestar con ímpetu se mordió la lengua hasta que tuvo una mano libre. La otra seguía con las esposas colgando y podía resultar un incordio pero nada comparable a tener las muñecas unidas — No te arrepentirás, niña — afirmó a modo de promesa mientras la seguía hasta el armero.

La estancia estaba tan patas arriba como cabía esperar, con varios cuerpos desmembrados en el lugar y la mayoría de estanterías y armarios machacados — ¿Habrá sido el calvo que te ha hecho volar? Me apuesto algo a que sí — evitó pisar cuerpos aunque costaba mantener el equilibrio entre tantas balas y casquetes bañando el suelo. Alcanzó uno de los armarios pero en el interior las escopetas estaban tan aplastadas y rotas como lo demás, habiendo quedando por tanto inservibles.

Masculló varias maldiciones entre dientes mientras intentaba hallar algo útil entre aquel desastre, embadurnándose las manos de sangre en el proceso, hasta que un crujido y estallidos cercanos advirtieron a ambos de que aquella mole se aproximaba sin necesidad de abrir puertas.

He encontrado algo — sobresaltado, se precipitó sobre uno de los cadáveres, o lo que quedaba de él, teniendo que extraer de entre sus manos un fusil de asalto cuyo cargador comprobó con la pericia y velocidad de quién está muy acostumbrado a hacerlo. Asintió, satisfecho con su hallazgo, y sonrió triunfalmente — ¿Sabes dónde está la salida trasera? Es mejor que no nos vea — propuso mientras tanteaba algunos bolsillos y cinturones ajenos, quedándose también con un cuchillo curvo que guardó a buen recaudo.


Volver arriba Ir abajo

Aquel "No te arrepentirás, niña" sonó hasta bien, ¿pero sería verdad? Le seguí de cerca, o al menos todo lo que mi cuerpo me permitía avanzar, hasta que ambos llegamos al armero. Me dejé caer justo en la entrada apoyando mi espalda contra la pared mientras que él revisaba la estancia. Fue desolador.

Hace al menos un día esto era muy diferente — y pensar que quien llevaba aquello era una de las personas más ordenadas y perfeccionísta que había conocido... ahora seguramente estaría muerto. — El calvo que me ha hecho volar... — una leve mueca asomó en mis labios. — Suena hasta romántico.

Tal vez fuera el cansancio, los golpes, llevar veinticuatro horas seguidas con el uniforme (eso no era nada cómodo), la negatividad que había en mi tras ver la oficina... o que el calvo venía a por nosotros y ya se le escuchaba llegar... cerré los ojos y el agobio se apoderó de mi.

No puedo más — susurré entre dientes.  

¿Qué...? O... — tan solo escuché que era mejor que no nos viera. — Estoy de acuerdo con eso — tensé la mandíbula a la vez que me ponía en pie. — Si seguimos por el pasillo llegaremos al helipuerto, ahí hay unas escaleras de emergencia que dan a la parte de atrás del edificio, si mal no recuerdo... — suspiré. En aquel momento hasta podría haberme inventado ese hecho y que estuviera confundiéndome con algún otro edificio en el que había trabajado antes.

Del suelo recogí una beretta que estaba medio oculta con un fragmento de puerta, en apariencia estaba bien y con el cargador lleno. Me encogí de hombros, hacia él, había sido un golpe de suerte.

Ahora ambos estábamos armados, aunque esperaba no tener que utilizarlas, por lo menos de momento.  Guardé el arma en la cartuchera y le hice una señal para que me siguiera. Pero dado que esa cosa estaba a punto de llegar, en vez de ir por el pasillo principal nos colamos por los vestuarios, suponía un pequeño desvío, pero quedábamos a cubierto. Los baños parecían tranquilos, había que girar, y seguir por las duchas. Uno de los grifos estaba abiertos y el agua caía por el suelo. Nuestras pisadas sobre el agua y el sonido del agua caer era lo único que se escuchaba. Ya ni siquiera se escuchaba a la criatura avanzar ¿estaría ya allí?

Si seguimos llegamos a los vestuarios, ahí hay una ventana que da al helipuerto — susurré mientras caminaba con cautela hasta que la estancia se hacía mayor. Una hilera de armarios de hierro y bancos formaban un laberinto para quien no conociera el lugar. Como no la ventana se encontraba al final de la habitación.

Dados sensuales dadme suerte:
DADOS: Primer dado: (SI) El Tyrant llega hasta los vestuarios.
(NO) Pues no.

Segundo dado: (Solo si el primero es afirmativo).
(SÍ) Nos ve.
(NO) Logramos llegar hasta la venta desapercibidos.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Agent 4.0 el Lun 03 Jun 2019, 19:27

El miembro 'Barbara Temple' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dilemas' :
La niña y el delincuente [privado] YiHr3lS
Resultados :
La niña y el delincuente [privado] WIRXPBN La niña y el delincuente [privado] WIRXPBN


La niña y el delincuente [privado] CUHaM1B
We are Enjoy the Silence 4.0:
La niña y el delincuente [privado] JQA0Htu
¡Cinco años de zombies y los que nos quedan! ¡GRACIAS A TODOS!

Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Taron Travis el Sáb 08 Jun 2019, 10:18

Escuchó con atención las indicaciones de dirección proporcionadas por Barbara. No parecía una ruta muy complicada, si lograban que aquel tipo no les detectara podrían salir de ahí con relativa facilidad, o al menos eso prefería pensar.

Y si hay un helicóptero lo tomamos prestado — sonrió de lado a pesar de saber lo complicado que era pilotar aquellos trastos y de todas formas no dispondrían de la llave. Aun así era bonito soñar y de poder escapar por aire seguro que las cosas serían mucho más sencillas que en aquel momento.

Asintió con aprobación silenciosa cuando su improvisada compañera se hizo con una pistola y la siguió agazapado mientras cruzaban el baño y los vestuarios. Quizá el ser se había perdido o había encontrado alguien más con quien entretenerse ya que en aquel caso no fueron interrumpidos. Resultaba duro pero era un alivio y aquello demostraba que tal vez aquel caos era incluso peor que el de la guerra.

Se detuvieron en cuanto llegaron a la tan mencionada ventana. Era un tanto estrecha pero ambos eran bastante delgados y no debía haber problema para que accedieran a ella — Ayúdame a mover esto — le susurró dejando el fusil colgando en su espalda para sostener un extremo de una de las banquetas del vestuario, colocándola bajo la ventana con la ayuda de la chica.

Voy a asomarme — subió al nuevo apoyo y gracias a su altura desde ahí pudo observar el helipuerto, confirmando, como ya esperaba, que no había rastro de ningún helicóptero — Despejado— torció el gesto, algo decepcionado, y no tardó en encaramarse hasta saltar al otro lado flexionando las piernas. Una vez ahí volvió a mirar alrededor pero a pesar de que la ciudad era un caos de explosiones, estallidos y gritos esa azotea estaba tranquila. Seguramente a nadie ni nada se le había ocurrido subir hasta allí ya que no disponía de una salida evidente.

Esperó junto a la pared hasta que vio a Barbara cruzando la ventana, entonces extendió los brazos y aprovechó para cogerla al vuelo en cuanto se dejó caer. Tampoco era una altura demasiado considerable — Hola, princesa — le sonrió ampliamente aunque su intención real no era más que incordiarla y molestarla, soltándola de nuevo con una risa traviesa entre dientes.

¿Ahí están las escaleras? — señaló el lugar junto al vallado en el que se distinguían unas barandillas pero al acercarse y asomarse pudieron comprobar que bajo sus pies, a nivel de suelo, había múltiples infectados merodeando. La miró un poco más serio — ¿Hay otra ruta o nos los cargamos? — volvió a mirar la calle para contar la cantidad de enemigos. No era imposible pero sí un poco complicado.


Volver arriba Ir abajo

La niña y el delincuente [privado] Empty Re: La niña y el delincuente [privado]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.